Los 28 adoptan un acuerdo insuficiente sobre la crisis humanitaria en el Mediterráneo

Escrito por: Hervé Moritz

Título original: Les 28 adoptent un accord au rabais sur la crise humanitaire en Méditerranée

Traducido por: Julia Cartagena

 

El pasado jueves 23 de abril en Bruselas, los jefes de Estado y de gobierno se han reunido para definir medidas de urgencia sobre la situación de los migrantes que atraviesan el Mediterráneo, después del naufragio en alta mar en la noche del sábado 18 de abril que causó más de 800 muertos, la mayor catástrofe de este tipo desde hace años. Mientras el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados hablaba de “una hecatombe nunca vista en el Mediterráneo”, las decisiones tomadas el jueves en Bruselas no están a la altura de las circunstancias, y chocan con los dramas humanos en dicho mar que las televisiones del mundo entero nos revelan día tras día. Un acuerdo mediocre, que no será suficiente para acabar con esta crisis humanitaria.

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TEXTO QUE ACOMPAÑA A LA IMAGEN: Lampedusa, pequeña isla italiana, acoge a numerosos migrantes clandestinos en tránsito por el Mediterráneo para alcanzar las costas europeas. Esta isla se enfrenta a una crisis humanitaria sin precedentes. Los migrantes esperan a que se trate su caso en centros de acogida desbordados- Noborder network

EL FRACASO DE LA OPERACIÓN TRITON

La cumbre europea del jueves tenía que aportar respuestas al fracaso de la operación Triton, lanzada en noviembre del 2014 después del fin de la operación italiana Mare Nostrum. Hay que decir que estas dos operaciones no tenían las mismas misiones. Mientras que Mare Nostrum era una operación de salvamento de migrantes, Triton tenía como principal misión el control de fronteras, y su vigilancia se limitaba a las aguas territoriales europeas.

El pasado octubre,  Cecilia Malström que todavía era comisaria europea de Asuntos de Interior, subrayaba que “en ningún caso la operación Triton va a reemplazar a Mare Nostrum, tampoco puede hacerlo […] Triton no debe impedir que los Estados Miembros cumplan con sus obligaciones de vigilancia de las fronteras exteriores y la búsqueda y salvamento de personas en peligro”.

En consecuencia, el presupuesto entre ambas operaciones variaba de manera significativa. Triton, con un presupuesto tres veces inferior al de Mare Nostrum, contaba con 3 millones mensuales, entre los 114 millones de euros de los que dispone para 2015 Frontex, la Agencia de control de fronteras exteriores de Europa.

Después del drama de Lampedusa en octubre de 2013, dónde 366 migrantes habían perdido la vida en el mar, Italia había movilizado a su marina militar en la operación Mare Nostrum. 900 soldados sobre el terreno y 32 barcos, apoyados por aviones y helicópteros vigilaban el Mediterráneo. En un año han rescatado a 150.000 personas, más de 400 personas por día en media. Ese año 3.300 migrantes han muerto en el Mediterráneo. La operación Triton no tenía la misma amplitud. Solo ocho países[1] participaban en la operación aportando material y personal para controlar las fronteras. Triton solo contaba con 21 barcos, 4 aviones y un helicóptero, limitando su campo de acción a las aguas territoriales europeas. El pasado otoño, lamentando una acción insuficiente, el Alto Comisionado para los refugiados de la ONU pedía una “operación Mare Nostrum europea”.

UNA CRISIS HUMANITARIA SIN PRECEDENTES

Desde la caída del régimen de Gadafi en 2011, la inestabilidad política en Libia hace que dicho país sea un camino para numerosos migrantes hacia las costas europeas. Desde el 1 de enero, según la ONU, al menos 35.000 migrantes habrían tratado de atravesar el Mediterráneo, huyendo de la miseria o de la guerra. Según la OMI [2], 500.000 migrantes podrían intentarlo este año.

