La Ventana da al este: Entrevista a Antón Yeschenko

Entrevista por Pablo Laboreo y Simone Corvatta.
Traducción del inglés por Pablo Laboreo.

 

El pasado miércoles 18 de febrero conocimos a Antón Yeschenko, en Santander. Miembro de AEGEE-Kiev, había venido a España para asistir como delegado al EPM (European Planning Meeting) de AEGEE, un evento temático de 5 días organizado cada año por AEGEE-Europe. En esta ocasión el tema elegido para el encuentro fue la discusión de posibles soluciones ante la creciente desconfianza y falta de comunicación entre los jóvenes de Rusia y los de Europa. No podíamos dejar pasar la oportunidad de hacerle algunas preguntas sobre el conflicto y la situación actual en su país.

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-PABLO: Muchas gracias ante todo Anton por participar en esta entrevista. Por favor, ¿podrías presentarte a nuestros lectores y explicarnos la razón por la que has venido a España?

ANTON: Me llamo Anton Yeschenko y tengo 22 años. Estudio un máster en cibernética, ingeniería de software en la Universidad Nacional Taras Shevchenko, en Kiev, aunque soy originario de Velikiy Kobelyachokm, una pequeña localidad situada a unos 300km al Este de Kiev.   He venido a España para asistir como delegado al encuentro de AEGEE celebrado en Burgos, que este año trata sobre las relaciones entre los jóvenes de la UE y Rusia.

-P: Supongo que el tema de este año tiene un significado especial para ti debido al actual conflicto en tu país.

-A: Bueno, en los últimos años prácticamente cualquier ciudadano ucraniano se ha interesado por este tema u otros relacionados, más aún desde lo que ocurrió en Maidan hace un año y empezaron las tensiones. Personalmente, siempre me ha interesado la historia del desarrollo del lenguaje ucraniano y ruso, y las relaciones entre estos dos países y comunidades desde un punto de vista histórico.

-P: ¿Tienes relación con gente de las zonas de conflicto, el Este de Ucrania?

-A: Mi exnovia, por ejemplo, es de Donetsk y en la universidad 2 o 3 de mis mejores amigos son también de Donetsk y Mariupol, ambas zonas en las que el conflicto armado está teniendo lugar ahora. Hemos tenido conversaciones sobre sus puntos de vista acerca del conflicto y sobre los problemas directos que les trae. Por ejemplo, una de mis compañeras de clase no ha podido ir a casa durante las vacaciones a causa de la guerra.

-P: ¿Dirías que tu relación con estos amigos ha cambiado, de una manera u otra, debido al conflicto?

-A: La gente que conozco de Ucrania del Este apoyan a Ucrania y están en contra de esta guerra, así que nada ha cambiado realmente entre nosotros. Pero por ejemplo mi tío tiene familiares tanto en el Este del país como en Rusia, que apoyan al lado pro-ruso y que antes de que la guerra estallara solían venir todos los años a ver a la familia, pero ahora la relación ha empeorado notablemente. Solo hablan por Skype de vez en cuando y usan un tono muy seco, llegando incluso a discutir y lanzarse acusaciones.

-P: Y en tu opinión, ¿cómo ha llegado Ucrania a esta situación? ¿Cuál es la razón, la causa del conflicto?

-A: Por supuesto no hay una respuesta fácil a esta pregunta y existen muchos factores. La mala situación económica tiene que ver desde luego. Hicieron falta muchos años para que la economía del país se recuperara tras la independencia de la Unión Soviética, pero desde aproximadamente el año 2000 al 2008 nuestro país creció rápidamente y las cosas mejoraron. Después llegó la crisis económica de 2008, que tuvo un impacto muy fuerte en Ucrania, y desde entonces la gente ha debido enfrentarse al desempleo y los problemas financieros. Unido a este delicado escenario, los medios de comunicación han estado caldeando el ambiente desde hace tiempo reforzando la idea en algunas personas de que no somos más que marionetas entre dos fuerzas, utilizadas tanto por la UE como por Rusia en sus disputas por ser un país pobre y fácil de influir.

