La Justicia: común denominador

por José María Castellano Martínez.

El pasado 27 de marzo, la Comisión Europea comunicó su pretensión de ampliar el ámbito de aplicación del análisis sobre los sistemas judiciales de los Estados miembros, que, para sorpresa de todos, ofrece unos resultados sobre los que deberíamos reflexionar. Se trata de una herramienta titulada “Indicadores Europeos de la Justicia” que surge en el marco del Semestre Europeo actual para fomentar y dinamizar nuestros sistemas judiciales, que al mismo tiempo, se integra en el proceso de coordinación de las políticas económicas europeas para la salida de la, ya familiar, crisis. Respecto a España, la Comisión ya recomendó la lucha contra el desempleo juvenil, el aumento de la edad de jubilación, reducir el déficit, liberalización de servicios profesionales, lucha contra la pobreza, y todo eso que tan bien sabemos los españoles.

La Justicia es uno de los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico, por lo que es un pilar fundamental de nuestro Estado social y democrático de Derecho. Compartimos junto con los Estados miembros de la Unión Europa ese valor, esa omega de la Democracia europea. Y ciertamente, dime cómo de justo eres y te diré quién eres, pues, la Justicia es el reflejo del alma en cualquier Estado de Derecho que se precie.

La Justicia es un atractivo, es un elemento fundamental de la Marca Europa, y por ende, de las diversas marcas nacionales. ¿Por qué? Porque la Justicia y la forma en la que cada Estado la administra es un plus a la hora de la inversión así como de la confianza que emana de nuestros países. La Unión Europea pretende, por lo tanto, propiciar un entorno más receptivo para el desarrollo económico y empresarial.

“Un sistema judicial eficaz es crucial para el crecimiento”

Con esta afirmación, la Comisión Europea pone de manifiesto que las carencias y las deficiencias de los sistemas judiciales de los Estados miembros de la UE no son sólo cuestiones de preocupación doméstica, sino que deben preocuparnos a todos ya que indirectamente afectan al Mercado Único.

Cierto, volvemos de nuevo a la Economía y al Mercado, a la economización del Derecho, pero considero que forma parte del proceso de globalización en el que nos encontramos inmersos desde mucho antes de que yo naciera incluso. El Estado de Bienestar que promueve Europa desde la segunda mitad del siglo XX precisa de la libertad de empresa a la par que de un Estado intervencionista en la economía para, precisamente, garantizar la Justicia e Igualdad en ese sector social del que depende el desarrollo, progreso y empleo de nuestras sociedades.

Según estos indicadores, la duración de los procedimientos judiciales varía considerablemente según los Estados miembros de la UE. Controversia: a menor resolución de litigios, más ralentización del sistema judicial y mayor desconfianza para las empresas ante la acumulación de casos pendientes. Por otra parte, los medios e instrumentos de supervisión judicial, más allá de la debida transparencia institucional y equilibrio de poderes, mejoran la propia administración de Justicia. Controversia: no todos los Estados miembros presentan índices aproximados, los indicadores demuestran que muchos de ellos dejan esta cuestión en la trastienda (destaca especialmente Malta).

Asimismo, del estudio destacan las alternativas que se ofrecen para resolver conflictos. Destacan la mediación, el arbitraje o la conciliación, tan de moda en los últimos años, que benefician a los dos índices anteriores ya que agiliza la resolución de casos judiciales y mejora el control y la transparencia al reducir la cantidad a evaluar. Controversia: es un reflejo de los valores democráticos y de diálogo, pues cierto es que hay sociedades más “pleiteras” que otras, es decir, que prefieren resolver los conflictos por medio del pacto o de la mediación para evitar costes así como el propio proceso judicial. Según el estudio, la mayoría de los Estados miembros ofrecen dichos métodos aunque con carencias en materia mercantil.

¿Cómo nos ven las empresas?

