Una Ley Fundamental de la Unión Europea

Artículo traducido por Jorge Tanarro Colodrón
El artículo original está disponible aquí, en la web del Grupo Spinelli.

La Ley Fundamental

El Grupo Spinelli de europarlamentarios se complace en poner en marcha un nuevo proyecto de Tratado para la Unión Europea, publicado por la Fundación Bertelsmann .

‘Una Ley Fundamental de la Unión Europea’ constituye una importante contribución al debate sobre el futuro de Europa.

La unidad de Europa es vital para resolver los desafíos globales y promover los valores e intereses europeos. Pero, ¿cuál sería la mejor forma de gobernar una Europa más unida?

La actual arquitectura constitucional es poco adecuada para este propósito. El poder ejecutivo está disperso y la responsabilidad política es débil. Las medidas tomadas para hacer frente a la crisis financiera y económica han estirado los actuales Tratados de la UE hasta sus límites.

El sistema de gobierno de la Unión se debe reformar para poder procurar bienes públicos muy necesarios dentro y liderazgo decisivo fuera. Frente a una opinión pública hostil, los gobiernos nacionales de los Estados miembros temen dotar a la Unión Europea de las facultades y los recursos que necesita. Los partidos y los parlamentos nacionales no pueden abarcar la dimensión europea de la política.

Es por esto que la Unión Europea debe autoafirmarse. Los retos europeos sólo pueden resolverse desde una perspectiva europea.

Esta propuesta de ‘Una Ley Fundamental de la Unión Europea’ es una revisión completa del Tratado de Lisboa. Reemplazando los tratados vigentes, da un paso aún mayor hacia una unión federal. Convierte la Comisión Europea en un gobierno constitucional democrático, manteniendo el método ideado por Jean Monnet según el cual la Comisión inicia leyes que luego son promulgadas conjuntamente por el Consejo, que representa a los estados, y el Parlamento Europeo, que representa a los ciudadanos.

Las gente se queja del déficit democrático de la UE, cuando de lo que realmente padece es de un déficit de gobierno. La Unión reformada a lo largo de las líneas establecidas en la Ley Fundamental será más capaz y eficiente, más transparente y responsable. El Grupo Spinelli de europarlamentarios recomendará esta Ley Fundamental para consideración de cara a la Convención que se convocará, probablemente en la primavera de 2015, para la modificación de los tratados actuales de la UE .

Se recomendará también la Ley Fundamental al Presidente Barroso, quien en su reciente discurso del estado de la Unión se comprometió a «establecer los principios y la orientación necesaria para una verdadera unión política» antes de las próximas elecciones al Parlamento Europeo.

Propuestas principales

  1. ‘Cada vez más unión’ definida como unión federal de estados y ciudadanos que obtiene su legitimidad de la soberanía popular.
  2. Las Constituciones de los Estados de la Unión Europea deben respetar los valores de la Unión Europea.
  3. La Comisión se convierte en el gobierno de la Unión Europea, designado por y responsable ante el poder legislativo del Consejo y del Parlamento.
  4. Derecho limitado de iniciativa legislativa para el Consejo y el Parlamento.
  5. El Consejo Europeo redefinido como la formación principal del Consejo de Ministros.
  6. Presidencia rotatoria del Consejo abolida: cada formación elige a su propio presidente.
  7. La Comisión se hace más pequeña, designada por su Presidente.
  8. Cierto número de europarlamentarios elegidos en circunscripción paneuropea en listas transnacionales.
  9. Ampliación de la extensión del procedimiento legislativo ordinario.
  10. Ampliación de la jurisdicción del Tribunal de Justicia.
  11. Acceso más fácil de los ciudadanos a la Tribunal de Justicia.
  12. Acabar con la rígida unanimidad exigida para el cambio del tratado y su entrada en vigor.
  13. Acabar con las excepciones en justicia e interior.
  14. Creación de la ‘membresía asociada’.
  15. Ingresos fiscales propios de la Unión Europea para financiar el gasto de la Unión Europea.
  16. Presupuesto adicional para la zona €uro.
  17. Política económica común centrada en el crecimiento sostenible.
  18. Solidaridad fiscal para complementar la disciplina fiscal.
  19. Nuevas competencias del Parlamento Europeo en política económica y empleo.
  20. Los parlamentos nacionales reciben voz y voto en los procedimientos de déficit excesivo.
  21. Ampliación de las competencias del Banco Central Europeo.
  22. Permitir la deuda soberana compartida bajo estrictas condiciones.
  23. Levantar la prohibición relativa a la aproximación de las legislaciones nacionales.
  24. Modernización de las políticas comunes.
  25. Derecho de dictamen conforme del Parlamento Europeo sobre todos los acuerdos internacionales.