En declaraciones al periódico Le Monde, la presidenta de Amnistía Internacional Francia, Geneviève Garrigos, ha condenado las políticas migratorias de los países europeos: “Hemos tenido que ver a 3.400 personas morir el año pasado, a 1.000 personas morir esta semana para que por fin una cumbre de verdad sobre migración tenga lugar en Bruselas”. Del mismo modo, Volker Turk, Alto Comisionado adjunto para los refugiados en la ONU ha declarado esta semana que los representantes de los Estados Miembros tenían que pronunciarse claramente a favor de una política de asilo coherente: “Los dirigentes políticos europeos tendrán que dar las respuestas correctas, basadas en los valores fundamentales de Europa, en los Derechos Humanos y la dignidad humana, la responsabilidad y la solidaridad”.

UN ACUERDO DE MÍNIMOS, INSUFICIENTE FRENTE A LA AMPLITUD DE LA CRISIS HUMANITARIA

“Me hubiera gustado que fuéramos más ambiciosos”. Eran las palabras de Jean Claude Juncker el pasado jueves 23. El consejo europeo, en efecto, se ha contentado con aprobar un acuerdo de mínimos. La comisión había propuesto el lunes a los ministros europeos un plan de urgencia con diez puntos.

Los jefes de Estado y de gobierno se han puesto de acuerdo sobre algunos puntos. El presupuesto de la operación Triton pasa de 2,9 a 9 millones de euros, presupuesto equivalente al de la operación Mare Nostrum que se acabó en octubre de 2014. Varios Estados han anunciado que prestaran materiales suplementarios para dotar a la agencia Frontex con nuevas capacidades. La agencia que controla la protección de fronteras europeas tendrá a partir de ahora un mandato más amplio, integrando un objetivo humanitario y de salvamento en sus nuevas prerrogativas. La destrucción de las barcas utilizadas por las mafias también fue un elemento importante en las negociaciones, pero no está claro que pueda hacerse de acuerdo con el derecho internacional. François Hollande, que quiere que la ONU se pronuncie sobre este tema mediante una resolución, habló de ello con Vladimir Putin, para evitar el veto de Rusia en el Consejo de Seguridad.

Estamos muy lejos de las propuestas que hizo el lunes la Comisión. Esta proponía un “proyecto piloto” para acoger a 5.000 refugiados sirios más repartidos por toda la unión, como una primera experiencia de gestión común de los refugiados. Los Estados Miembros han preferido un reparto de refugiados basado en la voluntariedad y sin un número concreto. Además, la reforma de “Dublin II”[3], que fijaba las reglas de gestión de los migrantes en la Unión Europea, no se hará en estos días.

Mientras tanto, la iniciativa podría venir del parlamento europeo, que ha hecho oír su descontento con los resultados de la cumbre. Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, ha mencionado “el enfado” de los líderes de los grupos parlamentarios después de la reunión. El Partido Popular Europeo, grupo de centro derecha mayoritario en el parlamento, ha pedido una política de asilo común, y la instauración de un sistema de cuotas obligatorio para repartir a los refugiados entre los Estados Miembros. Dimitris Avramopoulos, comisario de Asuntos de Interior, debería proponer a mediados de mayo un plan de reformas en materia de políticas migratorias y asilo. Un plan que el parlamento espera para formular sus sugerencias para salir de esta crisis humanitaria, en respuesta a las escasas medidas que se tomaron en la cumbre.


[1] Francia, España, Finlandia, Portugal, Islandia, Paises Bajos, Lituania y Malta

 

[2] Organización Marítima Internacional, una institución de la ONU.

[3] http://europa.eu/legislation_summaries/justice_freedom_security/free_movement_of_persons_asylum_immigration/l33153_fr.htm

Soluciones Alternativas a la Crisis del Euro

Escrito por: Paul Hahnenkamp

Título Original: Alternative solutions to the euro crisis

Traducido por: Julia Cartagena

La crisis del euro está poniendo en tensión el proyecto europeo. Además de la recesión económica y la caída en picado del precio de las acciones, la frágil estructura de la Unión ha sido revelada. La solidaridad entre las sociedades europeas se ha roto.

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Los políticos y los expertos están intentando convencernos de que lo peor ha pasado. Nuestra moneda común ha sido debilitada de algún modo, aunque ha sido posible salvarla. Las medidas de austeridad han conseguido su objetivo. Sin embargo, para muchos países del sur que comparten el euro, esto solo significaba una cosa: ahorrar.