La crisis en Ucrania comenzó cuando el gobierno ucraniano decidió no firmar un acuerdo con la UE el pasado otoño de 2013. No se trataba de un simple trato comercial, sino que tenía una importante carga política que habría comprometido a Ucrania a acercarse a ciertos valores y principios europeos. Este tratado había traído esperanza a muchos ciudadanos ucranianos, especialmente entre los estudiantes, como primer paso hacia una posible inclusión en la UE.

-A (continúa): Cuando Viktor Yanukovych decidió no firmar el tratado con la UE y en su lugar acercar posturas con Rusia, los estudiantes comenzaron las protestas pero en poco tiempo se les sumó mucha gente. Conforme la revolución iba ganando fuerza aparecieron seguidores de partidos de extrema derecha, que se aprovecharon de la situación y ganaron popularidad con un duro discurso nacionalista. Empezaron a promover actitudes y consignas contra las comunidades rusas del Este de Ucrania, actitudes que no fueron compartidas por la mayoría de la población como quedó demostrado en las elecciones de Mayo de 2014. Pero sí conozco gente e incluso algunos amigos que empezaron a mostrar, por ejemplo, tatuajes con la bandera de estos partidos y vimos cómo estos símbolos empezaron a ser más visibles que antes por las calles.

Yanukovych huyó del país cuando las protestas crecieron y se estableció un nuevo gobierno interino que firmó el acuerdo antes mencionado con la UE. Rusia, por su parte, rechazó reconocer al nuevo gobierno, acusó a la UE y a EEUU de financiar y dirigir un golpe de estado y tomó represalias invadiendo Crimea, lo que señalaba el inicio del conflicto armado.

-P: ¿Cómo se vive la situación en Kiev y el resto del país fuera del área directa de conflicto, en cuanto a las actividades diarias, trabajo, medios de comunicación, etc.?  

-A: En el Oeste y centro de Ucrania el desempleo por ejemplo no ha subido ni bajado sustancialmente debido a la guerra, pero el ejército ha reclutado a mucha gente y la ha enviado a las zonas de combate. Yo mismo conozco mucha gente que ha visto marchar a un hijo o incluso un padre a la guerra y algunos de ellos han muerto, así que en realidad el país completo está involucrado. Por otro lado, en términos económicos hemos visto cómo nuestra moneda, la grivna, ahora vale un tercio de lo que valía. Hace un año un euro (1€) equivalía a doce grivnas (12 ₴), hace un mes equivalía a dieciocho (18 ₴) y hoy un euro equivale a treinta y dos (32 ₴). Debido a las restricciones en el suministro de gas desde Rusia y su correspondiente subida de precio, por ejemplo, nuestra universidad este año ha decidido dar dos meses de vacaciones en invierno en vez de dos semanas y acabar más tarde en verano, para así ahorrar. La economía del país está básicamente al borde del colapso y la gente está tensa y preocupada, por supuesto. Si vosotros oís y habláis aquí de los problemas que tenemos en Ucrania imagina nosotros, es el único tema de conversación. Incluso si en la mayor parte del país no hay combates, todo el mundo ve la televisión y en las noticias locales solo aparecen historias sobre la guerra y gente asesinada, el miedo es el protagonista. Pero la verdad no es contada, no nos llega información sobre lo que pasa realmente porque o bien no se sabe o bien los medios no lo cuentan.

-P: ¿Crees que la ciudadanía ucraniana se siente respaldada por la UE?

-A: Nos sentimos apoyados, pero la sensación general es que la forma en que la UE está tomando parte en el conflicto, es decir imponiendo sanciones económicas a Rusia o como moderador en las negociaciones, no es la más adecuada ni efectiva. Las sanciones son utilizadas por Putin como excusa ante los suyos para justificar los propios problemas económicos de Rusia, en realidad causados por otros factores. Yo no sabría decir qué tipo de apoyos podemos pedir o esperar por parte de la UE pero si no me equivoco, estamos recibiendo grandes cantidades de dinero por vuestra parte [la de la UE] y a pesar de ello cada día que pasa nuestra crisis es más y más profunda a todos los niveles. No parece que la solución vaya a venir por ahí.

