El Papa Francisco, con Europa y sus ciudadanos

Por: Miguel García Barea

  El pasado martes 25 de noviembre el Papa Francisco visitó las sedes del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa en Estrasburgo (Francia). A lo largo de su discurso insistió en los retos sociales, económicos y ecológicos a los que deberán hacer frente las instituciones y la ciudadanía europeas en los próximos años. 

fuente: El Mundo

En calidad de representante de la ciudad del Vaticano (estado  observador dentro de la UE) y tal como hiciera Juan Pablo II en 1988, el sumo pontífice visitó las instituciones continentales en un acto cuidadosamente planificado que incluyó un discurso ante los diputados del Parlamento.

El Pontífice comenzó apelando al espíritu humanista de los padres fundadores de la Unión Europea, que contrasta con el clima de desconfianza y el exceso de burocratización de las actuales instituciones supranacionales europeas. Más adelante, en nombre de la dignidad de la persona humana y su necesidad de transcendencia, criticó el exceso de utilitarismo del sistema actual, que deriva inevitablemente en la soledad, «el gran mal del siglo XXI». Por otro lado, invitó a los señores diputados a que cumplan el mismo logo de la Unión, «unidos en la diversidad» mediante políticas subsidiarias y de solidaridad hacía los más desfavorecidos.

El Papa Francisco también insistió en la necesidad de encontrar políticas que favorezcan el empleo juvenil, que regulen la inmigración(en base a los Derechos Humanos) para evitar que se repitan tragedias como la de Lampedusa(en Octubre de 2013) y que respeten el medioambiente, «la gran obra de la Creación».

Su alocución fue aplaudida por miembros de diversos grupos, desde los democristianos del PPE hasta representantes ecologistas o de la Izquierda Europea como Pablo Iglesias. Poco antes, diputados del mismo grupo habían abandonado la sala en señal protesta por el incumplimiento de la aconfesionalidad por la que se rige el Parlamento.

Fuente: republica.com

Para leer el discurso íntegro del Papa Francisco en el Parlamento Europeo, pincha aquí. 

 

 

 

 

Eurodinosaurios, el enemigo en casa

Por: Miguel García Barea

Políticos como el luxemburgués Jean Claude Juncker o el español Miguel Angel Arias Cañete han asumido un cargo en la Unión Europea con sendas manchas en su biografía. Para la correcta salud democrática del continente, es necesario abrir un debate interno sobre quiénes gestionan las instituciones.

Leyendo la sección Internacional del diario El País del pasado sábado, 8 de noviembre, me topé con la cuarta página, dedicada al ducado de Luxemburgo. En ella se encontraban titulares como “Pequeño gran paraíso fiscal” o “El edén de las multinacionales”, y a grandes rasgos explicaba que la riqueza de la patria de Jean-Claude Juncker procede de grandes inversores extranjeros, atraídos por la reducida fiscalidad del ducado. Lo más grave de todo es que el actual presidente de la Comisión Europea parece haber sido artífice de convertir a Luxemburgo en un paraíso fiscal, manteniendo a salvo el secreto bancario durante los años que desempeñó un puesto de responsabilidad en el gobierno de este pequeño estado centroeuropeo. Ahora está al mando de una institución que cuenta entre sus principales objetivos con la desaparición de tales paraísos.

Sede de Price Waterhourse, en Luxemburgo. Fuente: El PAÍS

Hace algunas semanas, con motivo de la designación de Miguel Ángel Arias Cañete como comisario de Energía de la Unión Europea, la prensa internacional se hizo eco de la importante campaña de oposición que suscitó tal decisión en todo el continente. También en España. Se ve que poseer acciones en compañías petroleras perjudica no solo al medioambiente, sino también la marca personal. Sobre todo cuando se supone que las energías renovables son la apuesta a largo plazo para el necesario autoabastecimiento de la Unión Europea.

Los casos de Jean Claude Juncker y Miguel Arias Cañete, así como sus perfiles, presentan varias similitudes. Ambos pertenecen al Partido Popular Europeo (PPE) representante en la unión de la familia democristiana, cuentan con una dilatada trayectoria política en sus respectivos países y su reciente nombramiento en un cargo de responsabilidad continental ha ido acompañado de bastante polémica. No se me ocurre mejor apelativo para definirlos que eurodinosaurios; veteranos de la política y/o de la administración pública, que tras varios años de servicio-y no menos dietas, viajes y cumbres de alto standing-son enviados por su partido a Bruselas o Estrasburgo para que puedan vivir una suerte de retiro dorado.

Activistas de la campaña STOP CAÑETE

Al igual que aquellos futbolistas que, tras despuntar varios años en las ligas europeas, deciden dar sus últimas patadas en ligas menores o emergentes (eso sí, con unos contratos que nada tienen que envidiar a los anteriores) se cuentan por decenas el caso de políticos que acaban su carrera en las instituciones supranacionales, sobre las que recae una bastante menor presión mediática, pero no menos responsabilidad. La cuestión es ¿beneficia a la UE el reciclaje de estos dinosaurios, o se trata de una lacra para unas instituciones cada vez más cuestionadas?

Lo dudo mucho. Si bien la experiencia y la veteranía suponen un punto a favor, el estar a la vuelta de todo y en especial las aparentes contradicciones entre la vida personal y profesional de estos dirigentes y la vocación de las instituciones que presiden no hacen sino dinamitar el proyecto europeo desde dentro. Su cargo se revela entonces como una contradicción, su función no resulta para nada creíble y la no contemplación de la posibilidad de dimitir (en España, esta acción resulta meramente anecdótica) acaban provocando, sino la desilusión de los ciudadanos, al menos una cierta apatía. Una apatía que fácilmente puede convertirse en descontento, y ya sabemos de sobra quienes se van a aprovechar de él.

En estos tiempos críticos, resulta imprescindible el abrir voces críticas y corrientes de debate dentro de la propia UE. De esta forma, se lograría una mayor implicación ciudadana en la política continental. Aprender a diferenciar las instituciones de sus dirigentes, la función y la responsabilidad de la propia actuación y los hechos concretos. De esta forma reconocer la legitimidad de los respectivos cargos de Cañete y Juncker es perfectamente compatible con la crítica hacia su ideología, proyecto o gestión. Tal y como sucede a escala municipal, autonómica o estatal, ni más ni menos.

A nivel europeo, la ausencia de debate, la aceptación per se los hechos y el consumo de información sin la correspondiente reflexión pueden dar lugar a una situación casi tan peligrosa como el euroescepticismo radical, ya que le sirve de caldo de cultivo. Por eso, para democratizar la UE no basta con votar cada 5 años (si es que lo hacemos) sino hay que ir más allá. Iniciativas ciudadanas, como el New Deal 4 Europe, que pretende mediante la recogida de firmas aprobar un plan de inversión para crear empleo juvenil, supone un buen ejemplo de cómo traer a Europa de vuelta a los ciudadanos. También lo son los comentarios en redes sociales, y la difusión a través de ésta de artículos, videos, audios y demás material recopilado en medios de comunicación sobre los asuntos de índole continental.