Ahorrar en servicios sociales, inversión en infraestructuras o en innovación. SYRIZA está actualmente en el gobierno griego y en España el partido PODEMOS está ganando peso en la opinión pública. Han dado en el blanco con sus crÍticas. La austeridad no tiene nada que ver con la economía social de mercado, que la Unión dice aprobar en sus tratados. La solidaridad está desapareciendo de la sociedad.

Desde hace ya cierto tiempo, las medidas de austeridad son un tema que genera mucho debate, no solo desde un punto de vista político sino también económico. Estudios sobre el efecto de un alto nivel de deuda sobre la situación económica, como el muy citado de Reinhart y Rogoff han sido refutados. Incluso el FMI admitió a finales de 2014 que las medidas de austeridad no iban a contribuir a un crecimiento económico sostenible. Pese a eso hasta ahora no ha sido posible demostrar correlación empírica entre la deuda pública y un crecimiento económico bajo.

La inversión pública es una medida necesaria para relanzar el crecimiento económico. Sin embargo, no me gustaría profundizar en los detalles sobre la importancia de la ayuda estatal para la economía, sino que voy a presentar algunas observaciones sobre la estructura de la Unión Europea que he observado tomando el ejemplo de las medidas de austeridad.

Por un lado, la crisis del euro muestra problemas estructurales. Las medidas de austeridad o su crítica son únicamente respuestas a la actual crisis que, entre otras cosas, tiene sus raíces en el propio “proyecto euro”. La significatividad de la unión monetaria sin unión económica ya fue analizada al introducir el euro. La incapacidad para armonizar la política económica de los estados miembros muestra una debilidad estructural a raíz de la crisis del euro. Los tratados de la Unión solo le dan competencias de coordinación en este ámbito.

También debemos considerar, en relación con este tema, una política fiscal común, impuesta de una manera leve. El derecho de recaudar impuestos es un principio básico del estado soberano. Puede parecer una utopía que la Unión llegue a recaudar impuestos. No obstante, puede valer la pena considerar algunas soluciones para una política fiscal común como la tasa sobre las transacciones financieras. Esta medida sería además un buen recordatorio para el sector financiero de que, según la Comisión Europea, la unión ha invertido en dicho sector 4600 billones de euros. Además, una tasa europea común en dicho sector parece ser una solución razonable para prevenir shocks en los mercados debidos a los diferentes tipos de interés en el mercado de la Unión.

También está claro que estas medidas económicas estructurales tienen un denominador común, que es la consolidación interna de la Unión Europea y el hecho de darles más competencias a las instituciones de la Unión. Por un lado es difícil llevarlo a cabo políticamente porque los partidos nacionales y nacionalistas crean el miedo de que todas las decisiones se tomen en Bruselas. Por otro lado, sin embargo, una mayor consolidación de la UE no puede y no debe hacerse sin reformas democráticas. El déficit democrático identificado en las instituciones es fácilmente rectificable. Por ejemplo el Consejo podría convertirse en una “casa de los Estados miembros” que decide con un proceso democrático, y sus procedimientos y decisiones podrían llevarse a cabo con mayor transparencia. El verdadero problema tiene más que ver con la ausencia de una sociedad civil europea crítica.

Los medios de comunicación, que muchas veces son descritos como el cuarto pilar de los tres pilares del estado, no tienen un rol definido en el contexto europeo. Por supuesto, hay muchos canales de comunicación críticos e independientes que tratan temas europeos con gran detalle. Pero a menudo dichos temas quedan limitados a un tratamiento a nivel nacional. Esos análisis siguen patrones nacionales y analizan las consecuencias a nivel nacional. La creación de una sociedad civil europea no puede hacerse desde “arriba” con algunas directivas. Esta es una tarea que corresponde a los medios de comunicación nacionales, a las instituciones civiles y a los propios ciudadanos.

Los problemas que se tratan en la lejana Bruselas a veces son ajenos a los medios nacionales y no afectan a los ciudadanos directamente. Estos se interesan más bien por temas relacionados con su entorno inmediato. Pese a ello, los debates europeos no deben dejarse solo a las élites. Mientras los principales partidos del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea dan la bienvenida a las medidas de austeridad o tratan de maquillarlas para que parezcan menos malas, hay muy poca información crítica al respecto.

