¿Podemos o no Podemos?

por Denis Davydov

La primera vez que conocí al partido «Podemos» era en un debate entre los candidatos al Parlamento Europeo organizado por JEF España. No puedo decir que me resultó interesante las ideas que propuso el candidato y la posición que mantenían (dicen que no son el partido político, sino un movimiento pero por razones de poder participar en asuntos públicos y ser oídos se registraron como partido), puede ser porque el candidato no pudo explicar bien la ideología o a lo mejor no comparto sus ideas.

Sin embargo, no voy a hablar de mis preferencias políticas en estas elecciones europeas. Estoy interesado más en la imagen de Podemos que en unos meses han alcanzado  5 escaños en el Parlamento Europeo. Es un resultado extraordinario puesto que hay otro ejemplo de un partido político como VOX que dotado de unas personas reconocidas y famosas en la esfera política española y que ha realizado un gran trabajo para poder atender a los votantes desafortunadamente ha perdido estas elecciones sin conseguir ningún escaño en el PE.

 

Podemos representan un movimiento de izquierda defendiendo los valores democráticos y los derechos fundamentales junto con amplias políticas sociales. Puede sonar muy parecido a otros partidos de izquierda que proponen su programa electoral. El Podemos, al contrario, ha logrado bastante atención entre los medios de comunicación, como lógico, por su individualidad del proyecto que tiene poca, pero interesante historia y el programa y sus puntos reflejados allí.

Toda la financiación fue realizada por medio del crowdfunding , o sea, con el dinero de las personas que han aportado en el proyecto, según las palabras del propio el líder del Podemos Pablo Iglesias. Este hecho rompe todas las consideraciones sobre las campañas electorales si lo comparamos con los 5 escaños en el Parlamento Europeo.

Proponen un progama muy socialista no sólo para España, sino también al ámbito Europeo. Podemos destacar puntos bastante interesantes para debatir:

  • Reducción de la edad jubilación a 60 años y de la jornada laboral a 35 horas semanales para «redistribuir equitativamente el trabajo y la riqueza».
  • Derecho a una renta básica para todos los ciudadanos «por el mero hecho de serlo». La financiación se haría «a través de una reforma progresiva del IRPF y de la lucha contra el fraude fiscal»
  • Incremento del salario mínimo interprofesional y establecimiento de un salario máximo vinculado proporcionalmente al mínimo.

Estos son solamente tres primeros puntos que ya han provocado múltiples debates entre personas.

 Tal éxito no puede provocar solo únicas reclamaciones a favor de este movimiento o partido. Los más descontentos con el Podemos es, evidentemente, los partidarios de VOX cuya ideología es más de derecha.

 

 

Entre diferentes opiniones a favor y en contra tenemos que aceptar una cosa bastante clara: el éxito de Podemos es de facto y de iure se ha producido, además por los medios legales de elecciones europeas. El uso de los medios contemporáneos de financiación en la campaña electoral es algo que rompe todo lo que sabíamos antes sobre las elecciones. El salto tan alto a nivel Europeo es un ejemplo extraordinario y alucinante. Es obvio que hay gente que está descontenta con el Podemos debido a su éxito, ideología o programa que han propuesto. Ahora nos toca a aceptar esta realidad y mirar hacia futuro y trabajar más si queremos que nuestros partidos políticos puedan conseguir sus escaños en las siguientes elecciones europeas.

Movilidad europea: entre libre circulación y obstáculos

 

 

por Denis Davydov

Hace tres años conocí el programa  ERASMUS, al que veo como una buena oportunidad para los estudiantes extranjeros a obtener una experiencia distinta en su vida universitaria. Conozco personalmente a gente que se considera a sí misma como la generación ERASMUS. Multitud de las personas de distintos países y de culturas, lenguas y modos de vivir. Todos los que han participado o han tenido la oportunidad  de estar entre esa gente saben de qué estoy hablando. A mi también como el estudiante me gustaría probar y ser parte de la generación ERASMUS.