El Federalismo europeo, visionado por Altiero Spinelli, legendario militante antifascista italiano, y sostenido por personalidades de distinta índole-también ideológica- como los democristianos Robert Schumann, Conrad Adenauer o Alcide de Gasperi, o el activista ecologista y principal líder de Mayo del 68 Daniel Cohn-Bendit, no merece ni la relativización ni el descrédito al que actualmente está sometido. Si para más iniri, este proviene del propio seno de la Unión, debiera resultarnos imperdonable a los que a pesar de todo, seguimos creyendo en este proyecto.

Bielorrusia: teatro clandestino bajo sospecha.

Por:  Baptiste Cogitore Claire Audhuy

Tradución : Miguel García Barea

Frente al poder establecido de Aleksandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde hace veinte años, los artistas conforman una importante oposición. El “Teatro Libre Bielorruso” es una organización clandestina que se abre paso con dificultad en un país catalogado a menudo como “la última dictadura europea”.

 Lukashenko e hijos, S.L.

Desde que la oposición Bielorrusia obtuvo la importancia e influencia que reivindicaban, varios de sus miembros han desaparecido o se han encontrado nuevos problemas para llevar a cabo su labor,entre ellos, los artistas.

Fue en 1900, tras el colapso de la URSS, cuándo Bielorrusia se convirtió en un país independiente. Desde 1994, no han conocido que a un único presidente: Aleksandr Lukashenko, quién ha sido reelegido en cada  una de las elecciones a las que se ha presentado sin misterio ni emoción alguna. La oposición bielorrusa existe oficialmente: otros partidos políticos pueden registrarse, pero en el momento que se hacen con un apoyo y relevancia significativos, el Gobierno siempre encuentra “coartadas” en su contra. Disolución de estructuras, censura, desapariciones temporales y exilios  diversos caracterizan la vida política del país.

Electo en 1994 y reelegido en 2001, 2006 y 2010, la presidencia de Aleksandr Lukashenko es controvertida, sobre todo por la restricción de las libertades (de opinión, de expresión y de reunión)  que padecen los ciudadanos,  periodistas en particular, como bien aclara el informe anual de  la ONG “ Reporteros sin Fronteras”.  Mas el líder bielorruso ya ha pensado en presentarse a las próximas elecciones de diciembre de 2015,  y no hay ocasión que no salga acompañado en su campaña electoral… junto a su hijo. La dinastía  Lukashenko va para largo.

La mayoría de los miembros influyentes de la oposición bielorrusa se encuentran en el exilio. Los responsables de « Belarus Free Theater » viven en Londres.

Minsk underground

Victoria Biran es la administradora de, teatro clandestino BFT (Belarus Free Theatre), presentado con la etiqueta de  la única compañía de teatro clandestino en la última dictadura de Europa .  En Minsk, encontramos al menos 5 escenarios oficiales, que coinciden con los teatros gubernamentales. Aludiendo a los espectáculos oficiales, Victoria no oculta su malestar : «Están totalmente desfasados, ni siquiera mantienen la técnica  ni los medios de la vieja escuela al estilo soviético. Todo está lleno de polvo, es muy aburrido y demasiado clásico. No hay creatividad ni novedades, ni absolutamente nada de compromiso o de reflexión sobre la sociedad actual. Allí, todo se basa en entretener a la gente para que no vean la realidad. La dictadura continúa en el escenario».

Uno de los seis escenarios del teatro gubernamental en Minsk : el Teatro Kypali.

 

De hecho, dos teatros alternativos existen, sin que les una ninguna vinculación aparte de la no oficiosidad: el BFT y el  « Teatro Alas de Esclavo » (Theatr Kryly Halopa), instalado en la ciudad  de Brest (en el oeste del país) y fundado en 2001. Victoria Biran se enroló en el BFT hace años  y espera algún día lograr un mayor acercamiento así como una colaboración más estrecha entre  ambas  estructuras disidentes. El BFT se puso en marcha  en 2005 y sus miembros se encuentran repartidos por todo el país, a pesar de la continua tensión con el Gobierno.

La compañía fue procesada por la justicia  para acabar finalmente absuelta en 2013 ya que no contaban con ningún impago ni ninguna queja por parte de  de los vecinos. Pero lo que molesta de  BFT es simplemente su existencia. Sus actuaciones evocan los temas de género, el suicidio, la dictadura … todos los tópicos que no forman parte de las escenas clásicas de gobierno.

Victoria Biran espera que los dos teatros libres bielorrusos puedan algún día unir sus fuerzas y trabajar juntos.

 

« Todo comenzó en 2005, cuando desde BFT lanzamos un concurso de escritura teatral. El evento adquirió grandes dimensiones y fue seguido de cerca por la prensa de la oposición. La última compañía de teatro clandestino, La Escena Libre, acababa de ser cerrada por el Gobierno. Los artistas cercanos a la oposición buscaban un medio de resurgir… y de esta forma surgió nuestra compañía. Desde hace ya nueve años, la compañía ha desarrollado una veintena de espectáculos. Y cada vez la policía nos observa, asistiendo de paisano a nuestras obras, camuflados entre los civiles. Ellos también necesitan una estrategia para entrar en juego.

El juego del gato y el ratón

Asistir a una representación del BTF supone un desafío. Oficialmente, la puesta en escena es aceptada por el poder establecido. Aleksandr Lukashenko intenta lavar su imagen de cara a Europa : su país no es una dictadura, que no nos confundan. ¿La prueba? La misma existencia de compañías de teatro no gubernamentales. Pero, como por arte de magia, cada una de las funciones de BTF se ve afectada por problemas técnicos o administrativos.

Victoria sonríe recordando las mil y una razones de la policía que, regularmente,  prohíben a los actores representar su obra. » El 14 de febrero de 2014, le BFT debía representar una función dentro del programa de un festival teatral. Evidentemente, no habíamos anunciado nuestra participación bajo las siglas de BFT. Pero cuando las autoridades se dieron cuenta, obligaron a desalojar y cerrar la sala con en pretexto de reparar los conductos de ventilación. Todos intentamos que el espectáculo saliera adelante a pesar de todo. Probamos mil fórmulas distintas, incluyendo representar la obra en la calle, de forma gratuita. Los servicios secretos nos llamaron para informarnos que estaba prohibido la representación de espectáculos en la vía pública sin antes prevenir a las autoridades».

Si varias de las obras y manifestaciones no están oficialmente prohibidas, estas tienen lugar bajo una estrecha vigilancia, y a menuda no salen a la luz por mil y una razones…

 

Desde entonces, BFT se comunica a través de las redes sociales (cuando estas no están restringidas, ya que el único servidor a internet del país es propiedad del gobierno) y gracias a las newsletters. Se informa de una fecha, una hora y un punto de encuentro al público interesado, y después todos se dirigen juntos al lugar de la representación. Una manera de evitar posibles  inconvenientes, pero que también entraña un riesgo: toda reunión en público de más de 5 personas está oficialmente prohibida.

« Nuestras obras molestan porque están bien documentadas, no tienen reparos ni medias tintas en decir la verdad. Cada uno refleja su experiencia personal y se la ofrece a los espectadores. Los directores de BFT viven en Londres, han emigrado dados los problemas que aquí padecen. Tenían que elegir entre el exilio o la cárcel. Y ahora, desde Inglaterra, siguen colaborando con nosotros. A mí todavía no me conocen lo suficiente para que pueda ser encarcelada. Por tanto aquí sigo, manteniendo viva y activa a la oposición. Porque como cedas a la inacción o a la indiferencia, todo esto se viene abajo”

Ventilando el humo de la propaganda.