Hay mucha audiencia y mucho potencial para una cobertura de noticias verdaderamente europea. Algunos hashtags se expanden por toda la unión en cuestión de horas, como el ejemplo reciente de #jesuischarlie. La crisis del euro fue el tema principal de todos los medios europeos durante varios meses. Como hemos mencionado anteriormente, también puso al descubierto el problema de los patrones nacionales y las rivalidades. Los griegos han sido descritos como “buitres de la quiebra” e incluso como vagos mientras que los medios griegos han sacado metáforas nazis para dar rienda suelta a su desagrado con el liderazgo político que han tomado los países del norte, especialmente Alemania.

Desde mi punto de vista, la ley electoral del parlamento europeo es una gran oportunidad para nosotros de varias maneras. Actualmente los candidatos se presentan a sus votantes en su respectivo país y organizan casi exclusivamente campañas electorales nacionales. Si los ciudadanos pudieran votar a candidatos de otros países todos ellos incluirían automáticamente temas europeos en sus programas. Los medios de comunicación también seguirían esta tendencia. Martin Schultz aprovechó esta oportunidad en las últimas elecciones. Tenía temas europeos en su agenda y los aprovechó para hacer un “tour” por toda Europa. Debido a esto su imagen era más convincente que la del resto de partidos. Al final solo pudo ser votado en Alemania, pero sus apariciones en público y su objetivo de ser elegido presidente del parlamento europeo convencieron probablemente a votantes de otros países de apoyar a los socialdemócratas. También estuvo presente en todos los medios europeos.

La crisis del euro ha demostrado claramente las debilidades estructurales de la unión monetaria. También ha demostrado que el proyecto de la Unión Europea va a ser continuado por las sociedades nacionales. Aunque ahora la consolidación de la UE parezca razonable desde una perspectiva económica o administrativa, solo podremos empezar cuando las sociedades nacionales estén listas para representar intereses europeos a nivel europeo y en el marco del proyecto europeo. El lema europeo “Unidos en la diversidad” es continuamente reiterado por las más altas instituciones europeas. Para que el proyecto europeo funcione correctamente, tiene que ser reconocido y puesto en práctica por la mayoría de los ciudadanos europeos.

 

Efectos de un seguro de desempleo europeo

Escrito por: Dirk Neumann y Mathias Dolls

Título Original: Effekte einer europäischen Arbeitslosenversicherung

Traducido por: Julia Cartagena

La gran recesión de 2008/09 y la crisis de la deuda que ha resultado de la misma ha reavivado el debate sobre una mayor unión fiscal en Europa. En este momento, uno de los temas que más se discuten es un seguro de desempleo para la Eurozona. La idea es que un sistema así podría amortiguar el impacto de las crisis económicas si los estados miembros no tienen capacidad suficiente para cumplir esa función. Debemos preguntarnos como podría ser ese seguro de desempleo, sus efectos así como sus posibles riesgos.

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La eurozona suele ser considerada como una unión monetaria atípica, ya que la política monetaria se decide a nivel europeo mientras que la política fiscal la llevan los estados miembros. Esta situación puede acarrear dos problemas. El primero, que una política monetaria y de tipo de interés a nivel europeo puede ser demasiado restrictiva para amortiguar shocks económicos inesperados en un solo país. El segundo, que la política fiscal nacional puede no ser capaz de reducir impuestos y aumentar beneficios durante una recesión económica cuando los países pierden acceso a los mercados de capital privado y por ello no pueden emitir deuda. Ambos problemas se han dado en la presente crisis. Desde el llamamiento de Van Rompuy para una “capacidad fiscal europea” y el proyecto de la Comisión Europea para una unión económica y monetaria profunda, se está discutiendo si se deberían introducir elementos de una política fiscal común en la Eurozona. En este contexto, un seguro europeo de desempleo que reemplace en parte a los sistemas nacionales ha sido tema de intenso debate. Los defensores de esta medida recalcan que ese seguro contra el desempleo estabilizaría la demanda agregada en tiempos de crisis. Por otra parte, los objetores dicen que un sistema así podría transformar la zona euro en una unión de transferencias, es decir, llevaría a una redistribución permanente entre los distintos países.

