Witaj, Mr Tusk!

De Dominique Thaury

Título original: Witaj Donald Tusk !

Traducido por: Pablo Laboreo

 

Este pasado lunes 1 de diciembre el belga Herman van Rompuy ha cedido su sillón de presidente del Consejo Europeo, que a partir de ahora ocupará Donald Tusk, ex primer ministro de Polonia. Una buena ocasión para analizar su trayectoria, que ha dado forma a la función de Presidente del Consejo, y la personalidad de su sucesor, Donald Tusk.

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Herman van Rompuy, el hombre del compromiso.

Herman van Rompuy, gran políglota, deja la imagen de un hombre ponderado, sin duda sobrepasado por su papel de presidente del Consejo Europeo. Elegido por sus aptitudes interpersonales y su facilidad, como buen belga, para hacer emerger acuerdos y compromisos, no le ha faltado tacto para conciliar irreconciliables, en particular en el momento de la crisis del euro. Como él mismo afirma, ha solicitado el voto del Consejo Europeo una sola vez en los cientos de decisiones tomadas a lo largo de docenas de encuentros que se celebraron durante sus cinco años de presidencia.

Se ha llevado muy bien con su «camarada» José Manuel Barroso, entonces Presidente de la Comisión. Haciendo todo lo posible por evitar que la Comisión tomara demasiadas iniciativas, el Consejo Europeo acabó convirtiéndose en el «gobierno económico de la Unión «, un deseo que Herman Van Rompuy expresó en 2010.

Curiosa trayectoria hacia el intergubernamentalismo europeo por alguien que, en 2009 frente al grupo Bilderberg, se pronunció a favor de una Europa federal a imagen y semejanza de los Estados Unidos, con posibilidad de crear un impuesto europeo que alimentara el presupuesto europeo.

 

El rol de Donald Tusk, y el papel del Consejo Europeo

Hoy, Donald Tusk toma este sillón. ¿Qué podemos esperar? Hasta ahora, este polaco de tendencia muy liberal no se ha hecho realmente notar a nivel europeo. Como ex Primer Ministro, quiere que su país entre lo más rápido posible en la zona del euro, a pesar de la reticencia de una parte de la población.

A pesar de sus protestadas posturas sobre temas ambientales, ha tenido posiciones bien adelantadas, con sus colegas bálticos, sobre el conflicto de Ucrania, a veces criticando la postura pasiva de Europa y su Alta Representante. De hecho, en el ámbito de la Defensa, es probable que pueda ser, de nuevo, muy emprendedor y, quién sabe, una gran ayuda para Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión Europea, favorable a la creación de un auténtica fuerza europea.

Sin embargo, sigue a la cabeza de una organización que a los federalistas europeos no les gusta demasiado, símbolo de lo «intergubernamental» del proyecto europeo: el Consejo Europeo.

Si continua con las mismas ideas que Herman van Rompuy sobre «gobierno económico europeo por el Consejo», es de esperar que Jean-Claude Juncker se haga oír y retome la iniciativa.

El Consejo da a la Unión, tal como se especifica en la actualidad en el TUE (art. 15.1), “los impulsos necesarios para su desarrollo y define las orientaciones y prioridades políticas generales «, mientras que de acuerdo con el artículo 17.1,» la Comisión promueve el interés general de la Unión y toma las medidas adecuadas para este fin «, y por encima de todo, de acuerdo con el artículo 17.6,» el Presidente de la Comisión establece los criterios en los que la Comisión desempeñará sus funciones «. Por lo tanto, una vez hechas las grandes orientaciones por el Consejo europeo, Jean-Claude Juncker no debe dejarse arremeter por Donald Tusk y los jefes de estado. Europa saldrá ganando.

Jean-Claude Juncker, por otro lado, ha jugado hábilmente con la presentación de su plan de estímulo económico de € 315 mil millones antes de la llegada de Donald Tusk, y esto hace presagiar cordiales, pero al mismo tiempo formidables, contiendas entre las dos instituciones. El Parlamento Europeo deberá, si quiere volver a ser una fuerza de propuesta y control como debe ser, apoyar a la Comisión en estas iniciativas, o modificarlas si se considera necesario.

La pareja Parlamento/Comisión debe ser fuerte para no dejarse seducir por las sirenas del Consejo Europeo, si quiere promover, como sugirieron Jean-Claude Juncker, y Martin Schulz, una Europa apetecible para sus pueblos. Los próximos debates, especialmente sobre el presupuesto, primer tema de confrontación entre esta pareja Comisión/Parlamento y el Consejo Europeo en diciembre, nos dejarán entrever algo más sobre las intenciones de unos y los otros.