Además de los espectáculos que tanto incomodan al gobierno, el BFT propone también cursos de teatro. Loha Chicanos, dramaturgo afincada en Minsk ha participado en los talleres durante dos años. En tal que  escritor, siente la necesidad de estar cerca del escenario y de los actores :  «La gente aquí está asustada, algunos dicen que todo va bien pero no es cierto. Quiero luchar contra eso. Yo lucho contra mi fuego interior, contra mi propia angustia, pero no contra la gente. Intento cambiar mi vida a través del arte, sobre todo del arte dramático. Mis obras hablan de nuestro mundo, sin censura».

A través de su obra, Loha Chicanos intenta mostrar las realidades que molestan al gobierno Loukachenko. Il denuncia constantemente la propaganda gubernamental.

 

El sistema bielorruso no es totalitario. Sabe actuar, sin embargo, sobre el miedo de aquellos que quieren seguir su propio camino. Si oficialmente no está todo prohibido, todo el mundo conoce de antemano el precio a pagar. El KGB sigue actuando en esta región de Europa…desde sus propios despachos en la capital del país.  Loha estrena sus obras en el extranjero «porque no podemos hacer manifestaciones ni espectáculos libremente» . Yo escribo mis obras y éstas son publicadas y representadas fuera, en el extranjero. Actualmente, estoy recopilando testimonios de ciudadanos ucranianos a los que daré forma de documental. Debemos contrarrestar la propaganda estatal en favor de la voz del pueblo «.

Alexandre Loukachenko se presenta ahora como el hombre fuerte capaz de proteger a Bielorrusia de desatres como el de Ucrania. En el país sigue vigente la nostalgia por el Comunismo.

 

En 2014, Bielorrusia ocupaba el puesto  157 (sobre un 180) en el ranking mundial de libertad de prensa, elaborado por Reporteros sin Fronteras (RSF). El gobierno  Lukashenko se encuentra entre los «Enemigos de Internet», y Reporteros Sin Fronteras y no duda en catalogarlo como una «maquinaria  liberticida.»

Ocho mitos revisados sobre Europa

Por: Miguel García Barea

La integración europea está cada vez más en boca de todos. El aumento de su popularidad puede, sin embargo, dar lugar a malentendidos y al desarrollo de falsos mitos propagados en torno a las instituciones y a la política de la UE. En este artículo intentaremos matizar algunas afirmaciones que los medios de comunicación y la gente de a pie mantienen acerca de Europa. Sin olvidar,no obstante, que en todos los mitos hay una búsqueda de verdad y que estos pueden ser asumidos como tal si nadie lo remedia.

Mito: «En Europa manda Merkel».

Realidad: Esta afirmación suele ir completada de los complementos «desde Bruselas» y «de forma autocrática». Veamos, de entre todas las instituciones políticas de la Unión Europea (Parlamento, Comisión, Consejo Europeo y Consejo de la UE) Angela Merkel no preside NINGUNA. En Europa, los que se encargan de partir el bacalao son los señores Juncker, Durao Barroso, Van Rompuy y de forma provisional, Matteo Renzi, responsables de cada una de las anteriores instituciones. Distinto es que por presidir el país más poderoso y formar parte del partido más votado en la UE, la señora canciller ejerza una mayor influencia de la que debiera (y de la que los europeos desearíamos) pero esto es consecuencia de la desigualdad entre países miembros, de la mentalidad nacionalista aún imperante en la mayoría de ellos y de unas instituciones que poco a poco van adquiriendo competencias pero que aún se encuentran sometidas a los gobiernos estatales. Creédme, en una UE con instituciones eficientes, el rol de Merkel sería mucho menor al actual. No olvidemos que el sueño de los Estados Unidos de Europa se acuñó para evitar que un país dominará al resto del continente. Los problemas de Europa se resolverían en este caso, con más Europa y menos Alemania (o cualquiera que sea el Estado más poderoso del momento).

 

Mito «Abandonar la zona Euro y  la Unión Europea permitiría a los Estados salir con mayor rapidez de la crisis y recuperar plenamente su soberanía e influencia internacional».

Realidad: Si bien es cierto que ante muchas de las crisis anteriores los gobiernos nacionales solían devaluar la propia moneda para limitar las importaciones y favorecer las exportaciones (medida imposible hoy en día con el Euro) también lo es que el contexto económico y político eran muy distintos al actual. Como bien indica en su libro Alasdair Blair en su libro The European Union, la Unión Europea ejerce una enorme influencia internacional a nivel económico y político, y si uno de sus miembros rompiera relaciones de manera unilateral se vería sometido a esa misma influencia, pero sin capacidad alguna para influir en sus políticas, es decir, se convertiría en una colonia «de facto» de la UE, como lo fueron los países del Tercer Mundo tras la descolonización de sus respectivas metrópolis. Además, no debemos olvidar que a día de hoy Europa sigue siendo dependiente del exterior en materia energética, así que sin una moneda fuerte, el barril de petroleo sería mucho más caro para cada país a nivel individual, por no hablar a cuanto se dispararía la deuda contraída por cada estado miembro si las tradujésemos en francos, liras o pesetas…Por si fuera poco, romper con la Unión supondría renunciar a millones de euros de subvenciones en agricultura, industria y cultura, entre otras cosas, y dificultaría la circulación por los distintos países del continente. Y a nivel geopolítico, en un mundo que tiende a un orden multipolar, renunciar a la UE supondría estar a merced de otro «gigante»( Rusia, China o EEUU). No sé vosotros, pero personalmente,  a pesar de todas las imperfecciones, prefiero quedarme en Europa.

Mito: «Europa es demasiado GRANDE y DIVERSA para que todos los estados miembros puedan llegar a alcanzar acuerdos y políticas comunes».

Realidad: La superficie conjunta de los 28 países miembros de la Unión Europea es de 4.324.782 km², en un ranking estaría superada por Rusia, China, Canadá, EEUU, Brasil y Australia. Sin embargo, estados como Somalia en África, Haití en Centroamérica, Irak en Asia y (salvando las enormes distancias) Bélgica en Europa, todos con extensión menor a la de sus vecinos, presentan por distintas razones una mayor inestabilidad política. Respecto a la población, la UE cuenta con poco más de 500 millones de ciudadanos, superada por tan solo 2 países de economía emergente, que forman parte de las llamadas BRICS, como son India y China. Por tanto, queda de manifiesto que la superficie y/o la población total de un estado no es proporcional a su gobernabilidad, ésta dependerá de muchos más factores como su historia reciente, su sistema político o el reparto de la riqueza entre su población.