Efecto principal: la estabilización de los ingresos de los hogares

En un estudio reciente examinamos como las distintas versiones de un seguro europeo de desempleo habrían afectado a los hogares de los 18 países de la Eurozona entre los años 2000 y 2013. En principio, el seguro europeo de desempleo está diseñado para que los individuos que se queden en el paro queden automáticamente cubiertos por dicho seguro. El beneficiario recibiría 50% del valor de sus últimos ingresos durante 12 meses. Los gobiernos nacionales podrían optar por ampliar esos beneficios para desempleados. Encontramos que este sistema podría haber sido implementado con un coste anual relativamente pequeño, unos 49 billones de euros por año (en media) entre el año 2000 y el 2013, financiados por una tasa de contribución  igual para todos los estados miembros, un 1,57% de los ingresos del empleo. El resultado principal es que los ingresos de los hogares se habrían estabilizado, especialmente al comienzo de la actual crisis. Pese a todo, el efecto habría disminuido al alargarse la crisis y aumentar el porcentaje (no elegible) de parados de larga duración.

Redistribución entre países limitada

¿Llevaría este sistema a transferencias permanentes entre países como determinados críticos subrayan? En principio, este sistema no conlleva redistribuciones permanentes per sé ya que a nivel europeo solo está cubierto el desempleo a corto plazo (en vez del desempleo a largo plazo, estructural). Sin embargo, nuestros cálculos muestran que un pequeño número de estados miembros hubieran sido contribuyentes netos o receptores netos en cada uno de los periodos. Los mayores contribuyentes netos serían Austria, Alemania y los Países Bajos, con unas contribuciones medias de 0,2-0,42 por ciento de su PIB, mientras que los mayores receptores serían Letonia y España (con unos beneficios del 0,33 y 0,53% de su PIB). Sistemas alternativos para este seguro de desempleo podrían atajar ese problema. En general, sistemas con ratios de cobertura más bajos y niveles de generosidad más bajos generan menores transferencias entre países, aunque también reducen los efectos deseados. Además, se puede plantear un sistema de beneficios por desempleo que solo se active si el shock económico llega a cierto nivel, por ejemplo si la tasa de desempleo llega a cierto nivel. Nuestro estudio demuestra que bajo este sistema ningún país hubiera sido contribuyente neto o receptor neto permanentemente. Con 21 billones de euros,  el presupuesto general y por lo tanto la redistribución entre países sería la mitad de la prevista en el sistema inicial.

Riesgo de manipulación

Por supuesto, este tipo de simulaciones solo pueden hacerse asumiendo muchos supuestos, sobre todo los relacionados con el comportamiento que son muy difíciles de calcular con estos modelos. Por ejemplo, un seguro de desempleo común podría reducir los incentivos de los gobiernos nacionales para resolver los problemas estructurales del mercado de trabajo. Pese a ese posible problema, con el sistema que hemos presentado, que solo se centra en el desempleo a corto plazo, los gobiernos nacionales seguirían soportando el coste del desempleo a largo plazo. Otras preocupaciones que han surgido tratan el tema de la manipulación administrativa y de que dicho seguro pueda generar incentivos adversos a nivel individual sobre la búsqueda de empleo o la migración. Ambos problemas se pueden resolver parcialmente con un diseño cuidadoso del sistema de prestación por desempleo. Además, debemos tener en cuenta que las instituciones del mercado de trabajo y el diseño de los sistemas nacionales de prestación por desempleo difieren de un país a otro, y un sistema europeo exigiría un compromiso político en términos de armonización de esas instituciones. Por último, aún no existe un marco legal para un sistema europeo de prestación por desempleo.

En resumen, un sistema europeo de prestaciones por desempleo puede ser considerado como una opción seria para mejorar la resistencia contra próximas crisis económicas en la Eurozona. El debate actual va a tener que tratar los posibles beneficios y problemas de manera integral. Otras formas de estabilización fiscal también tienen que ser exploradas. En cualquier caso, un sistema europeo de prestaciones por desempleo será más bien un proyecto a largo plazo y el requisito clave será un acuerdo previo sobre el reparto del riesgo fiscal entre todos los estados miembros.

 

Autores

Mathias Dolls es un investigador en el Centro Europeo de Investigación Económica (ZEW) en Mannheim.

Dirk Neumann es un estudiante postdoctoral en la Université Catholique de Louvain en Bélgica y un investigador en ZEW.

Link del estudio: http://ftp.zew.de/pub/zew-docs/dp/dp14095.pdf