La Unión de la energía comienza en los Pirineos

Escrito por: Adriano Bajolle

Título original: L’Union de l’énergie commence sous les Pyrénées

Traducido por: Miguel García Barea

 

Después de ocho años de trabajo, la nueva línea de alta tensión que une España a Francia fue inaugurada el viernes por los primeros ministros Manuel Valls y Mariano Raroy. Con una capacidad de 2.000 MW, que duplicará la capacidad de interconexión entre los dos países. Un paso importante en el camino hacia la Unión Europea de la Energía.

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La línea de todos los superlativos

Nos encontramos frente a la culminación de un viejo proyecto entre Francia y España. Lanzado oficialmente en 2008, pero ideado hace más de veinte años, la interconexión eléctrica entre Baixas, en los Pirineos y Santa Llogaia se inauguró el pasado viernes, 20 de febrero, y entrará en servicio el próximo junio.

Su extensión de más de 65 kilómetros representa toda una hazaña tecnológica. Con una producción récord de 2.000 MW DC, es la mayor línea subterránea con ese nivel de potencia. El proyecto también establece récord en cuanto al coste de la inversión: 700 millones de euros. Ese es el precio a pagar para no deformar los paisajes pirenaicos con torres de alta tensión.

Europa decidió financiar el proyecto como parte del plan de relanzamiento y estimulación económica de 2008. La UE ha aportado una subvención de € 225 millones y el préstamo del Banco Europeo de Inversiones fue de 350 millones. Se trata, por tanto, de una decisión de inversión inteligente, que promueve la seguridad energética y la transición hacia las energías renovables.

Un proyecto importante para la Unión Europea de la energía.

Si bien la Comisión Europea debería anunciar sus propósitos para relanzar la Unión Europea de la Energía, la finalización de este proyecto representa el primer paso de un deseable camino a seguir. También se inscribe dentro de la voluntad de la Comisión Europea de modificar a un 15% la tasa de interconexión de las diferentes redes nacionales, es decir, que cada país esté capacitado para poner el 15% de la energía producida al servicio del resto de los estados miembros de la UE.

El nivel de malla de las redes europeas es, de hecho, su seña de solidez. Cuanto más numerosas sean las interconexiones  menor será el riesgo de fracaso así como la dependencia energética del exterior. Dada la tensa situación con Rusia, el principal proveedor de gas natural y petróleo a Europa, se trata de un tema crucial. La línea resuelve un problema concreto a España, relativamente aislada a nivel eléctrico, ya que depende de Francia para el acceso a la red europea, y que hasta ahora sólo disponían de tres interconexiones sustanciales.

La nueva línea es sobre todo un paso firme en el camino de la transición energética. La producción de energías renovables es, en efecto, dependiente de las condiciones exteriores, como la fuerza del viento o la intensidad de los rayos de sol. En consecuencia, los niveles de producción fluctúan más a menudo que aquellos de la energía nuclear o de origen fósil.

Son necesarios varios días para exportar los excedentes de producción y otros tantos para importar los superávits provenientes de los Estados miembros. Reforzar la interconexión entre Francia y España era incluso más importante que la combinación energética de dos países muy complementarios.

Los excedentes españoles en energía solar y eólica podrán dirigirse al mercado europeo, mientras Francia seguirá liderando la exportación  de energía nuclearla cual  producen a bajo precio.  Una complementariedad reforzada por el hecho de que los picos de consumo (la hora en la que más energía se gasta) no coinciden en los dos países (a las 19 h. en Francia y a las 21 h. en España). Un aperitivo que, como suele suceder, tiene siempre mayores implicaciones de las que solemos creer.