Con respecto al tema de la diversidad, el mismo lema de la UE no solo la contempla, sino que la reafirma (su lema es»Unidos en la diversidad»). Y es que desde una óptica federalista, la diversidad no se percibe como un obstáculo para aplicar políticas comunes, sino más bien debiera ser el motor para alcanzar acuerdos que no serían posibles bajo ninguna otra fórmula (una anexión imperial, una unión nacionalista o estrictamente mercantil por ejemplo). El Federalismo Europeo no pretende ningún tipo de estandarización cultural, sino el refuerzo de cada una de los Estados (con sus respectivas culturas y economías) que forman parte de Europa en un marco de cooperación. La Historia enseña que son las relaciones de competencia y rivalidad las principales causantes del Imperialismo y sus consiguientes guerras, no las de solidaridad y cooperación. En el mundo de hoy, la diversidad es un hecho, no una opción. De nosotros depende sacar partido de ella en un marco común europeo, o por el contrario demonizarla al aplicar ideologías del pasado para acabar encerrándonos en unas fronteras que siempre han mutado con el transcurso del tiempo.

Mito: «La Unión Europea es ultraliberal».

Realidad: Crítica compartida por ambos extremos del espectro político que defienden la totalidad de la planificación económica a manos del Estado. Conviene preguntarse qué entendemos por liberalismo. Si se refiere al marco de las libertades individuales, como la de expresión o circulación, la UE (en su conjunto, y varios de sus estados por separado) encabeza el ranking mundial. Si lo entendemos a nivel económico, bien es cierto que se establece una mayor libertad de mercado entre los Estados miembros, mas también existe un cierto proteccionismo con respecto a los mercados exteriores a la Unión. La finalidad de combinar ambas políticas no es otra que el desarrollo de la economía de cada Estado miembro. Por otra parte, la protección social, así como el gasto en Sanidad, Educación y Cultura, suele ser mucho mayor en los Estados de la UE (tanto en cantidad como en procentaje del PIB) que en el resto del mundo. La Unión Europea no es el paraíso anarcocapitalista del libre mercado con el que sueñan los teóricos del Libertarismo, una corriente que, dicho sea de paso, no es muy popular fuera del mundo anglosajón, tampoco en la Europa continental. Las recientes elecciones han puesto de manifiesto la diversidad de corrientes ideológicas, tanto en política como en economía, que existen en Europa (de hecho, en el Parlamento Europeo hay 7 grupos parlamentarios distintos, una pluralidad que no se da en la mayoría de sus miembros por separado). Asociar un conjunto de instituciones a una sola corriente de pensamiento o ideología, más aún en un marco de democracia, es un error que cualquier persona con un juicio crítico, al margen de sus opiniones, no debería nunca permitirse.

Distintos grupos políticos que conforman el Parlamento Europeo actual.

Mito: «La Unión Europea es la nueva Unión Soviética».

Realidad: ¿Pero no habíamos quedado que era un ente ultraliberal? En cualquier caso, esta otra afirmación es igual de rebatible. Si bien es cierto que en ambos casos hablamos de instituciones supraestatales y plurinacionales, podemos encontrar diferencias respecto a sus orígenes, la relación entre sus componentes o su organización política y económica.

En primer lugar, cabe mencionar que ningún país fue obligado a unirse a la UE, todos han entrado por los beneficios que aporta, incluyendo países del área ex-soviética. Nada de esto ocurrió con los países miembros del Bloque soviético, donde fueron ocupados y forzados a entrar, sin posibilidad de salida hasta el colapso de la URSS.

La UE goza además de un equilibrio de poderes entre las instituciones, en el que el Consejo representa a los gobiernos de los países, el Parlamento a los ciudadanos y la Comisión al gobierno central. Sin un acuerdo entre los 3  no pueden salir adelante nuevas leyes o los presupuestos de la UE. En la Unión soviética Moscú ordenaba y los estados satélites debían acatar las órdenes. De todos los países comunistas europeos, solo Yugoslavia consiguió una política más autónoma con respecto a Rusia.

Y en el plano económico, la UE establece un mercado donde hay 4 libertades que garantizan la igualdad de oportunidades para todos (países, empresas y ciudadanos). En la URSS, el sistema económico interno obligaba a los países satélites a comerciar con Rusia (al margen de la citada excepción de Yugoslavia), con ventajas efectivas para el gobierno del Kremlin, además de comprarla todos los productos que esta produjese, sin oportunidad de libre competencia entre ellos para obtener bienes de mayor calidad o mejor precio.

Mito: «Europa y la UE se encuentran en clara decadencia, por lo que deben buscar en el exterior nuevos modelos de referencia «.

Realidad: Cada sistema tiene fallos, y todos podemos aprender y beneficiarnos mutuamente (anda que no le vendría bien a Occidente aprender a tratar a la naturaleza como ciertas tribus de África, América u Oceanía). Desde EEUU hasta Venezuela, pasando por Brasil, Canadá, Uruguay, Suiza o Sudáfrica, varios países se han idealizado recientemente con respecto a Europa. Mas lo cierto es que la UE, a pesar de la reciente crisis le haya golpeado fuerte, sigue encabezando el ránking del PIB nominal y el del IDH (Indice de Desarrollo Humano). En nuestro continuo afán de perfeccionamiento y mejora no debemos olvidar lo que hemos conseguido hasta ahora, pues podríamos echarlo todo a perder.

Tal vez, en lugar de compararse continuamente con el exterior, debiéramos preguntarnos qué tiene Europa que aportar al resto del mundo, y buscar también modelos de referencia internos, como las políticas de gestión cultural de Francia, el modelo federal (y a la vez racional y pragmático) del estado alemán, o la apuesta por las energías renovables de los países nórdicos. Supone una gran contradicción buscar una mayor cooperación económica y política entre Estados y ser incapaces de observar y aprender unos de otros aquello que pudiera resultar beneficioso para todos. Una mayor atención a los asuntos del continente también puede ayudarnos a cooperar para evitar que fenómenos como el racismo, el populismo, la demagogia o el antieuropeísmo se propaguen por el continente y destruyan varios siglos de cultura y civilización comunes.

Mito: «Los ciudadanos de la UE (gobernantes y gobernados) no se sienten europeos».

Realidad: Toda generalización lleva implícita una falta de respeto a las siempre respetables minorías. En cualquier caso, si nos atenemos a las encuestas, esta afirmación tampoco es cierta, al menos en España,  pues una opinión favorable a la UE y cierta conciencia común Europea siguen ganando la partida a un euroescepticismo que, a nuestro pesar, se va abriendo paso.

Bien es cierto que el europeísmo varía entre países (no en todos hay un UKIP o un FN que gocen de un respaldo considerable) pero sobre todo entre generaciones; los jóvenes que han tenido la suerte de vivir en un continente más estable y sin guerras, así como de poder viajar y moverse sin restricciones y que gracias a ello suelen hablar varios idiomas, están mucho más «europeízados» que sus padres y abuelos.

Y además, por mucho que los distintos tipos de nacionalistas se empeñen en defender lo contrario, en el tema de las identidades no hay por qué elegir solo una. Y nuestras vivencias pueden cambiarla, o mejor dicho, ampliarla. Una persona seguramente esté influida, pero nunca estará determinada, por el lugar en el que le ha tocado nacer o por la lengua que le enseñaron sus padres. Tan cierto como que uno tiene derecho a cambiar su lugar de residencia o a aprender varios idiomas a lo largo de su vida. Estos pilares, el aprendizaje y la movilidad sin fronteras, no son otra cosa que 2 de los principios fundamentales del Federalismo Europeo.