-P: ¿Cuál es el enfoque de los medios de comunicación nacionales respecto al apoyo de la UE? Tal y como has comentado, los partidos de extrema derecha ganaron fuerza durante las protestas, ¿puede ser que hayan contribuido los medios a este auge, en tu opinión?

-A: No lo creo. El tema es que hace un año, durante las manifestaciones y protestas, la presencia del partido nacionalista creció mucho pero luego concurrieron a las elecciones de Mayo del 2014 y la gente apenas los apoyó y no consiguieron representación en el parlamento. Puede que la gente se sienta más patriótica ahora, pero evitan los radicalismos.

-P: ¿De dónde podría venir una hipotética solución? ¿Qué podría hacer que el conflicto termine?

-A: Cualquier solución tiene que venir por la vía diplomática. Pero es difícil de imaginar algo parecido con las posturas y políticas actuales del lado ruso.

-P: ¿Y qué crees que va a pasar?

-A: Me da miedo hacer predicciones. Hemos visto cómo la región de Crimea fue ocupada en apenas dos semanas y nadie había pensado antes que algo parecido pudiera ocurrir.

-P: ¿Qué rol debería asumir la sociedad civil en este conflicto? ¿Qué crees que los ciudadanos de Ucrania, Rusia y la UE podrían hacer para ayudar a encontrar una solución?

-A: Pueden ayudar haciendo llegar información real, promoviendo la paz y presionando a los políticos para que alcancen un acuerdo. Algunas encuestas parecen indicar que Putin está ganando mucha popularidad en su país a pesar de la delicada crisis económica que afrontan ahora, y todo por su participación y postura en esta guerra. Pero la gente no es consciente de lo que en realidad están apoyando. Si vieran lo que está ocurriendo, la destrucción y sufrimiento para ambas partes en las zonas de conflicto y en Ucrania entera e hicieran un llamamiento a la paz, la situación entera podría cambiar.

 

La hora de una política energética europea

Escrito por: Fabio Genoese

Título original: Höchste Zeit für eine europäische Energiepolitik

Traducido por: Pablo Laboreo

La UE importa actualmente más del 50% de la energía que consume. Las implicaciones políticas y económicas que resultan de esta dependencia energética podrían reducirse de una manera más eficiente y efectiva a través de una política europea coordinada que a través de 28 políticas nacionales distintas. Es hora de una unión europea energética.

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La Unión Europea importa hoy en día más del 50% de la energía que consume. Como resultado, gastamos más de mil millones de euros (1.000.000.000€) al día, aproximadamente unos cuatrocientos mil millones (400.000.000.000€) al año en importar energía (por cierto, en forma de combustibles fósiles). Aparte de la dimensión económica que esto conlleva está también la dimensión política, como que algunos de los estados miembros de la UE son totalmente dependientes de un proveedor o incluso de una sola vía de abastecimiento. Este es el caso del abastecimiento de gas natural de algunos estados miembros del borde Este de la UE; los problemas asociados han surgido frecuentemente durante la última década tanto a nivel nacional como al europeo. Existe el consenso general dentro de la UE de que moderar la demanda de energía e incrementar el uso de fuentes de energía domésticas – donde se incluyen las renovables – ayudaría a mejorar la situación. Desde un punto de vista económico, esto reduciría gastos operacionales (por ejemplo, el coste de carburante) pero requeriría gastos de capital adicionales (como invertir en renovables y eficiencia energética, por ejemplo).

Las evaluaciones llevadas a cabo dentro del proyecto “Towards2030” – “Hacia2030” – determinan qué medidas de eficiencia energética podrían reducir la demanda de gas natural en 12 estados miembros del borde Este de la UE en un 14%, lo que significa un ahorro neto medio de tres mil quinientos millones de euros (3.500.000.000€) al año. Aumentar la parte de las energías renovables reduciría la demanda un 6% adicional en estos países. Incluso en el campo de las renovables, los beneficios a medio plazo normalmente exceden los costes –a condición de que se garantice el apoyo económico a los generadores de una manera competitiva y eficiente lo cual, hay que admitir, no siempre ha sido el caso en la última década.