Estos indicadores también ofrecen la visión que las empresas litigantes tienen respecto de la independencia de los sistemas judiciales nacionales. A mi juicio, es una de las principales comparativas donde mayor diferencia de valor existe. ¿Adivináis qué países son considerados los más independientes? Pues a la cabeza se encuentra Finlandia, seguida de los Países Bajos, Irlanda, Alemania, y Suecia. Estos países se encuentran además entre los 10 “más independientes” según el Foro Económico Mundial. Le siguen Reino Unido, Dinamarca y Luxemburgo. A la cola está Grecia, Bulgaria, Rumanía y Eslovaquia. ¿Y España? Pues ocupa un vergonzoso 60º lugar a nivel mundial, por detrás de Polonia, Chipre y Malta.

 

ImagenPercepción de independencia judicial, teniendo en cuenta que a mayor valor es mejor la percepción.

Además en materia mercantil los resultados no son nada esperanzadores, salvándose Dinamarca, Suecia, Países Bajos, Alemania y unas empatadas Finlandia y Estonia entre los diez primeros puestos a nivel mundial. España se sitúa en la 29º posición. Hay que destacar que la Comisión muestra su preocupación por el bajo nivel de percepción de independencia judicial que muestran los Estados miembros.

Cabe añadir la valoración que la Comisión hace al respecto del anterior periodo de análisis en 2012, en el que se determinó que Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Italia, Letonia y Polonia tenían dificultades especialmente en la duración de los procedimientos judiciales y la organización de la Justicia. En Grecia, Portugal, Letonia e Irlanda se llevan a cabo reformas judiciales como parte del programa de ajustes y recortes que la Troika ha impuesto. En el club de los malos alumnos se salva, de momento, España. ¿La próxima? No dejemos de contemplar las reformas que el ministro Gallardón pretende llevar a cabo. ¿Son reflejo de taleconomización del Derecho?

A tenor de todo lo anterior extraigo las siguientes conclusiones:

  1. La Unión Europea debe continuar en su labor por la cohesión y unión en todos los niveles de vida de la ciudadanía europea, y eso implica, por supuesto, la Economía, la Empresa y la Competencia.
  2. Resulta curioso que los países más aireados en esta crisis sean aquellos que poseen una mejor imagen de transparencia e independencia judicial. Quizá la campaña de marketing e imagen constante en materia de solvencia tenga relación indirecta con la percepción.
  3. El estudio destaca la cuestión de los tribunales que resuelven casos entre los particulares y la Administración (administrative law cases), o lo que para nosotros viene siendo lo contencioso-administrativo. A pesar de que lo mercantil y lo relativo a las empresas es propio de un Derecho privado, patrimonial y especial, en ocasiones éstas se relacionan con la Administración pública, sobre la que la Unión Europea sí puede actuar de manera más directa que en los derechos nacionales. Cierto es que existen directivas e intentos de armonización, pero la UE debería fomentar una mayor unidad en procedimientos administrativos de concesión, licencias, permisos, gestión o conciertos, entre otros.
  4. La inversión en Europa es importante y necesaria para avanzar contra la recesión. Ahora bien, si sólo se busca la inversión per se pero olvidando el fin primordial de la misma como la creación de empleo y de fomento políticas sociales, nos encontraremos de nuevo ante algo inútil para la ciudadanía. Por tanto, la UE debería mostrar un mayor compromiso al respecto. ¿Para cuándo indicadores y estudios sobre el avance en políticas sociales y de comparativa al mismo nivel que éste?

En definitiva, nos encontramos, de nuevo, ante la paradoja de la UE: mayor unión en un plano que, si no se realiza de manera armonizada, puede suponer mayor desigualdad en la cara inversa. Mantengamos la confianza.