Mito: «Europa es aburrida».

Realidad: De entre todas las frases analizadas, esta es sin duda el mayor disparate. Una cosa es la información que se encuentra en los principales medios, que básicamente trata de las cumbres y reuniones de señores con chaqueta y corbata en las que no se sabe muy bien de qué hablan,  y otra muy distinta es la vida en Europa. En cuánto a ocio y calidad de vida, Europa es referente mundial, gracias a sus derechos y libertades garantizados en cada uno de sus estados miembros  (sanidad, educación, libertad de prensa y expresión, vacaciones pagadas…) pero también a la mentalidad, que en el exterior se percibe como «no tan focalizada en el trabajo y en la seguridad, sino en vivir bien».

Por otra parte, la oferta de ocio y cultura, en líneas generales, es también abundante, y no excesivamente cara. Los festivales estivales de música (comunes en varias zonas de manera simultánea), los grandes eventos deportivos o la posibilidad de viajar con total libertad entre países (gracias a al tratado de Schegen) cada vez a un precio más económico son buena prueba de ello. Sobra mencionar el enriquecimiento personal que aporta el practicar cada una de esas actividades.

Personalmente, cuando recuerdo mis distintos viajes a lo largo y ancho de Europa y mi experiencia Erasmus, y alguien afirma sin tapujos lo «aburrido» que le resulta el viejo continente, tales palabras me producen un efecto semejante a un discurso que me intentase convencer de lo tolerantes que fueron el Ku-Klux Klan o la Inquisición. Y aceptando la verdad parcial de esta crítica, desde El Nuevo Federalista y las distintas secciones de JEF-España, seguiremos intentando mostrar a la UE y a Europa desde otra perspectiva, mucho más dinámica, divertida, plural y accesible al ciudadano. No dude en visitar nuestras nuevas secciones de la revista o en informarse de todos nuestros eventos y actividades.

UEFA-Champions League, el acontecimiento deportivo anual con más audiencia del planeta.

En cualquier caso, recordemos que los mitos corren el riesgo de volverse dogmas en el subconsciente popular, y que como bien dijo Einstein, cuesta mucho más destruir un prejuicio que el núcleo de un átomo. Acercar Europa a los ciudadanos, o por el contrario volverla un ente distante, sujeto de múltiples difamaciones, no depende sino de los que a día de hoy formamos parte de ella. Idéntico planteamiento al que se enfrentaron, medio siglo atrás, los padres fundadores de la Comunidad Económica Europea. Y aunque solo sea por el bienestar no solo de nosotros, sino de las generaciones venideras, merece la pena escoger la primera opción.

 

Tiempo de reflexiones

por Simone Corvatta

El otro día leyendo en “Il Corriere della Sera” una entrevista a Farage sobre una posible alianza con el M5S de Beppe Grillo en Italia, me llamó mucho la atención las respuestas que el líder de Ukip dió al periodista Emanuele Buzzi.  Más que preocuparse por una posible unión entre los dos grupos en favor de una política que, desde el punto de vista federalista sería definida como euroescéptica por defecto (según el artículo “Apuntes sobre el euroescepticismo” de Miguel García Barea), ofrece un motivo de reflexión sobre la obra de los europeístas y en el caso más específico de los eurofederalistas.

Farage, en esta brillante entrevista, toca en particular dos puntos que dan lugar a perplejidades e interrogantes para quién siente la obra de construcción de los Estados Unidos de Europa como una idea que va más allá de resoluciones institucionales y de asuntos económicos. Claramente estos dos aspectos no pueden ser descuidados, pero seguramente hay también otros que no son de menor importancia y que el líder de Ukip trata dando una estocada al espíritu federalista.

 Cuando Buzzi pregunta qué pasaría si el M5S se juntara con los Verdes, Farage contesta perentorio que sería un desastre para ellos, porque desde una  los años 80  que eran euroescépticos y antimilitaristas, han pasado a ser una mezcla rara de fanáticos federalistas europeos que responden a una línea de voto que no quieren. Y aquí tenemos la primera estocada del líder Ukip al federalismo. Independientemente del posible acuerdo del M5S con los Verdes, el tema es que el federalismo es considerado como «una mezcla rara de fanáticos». Claramente la acusación procede por un partido y un contexto nacional que siempre ha sido contraria a una unión política de Europa, pero de aquí a considerar fanáticos a los militantes del Federalismo subyace un problema de fondo que sin duda alguna tiene sus raíces en las típicas y muy conocidas fórmulas del populismo. Pero por ahora no nos pararemos en este detalle cuya consideración retomaremos más adelante.

La segunda estocada de Farage, más indirecta y a su vez más dolorosa, es la  que viene desarrollada a lo largo de varias de sus respuestas: la primera, respondiendo a la pregunta sobre cómo piensa mantener la unidad con M5S en temas en que los dos partidos son discrepantes, él empieza con un ¡Viva la diferencia! Afirmando de amar las diversidad que es la verdadera riqueza de Europa, y sigue enumerando algunas; en la segunda, cuándo Buzzi pregunta cuál es la verdadera esencia del anti-europeísmo, Farage contesta que ellos no son anti-europeos, porque ellos, los euroescépticos son en realidad los verdaderos europeos, puesto que defienden las diversidades de Europa y las distintas voluntades de sus gentes.

 A este punto es menester reflexionar sobre las palabras de Farage, no tanto por el significado que tienen sobre su línea política y de alianza, sino como provocación a todos aquellos que hasta ahora han militado entre las filas de los que creen en una Europa  de verdad, animándolos a una autoanálisis y concienciación.

La acusación a los federalistas de ser unos fanáticos es sin duda alguna una descalificación por desconocimiento o, en el peor de los casos, porque a la opinión pública general, aquella que responde a los medios de comunicación actuales – convencionales como prensa y televisión, y no convencionales como internet y los social-net – no les llega nada más que el mensaje estructural de los federalistas y no el de contenido del federalismo. Es decir, al “grande público” desde la platea del federalismo le llega sólo – cuando le llega – el apoyo a esta u otra política de la Unión Europea con la defensa y el fortalecimiento de la estructura institucional que la legitima, mientras que la esencia del federalismo, lo que significa y que es lo que cree y quiere de verdad, queda tan escondida que de cara al público sólo parece una fuerza más en apoyo a un sistema político-social y económico averiado que la mayoría de la gente, afectada por su mala gestión, condena. Las palabras del líder del UKIP no hacen sino que poner en evidencia un problema que el federalismo tiene a la hora de presentarse fuera del círculo que podríamos definir de “euroconocedores” – los que militando en una línea pro Europa Unida, conocen y reconocen las varias fuerzas que a este fin dedican su acción y las respectivas modalidades.