Ese programa responde a una de las bases de la Unión Europea sobre la libre circulación de las personas dentro de su territorio. La zona de SCHENGEN dio lugar a un masivo movimiento de personas ,tanto ciudadanos europeos como de los extranjeros. Evidentemente, no se discute esta gran ventaja para la construcción de la Unión Europea hacia una  Europa más federal.

Solicitar un  ERASMUS es muy sencillo y no requiere un procedimiento complejo para los estudiantes, lo que hace también atractivo ese programa. Todo es muy simplesalvo cuando una estudiante extracomunitario (como yo) quiere impartir sus estudios en otro país europeo, por ejemplo, Alemania. El primer obstáculo que aparece es sacarse el visado alemán en la embajada del país. El segundo problema se halla en los papeles para el visado que parece que fuese mejor estudiar aquí en Madrid y luego ir de vacaciones a Alemania, gracias a Dios mi tarjeta de estudiante extranjero (NIE) me permite viajar libremente como si fuera un visado válido. Otra desventaja que puede surgir es a la hora de pedir el visado, la tarjeta del estudiante extranjero debe estar válida y no caducada – es la clave de todo el papeleo burocrático del que depende si vas o no a Alemania. Esa gran historia acabo de describir es real de una amiga rusa que al año que viene va de erasmus a Alemania y su viaje aún está en suspenso. En este artículo introductorio no voy a entrar en las cuestiones jurídicas que son bastante complejas y requieren un estudio profundo. Me gustaría hacer un estudio en los siguientes artículos para dar un impulso a los trabajos donde no damos solo opinión sino demostramos como partidarios de la Europa Federalista los obstáculos actuales y presentes para llegar a la idea federal pero al mismo tiempo proponer una solución o abrir un debate desde el cual la gente puede interesarse del tema.

Se trata de que la base de esta libre circulación tiene aún obstáculos. Es obvio que para los ciudadanos europeos no hay ningún freno (salvo económico) para poder desplazarse a otro lugar de Europa, se trata de los extranjeros que residen legalmente en la Unión Europea. Por un lado, teniendo un documento de residencia que acredita tu identidad es la clave para circular sobre toda la zona de SCHENGEN, además de otro visado que te acredite como estudiante. No quiero meterme en la cuestión jurídica, lo voy a hacer en los siguientes artículos, quiero empezar con la idea de esta situación, comenzar a deducir desde lo general y común.

En mi opinión,  esta situación parece una brecha grande no sólo en la legislación europea sino de una manera la violación del derecho a libre circulación. Pensamos en lo siguiente: yo puede viajar por Europa libremente si mi actividad no se extiende más allá del turismo, cuando prefiero empezar a desarrollarse como un futuro ciudadano europeo y formar parte de esta gran sociedad me encuentro ante los obstáculos que hacen imposible mi crecimiento intelectual y profesional. Es una simple injusticia y desigualdad. Puedo comprender claramente que el régimen de extranjero siempre es una posición restrictiva de algunos derechos debido a la carencia de la ciudadanía. Sin embargo, lo veo muy extraño e ilógico cuando se permite realizar una actividad pero al mismo tiempo hay frenos para la otra aunque su fundamento es idéntico y gozan de una base común.
Mi opinión no es una típica queja de una persona que está descontenta de algo que perjudica su vida, todo lo contrario, mi opinión es una reclamación desde abajo hacia arriba como una persona que quiere no sólo mejores condiciones sino como un federalista que pretende crear un espacio más cómodo alrededor suyo y sobre todo para la gente en general.
Espero que al estudiar este problema  en adelante descubra que éste problema se trate de una mera laguna legal en la legislación comunitaria y no de algo que fue impuesto a propósito como medida restrictiva.
¡Un saludo a tod@s!

Entre euroescepticismo y la realidad europea

Carteles electorales rasgados de Jean-Luc Mélenchon y Marine Le Pen. AFP. El Mundo

Por Denis Davydov

Como mucho queda una semana para las elecciones europeas y encontramos ante dos bloques de opiniones sobre la idea de Europa: los euroescépticos y los que ven positivamente el futuro de la Unión Europea. Aunque hay unas incertidumbres entre los segundos, siguen creyendo en esta institución a pesar de los problemas actuales.

