Resacón en Westminster

Escrito por: Xesc Mainzer

El pasado día 7 y contra todo pronóstico, pues ninguna encuesta predecía un resultado como el que finalmente se produjo, los Conservadores británicos se alzaron con una mayoría absoluta que, si bien resultó ser bastante magra con apenas 5 escaños por encima de los necesarios para gobernar en solitario, nadie la esperaba. Con la contienda electoral finalizada, David Cameron tiene vía libre para gobernar con estabilidad los próximos cinco años aunque deberá ser capaz de abordar con habilidad a una serie de temas delicados.

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Tras cinco años de gobierno de coalición entre Conservadores y Liberal-demócratas, el jueves 7 de mayo las políticas más conservadoras del ejecutivo recibieron el visto bueno del sistema electoral que, otorgándole una estrecha mayoría absoluta a los tories con 331 escaños (5 más de los 326 necesarios), permitirá al partido del Primer Ministro David Cameron seguir en el 10 de Downing Street, y esta vez en solitario.

 

Siguiendo la recién instaurada tradición en los países de Europa occidental con partidos liberales otrora fuertes, el Partido Conservador ha sido capaz de devorar a su socio de gobierno liberal, el Partido Liberal-demócrata, que ha sido prácticamente borrado del mapa de Westminster al perder 49 de los 56 escaños con que contaba en la anterior legislatura, siguiendo con la tradición inaugurada en 2013 por Angela Merkel que fue capaz de destrozar al FDP y echarlo del Reichstag tras cuatro años de gobierno de coalición.

 

Estas elecciones han decapitado a gran parte del arco parlamentario británico, pues dejan a los grandes partidos de la oposición estatal descabezados y perdidos. En la mañana después de la “catástrofe” (o “baño de sangre” cómo lo definió el Mirror) se sucedió la cascada de dimisiones de líderes en menos de una hora[1].

 

El primero de todos fue Nigel Farage, el showman y carismático líder del United Kingdom Independence Party anunció en una rueda de prensa en Margate (ciudad balneario en la circunscripción dónde se presentaba) que presentaba su renuncia como líder del UKIP al no obtener su asiento en la Cámara de los Comunes tal y como había prometido. A pesar de su renuncia, Farage continuará como líder del partido al haber sido esta rechazada por el presidente de UKIP, que alegó que, a pesar de no obtener Farage su escaño, la campaña había sido un éxito.

 

Menos de un cuarto de hora después fue el turno de Nick Clegg, viceprimer ministro y líder de los Liberal Democrats, que anunció públicamente su renuncia cómo líder del liberalismo británico por unos resultados que en palabras suyas habían sido “inconmensurablemente más aplastantes y crueles de lo que había podido imaginar”. El anuncio lo hizo con una cara visiblemente enrojecida por las lágrimas, con un discurso de tono oscuro (con expresiones lúgubres como “Creo que los libros de historia juzgarán nuestro partido amablemente por el servicio que tratamos de ofrecer a la nación” o “El liberalismo ha perdido”) pero de evocación de los logros de los LibDem en el gobierno los últimos cinco años: “dejamos a Gran Bretaña un país mucho más fuerte, más justo, más verde y más liberal de lo que era hace cinco años”. A pesar de todo, quiso acabar recordando que a pesar de la derrota el partido no estaba acabado y que “nuestro partido volverá, nuestro partido volverá a ganar”.

 

Por último llegó el turno de Ed Miliband, el líder laborista anunció su renuncia como líder del partido tomando la responsabilidad por la derrota. “Gran Bretaña necesita un Partido Laborista fuerte. Gran Bretaña necesita un Partido Laborista que pueda reconstruirse después de esta derrota y es el momento para otra persona” dijo. Miliband ha sido substituido como líder en funciones del partido por Harriet Harman, veterana miembro del parlamento y responsable de mujer e igualdad en el gabinete de Tony Blair.