 

Europa: el fin de falacia

Andrew Duff & Guy Verhofstadt

La Unión Europea se pone a prueba como pocas veces antes bajo la presión de la crisis financiera y sus consecuencias sociales, económicas y políticas. Mucho se ha hecho ad hoc para salvar el euro, pero continuar la reforma estructural a nivel nacional y europeo es esencial para asegurar la recuperación económica. La unión bancaria y la unión fiscal implican una gran transferencia de soberanía desde los estados miembros a la Unión Europea. Si pretendemos rebajar los costes de los préstamos, se deberá compartir de forma parcial y condicional el peso de la deuda entre los estados y contribuyentes más ricos y los más pobres. Esta solidaridad fiscal cambiará la Unión para bien.

La importancia de la integración europea crece, también en otros ámbitos de la política – de la inmigración, control de fronteras, la policía y la justicia a la energía, la ciencia y el medio ambiente. En política internacional, especialmente en Oriente Medio, la unidad de Europa es vital para resolver los desafíos globales y promover los valores e intereses europeos.

Entonces, ¿cómo se debería gobernar una Europa más unida? La actual arquitectura constitucional es poco adecuada para este propósito. El poder ejecutivo se dispersa entre la Comisión Europea, Consejo Europeo, del Eurogrupo y el Banco Central Europeo. La obligación de garantizar la responsabilidad democrática se extiende entre los parlamentos nacionales y el europeo. Los partidos políticos europeos son débiles. Las medidas para afrontar la crisis, necesarias para hacer frente a la inestabilidad financiera, han extendido las bases jurídicas de los actuales Tratados de la Unión Europea cerca de sus límites exponiendo la falta de instrumentos disponibles a nivel europeo. Por encima de todo, las disposiciones relativas a la unión económica y monetaria, acordadas hace más de veinte años, han resultado insuficientes.

Frente a una opinión pública hostil y euroescéptica, los gobiernos nacionales de Europa han tendido a la perseguir los fines pero sin poner los medios, siempre reacios a dotar a la Unión de las competencias y los recursos que estos deben sospechar que necesita. En cambio, las políticas nacionales han sido coordinadas por un Consejo Europeo autoritario que de manera cada vez más tecnocrática, conduce a la centralización excesiva y la falta de legitimidad democrática.

La gente se queja del déficit democrático de la UE – cuando de lo que realmente sufre es de un déficit del gobierno. Ha llegado la hora de aceptar que el sistema de gobierno de la Unión debe ser reformado radicalmente para garantizar los bienes públicos más necesarios dentro y un liderazgo decisivo fuera. La unión fiscal necesita un gobierno federal con un alcance más amplio, instrumentos más flexibles y mayores competencias, dotarse de sus propios recursos para poder dar respuesta al nivel de su responsabilidad política. A un gobierno fuerte le acompaña una fuerte democracia parlamentaria a través de la cual los ciudadanos de la Unión Europea piden cuentas a sus responsables.

Diez años después de la clausura de la Convención que llevó finalmente al Tratado de Lisboa, es el momento de retomar la senda constitucional de nuevo. El Grupo Spinelli formado por europarlamentarios federalistas proponen una nueva Ley Fundamental para reemplazar los tratados vigentes .

La Ley Fundamental señala la unión federal. Transforma la Comisión de una secretaría sobrecargada a un gobierno constitucional democrático, manteniendo el método ideado por Jean Monnet en la que la Comisión inicia leyes que luego son promulgadas conjuntamente por el Parlamento Europeo, que representa a los ciudadanos, y el Consejo, en representación de los estados. Reajustamos el Consejo Europeo para dirigir los asuntos del Consejo de Ministros, devolviendo a la Comisión la responsabilidad de la dirección política global de la Unión. El Tribunal de Justicia adquiere los atributos de un tribunal supremo. Y se dan más competencias a la Unión en los asuntos económicos, de empleo y políticas energéticas. Todas las reformas propuestas están destinadas a reforzar la capacidad de la UE para actuar con eficacia. El nuevo tratado será más permisivo y menos prohibitivo.

Una Convención compuesta por la Comisión, los jefes de gobierno, diputados nacionales y europarlamentarios será invitada a considerar esta Ley Fundamental. Dicha Convención comenzaría su labor en la primavera de 2015, una vez que el nuevo Parlamento Europeo y la Comisión hayan sido elegidos, y debería terminar a tiempo para el referéndum de David Cameron en 2017.

La Unión así reformada será más eficiente, transparente y responsable. Aquellos estados, como el Reino Unido, que decidieran no dar el paso federal podrán optar por la condición de miembro asociado. Es irónico que uno de los pocos líderes europeos que llaman abiertamente por una unión fiscal (aunque sin el Reino Unido) sea el señor Cameron. Otros líderes tienen que reconocer la falacia de seguir argumentando que Europa puede estar más unida sin la constitución de un gobierno federal fuerte .