Ante todo, un cambio tal al pasar de gastos operacionales a gastos de inversión de capital requiere un marco político estable con objetivos a largo plazo creíbles para atraer inversiones. Tales objetivos han sido adoptados recientemente por el Consejo Europeo en Octubre de 2014 para el periodo de 2020 a 2030 – aunque sin llegar a acordar el papel individual de los estados miembros ni mecanismos que aseguren la cooperación entre estados nacionales para alcanzar estos objetivos de una manera más rentable. La cooperación transfronteriza resulta especialmente aconsejable en el sector de la energía para ahorrar. Los costes de capacidad de producción adicional necesaria para equilibrar la variabilidad de la energía solar y eólica disminuyen al aumentar la extensión geográfica considerada, simplemente porque las condiciones meteorológicas no son las mismas en toda Europa. Por ejemplo, la baja velocidad de los vientos en el Norte de Alemania puede coincidir con fuertes rachas de los mismos en el Sur de Francia, y viceversa. Bajas velocidades o calma total en ambas zonas sería improbable.

En el marco político actual de energías renovables, los estados miembros de la UE no están cooperando. El grado de cooperación es igualmente bajo en otros campos de la política energética, por ejemplo cuando se trata de asegurar la seguridad del abastecimiento. Los mercados de energía continúan fragmentados y limitan la competición transfronteriza, que ayudaría a reducir precios. Dadas las conexiones físicas entre países vecinos, las políticas de energía y sus implicaciones parecen cobrar más sentido a un nivel regional, por ejemplo en la zona de Europa Centro-Occidental.

Desde que el Presidente Jean-Claude Juncker identificara la idea de tener una “Unión Energética” como una misión objetivo de la Comisión Europea, la ventana de oportunidad para tener un enfoque más europeo hacia las políticas energéticas se ha reabierto. En el comunicado del 25 de Febrero de 2015 el Vicepresidente de la Comisión y Comisario Europeo por la Unión Energética Maroš Šefčovič afirmó que la situación actual, con 28 marcos políticos nacionales, no puede continuar. La competencia transfronteriza sigue siendo débil. Es más, existe el riesgo de que comiencen a aparecer descoordinadas partidas de inversión a nivel nacional – a una cuestionable rentabilidad. Para prevenir esta situación, la Comisión pretende apoyar iniciativas a un nivel regional, grupos de miembros estado vecinos que quieran alinear sus políticas nacionales. Éste es posiblemente el mayor y más concreto paso adelante y podría conducir a la creación de uniones regionales de energía. Tales enfoques regionales podrían, sin embargo, ganar relevancia para la UE al completo ya que ésta asume un importante papel en el proceso, al diseñar activamente el marco director de las iniciativas regionales. Queda por ver cuánto capital político está dispuesto y es capaz de dedicar a la política energética, pero el hecho de que la Comisión Europea reconozca que la energía es un tema demasiado importante para ser ignorado es, sin duda, un avance positivo y buenas noticias para los ciudadanos de la Unión Europea.

 

Acerca del autor:

El Doctor Fabio Genoese es actualmente investigador del Centre for European Policy Studies (CEPS) en Bruselas y profesor invitado del Institut d’études politiques en París. Su trabajo se centra en el mercado interno de energía eléctrica y gas, así como en las políticas eficientes de apoyo a las tecnologías emergentes necesarias para que la transición energética se lleve a cabo.

 

Para leer más artículos sobre el argumento:

La Unión de la energía comienza en los Pirineos

Las Energías Renovables en la Unión Europea, ¿Lastre o Futuro?

 

 

 

Moción de censura contra Juncker: el fracaso de los soberanistas, ¿el triunfo del juego democrático europeo?

De Thomas Lymes

Título Original: Motion de censure contre Juncker : l’échec des souverainistes, mais la victoire du jeu démocratique européen ?

Traducido por: Pablo Laboreo

 

La moción de censura sujeta al voto de los parlamentarios el pasado Jueves, 27 de noviembre, no supondrá el final de la ‘Comisión Juncker’, apenas tres semanas después de comenzar su mandato. A pesar de las sospechas y dudas que rodean el caso ‘Luxleaks’, Jean-Claude Juncker conserva su amplia coalición en el Parlamento Europeo.