 

Aunque inicialmente reticente a dimitir y avalado al vencer por un estrecho margen una moción de confianza, una semana y media después de las elecciones se produjo la dimisión del líder laborista escocés, Jim Murphy, que no fue capaz de evitar la “masacre” del laborismo en el feudo escocés y ni tan siquiera de mantener su escaño por la circunscripción de East Renfrewshire (al sur de Glasgow).

 

Los únicos ganadores claros de esta elección han sido el Partido Conservador de David Cameron y el Scottish National Party de Nicola Sturgeon.

 

Con su victoria totalmente inesperada, si bien se preveía una victoria pírrica sobre los laboristas, David Cameron tiene vía libre para gobernar sin problema alguno los próximos 5 años y continuar con la agenda conservadora para el Reino Unido. Entre los puntos de esta agenda se encuentra la celebración de un referéndum sobre el futuro del Reino Unido en la Unión Europea, cuya fecha se conocerá posiblemente la semana próxima pues está previsto que el día 27 el primer ministro haga público un proyecto de ley de referéndum para dotar de cobertura legislativa a la votación, esperada para finales de 2017[2].

 

El otro gran ganador, el SNP, se convierte en el tercer grupo de la Cámara de los Comunes agrupando 56 de los 650 asientos de la cámara. Este resultado da a la Ministra Principal Nicola Sturgeon una posición de gran fuerza y legitimidad para la negociación de una mayor transferencia de competencias para Escocia. A tal efecto se reunieron en Edimburgo el pasado día 15 David Cameron y Nicola Sturgeon para tratar el asunto. Cameron se comprometió a presentar la semana próxima un proyecto de ley para dotar a Escocia de un mayor nivel de competencias siguiendo las recomendaciones de la Smith Comission, comisión multipartita que lidera Lord Robert Haldane Smith y que agrupa a 10 representantes de los cinco partidos presentes en el parlamento de Holyrood[3]. A pesar de que la comisión propone un amplio nivel de competencias para Escocia, Nicola Sturgeon ya ha dicho que lo cree insuficiente[4].

 

Un tema que ha resurgido con fuerza a raíz de los resultados electorales ha sido el de la reforma electoral para abandonar el sistema del “first-past-the-post” en favor de un sistema de representación proporcional que permita una distribución más justa de los MPs y evite casos como que el SNP, con menos de la mitad de votos que el UKIP, tenga 56 veces más representantes en la Cámara de los Comunes. El día inmediatamente después de la elección quedó claro el carácter perverso del sistema electoral al dejar a UKIP y Green Party, que entre los dos suman 5 millones de votos y algo más del 16% del total, con sólo 2 asientos en la Cámara y que podría conducir a una alianza entre los dos partidos (tan diferentes a nivel programático pero unidos en la desgracia de ser víctimas del sistema electoral) para pedir un cambio del mismo[5]. Esta difícil alianza ha acabado llegando, y sumando una multitud de partidos a la misma (como los Liberal Democrats, Plaid Cymru e incluso al SNP que ha sido el gran beneficiado por el first-past-the-post en Escocia)[6].

 

Esta elección, a pesar de dejar un gobierno fuerte y unos ganadores claros (Conservadores y SNP), deja el panorama muy abierto, una “nación dividida” (como dijo el editor de noticias de la BBC, Mark Easton) al menos a nivel electoral, y con muchos temas por abordar (Europa, reforma electoral, Escocia, austeridad…).


[1]    – «52 minutes that shook Britain: Miliband, Clegg and Farage all resign in election bloodbath» Mirror, 8 Mayo 2015 http://www.mirror.co.uk/news/uk-news/52-minutes-shook-britain-miliband-5661173

[2]    – «Cameron to publish EU referendum bill one day after Queen’s speech» The Guardian. 19 mayo 2015 http://www.theguardian.com/politics/2015/may/19/cameron-to-publish-eu-referendum-bill-one-day-after-queens-speech

[3]    – Nombre por el que se conoce popularmente al Parlamento de Escocia.