El movimiento federalista, que por supuesto va junto con los fieles a la UE, pretende crear, en primer lugar, una visión positiva de la Unión Europea, divulgar entre la gente la importancia de esta organización y atraer las personas a participar más en los eventos relativos a la UE. A parte de estas actividades los federalistas quieren demostrar y probar a la sociedad que las instituciones europeas vinculan directamente e influyen al desarrollo y desenvolvimiento de cada país y sus políticas interiores. Evidentemente, no de manera total y absoluta pero con bastante impacto sobre el estado.

La aparición de los euroescépticos no permite al movimiento federalista extender su ideología donde hay dudas e incertidumbres entre las personas. Es obvio que el euroescepticismo no favorece de ninguna manera al futuro de la Unión Europea y pone en peligro el trabajo largo y duro de sus fundadores e inspiradores.

Ante cualquier idea que trata de cambiar la realidad siempre hay personas que se oponen y quieren salvar el orden habitual de las cosas ya que cualquier cambio requiere el movimiento y la desestabilización del ambiente. Al mismo tiempo, las ideas pueden ser tan novadoras que en el determinado momento del tiempo son imposibles de ser realizadas dadas las circunstancias que las hacen imposibles.

La presente crisis económica es una de las circunstancias que no da lugar al pleno desenvolvimiento de la ideas federalistas, frena y retrasa el curso habitual de cualquier trabajo integrador europeo. Aunque el movimiento es siempre hacia adelante la velocidad de la movida federalista desciende. Tenemos que tenerlo claro y comprendido a la hora de proponer unas estrategias hacia la federalización. El apoyo del euroescepticismo se halla a parte de la crisis económica en la mala política migratoria sobre la cual la Unión Europea tiene su competencia, se trata tanto desde fuera como desde el interior del territorio. La tendencia clara es el tránsito desde el sur hacia los países del norte, los últimos sucesos en las fronteras de Ceuta y Melilla dan unos ejemplos claros. Sin embargo, incluso dentro no hay una política común y adecuada en relación con los migrantes desde fuera debido a múltiples obstáculos para los propios estudiantes extranjeros, que deben hacer otro visado diferente del país al que van de Erasmus aunque sus estudios se encuentran en otro país de la UE: Hasta el primero de enero 2014 los ciudadanos búlgaros y rumanos tenían restringidos los derechos de trabajar con la plenitud y por el tiempo completo en Inglaterra, lo que de una manera suponía quebramiento de uno de los pilares principales sobre el cual se basa la institución europea.

Otra esfera problemática son los rescates de países como Grecia, España o Irlanda. El Tratado del Funcionamiento de la UE prohíbe los rescates como tales (artículo 125) y también la cesión de los créditos por el Banco Central Europeo (artículo 123). Sin embargo, los artículos como 122, 143 o 136 daban la posibilidad de asistencia o alguna ayuda financiera que en los términos similares se puede llamar como rescate. Desafortunadamente, tales mecanismos no eran previstos a largo plazo y las sumas desembolsadas ascienden miles de millones de euros. Cabe mencionar la crisis de la moneda del euro que provocó la popularización las ideas volver a la moneda nacional de cada país debido a la inestabilidad que viene para todos los países de la zona de euro.

Ante tales hechos los nacionalismos vienen como la solución y el apoyo moral a las personas, los líderes de estos movimientos proponen unas políticas concretas que de alguna manera podrían resolver la realidad problemática de su país oponiendo contra la inacción de las autoridades europeas.

Se puede encontrar más ejemplos, a parte de estos más típicos y citados, para sustentar el euroescepticismo y poner en negativo toda la idea federalista pero esto no es el objetivo del presente artículo. Lo que se trata es no ir siempre en contra de los euroescépticos dado que sus ideas son contrarios a los fundamentos federalistas sino escuchar y comprender las opiniones opositoras puesto que pueden aportar una solución y hacer más real el plan estratégico federalista para que se encaje con la realidad contemporánea y las ideas no se quedan entre los ideales utópicos de algunas ideologías similares.

¿A dónde va Europa?