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El denominado caso ‘Luxleaks’, revelado por una red internacional de medios de comunicación, consistiría en acuerdos fiscales entre numerosas multinacionales y el gobierno luxemburgués. Como consecuencia, un grupo de diputados, entre ellos miembros del euroescéptico UKIP británico y el Front National francés, presentó el pasado mes de noviembre una moción de confianza en la sede del Parlamento Europeo. El texto hace hincapié en la evasión fiscal y fraude, que hacen perder cada año miles de millones de euros a los Estados miembros; el papel del Gran Ducado en este fenómeno de «optimización fiscal» es importante. Los promotores de la moción consideran en este sentido inaceptable que un hombre «responsable del desarrollo de potentes dispositivos de evasión fiscal pueda ocupar el cargo de Presidente de la Comisión.»

FN y UKIP “compartiendo cama”

El debate previo al voto de la resolución fue algo tenso. Jean-Claude Juncker, se mostró sorprendido por el hecho de que la moción de censura estuviera dirigida exclusivamente contra su persona cuando normalmente, de presentarse, ésta suele estar dirigida al conjunto del colegio de comisarios. No obstante, muchos diputados han dado todo su apoyo a la nueva Comisión mientras que los responsables de la moción arremetieron contra una “hipocresía europea en el caso ‘Luxleaks’ por parte de la gran coalición que gobierna Europa». Durante las intervenciones de los diferentes partidos políticos, Guy Verhofstadt, líder de los liberales europeos (ALDE) señaló el hecho de que esta resolución finalmente venía a demostrar que el FN y el UKIP estaban jugando el mismo juego a pesar de las apariencias.

Es extraño, en verdad,  ver a los parlamentarios de estos dos movimientos trabajar juntos cuando aún no hace tanto que Nigel Farage proclamaba que «el antisemitismo estaba en el ADN del FN», algo que hizo mucho daño a los frentistas en el momento de la constitución de grupos en el Parlamento Europeo. A pesar del apoyo del grupo Europa de la Libertad y la Democracia directa (EFDD) al que pertenece el UKIP y varios diputados no inscritos, la moción fue rechazada por 461 votos contra 101.

Un elemento importante del juego democrático europeo.

Más allá de preguntarnos sobre la legitimidad o el fundamento de esta moción de censura, debemos alegrarnos de la puesta en uso de esta herramienta de poder otorgada al Parlamento Europeo, también en manos de la mayoría de los parlamentos nacionales. Verdadero instrumento de presión sobre el poder ejecutivo, común en las democracias modernas, permite llevar a cabo un control de éste por los representantes de los ciudadanos. Si bien la moción de censura da la oportunidad al Parlamento de derribar la Comisión correspondiente, ninguna de las presentadas ha llegado jamás a hacerlo, en gran parte debido a la complejidad de su puesta en marcha. Sólo la Comisión Santer, bajo la amenaza de una sanción política tal, prefirió dimitir en 1999, antes de que se hiciera efectiva.

Podemos ya considerar que mediante el uso de un poder tal, los parlamentarios permiten a los ciudadanos tener algún control sobre la acción de la Comisión Europea, tras haber elegido indirectamente a su presidente el pasado mes de Mayo. En un momento en que los euroescépticos y nacionalistas de Europa denuncian ardientemente el déficit democrático de la tecnocracia de Bruselas, resulta irónico que sean ellos mismos los que aporten la prueba de que la democracia, aunque imperfecta, es real en el seno de la construcción europea.

Witaj, Mr Tusk!

De Dominique Thaury

Título original: Witaj Donald Tusk !

Traducido por: Pablo Laboreo

 

Este pasado lunes 1 de diciembre el belga Herman van Rompuy ha cedido su sillón de presidente del Consejo Europeo, que a partir de ahora ocupará Donald Tusk, ex primer ministro de Polonia. Una buena ocasión para analizar su trayectoria, que ha dado forma a la función de Presidente del Consejo, y la personalidad de su sucesor, Donald Tusk.