[4]    – «Cameron y Sturgeon abordan la autonomía de Escocia» EiTB. 15 mayo 2015 http://www.eitb.eus/es/noticias/internacional/detalle/3212528/cameron-sturgeon-abordan-autonomia-escocia/

[5]    – «Five million votes, two seats: smaller parties demand a change in the rules» The Guardian. 8 mayo 2015 http://www.theguardian.com/politics/2015/may/09/margate-ukip-greens-electoral-reform-farage

[6]    – «Green party and Ukip join forces to demand electoral overhaul» The Guardian. 18 mayo 2015 http://www.theguardian.com/politics/2015/may/18/green-party-ukip-electoral-reform-first-past-post-elections

7 de Mayo Día de Elecciones, 8 de Mayo Día de Negociaciones

Escrito por: Xesc Mainzer Cardell

En pocos días los electores británicos tienen su cita tradicional de cada cinco años (recordemos que esa es la duración fija de una legislatura en ese país desde la entrada en vigor de la Fixed-term Parliaments Act 2011) para renovar por completo los 650 escaños de la Cámara de los Comunes, la cámara baja en el sistema parlamentario del Reino Unido.

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Tras 5 años de gobierno de coalición entre conservadores y liberal-demócratas, la reputación del gabinete Cameron se ha ido desgastando entre la ciudadanía por una serie de cuestiones relacionadas con la política exterior por un lado (UE, inmigración) y por otro en los temas relacionados con la crisis económica (privatización del National Health Service, las tuition fees, austeridad…). La idea de David Cameron es poder seguir gobernando en coalición con sus socios liberales, pero el hundimiento de éstos últimos, la erosión de los conservadores, y el auge del SNP van a poner muy difícil la tarea de formar un gobierno, tanto a Cameron como a Ed Milliband y los laboristas.

Aun así, este escenario permite a Cameron y su partido jugar con el miedo a un acuerdo Labour-SNP invocando el llamado ‘voto útil’ para quitarle votos al UKIP, además de mantener la promesa de un referéndum sobre una permanencia “renegociada” en la UE que debería celebrarse en torno a 2017, si bien no defiende abandonar la UE.

Sobre la cuestión de la permanencia en la Unión Europea, el Labour Party se muestra partidario a legislar para evitar más transferencias de poderes hacia la Unión, que en caso de llevarse a cabo tendrían que ser ratificadas en referéndum, y a reformar la UE en una serie de temas como la Política Agraria Común, inmigración (un tema de gran importancia entre la ciudadanía) y bienestar.

La del labour es una postura bastante moderada en comparación con la del United Kingdom Independence Party de Nigel Farage, que aboga directamente por la salida de la UE si bien manteniendo con ella relaciones comerciales. Partidos como los Liberal Democrats se oponen frontalmente a salir de la UE, y el Green Party apuesta por continuar en la UE aunque es partidario del referéndum.

Mientras tanto, los partidos nacionalistas en Escocia (Scottish National Party) y Gales (Plaid Cymru)  coinciden en que, en el caso de celebrarse el referéndum, en todos y cada uno de los “países” del Reino Unido debe haber un voto favorable a salir de la Unión para que se produzca el llamado “Brexit”. En el caso de Irlanda del Norte, el Sinn Féin pretende que se lleve a cabo un referéndum propio, pues entra en juego la cuestión de un más que probable cambio en las relaciones con la República de Irlanda si se produjera la salida de la UE.

Al hablar de la “cuestión europea”, tradicionalmente relevante entre la población británica, no podemos dejar de lado al UKIP. Si bien en las últimas elecciones europeas resultó vencedor, aún es percibido como un partido single-issue y eso, en unas elecciones generales en las que entran en juego pluralidad de temas y preocupaciones de la ciudadanía, pesa a la hora del voto. Aunque las encuestas le den la tercera posición en votos con cerca del 15% de sufragios, las proyecciones no le pronostican más que 4 escaños. Uno de los escaños a los que aspira el UKIP es el de la circunscripción de South Thanet en la costa de Kent dónde Nigel Farage es el candidato del partido. Las encuestas le sitúan al borde de obtener el escaño en una batalla muy apretada con el candidato tory.

