Las Energías Renovables en la Unión Europea, ¿Lastre o Futuro?

Por : Daniel Pascual 

Me estaba quitando la tabla después de una jornada agotadora de snow. Era mi primera vez y me había cubierto de moratones por todo el cuerpo. La trabajadora de la taquilla estaba teniendo una animada conversación con un cliente:

 – Esto del cambio climático es un invento de las empresas con intereses económicos en energías renovables- aseveró con contudencia.

No me pude contener y decidí entrar en su conversación – Perdone usted, pero en ese caso las empresas del sector renovable controlarían el gobierno de España, la Comisión Europea e incluso, la organización de las Naciones Unidas ya que aceptan la hasta hace poco discutida idea del calentamiento global – afirmé.

Qué estamos sufriendo un incremento de la temperatura media del planeta y que esto es debido a la acción antrópica, es decir, a nuestra actividad diaria y a la de nuestras industrias, es un hecho. En este caso la mayor parte de la culpa la tienen la utilización de los combustibles fósiles: petróleo, carbón y gas, y buena parte de la solución la tienen las energías renovables.

 

El cambio climático está provocando la alteración de una serie de hábitats con la consecuente desaparición de sus especies vegetales y animales. Un claro ejemplo es el deshielo del ártico, el cuál, está condenando a la desaparición al oso polar.

 

No corren buenos tiempos para la energía solar y demás. La Unión Europea estableció un objetivo para el 2020 de que el 20% de la energía final consumida debería proceder de fuentes renovables. Actualmente, según datos recogidos por la Comisión Europea llegamos al 10, 7% cuando según el organismo anteriormente citado deberíamos estar en el 14%. En fin, hay que ser imparciales y decir que hemos reducido emisiones de CO2 con respecto al año 1990, que es el año de referencia acordado en Kioto, pero todavía nos queda mucho trabajo por hacer  para alcanzar el objetivo y la situación actual no invita al optimismo.

En los últimos años el aporte de las renovables al mix energético se ha estancado. Esto se explica por las políticas de austeridad practicadas por los países miembros. Las renovables necesitan inversión al no poder competir en igualdad de oportunidades contra las tecnologías tradicionales en el libre mercado.

– Eso es precisamente lo que ocurre, las renovables salen caras, tenemos que subvencionarlas – contraatacó mi oponente mientras le devolvía el casco.

– No te falta razón, pero solo en parte. Según declaraciones de la Comisión Europea la producción de energías renovables contribuye a reducir importaciones de petróleo por valor de 400.000 millones de euros al año. Por otro lado, el coste de los paneles solares se ha reducido un 70% en los últimos siete años – argumenté, sin darme por vencido.

Uno de los pilares en los que se sustenta el New Deal 4 Europe, programa impulsado por JEF, es incrementar la inversión en energías renovables. ¿Qué ventajas nos proporcionaría esto a parte de evitar que se deshielen los polos y el mar inunde poblaciones costeras? ¿ o que se produzcan sequías e inundaciones imprevistas y por tanto emigraciones además de las antedichas desapariciones de especies animales y vegetales?

Por si esto no fuera suficiente…

  • Las reservas fósiles tienen fecha de caducidad y hay que anticiparse para no ver peligrar nuestro sistema de bienestar.
  • Una política pro-renovable nos mantendría en el liderazgo tecnológico, con exportaciones de alto valor añadido.
  • Se crearían puestos de trabajo dentro del sector verde, lo cual es sinónimo de progreso y de empleos de calidad.
  • Sustituyéndola progresivamente por la energía nuclear, eliminaríamos riesgos que no se remontan a la época soviética de Chernóbil, sino al 2011 de Fukushima y la potencia tecnológica de Japón.

La energía debe ser unos de los pilares básicos en nuestra política europea que debe de tender hacia un mercado único también en este aspecto. Una transición energética hacia tecnologías más respetuosas con el medio ambiente debe ser llevada a cabo por las razones expuestas con anterioridad.

Seamos más prácticos y vayamos al hoy, a lo inmediato, a uno de los grandes problemas que actualmente tiene la Unión Europea: la dependencia energética.

Mientras los Estados Unidos están en camino de conseguir la independencia en este aspecto, nosotros importamos un 53,4%de la energía consumida. Si nos referimos al petróleo un enorme 86,4% y si hablamos del combustible de actualidad, el gas, un 65,8%.

¿Y a quién se lo compramos? Pues precisamente aproximadamente 1/3 viene de nuestros vecinos los rusos. Un 34% del petróleo y un 32% del gas. Las relaciones actuales con Putin no son especialmente buenas  y la presión que puede ejercer por esta vía es importante.

La mitad del gas que exporta Rusia a la Unión Europea pasa a través de Ucrania. Los otros países hipotéticamente afectados por una crisis desencadenada por el conflicto de Ucrania, serían Finlandia, Estonia y Lituania, los cuales dependen exclusivamente del gas ruso.

Petróleo y gas también nos viene del sur. Países como Nigeria, Libia y Algeria nos suministran combustibles. La inestabilidad política en esta área a raíz del auge actual de grupos islamistas radicales es otro elemento a tener en cuenta.

Definitivamente, yo tiro lastre y apuesto por el futuro – le dije a modo de despedida a mi interlocutora. Y me alejé de camino a casa pisando la crujiente nieve.

Daniel Pascual  es formador en energías renovables.