Por lo tanto, mientras que por un lado no es posible considerar fanáticos los federalistas teniendo en cuenta su línea europea de crítica, que procede del método analítico heredado por Ernesto Rossi – donde una vez aceptados los axiomas de determinados ideales de civilización, el deber supremo es, según la regla del pensamiento iluminista: llevar delante del tribunal supremo de la razón toda cosa humana que pareciera conforme a estos ideales y, se el juicio resultara de condena, proponer otra cosa mejor para corregirla o sustituirla – por el otro es fácil caer en la tentación de agarrarse a una idea y llevarla adelante sin el ejercicio de análisis y de juicio requerido por el tribunal del sentido común. Aquí el error de evitar de tratar ciertos temas europeos, muy queridos por partidos o movimientos euroescépticos o antieuropeos, que los utilizan como caballo de batalla para sus campañas; como por ejemplo el del nacionalismo y de las identidades. Los federalistas condenan el populismo de estas fuerzas políticas, pero desde una perspectiva puramente funcional al proyecto de unificación europea. Sin embargo las necesidades del tiempo actual piden que se hable de estos temas . Aunque es sabido que el nacionalismo y sus diferencias son elementos peligrosos a la hora de hacer política, como en cada época histórica en que las dificultades han cegado al sentido común, una cantidad creciente de personas sin darse cuenta se descubre a creer en ellas y a apoyarlas hasta las extremas consecuencias. Por lo tanto la labor de los federalistas es abrir la caja de su patrimonio intelectual para sacar las pruebas tangibles para la pública condena de un modo de pensar no sólo peligroso, sino anacrónico y retrasado.

Cuando Farage declama ¡Viva la diversidad! No está diciendo nada nuevo para un federalista. Cuando dice que ellos son los verdaderos europeos porque defienden la riqueza de esta diversidad no desvela toda la realidad, porque ellos, los euroescépticos, no han sido ni los primeros en promulgarlas ni los únicos a querer defenderlas actualmente. La valoración y defensa de las diversidades de Europa residen en el pensamiento de los padres fundadores pero también en aquello de grandes federalistas como Salvador De Madariaga que con su “Bosquejo de Europa” pinta magistralmente la esencia y la riqueza de estas, o de uno de sus precursores como Carlo Cattaneo en 1848.   

Por lo tanto cada provocación que procede de los escaños euroescépticos y antieuropeístas es una oportunidad preciosa para el Movimiento Federalista para interrogarse y redescubrir los valores originales de su pensamiento, mirar a las motivaciones que animaron el proyecto de los Estados Unidos de Europa y renovarse para mantener viva su propuesta. Porque si se deja que Europa se exprese solo a través de las instituciones que la representan, el resultado de las últimas elecciones han sido un verdadero fracaso, y Europa misma arriesga sucumbir bajo sus consecuencias. Pero si se elige presentarla como la suma de las diversidades y las sinergias de las voluntades más iluminadas, entonces el proyecto de los Estados Unidos de Europa va por el buen camino, y el resultado de las elecciones se quedará sólo como una de las formas democráticas de seguir, de verdad, unidos en la diversidad.

Europa y su vacío en los medios

Por: Miguel García Barea

Resultados al margen, las últimas elecciones han puesto de manifiesto una preocupante realidad: la inexistencia de un opinión pública europea, que trae consigo el  desconocimiento general de los asuntos del continente.

Imaginemos que se celebran las elecciones municipales de nuestro pueblo o ciudad. A menos que tenga un tamaño muy reducido, nuestro municipio se organizara en distintos barrios, cada uno con un colegio electoral propio. Evidentemente, no todos los barrios tendrán la misma población, ni el mismo tipo de electorado a nivel socioeconómico. A nadie debería extrañarle que los resultados de las votaciones en un barrio obrero o en el ensanche fuesen distintos a los de, por ejemplo,  el casco antiguo o el centro administrativo y de negocios. Hasta ahí todo normal. Ahora bien, imaginemos que la semana siguiente de las elecciones, en las tertulias del bar, en la radio y periódicos locales, en las plazas y los parques, en la oficina, las escuelas y universidades y  en definitiva en todos los lugares donde se genera e intercambia opinión pública se siguiesen analizando y comentando los resultados del barrio, propio o ajeno, sin saber muy bien aún quien será el nuevo alcalde de la ciudad ni sus concejales. Bienvenidos a Europa, amigos.

Las recientes elecciones europeas han recibido una cobertura mediática considerable. No era para menos. No obstante, debemos ser críticos con las informaciones y noticias recibidas. Con su fiabilidad, sí, pero sobre todo con su enfoque. Es evidente que falta una perspectiva global europea a la hora de abordar los temas relacionados con el Parlamento, la Comisión o el devenir de la UE. No solo entre la ciudadanía o entre la clase política, sino también en los medios de comunicación, un hecho mucho más preocupante ya que su acción condicionará  nuestra percepción del mundo que nos rodea, puede que de manera definitiva.  Y qué menos que exigirle a los periodistas, analistas y demás comunicadores esa profesionalidad de la que algunos presumen ostentosos.

En España, los medios han puesto el acento en la caída del bipartidismo y el auge de otras fuerzas emergentes, como la formación Podemos, liderada por Pablo Iglesias. En Francia, las portadas se dedicaron al triunfo del ultraderechista Frente Nacional, debido en gran parte a una enorme abstención. La misma línea se siguió en Reino Unido, con la victoria del también euroescéptico UKIP de Nigel Farage. En Italia, por ejemplo, se ha comentado el triunfo del progresista Renzi, que ha ido de la mano de una consolidación del populista Beppe Grillo y de la caída del partido de Berlusconi. Estos son solo algunos ejemplos de los apuntes de prensa en ciertos países. Informar, analizar y con el tiempo, explicar las causas de los resultados electorales de cada Estado no solo es recomendable, sino necesario. Pero no nos podemos quedar ahí. El siguiente paso, y la asignatura pendiente de la mayoría  de los distintos medios de comunicación del continente, ya sean grandes o pequeños, es la creación de una opinión pública europea.

Los distintos acontecimientos que tienen lugar en nuestra ciudad, ya sea una obra de alcantarillado o asfaltado en una calle, la apertura de una biblioteca o centro comercial  o el aumento de la inseguridad o la delincuencia en alguno de sus barrios influyen  en nuestro día a día. Por eso mismo nos interesan. Del mismo modo, lo que suceda en cualquiera de los 28 países miembros no debiera dejarnos indiferentes. Así, la posibilidad de que en la Eurocámara pueda formarse un grupo euroescéptico extremista y radical, integrado por neonazis como los griegos Amanecer Dorado, es un riesgo potencial para toda la ciudadanía de la Unión, y un asunto por el que se debería emplear mucha más tinta y papel que, entre otras cosas,en la vida privada de Pablo Iglesias o las  continuas reacciones de Miguel Arias Cañete o Elena Valenciano.  Desentenderse de lo que pasa en el resto del continente no ayudará a solucionar sus problemas,  que en primera o última instancia son también los nuestros. Solo espero que con el tiempo, los políticos, los medios de comunicación y nosotros, la ciudadanía, nos demos cuenta de ello.

Apuntes sobre el euroescepticismo.

Por: Miguel García Barea

El Euroescepticismo es un movimiento relativamente reciente, amplio y heterogéneo, tanto en sus causas como en el fondo y en las formas. Saber reconocerlo es fundamental para hacernos una idea del espectro político europeo.