Algunos en Bruselas, como el mismísimo Jean-Claude Juncker, han expresado públicamente su deseo de que Farage resulte elegido diputado en Westminster, pues se vería obligado a abandonar su escaño en el Parlamento Europeo. Eso dejaría a su vez al EFDD (Grupo de la Europa de la Libertad y la Democracia Directa) descabezado al privarlo de su carismático y enérgico líder, que sería sustituido como MEP por la siguiente candidata en la lista del UKIP a la circunscripción de South East England, Donna Edmunds, que el año pasado causó revuelo por sus declaraciones homófobas al defender que los comerciantes tuvieran derecho a negarse a atender a personas homosexuales.

En el campo de las relaciones internacionales y comerciales entran dos temas de rabiosa actualidad pero que no son tan centrales en el debate político británico: el TTIP y las relaciones con Rusia a raíz de la crisis ucraniana.

Respecto al TTIP[1] los únicos partidos que se han opuesto totalmente a este documento son el Plaid Cymru y el Green Party, mientras que el UKIP y el SNP se oponen a él pero solamente proponen una exención del NHS y algunos servicios públicos del tratado. En el otro lado del tablero tenemos a los tres partidos “tradicionales” (Conservatives, Labour y LibDem) que apoyan totalmente el TTIP, si bien los dos últimos proponen garantizar que el NHS no se vea afectado por éste.

La crisis diplomática con Rusia se ha dejado sentir aún menos en la campaña, pues es un tema que al electorado británico no le ha llamado la atención. Aun así, los partidos se han posicionado de una forma u otra al respecto. David Cameron ha defendido en los últimos meses que occidente debe estar dispuesto a incrementar las sanciones sobre Rusia y llevarlas a otro nivel, postura compartida por los laboristas que aun así se muestran cautelosos ante la posibilidad de un uso de la fuerza militar. Por su parte el UKIP ha criticado por boca de su líder las provocaciones europeas a Rusia, culpando a la Unión de la crisis. El SNP también ha participado de forma muy leve en el debate de las relaciones con Rusia, proponiendo sus concejales en el consejo municipal de Glasgow el fin de las relaciones de esta ciudad con la ciudad rusa de Rostov del Don (con la que está hermanada), tanto a causa del conflicto ucraniano como por las violaciones de los derechos de colectivos LGTBI en la Federación Rusa.

Por último, el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático parecen haber quedado totalmente apartados en la campaña electoral, pues no ha habido prácticamente referencia alguna al tema ya sea en los debates o en la difusión de los programas. En este aspecto, hasta el Green Party ha decidido centrarse en los temas económicos y de lucha contra la austeridad, dejando de lado el medio ambiente. A pesar de esta dejadez, hay propuestas de todo tipo y prácticamente ningún partido coincide en sus propuestas, si bien la mayoría van encaminadas a la reducción de emisiones. Desde el proteccionismo del Green Party con propuestas para prohibir el fracking y la eliminación gradual de la energía generada mediante combustibles fósiles y nuclear, a la promoción de los transportes eléctricos que proponen los LibDems, o el objetivo de emisiones cero en la producción energética para el año 2030 que proponen los laboristas.

Así mismo, esta elección promete un cambio radical para el panorama político británico con algunos cambios sustanciales a nivel de representación política y de “nuevos” partidos que entran en escena y con fuerza:

Por un lado tenemos la explosión en apoyos de un revitalizado Scottish National Party (SNP), que ha visto aumentar increíblemente su popularidad a partir de la celebración del referéndum de independencia de septiembre del año pasado. Desde entonces el partido no ha parado de crecer, y lo ha hecho a un ritmo imparable, cuadruplicando su afiliación en cerca de 6 meses para convertirse en el tercer partido del Reino Unido en afiliación (tras los Tories y Labour). Al mismo tiempo ha sido capaz de pasar página a la etapa Alex Salmond y mantener un crecimiento consolidado bajo el liderazgo de Nicola Sturgeon, que supo encandilar a los espectadores británicos en el debate a 7 bandas en la cadena ITV (algunas encuestas la situaban entre los 3 mejores candidatos, o incluso como vencedora del debate[2]). Lo han hecho conjugando su papel tradicional de defensores de la autonomía e intereses de Escocía con el de garantes del estado del bienestar, haciendo de la defensa del NHS y la abolición de la bedroom tax sus estandartes. Esa voluntad de continuar trabajando por mejorar el Reino Unido la expresó perfectamente Sturgeon a mediados de abril: “mientras Escocia forme parte del sistema Westminster a los Escoceses les interesa que las decisiones que se tomen en Westminster sean buenas decisiones”[3].