Bibliografía:

Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, el Consejo, el BCE, el CESE y el CdR de 27 de marzo de 2013. Fuente: http://ec.europa.eu/justice/effective-justice/files/com_2013_160_en.pdf

Indicadores de Justicia de la UE. Fuente:http://ec.europa.eu/justice/newsroom/news/130327_en.htm

Recomendaciones específicas por país 2012-2013. Fuente:http://ec.europa.eu/europe2020/making-it-happen/country-specific-recommendations/index_es.htm

Europa nacerá

Europa nacerá…

por José María Castellano Martínez.

Europa es una idea, un sueño constante en la imaginería de los europeos y las europeas que ha encontrado en la estructura de la Unión Europea un camino fértil e idóneo para materializarse, para hacerse realidad.

¿Qué es Europa? Nunca Europa tuvo fronteras propias, siempre quedaban diseminadas; nunca tuvo una capital, tuvo decenas, de manera simultánea y variantes a lo largo de la Historia (Atenas, Roma, Constantinopla, Córdoba, Aquisgrán, Barcelona, Estrasburgo, París, Bruselas, Venecia, Lisboa, Colonia, Luxemburgo, etc.), nunca tuvo una lengua propia, tuvo centenares; nunca tuvo una cultura, sino miles, pero siempre se llamó Europa.

Ahora, más que nunca, Europa ha conseguido encontrar cuerpo, pues la idea ha encontrado color, imagen y ente. Europa se ha materializado desde la segunda mitad del siglo XX. Después de dos infartos de corazón, el Viejo continente comenzó a asumir que sólo dándose a conocer en la realidad, de manera cohesionada, con verbo y cuerpo, podría continuar su vida. De lo contrario, Europa caería en el fin de su propia Historia.

Acabó el mundo de los Imperios, de las naciones decimonónicas y de los complejos. Llegó el carbón y el acero, dos buenas materias primas con las que construir y dar energía. Luego, una mayor a nivel energético nuclear y, cómo no, la económica (más nominativa que real). Los padres, y también muchas madres, de Europa fijaron las bases necesarias para la Europa de la ciudadanía, la del bienestar y las democracias, las de más derechos y libertades para todos. Surgía la Europa de la ciudadanía europea, libre de pasaportes, llena de movimiento.

Europa seguía materializándose en la Europa báltica y eslava, y contaba con su propia moneda, clara muestra de las aspiraciones europeas: la unidad en la diversidad. Pero, craso error el cometido, al unirnos antes con una moneda antes que en lo económico. Lo siento, pero no existe una verdadera unión económica en Europa. La Comunidad Económica Europea era un embrión, y la Unión económica no existe realmente, porque no interesa. De existir, ¿para qué existen los bancos centrales? Compartimos divisa pero la planificación económica resulta estatal, por lo que, no hay Economía europea, sólo moneda común. Sólo cuando la Economía sea realmente europea, entonces, podremos hablar de Unión económica.

Una vez tengamos unidad económica podríamos hablar de Unión fiscal y política. Será cuando Europa nazca, se abra ciertamente al mundo, salga del útero materno (la Unión Europea) y comience a vivir. No será el Viejo continente, será la Europa de la ciudadanía.

Queda mucho para ello, llevamos más de 2000 años de idea de Europa y apenas seis décadas de gestación, pero se gesta.

Ahora bien, no podemos dormirnos en los laureles, despertad, levantaos y moveos, viajad, celebrad, compartid, haced Europa. Somos estrellas apagadas que no asumen su brillo propio como ciudadanos y ciudadanas de un universo, diverso pero unido (unidos en la diversidad).

Los acontecimientos recientes que ensombrecen el útero europeo amenazan con provocar el peor de los abortos. Las instituciones europeas no se encuentran al servicio real y verdadero de los ciudadanos, sino de los gobiernos nacionales, movidos por sus intereses nacionales, como si se tratasen de cuestiones aisladas entre sí. Claro ejemplo de ello pueden ser los efectos dominó de las bolsas europeas… Y los Consejos europeos y de la UE no sirven para nada útil, sólo para satisfacer los intereses de los de siempre: lobbies, multinacionales, grupos empresariales, etc. Los hermanos alemanes, finlandeses o neerlandeses no tiene culpa ninguna de la imposición de recortes presupuestarios que se imponen; la tienen sus gobiernos débiles y permisivos, incapaces de ver más allá de sus fronteras nacionales.