En todas las ciencias, naturales o sociales, nos encontramos con el principio de acción-reacción. A cada innovación le corresponderá siempre un movimiento de oposición. En política no podía ser menos, y ante un fenómeno como la Construcción Europea ha surgido el llamado euroescepticismo. ¿Qué quiere decir este término? ¿ Es homogéneo o admite matices?¿Puede ser racional y/o razonable? En este artículo vamos a intentar dilucidar las distintas formas de oposición a la Unión Europea, sus principios, objetivos y figuras reseñables, así como las distintas formas de combatirlo a largo plazo, con unas elecciones europeas en el horizonte y una persistente crisis económica como telón de fondo.

Dudas, ignorancia, extremismos. 

El primer grupo que nos encontramos se trata de los que hacen honor a su nombre. Los escépticos (aquellos que dudan o desconfían) de la idea de Europa, de su construcción o de la actual gestión de la Unión Europea. Se trata del grupo más heterógeneo, ya que agrupan distintas tendencias del espectro político,  de izquierda y derecha. Es también llamado euroescépticismo moderado (en sentido estricto son los más escépticos) o altereuropeísmo.  Aunque se trate de una forma de oposición al proyecto de integración supranacional europeo no podemos obviar que no cierran la puerta a Europa, ni le acusan  de todos los males que padecemos, diferencia esencial frente a otros grupos euroescépticos que veremos a continuación. Para ilustrar esta corriente, señalaremos la obra Europa, una grán ilusión, de Tony Judt, un ensayo de amena lectura en el que el autor explica las dificultades a las que, en su opinión, se verá enfrentada la política de la Unión en los próximos años, mostrando así sus dudas ante el proyecto común de integración y cohesión política, no por indeseable sino por irrealizable.

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Tony Judt (1948-2010) escritor e historiador británico.

Otro sector, mayoritario seguramente, es el de los euroescépticos por ignorancia o falta de datos. Podríamos llamarlo euroescepticismo por defecto. Europa es percibida como un ente lejano y distante, que poco o nada tiene que ver con nosotros; su única misión es mandar a los que mandan, los cuales, dicho sea de paso, tampoco gozan de buena reputación. A riesgo de parecer clasista, me atrevería a decir que esta corriente cuenta con mayores adeptos entre las masas, no muy instruidas ni cosmopolitas(muchas veces porque no han tenido la oportunidad de serlo) y que no obstante representan a la mayoría de la población de países como el nuestro. La idea de Europa queda reducida a las noticias reflejadas en los medios de comunicación, y en tiempos de crisis se dedica más tiempo a hablar de la Troika o de Angela Merkel que a las PACs, la creación del programa Erasmus Plus o de los padres fundadores de la UE y los principios que defendían. Es inevitable. Lo que no lo es es que se propague la ignorancia, causa principal de otros males mayores. Ante una masa de euroescépticos por desconocimiento es lógico que surja la figura del populista demagogo, estilo Beppe Grillo con su Movimiento Cinco Estrellas, que ha embaucado a buena parte de los italianos limitándose a decir aquello que la gente quiere oír.

Mención aparte merecen los euroescépticos radicales o antieuropeos. La amenaza más peligrosa, encarnada en toda esa amalgama de partidos de extrema derecha que  se van extendiendo en Europa y que defienden la salida inmediata de la UE y del Euro de sus respectivos países. Resulta esencial distinguirlos de los otros  euroescépticos, dado que tergiversando sus argumentos tienden a ganar apoyos entre todo tipo de público, en especial de  aquellos más descontentos y castigados por la crisis económica. Eso sí, para lograr unos objetivos para nada de cohesión ni relacionados con el bien común ni los intereses del conjunto de la población.  Su retórica suele ir cargada de odio y violencia que, maquillados con una buena retórica, se perciben como energía y esperanza ante el futuro, ya que el presente, según ellos, no puede ser peor. A pesar de sus contradicciones internas(sobre todo a nivel teórico) podemos percibir una serie de rasgos comunes como el nacionalismo excluyente, la dialéctica Ellos-Nosotros (dos mundos irreconciliables de verdugos y víctimas), el rechazo a posicionarse en el espectro político distanciándose de las fuerzas tradicionales, la criminalización de colectivos como los inmigrantes, la oposición a la Globalización, etc,etc. Se trata de un movimiento reaccionario y activo a la vez, representado por figuras como Marine Le Pen(Francia), Nigel Farage (Reino Unido) , Geert Wilders (Holanda) o más en el extremo, los griegos de tendencia neonazi Amanecer Dorado.

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Marine Le Pen(izq), Nigel Farage y Geert Wilders

¿Cómo combatirlo?

Con respecto al euroescépticismo moderado, he decir que no me parece un mal a erradicar, sino que es inevitable e incluso necesario si queremos construir una Europa basada en la pluralidad, el diálogo y la democracia. Hablando se entiende la gente, y solo de la contraposición entre tésis y antítesis puede surgir una buena síntesis.  No hemos de tener miedo a dialogar sobre Europa ni a matizar nuestros postulados si, dado el caso, estuvieran equivocados, mucho menos con aquellos que están dispuestos a conversar y a rectificar los suyos. El remedio, en este caso, pasa por el debate y el libre intercambio de ideas.

En cuanto al euroescepticismo por defecto, no cabe otra respuesta que la divulgación; dar a conocer la historia de la UE y todo lo bueno que ha hecho por sus ciudadanos, así la cultura y tradiciones de los distintos pueblos de Europa, la promoción del ideario europeo de integración y de la no violencia mediante campañas publictarias o proyectos socioculturales de carácter público. Lavar la imagen de Europa, en definitiva. Iniciativas como Europa en la escuela, que promueve la enseñanza de las cuestiones europeas en la enseñanza primaria o secundaria, obtendrían sin duda muy buenos resultados a largo plazo. Es importante también aprovechar el enorme potencial comunicativo de las redes sociales, todo un mundo por explorar. En un mundo globalizado como el actual hemos de utilizar sus mecanismos de divulgación y expresión si queremos  llegar a toda la gente.

Finalmente, frente al antieuropeísmo, la solución no será otra que la militancia en pro de una Europa más unida y la autodefensa frente a sus  insultos y ataques gratuitos. Hay que desmontar sus falacias, pero sin imitar las formas, más bien ofreciendo datos y argumentos racionales que contrasten con sus consignas panfletarias emitidas a todo volumen para así ocultar su carencia de contenido. Si ellos no tienen reparos en aplicar los términos Fascismo o Colonialismo erronea e indistintamente para referirse a cualquiera que piense diferente, deberían no menos que ser contestados.  Habría que explicarles quiénes y qué circunstancias causaron las distintas guerras que asolaron Europa hasta 1945, y por qué no  hemos vivido conflictos de similares características desde entonces. O qué institución recibió el premio Nobel de la Paz en 2012 (pista: no fue el FN ni el UKIP). Porque como dice el refrán, dime de lo que presumes y te diré de aquello que careces.