Este auge del SNP pone en peligro la capacidad del Labour Party de poder vencer a los Conservatives y gobernar sin necesidad de pactos, pues perdería su tradicional bastión que es Escocia (donde ha ido ganando de forma casi continua desde 1945). Los laboristas han jugado la carta del miedo (al igual que los tories) asociando el voto al SNP con cinco años más de gobierno de Cameron, pero la táctica no parece estar surtiendo efecto a juzgar por las encuestas.

Al mismo tiempo, llama la atención el crecimiento del Green Party of England and Wales, liderado por Natalie Bennett y que en poco tiempo ha experimentado un gran crecimiento tanto a nivel de afiliación como de potencial apoyo en las urnas, pues las últimas encuestas le dan una horquilla del 4-8% de votos (su mejor resultado histórico fue en 2005 con el 1% de votos). A pesar de esto, el sistema electoral impedirá con toda probabilidad que estos apoyos se transformen en un aumento de escaños.

El sistema electoral británico se caracteriza por su forma de elegir a los miembros de los órganos legislativos mediante lo que se denomina first-past-the-post, es decir, en circunscripciones uninominales (de un solo miembro) en las que el candidato que obtenga la mayoría simple de los votos obtiene el escaño en disputa. Este sistema hace muy difícil predecir el resultado de la elección a nivel de candidatos electos, a la vez que dificultará mucho a partidos algo más modestos y con voto disperso como UKIP o el Green Party en obtener representantes en Westminster o incrementar el número que ya tengan de forma proporcional a su nivel de apoyo ciudadano.

Y por último tenemos el hundimiento de los Liberal Democrats de Nick Clegg, que ha pasado de pisarle los talones al Labour en 2010 (llegando a preverse un sorpasso y la vuelta de los liberales como segunda fuerza en votos por primera vez desde 1910) a desplomarse en apoyo entre la opinión pública. En este sentido, las encuestas desde finales de 2010 le han ido vaticinando, una tras otra, la caída hasta sus peores resultados en toda la historia, pues para encontrar unos resultados similares (por debajo del 10%) para el liberalismo británico hay que remontarse a la década de 1960 en que aún existía el viejo Liberal Party.

Esta elección general se va a luchar en muchos frentes (relación con la Unión Europea, austeridad, inmigración) y va a suponer ciertamente un cambio de rumbo en las políticas llevadas a cabo desde Downing Street. Pero la mayor incógnita es ver cuál de los dos partidos mayoritarios estará en mejor posición para ponerse de acuerdo con los partidos más pequeños, poseedores de la llave del número 10, y situar a su candidato en la Oficina del Primer Ministro.


[1]    – «TTIP and the 2015 election: where do the parties stand?» War on Want http://www.waronwant.org/news/latest-news/18306-ttip-where-the-parties-stand

[2]          – «Election 2015: Can Nicola Sturgeon win over the UK?» BBC http://www.bbc.com/news/election-2015-32180924

[3]    – «Nicola Sturgeon Wants Scottish Independence… But That’s Not What The General Election Is About» Huffington Post http://www.huffingtonpost.co.uk/2015/04/13/nicola-sturgeon-wants-scottish-independence-but-thats-not-what-the-general-election-is-about_n_7057662.html

Los Model European Union como forma de vivir Europa

Por: Xesc Mainzer Cardell (Joventut Europea Federalista de les Illes Balears (JEF Illes Balears) )

La segunda semana de Marzo tuvo lugar la simulación del Parlamento Europeoen Madrid (MEU). Te presentamos el testimonio de Xesc Mainzer Cardell, uno de sus participantes.