¿Qué podemos hacer? Cada uno debe trabajar su esfera de poder, de no hacerlo, seréis estrellas muertas, jamás brillaréis. Sólo daremos resplandor verdadero al movernos, al prender la llama del progreso europeísta en nuestros corazones. Nosotros somos la Europa en gestación, no podemos permitirnos no nacer. Ahora es el momento. ¡Europa nacerá!

Europa será federal o no será (II)

por José María Castellano-Martínez

Continúo el periplo federalista que comencé hace unos días. Como hemos visto, el sueño federal europeo no es nada del siglo XXI, ni siquiera del XX. Es algo que viene, aunque de manera inconsciente, desde hace siglos.

¿Quién tiene miedo a una Unión Europea federal? Evidentemente, aquellos que temen perder el poder en sus respectivos chiringuitos políticos donde la UE no puede intervenir (de momento). De todos modos, podríamos resumirlo en pocas palabras: gobiernos nacionales. En estos últimos años, sobre todo en el marco de esta crisis socioeconómica, la UE se ha convertido en un club intergubernamental en el que la última palabra reside en los 27 y no en la Comisión, mucho menos en el Parlamento.

En estos últimos años, el aborrecible eje franco-alemán -que tanto ha perfilado la construcción europea- ha mostrado su mayor prepotencia, incluso desequilibrio en la parte germana. Alemania se perfila como potencia europea, mira por sus intereses nacionales y de lado por los europeos, incluso creo que tiene más interés por Rusia y sus recursos energéticos que por el resto de sus hermanas.

¿Por qué no triunfará la UE de no ser un ente federal y cohesionado? Pues porque no podemos pretender ser algo en el contexto histórico que nos ha tocado vivir teniendo sólo una Unión Monetaria que muestra síntomas de cansancio e irregularidades, como el caso de Grecia, y a mayor distancia Irlanda o Portugal (y a muchísima más España e Italia). De haber tenido una Unión Fiscal en la Eurozona, esto habría tenido repercusiones menores ya que Bruselas habría previsto el error allí o aquí, o mejor dicho, habría impedido la mentira y la ocultación de información fiscal que los gobiernos -si, esos que tanto ralentizan el proceso de construcción europea- han hecho (véase el gobierno conservador heleno, que tanto ha hecho por impedir el rescate de Grecia).

¿Qué hace falta para aspirar a una UE federal? A mi juicio, sólo son dos las “uniones” que debemos realizar para alcanzar ese estadio federal (previo) y jugar un papel de mayor peso e importante en el mundo. Por una parte, establecer una verdadera Unión Económica (repito, con una divisa común no se establece una economía común) en la que la Unión Fiscal se encuentre implícita, donde todos juguemos en el mismo terreno de juego y seamos conscientes de lo pobres o ricos que somos.

Cuando comenzó todo esto del euro, y yo tenía apenas 11 años, siempre me pregunté: ¿cobraremos lo mismo y pagaremos lo mismo en Francia que en España? Cuando descubrí que no, simplemente no comprendía el por qué. Con el paso del tiempo he comprendido mejor la razón, aunque visto lo visto, creo que deberíamos aspirar a armonizar la fiscalidad y los precios para establecer la ansiada unión fiscal que refuerce nuestro peso mundial. ¿Acaso lo de la Unión Monetaria en soledad es para siempre? Espero que se aspire a dar este paso más pronto que tarde.