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Herman van Rompuy, el hombre del compromiso.

Herman van Rompuy, gran políglota, deja la imagen de un hombre ponderado, sin duda sobrepasado por su papel de presidente del Consejo Europeo. Elegido por sus aptitudes interpersonales y su facilidad, como buen belga, para hacer emerger acuerdos y compromisos, no le ha faltado tacto para conciliar irreconciliables, en particular en el momento de la crisis del euro. Como él mismo afirma, ha solicitado el voto del Consejo Europeo una sola vez en los cientos de decisiones tomadas a lo largo de docenas de encuentros que se celebraron durante sus cinco años de presidencia.

Se ha llevado muy bien con su «camarada» José Manuel Barroso, entonces Presidente de la Comisión. Haciendo todo lo posible por evitar que la Comisión tomara demasiadas iniciativas, el Consejo Europeo acabó convirtiéndose en el «gobierno económico de la Unión «, un deseo que Herman Van Rompuy expresó en 2010.

Curiosa trayectoria hacia el intergubernamentalismo europeo por alguien que, en 2009 frente al grupo Bilderberg, se pronunció a favor de una Europa federal a imagen y semejanza de los Estados Unidos, con posibilidad de crear un impuesto europeo que alimentara el presupuesto europeo.

 

El rol de Donald Tusk, y el papel del Consejo Europeo

Hoy, Donald Tusk toma este sillón. ¿Qué podemos esperar? Hasta ahora, este polaco de tendencia muy liberal no se ha hecho realmente notar a nivel europeo. Como ex Primer Ministro, quiere que su país entre lo más rápido posible en la zona del euro, a pesar de la reticencia de una parte de la población.

A pesar de sus protestadas posturas sobre temas ambientales, ha tenido posiciones bien adelantadas, con sus colegas bálticos, sobre el conflicto de Ucrania, a veces criticando la postura pasiva de Europa y su Alta Representante. De hecho, en el ámbito de la Defensa, es probable que pueda ser, de nuevo, muy emprendedor y, quién sabe, una gran ayuda para Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión Europea, favorable a la creación de un auténtica fuerza europea.

Sin embargo, sigue a la cabeza de una organización que a los federalistas europeos no les gusta demasiado, símbolo de lo «intergubernamental» del proyecto europeo: el Consejo Europeo.

Si continua con las mismas ideas que Herman van Rompuy sobre «gobierno económico europeo por el Consejo», es de esperar que Jean-Claude Juncker se haga oír y retome la iniciativa.

El Consejo da a la Unión, tal como se especifica en la actualidad en el TUE (art. 15.1), “los impulsos necesarios para su desarrollo y define las orientaciones y prioridades políticas generales «, mientras que de acuerdo con el artículo 17.1,» la Comisión promueve el interés general de la Unión y toma las medidas adecuadas para este fin «, y por encima de todo, de acuerdo con el artículo 17.6,» el Presidente de la Comisión establece los criterios en los que la Comisión desempeñará sus funciones «. Por lo tanto, una vez hechas las grandes orientaciones por el Consejo europeo, Jean-Claude Juncker no debe dejarse arremeter por Donald Tusk y los jefes de estado. Europa saldrá ganando.

Jean-Claude Juncker, por otro lado, ha jugado hábilmente con la presentación de su plan de estímulo económico de € 315 mil millones antes de la llegada de Donald Tusk, y esto hace presagiar cordiales, pero al mismo tiempo formidables, contiendas entre las dos instituciones. El Parlamento Europeo deberá, si quiere volver a ser una fuerza de propuesta y control como debe ser, apoyar a la Comisión en estas iniciativas, o modificarlas si se considera necesario.

La pareja Parlamento/Comisión debe ser fuerte para no dejarse seducir por las sirenas del Consejo Europeo, si quiere promover, como sugirieron Jean-Claude Juncker, y Martin Schulz, una Europa apetecible para sus pueblos. Los próximos debates, especialmente sobre el presupuesto, primer tema de confrontación entre esta pareja Comisión/Parlamento y el Consejo Europeo en diciembre, nos dejarán entrever algo más sobre las intenciones de unos y los otros.