 

11182873_10205542390054742_1133216035_oEntre el 10 y el 13 de marzo tuve la oportunidad de viajar a Madrid para asistir al MEU Madrid, la simulación de las instituciones europeas que organizan los Jóvenes Europeístas de Madrid (JEF Madrid) y AECPOL (Asociación de Estudiantes de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid) en el campus de Getafe de esta universidad y que se celebró por primera vez el año pasado, en 2014. El concepto del MEU nace en 2005 con la iniciativa de la sección de AEGEE en Osnabrück (Baja Sajonia) de llevar a cabo una simulación del funcionamiento del Consejo de la UE, y que en poco tiempo evoluciona hacia una simulación de la totalidad del proceso legislativo europeo. En 2007 se celebró en Estrasburgo el primer MEU tal y como se lo conoce actualmente, organizado en aquel entonces por AEGEE, pero que a partir de 2009 pasa a ser organizada por la   Bringing Europeans Together Association (BETA).

En los años posteriores el número de MEU que se celebran regularmente ha ido aumentando, tanto dentro como fuera de Europa, celebrándose en ciudades tales como Viena, Zagreb, Mainz, Belgrado, Estambul, Milán, e incluso Nueva York y Hong Kong. A pesar de ello, el MEU de Estrasburgo es a día de hoy el más importante, tanto por el número de participantes con los que cuenta (más de dos centenares) cómo por el hecho de que para la actividad se hace uso del hemiciclo del Parlamento Europeo.

La idea tras el MEU es muy simple: acercar a la juventud el funcionamiento de las instituciones de la Unión tomando un rol (ya sea el de eurodiputado, ministro, miembro de la comisión, representante de un grupo de presión, o periodista) desde el cual participar en el proceso legislativo tratando un tema o una serie de temas concretos que se plantean como ejes de la simulación. Meterse en uno de estos papeles permite ganar mucha perspectiva en profundidad del sistema institucional de la Unión Europea, que si bien puede resultar complicado de entender en un principio, mediante simulaciones como éstas se puede entender mejor  este sistema. Este funcionamiento a primera vista complejo se podría definir cómo un sistema de contrapesos en el que se ponen en juego los intereses nacionales (Consejo de la Unión Europea) por un lado y los de la ciudadanía (representados por los miembros del Parlamento Europeo) por el otro.

En la edición de este año del MEU Madrid, los temas a tratar eran dos: una actualización de la Estrategia 2020 (que trata temas que van desde la educación a la unión energética) y la creación de una tasa sobre las transacciones financieras (FTT). Ambos temas suscitaron un gran debate y, cómo participante desde el rol de eurodiputado, debo decir que fueron muy fascinantes tanto a nivel de estudio de las propuestas cómo de debate de las mismas.

Al mismo tiempo, el trabajo conjunto con participantes de otros lugares de Europa permite profundizar en el carácter plural e intercultural del proyecto europeo, aportando a la experiencia política una dimensión personal muy enriquecedora y que siempre sirve para trabar amistad con personas con las que se comparten intereses varios (incluso más allá de la política y el interés en Europa). En resumen, el MEU quiere ser una forma más de acercar Europa a los jóvenes, de hacerles vivir Europa.

En las Islas Baleares (de donde provengo), por nuestra circunstancia insular tenemos un aislamiento geográfico que en muchas ocasiones se convierte en un aislamiento en temas como el asociativo y el participativo, hecho que ha impedido que se produzca una cierta difusión de los MEU. En este sentido, cuando en la Universidad de las Islas Baleares (UIB) hablamos de intercambios con Europa se suele pensar sólo en el programa Erasmus. Y es que si bien el Erasmus ha sido una piedra angular en la creación y difusión del sentimiento europeo, Europa es algo más. Es por esto que animo a todos los jóvenes, sean de dónde sean, interesados en Europa y en temas políticos a que vayan a algún MEU. Es una gran experiencia personal y formativa, y alberga todo un mundo nuevo que espera ser descubierto.