En segundo lugar, necesitamos una unión de seguridad y defensa, esto es, retomar aquella Comunidad maltrecha que el chovinismo francés de la Asamblea Nacional gala paralizó en 1959: Comunidad Europa de Defensa. Así es, un ejército europeo, con mando europeo y despliegue en conflictos internacionales donde los intereses de Europa se vean afectados, donde lo “común” esté en juego y se viole nuestra integridad. La OTAN no creo que viera con buenos ojos esto, a no ser que nos mantuviéramos tal cual. EEUU, Rusia y China mirarían muy de cerca este tipo de unión ya que surgiría uno de los ejércitos más poderosos del planeta y la posibilidad de que nuestra voz sea escuchada -que no sólo oída- sería mayor y más fuerte que el conjunto del Presidente de la Comisión, del Consejo, del Parlamento y de Ashton, todos juntos.

Además, con el punto final que se le ha dado a la UEO (Unión Europea Occidental) se ha rebanado la única vía de unión de FFAA de determinados países miembros y asociados. Incluso en esta Unión se encontraban países que no lo están en la OTAN (como muchos escandinavos). La OTAN se ha quedado tranquila, no tiene posible rival, y con ello EEUU y Reino Unido respiran aún más tranquilos al no encontrar fuerzas regionales de peso como lo sería un ejército al servicio de la UE. De haberlo tenido a tiempo, la invasión de Iraq de 2003 habría pasado sin más repercusión en Europa y, por supuesto, en España.

Respecto al Eurocuerpo, que no nos tomen el pelo. Es un brazo tonto de la OTAN en la UE, aunque quizás podríamos tirar de ahí…

Dicho así parece impensable e incluso ridículo pero yo os pregunto ¿por qué? ¿De verdad afecta tanto a los asuntos internos una unión fiscal y de defensa? Debemos progresar y aspirar a progresar también. Ahora es el momento de enmendar los errores, que no se repita más esto, que ninguna crisis crediticia ponga en evidencia las cloacas que los gobiernos nacionales tienen máxime cuando compartimos divisa y existe mayor posibilidad de mancharnos de barro. Y en cuanto al ejército… ¿Qué implica para la ciudadanía un ejército nacional a uno federal? Poco más que un mayor grado de seguridad y defensa de intereses, no sólo nacionales sino, federales-comunes fuera de nuestras fronteras.

Evidentemente esto no se resuelve en una entrada de blog ni en dos encuentros intergubernamentales. Se hará paso a paso y no de golpe (¿os suena?), conforme a las necesidades que vayamos teniendo o los proyectos que se propongan.

¿Cómo podríamos organizar una Europa federal en el marco de la UE? Está prácticamente todo hecho, pero mejor lo hablamos en el próximo artículo.

Europa será federal o no será (I)

por José María Castellano-Martínez

Federación es un término que proviene del latín foedus, es decir, pacto. Por tanto, no se trata más que de un acuerdo común entre partes iguales que pretenden aunar determinados aspectos para un progreso y una convivencia mejor. La historia es la de siempre, algunos territorios se federan o bien se constituyen como federados para mantener cierta autonomía en algunas competencias pero subordinan al conjunto de la federación otros, por lo general, Defensa y Seguridad, Economía, Educación, Justicia o Asuntos Exteriores.
En el mundo, los Estados que se constituyen como federación son varios, entre ellos se encuentran gran número de los componentes del G20, dicho en otras palabras, los países ricos y los que van a serlo: Canadá, Estados Unidos de América, Méjico, Venezuela, Brasil, Argentina, Rusia, Australia, India, etc. En lo que respecta al Viejo Continente, por antonomasia, Alemania y Austria, aunque podríamos hablar también de Suiza, que pese a ser la Confederación Helvética, mantiene una relación entre sus cantones propiamente federal. No podemos olvidarnos de la controvertida Bélgica y de la ambigua Bosnia-Herzegovina.

