El Auge de Podemos

Escrito por: Samuel Royuela Granado

Tic-tac, tic-tac…  Como recuerda insistentemente Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, las elecciones generales en España se acercan. Parece evidente que algo va a cambiar en el panorama político español. Nos se antojan unas elecciones al uso, la pérdida de confianza en los partidos tradicionales y la precariedad en la que vive parte de la población han dado lugar al auge de nuevos partidos, nuevas formaciones.  Es un momento de indignación, escepticismo y desconfianza en la clase política en España,  ¿será la formación de Pablo Iglesias capaz de aprovechar este descontento y llegar al poder?

Pablo-Iglesias-Podemos

Podemos surgió en marzo del 2014 con la intención de dar voz y representación política  al   15-M: un movimiento de protesta frente a la crisis económica, la corrupción y el deterioro del sistema de representación política español. La ciudadanía mostró su rechazo a los recortes del gobierno, así como su malestar por los altos niveles de desempleo y el aumento de la pobreza. Además, se reclamó una regeneración política, con una mayor participación ciudadana, y el fin de la alternancia en el poder de dos partidos – Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español –, que han demostrado no estar a la altura de las reivindicaciones y necesidades reales de los españoles desde que comenzó la crisis económica.

Ilusión y regeneración

Desde su creación, Podemos ha experimentado un crecimiento muy importante. Un discurso centrado en el cambio y en una mayor participación democrática de la sociedad española, unido a la carismática figura de líderes con una notable formación académica como Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero, ha conseguido atraer a un gran número de votantes y simpatizantes a esta nueva formación. Podemos ha tenido un crecimiento espectacular en las encuestas, llegando a obtener el 25% de los votos, frente al 28% y el 20% del PP y el PSOE respectivamente. Como consecuencia, desde estos dos grandes partidos políticos y algunos medios de comunicación se ha intentado desacreditar a Podemos para así frenar su avance.  Es, por tanto, obvio que el auge de esta nueva formación ha puesto en alerta a la élite política y económica española – la denominada “casta” contra la que arremeta Pablo Iglesias – ante la posible pérdida de parte de su poder, mientras que ha traído ilusión y esperanza a las clases media y baja, haciéndoles ver que es posible un cambio en la forma de hacer política en España. Esta esperanza ha convertido a Podemos en el partido que encabeza las encuestas de intención de voto directo, con el 20.4%, frente al PP y al PSOE, con el 12.2% y 11.2%.

 

Populismo y ambigüedad

Por otro lado, pese a criticar con vehemencia el sistema actual e insistir sobre la necesidad de cambios, Podemos no ha propuesto ninguna solución o medida realista para conseguir esto. En su programa político aparecen ideas interesantes como establecer una renta básica, introducir el derecho a crédito en la Constitución, crear una Banca Pública o reducir la jornada laboral para así redistribuir el empleo y reducir el paro.  Sin embargo, su discurso está frecuentemente basado en la complacencia, diciendo a sus votantes lo que quieren oír. Las ideas de Podemos penden, aún hoy en día, del hilo de la ambigüedad. El miedo a perder parte de su electorado hace que sus líderes no se definan de forma clara en el plano ideológico. No se trata simplemente de no catalogarse como un partido de izquierda, centro o derecha. Esta ambigüedad alcanza temas más sensibles.  La formación de Pablo Iglesias aún no se ha pronunciado sobre un tema polémico e importante en la política interna española: la independencia de Cataluña. No en vano, el ejemplo más claro de su ambigüedad es la falta de condena a la situación que atraviesa Venezuela actualmente. Podemos no ha condenado las detenciones arbitrarias  de opositores políticos por parte del régimen de Maduro, algo que se debería dar por supuesto en una formación que acepta y asume las reglas de la democracia. A causa de esto, son variados los medios de comunicación que acusan a esta formación política de financiarse con fondos procedentes de Venezuela.

 

Nuevas opciones frente a los grandes partidos

A la espera de los próximos comicios y con el referente cercano de las elecciones autonómicas en Andalucía, es justo admitir que Podemos aún se presenta como un posible candidato a ganar las elecciones generales, y como una importante alternativa al bipartidismo. Aún así, hay que reseñar que existen otros partidos, de reciente formación que, pese a ser menos mediáticos, también se presentan como alternativa a los dos grandes partidos políticos españoles, por ejemplo, Ciudadanos.

Independientemente del desenlace de las elecciones generales, el auge de Podemos ha provocado un cambio en la forma en la que se hace política y en la participación de los ciudadanos en la misma. Los grandes partidos han asumido que tienen que renovarse y adaptarse a las nuevas circunstancias, democratizando sus procesos de elecciones internos y aumentando su transparencia. La ciudadanía, por su parte, ha tomado conciencia de su capacidad para cambiar las cosas y hacer que se tengan en cuenta sus reivindicaciones. En definitiva, aunque es difícil que gane las elecciones, Podemos ha contribuido a iniciar un paulatino proceso de regeneración democrática en España basado en una democracia más directa y un acercamiento de la política a los ciudadanos.