 

por Denis Davydov

A raíz  del resultado de las últimas elecciones  en Francia,  la imagen de una Europa unida o más federalista se ha cambiado radicalmente.  Francia, uno de los líderes en la escena política europea, ha pasado hacia un movimiento más nacionalista que integrador hacia la Europa unida. Los movimientos de carácter nacional similares al francés surgen en Hungría y Austria, lo mismo podemos observar en Gran Bretaña. Las últimas elecciones al EuroParlamento de 2009 fueron ganados por el Grupo del Partido Popular Europeo (EPP). Así es hoy en día la imagen que vemos de Europa.

La importancia de las elecciones en el mayo de 2014 es desde luego  significativo para el futuro de la Unión Europea, dado que tras los resultados podremos analizar la tendencia y los posibles cambios en los intereses y convicciones de los ciudadanos y las brechas que tiene el movimiento federalista. Aún estamos entre dos situaciones que no nos permiten ir hacia la unidad europea. En primer lugar, la idea de la Unión Europea es, desde el punto de vista del Derecho Internacional Público un ejemplo de cómo se puede realizar una integración de diferentes países a una orgniazación supranacional que con cada año obtiene más competencias en diferentes materias. Al mismo tiempo, el conjunto de diferentes países plantea una cuestión primordial de cómo seguir una política del común acuerdo. Sabemos perfectamente, por ejemplo, sobre las discrepancias entre Inglaterra y Francia en relación a la adhesión británica a las organizaciones como CECA o CEE a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Incluso hoy los políticos de Gran Bretaña a veces proclaman la separación con la Unión Europea. Es bastante difícil encontrar un vínculo entre varios países europeos ya que no se trata de unas regiones territoriales de un estado soberano, sino de distintos estados soberanos con su propio gobierno, política y economía que solo podrán seguir un camino común hacia una idea federalista si no existen unos obstáculos o problemas que caen sobre la Unión Europea y producen una separación de pensamientos e ideas de cómo se puede solucionar tales casos. La gran crisis económica de 2008 causó un impacto desigual sobre cada uno de los miembros de la UE: unos salieron con menos daños sobre su economía otros aún sufren las concecuencias ( aquí supongo que  no hace falta enumerar ejemplos claros para los lectores). Ante esa situación se ve la incertidumbre de la eficacia de la institución europea y la tendencia de solucionar los problemas actuando bajo su propia política.

En segundo lugar, nadie tiene una certeza del futuro de Europa y cómo van a cambiarse la imagen y el papel de los estados a escala europea. El plan federalista en algunos de sus puntos del programa proclama la importancia de los intereses de toda Europa y no de cada uno de los países. Si queremos ir hacia adelante en el caso de una integración más profunda y compleja deberemos sacrificar  algunas competencias estatales más, dado que no se puede hablar del federalismo europeo si no hay cambios que permiten la realización de este plan. En relación con este problema, la tendencia general es que las instituciones europeas van a ser dotadas de más facultades y aquí van a entrar los intereses de cada nación: francesa, británica, española o cualquiera. En algún período del tiempo estaremos ante la pérdida paulatina de la soberanía estatal de los países que por un lado puede favorecer a las instituciones europeas pero por otro puede llegar a tales extremos cuando la población estará en contra ya que se trata no solo de unas cuestiones como economía o seguridad social, cosas que son comunes para cualquier sociedad si hablamos de su desarrollo en el marco europeo, pero también de las cuestiones de identificación nacional o cultural. La idea del federalismo europeo pretende eliminar todas las manifestaciones nacionalistas, sin embargo, es un problema más complejo que parece, porque se pregunta qué idioma debe ser usado por todos, cuál es la cultura que nos une, qué valores predominan en la sociedad, etc. Aunque es algo que no se ve explicitamente en la vida diaria puede producir bastante tensiones entre la población. El ejemplo de Ucrania demuestra que una de las razones de la crisis presente se encuentra en una identificación cultural también.

Al concluir este escrito, creo que debemos tener en cuenta distintos puntos que pueden producir desacuerdos entre los países o dentro de la sociedad europea para llevar a cabo el plan federalista, sobre todo cuando se trata de los problemas culturales, puesto que el ascenso de los nacionalismos es la señal de que la Unión Europea no puede unir bajo su poder varias sociedades europeas.