La experiencia de la federación suele ser, por lo general, muy positiva para las partes federadas ya que dejan a nivel federal aquellos asuntos que potencian sus debilidades como territorios mientras que a nivel particular aquellas competencias que son más próximas al ciudadano, como «usuario» de derechos y obligaciones. Nadie podrá negar el potencia de Alemania, Austria o Suiza en Europa. ¡Un momento! Bélgica está sumida en ese problema porque ella misma no asume el problema, primando más pretensiones sentimentalistas de lenguas y tierras que de verdadera representación como Estado, entonces, al no funcionar como un único Estado, sino como varios que no se escuchan ni entienden, se encuentra estancada.

Yo hablo de Federación en el sentido estricto del término, como he expuesto anteriormente. No creo que sea la mejor fórmula para hacer funcionar un Estado, pero dime de qué Estado hablamos y te diré qué podemos hacer para que marche mejor. ¿Y si hablamos de España?

El Estado de las Autonomías es fruto de la política guerrista «Café para todos», donde todo valía con tal de no levantar la voz durante aquel período denominado «Transición». El concepto autonómico ideado para los mal llamados territorios históricos (Cataluña, País Vasco y Galicia). -como si el resto de España no tuviéramos historia- se extrapoló al conjunto de la nación española, donde el resto de regiones apelaban a su derecho de autonomía (¡y tanto! ¿por qué unos sí y otros no?).

España es un Estado autonómico, también llamado chistosamente reino de taifas, ya que cada Autonomía asume unas competencias que pueden no ser adoptadas por otras. La adopción de dichas competencias se realiza de manera irregular y no de manera conjunta. ¿Es España una federación? Podría decirse que de facto pero no formalmente. Asumimos que somos un Estado descentralizados pero ¡de qué manera! Aunque, por lanzar un pañuelo de esperanza, creo que esta división territorial es el paso previo a una futura federalización formal y constitucional pues «gracias» a esta coyuntura socioeconómica se ha puesto de manifiesto la incompetencia del sistema autonómico, al que Bruselas ha llamado la atención en numerosas ocasiones como mal ejemplo del derroche estatal y la falta de control presupuestario.

La suerte está echada. Los jóvenes generaciones de nuestro país, ya sientan más afinidad por uno y otro partido, se sientan o no españoles, confían en una división territorial y competencial equilibrada. Ya seamos Reino Federal, como Bélgica o República Federal como Alemania (apuesto por esto último), debemos decir lo que somos sin miedo y es que lo de autonomía suena mucho más suave federación máxime si recordamos la controversia política que se vivió desde 1975 hasta 1982 aproximadamente.

No hablaré mucho más sobre los principios por los que creo que España debe federarse -creo que siempre fuimos una federación, de reinos o Coronas y con sentido de unidad de pertenecer a algo desde Iberia a Hispania y el Califato de Córdoba incluso. Os animo a leer las cinco entradas del Prof. Carlos Martínez Gorriarán sobre las ventajas del federalismo en su blog. Unión, Progreso y Democracia es de los pocos partidos políticos que en España defiende este sistema de Estado en pro de un país más equilibrado tanto en lo social como en lo económico: materializar una realidad que no quieren asumir unos pocos y a la que no quieren llamar por su nombre.

En esta entrada centraré mi atención en el federalismo europeo, algo que no es nada nuevo, es una idea muy vieja ya propuesta por muchos personajes e incluso entes políticos que contemplaban Europa como un único ente.

La idea de la integración europea se explica por la existencia de una comunidad de culturas, por el pensamiento político homogéneo, por las raíces jurídicas comunes, por una tradición humanística y religiosa, artística, literarios comunes que existen en el continente. Los momentos fundamentales de esta idea son:

BAJA EDAD MEDIA

Podríamos partir desde el Sacro Imperio Romano o el Imperio Cristiano Occidental, tras la coronación de Carlomagno en 800 se pensó en la idea de un solo imperio en el mundo regida por el emperador y el Papa.

