Tierra Santa: Juego de Poderes en Israel

Por: Álvaro Ibáñez Fagoaga

 

La Primavera árabe, así como los recientes acontecimientos en Irán e Irak, han afectado directamente al viejo conflicto de Tierra Santa entre israelíes y palestinos. La UE y el resto de la comunidad internacional asiste expectante a una partida de ajedrez de resultado incierto, pero donde cada movimiento es devastador.

Benjamín Netanyahu, actual presidente de Israel, transmitió hace unos días un mensaje claro a toda la comunidad internacional: El asesinato de los 4 jóvenes israelíes no quedaría impune, y el sentimiento de derrota que harían calar en el pueblo palestino sería más contundente que nunca.

Benjamin Netanyahu, Presidente de Israel (fuente: BBC UK)

Netanyahu hace uso de su poder en un momento crítico para todo Oriente Medio. La amenaza suní del ELIL sobre Siria e Irak a puesto en jaque tanto a los gobiernos de Damasco y Bagdad como al de la próxima Teherán, todos ellos países bajo la órbita chií. Irán, la superpotencia de Oriente Medio, ya no mira con los ojos que miraba en el pasado a las organizaciones terroristas de carácter sunita. Y es en este contexto donde Netanyahu ha visto a Hamás más desguarecida que nunca. Irán, que a pesar de ser chií, siempre apoyó la causa palestina, está ahora inmiscuida en una gran guerra que amenaza con llegar a sus fronteras. Por otra parte, los tradicionales aliados de Hamás han encontrado una nueva agrupación suní en la que desembolsar de manera más rentable sus fortunas: el ELIL. El grupo armado que aterroriza a los propios miembros de Al-Quaeda y que se hizo famoso por su fulgurante toma de Mosul, es ahora la organización sobre la cual los grandes magnates árabes han posado sus ojos.

Con la irrupción de este nuevo grupo armado, la política de aliados de Hamás a cambiado radicalmente: los viejos socios escondidos dentro de la Liga Árabe han puesto sus esperanzas, y por consiguiente también sus “subvenciones”, al servicio de la nueva agrupación terrorista. Mientras, el país de los ayatolás mira con lupa hacia el conflicto iraquí, en el cual ve grandes probabilidades de terminar implicado. Además, las relaciones entre Hamás y el gobierno iraní ya comenzaron a enfriarse dentro del contexto de la guerra en Siria, donde Hamás no sólo se negó a ir de la mano de Hezbolá y Teherán a favor de Bachar Al-Asad, sino que además presto ayuda abiertamente al bando rebelde. Por si esto fuera poco, el caos reinante en Egipto, tradicional aliado de Hamás, evidencian que no esta en posición de prestarle la ayuda que le prestó en el pasado. Los túneles que tradicionalmente atravesaban todo tipo de armas y municiones entre Gaza y Egipto están en sus horas más bajas, el férreo control del nuevo dictador egipcio Al-Sisi ha descabezado a gran parte del entramado político de corte islámico que poco o nada tenía que ver con los juegos de naipes de las agrupaciones terroristas en los túneles que unen Gaza con el país egipcio, pero finalmente también ha terminado por mellar en ese aspecto. La férrea disciplina del nuevo dictador retoma el control sobre asuntos que debilitan sensiblemente las vías de suministros de Hamas, algo que Israel, por supuesto, conoce a la perfección.

 

Frente a estos nuevos y frenéticos cambios geopolíticos que se están aconteciendo a lo largo y ancho de Oriente Medio la comunidad europea sigue sumida en el silencio. Israel, Palestina, Siria e Irak se sumen en la guerra y el caos, y la posición a tomar frente a todos estos conflictos dista mucho de ser clara. Todo Oriente Medio amenaza con caer bajo el manto del yihadismo, y ante todos estos acontecimientos Occidente se siente maniatado, no puede permitirse dejar de lado a Israel, su único y verdadero aliado en la zona a pesar de las circunstancias.

Por razones de este tipo Occidente calla ante las atrocidades israelís en territorio palestino. Israel representa el único “oasis” en Oriente Medio en el que el estado de corte occidental ha triunfado, y es el ultimo y gran bastión que el bloque de los países desarrollados tiene en Oriente Medio para poder controlar los crecientes impulsos yihadistas frente a los que Occidente sigue padeciendo un terror que roza lo patológico. Netanyahu conoce perfectamente este pavor frente a la amenaza terrorista, y aprovecha como nadie esa baza para poner de su lado a gran parte de la comunidad internacional.

Incluso el máximo organismo encargado del conflicto árabe-israelí conocido como El Cuarteto responde con esta ambigua solución de un alto en fuego sin mirar causas ni consecuencias del conflicto. La organización supranacional nacida de los acuerdos de Madrid de 2002 para mediar por fin de una manera contundente y sensata en el interminable conflicto árabe-israelí vuelve a escudarse en pobres ilusiones y a entrar en una dinámica de ambigüedad que incluso llega a contradecir su auténtico propósito. Tan solo Catherin Ashton, presidenta de la diplomacia europea y representante de la misma en El Cuarteto, dio una nota disidente en una referencia a las enormes dificultades que los niños están soportando en lugares como Siria, Irak o Palestina. Ante lo cual, Netanyahu respondió indignado que no podían ser comparables las masacres de Al-Asad con lo que el denominaba como una “operación qurúrjica” en la que justificaba la muerte de niños con el argumento de que estos estaban siendo utilizados como escudos humanos por los comandos terroristas. Mientras, los demás representantes de El Cuarteto, integrados por las Naciones Unidas, Estados Unidos y Rusia, prosiguen por un lado con la tradicional declaración de que el alto el fuego debe de ser inminente y por otro con el total apoyo a la operación militar de Israel. El propio máximo representante de El Cuarteto y enviado especial en el conflicto Tony Blair secunda esta cómoda diplomacia internacional  con Israel que indirectamente le permite continuar con su particular guerra contra el terrorismo.

Catherine Ashton, representante de la UE para asuntos exteriores

Así pues, Hamás esta sola en una guerra en la que ni sus tradicionales aliados ni la comunidad internacional saben cómo reaccionar con exactitud, y en la que los máximos organismos de control internacional siguen atenazados por la idea de que, frente a una amenaza de corte terrorista, toda acción militar resulta en parte justificada. Ante lo cual Netanyahu no duda ni un instante: éste es el momento preciso de actuar contra Hamás, cueste lo que cueste.