SIGLO XVII – EL SISTEMA EUROPEO DE ESTADOS

Con la Paz de Westfalia (1648) se organiza en Europa un Sistema Europeo de Estados que gira en torno al Estado tal y como lo entendemos.

Esa identidad, orden o sistema va a tener al Estado como centro de gravedad del orden internacional. En Westfalia se reconocieron dos principios fundamentales en el orden internacional/europeo:

-Igualdad soberana de los Estados

-No intervención en los asuntos internos.

En Westfalia el Estado moderno se configura como el orbe, centro del orden internacional.

La guerra se sigue considerando como derecho del soberano (Estado), es una actividad lícita. En esta época (siglos XVII-XVIII) se siguió hablando de guerra justa, la cual se entendería como aquella que tenía lugar entre soberanos.

SIGLO XVIII – LA PAZ PERPETUA DE E. KANT

A pesar de ello surgen proyectos como el que redacto el abad de Saint-Pierre en el siglo XVIII para hacer que la Paz sea perpetua entre Estados soberanos. Y en este proyecto, para que esto sea posible, se dibuja una idea de organización europea. Esa misma idea la va a desarrollar años más tarde el pensador Kant con su Ensayo sobre la Paz Perpetua. Kant en este ensayo llega a la conclusión de que la Paz Mundial (Europa) requería una organización europea de Estados.

SIGLO XIX – EL CONCIERTO EUROPEO

En el siglo XIX surge el principio político y jurídico de las nacionalidades, que fue causa de separación o unificación, en todo caso, este principio no pudo sofocar el pensamiento de la utopía de una unión europea. Esta idea fue defendida entre otros por Lemonnier, quien fundó en 1867 el periódico Les États Unis d’Europe. También fue defendida por Víctor Hugo, quien profetizó: “Llegará un día en que las naciones europeas, sin perder nuestras cualidades distintas y nuestra gloriosa individualidad, os fundiréis estrechamente en una unidad superior y construiréis la fraternidad europea”. Esta comunidad empezó a fraguarse durante el Concierto Europeo (Austria, Rusia, Prusia, Reino Unido y posteriormente Francia)

El siglo XIX fue testigo de las primeras experiencias del posterior fenómeno de las OO. II., y estas primeras experiencias fueron europeas: Las Comisiones Fluviales y las llamadas uniones administrativas como la Unión Postal Universal (1874) y la Unión Telegráfica (1865).

1923 – LA UNIÓN PANEUROPEA DE R. COUDENHOVE-KALERGI

En el período de entreguerras (1919-1939) se van a fundar numerosas asociaciones de europeístas y se ha destacar el proyecto de una Europa Confederal realizada por el conde R. Coudenhove-Kalergi, que proyectó lo que denominó “Unión Paneuropea” fundamentada en:

-Sistema Bicameral constituido por:

Consejo Federal formado por un representante de cada Estado.

Asamblea formada por delegados de los parlamentos nacionales.

-Tribunal de Justicia

-Cancillería o Gobierno, controlado por las cámaras anteriores.

Además este proyecto reconocía una ciudadanía europea vinculada a la ciudadanía nacional y se protegía la identidad cultural y nacional de los pueblos que componían esta unión.

1929 – LA UNIÓN EUROPEA DE A. BRIAND

Una mayor trascendencia política la tuvo el proyecto presentado ante la SDN en 1929 por el ministro de AA. EE. Francés A. Briand, con fines de crear una federación llamada Unión Europea. Tuvo una buena acogida, España en 1930 fue el primer Estado que contestó favorablemente. Sin embargo este proyecto contó con un marco poco propicio: auge de los fascismos y del nacionalsocialismo, la URSS, la crisis económica del 29, etc.

Tras este repaso histórico de los pasos hacia lo que personalmente considero la Europa federal analizaremos en qué situación nos encontramos ahora y a qué podríamos aspirar en las próximas décadas, por lo tanto, esta entrada continuará…