Hacia la Europa que queremos

Ningún proyecto político es sencillo ni está exento de dificultades internas  y externas. Éstas serán más y mayores cuanto mayor sea la envergadura del proyecto. La Europa que queremos construir ha de ser al mismo tiempo democrática, igualitaria, federal,  liberal y social. Los asuntos relacionados con la cultura y el medioambiente, en contra de la tendencia actual imperante, no deberán ser considerados de segundo orden. Y el respeto a las minorías debería estar en todo momento garantizado, superando de una vez por todas una de las mayores deficiencias que trajeron consigo los Estado-Nación modernos.  Tantos buenos principios a la vez dificultan su puesta en práctica. Pero si por imponer alguno dejamos de lado los demás, Europa estaría traicionándose a sí misma. Un fallo que no nos podemos permitir, aunque solo sea para no dar la razón a los euroescépticos.

Unión Europea Nobel de la Paz

Erasmus; ¿un año sabático?

por Miguel García Barea

La decisión del ministro Wert de recortar el presupuesto destinado a las becas Erasmus ha generado un amplio rechazo entre los beneficiarios pasados, presentes y futuros del programa, en vigor desde 1987. Las dificultades iniciales y sus múltiples beneficios a medio y largo plazo contrastan  con los argumentos de los que defienden esta medida.

La noche del 29 de Octubre de 2013 se armó un gran revuelo en las redes sociales. Según el último documento BOE, firmado por el ministro de educación español, José Ignacio Wert, la beca Erasmus iba a dejar de estar financiada por el Ministerio de Educación este curso ya comenzado, recortando así una vez más el presupuesto en materia educativa. Una medida inesperada que sorprendió a propios y extraños; a unos por su caracter repentino y retroactivo, a otros por atacar a un programa que en los últimos 20 años ha permitido a varios estudiantes de todo el contitente ampliar sus conocimientos culturales e idiomáticos y de esta forma estar mejor armados frente a un cada vez más exigente mercado laboral. Una acción euroescéptica que entra en contradicción con la imperante necesidad de migrar para para encontrar un puesto de trabajo decente ante la actual falta de oportunidades en España. La reacción no se hizo esperar: en cuestión de horas se creó la plataforma Salvemos Erasmus , miles de firmas fueron recogidas contra esta medida a través de change.org y diversas movilizaciones fueron convocadas en las principales capitales europeas, una publicidad no muy efectiva para lanzar la marca España en el extranjero.

Fuente: EL diario vasco
Movilización de Erasmus españoles en Bruselas

Bien por la presión popular, bien por la de la Comisión Europea o por la del Partido Popular y otros miembros del gobierno como afirma la versión oficial, lo cierto es que el ministro rectificó: se anulaba el caracter retroactivo a esta medida, y no se reduciría el nº de becados pero si su estadía. A partir del curso que viene está previsto que se mantengan las plazas, pero que éstas sean ocupadas por 2 estudiantes, repartiendose en un semestre cada uno. Un mal menor, desde luego, aunque no deja de ser un retroceso, una constante en los últimos años.

España es, al mismo tiempo, el país que más estudiantes recibe y aporta al programa (se estima que alrededor de 40.000 estudiantes en ambos casos) Además, en muchas ocasiones cursar un año fuera implica no seguir el plan de estudios de la universidad de origen durante el periodo en cuestión. Tal vez amparándose en estos hechos, así como en el rumor de que «solo aquellos que prefieren perder un año académico haciendo turismo en el extranjero son los que se benefician del programa» fueron las razones que movieron a Wert a tomar esta decicisión. Pero, ¿ hasta qué punto un rumor ha de condicionar los presupuestos del Estado? Y sobre todo, qué tiene de cierto ese rumor?

«Desde luego la limitacion del numero de becas y el hacerlas mas estrictas no hará sino disminuir el numero de personas interesadas en el Erasmus. Actualmente no cualquier estudiante puede perdir a sus padres una estancia en el extranjero, si a esta limitación económica sumamos mas limitaciones burocráticas o educativas (como nivel minimo de lengua) e incluyendo la propia lentitud del sistema, el acceso será casi prohibitivo. Es cierto que existe un porcentaje de personas que enfocan el Erasmus como vacaciones, gente que se aprovecha del sistema, pero eso no se «cura» reduciendo el numero de becas, sino exigiendo unos minimos, por ejemplo la obligatoriedad de ir con todas las materias aprobadas. Eso puede ser una via.» opina Iosu Barragán, estudiante de Arqueología que disfruta de su estancia en la Universidad de la Sapienza, en Roma.

Poco se habla de la diferencia entre el nivel de vida entre los distintos países. En España, la cuantía de la beca es inferior a la de la mayoría de los otros países, también lo son salarios y precios, una situación que supone una clara desventaja a los estudiantes españoles pero que suele favorecer a los que vienen a nuestro país. Tampoco suelen tenerse en cuenta otros problemas, de talante burocráctico-administrativo, a los que tienen que enfrentarse los estudiantes en el extranjero, como llevar a cabo la convalidación de sus asignaturas, afrontar sus examenes y proyectos en un idioma distinto al suyo y todo lo relacionado con el alojamiento, el banco o la cesta de la compra. El primer mes es muy duro. vine con la idea de que en la universidad sería todo muy fácil y que los de Relaciones Internacionales estarían para ayudarnos, en mi caso no ha sido así: estuve 3 semanas para entender cómo iban las asignaturas en la universidad y cuando parecía que lo entendía entonces había que cuadrar los horarios, hablar con los profesores, ver si los créditos cuadraban para poder convalidar con las asignaturas de España…. […]la verdad que me pregunté muchas veces por qué había venido de Erasmus. Por otra parte esta todo el tema de banco, teléfono francés, trámites para la residencia…son cosas que yo, por ejemplo, algunas no las había hecho ni en España» relata Marta Martínez, estudiante de Filología Francesa que eligió venir a la universidad Lille 3, en el Norte de Francia, decisión que hoy celebra pese a las dificultades inciales.

La gran mayoría de los beneficiarios-pasados y presentes- del programa Erasmus insisten a pesar de todo, en su defensa. «Lo peor, la primera semana. Agobio, sin piso, en una estancia en hotel, que se nos acababa sin tener un piso marcado… Fue una semana caótica y muy agobiante. Lo mejor, sin duda, el resto. Desde la compañia y el vivir con los compañeros, los viajes, vivir una experiencia fuera… Todo ha sido algo, francamente de provecho. El Erasmus y el estar en el etranjero te aporta muchas cosas, buenas y a todos niveles. Te «despierta», te hace ser mas independiente, más autónomo y madurar en muchos niveles. A nivel academico te hace ver otras perspectivas que pueden ser diferentes de tu universidad de origen. Aprendes otra cultura, otra lengua y haces contactos que se pueden aprovechar de muchas y buenas formas» afirma Iosu. «Antes de venir yo creía conocer España de sobra, pero qué va.¡Fui a Galicia, y resultó ser una región de la que no sabía nada en absoluto! ¡ Conocí a mucha gente, descubrí una lengua y una cultura propias, un acento particular y una gastronomía qué me eran totalmente desconocidas! Aunque padecí el clima (la famosa lluvia gallega) descubrí una tierra verde y magnífica, ¡y con playas excelentes! […]Con respecto al plano académico,tengo la intención de redactar mi memoria (proyecto final de carrera) sobre el período de la guerra civil española, un trabajo que no sería capaz de realizar sin conocer la lengua, puesto que la mayoría de las fuentes, en castellano e inglés, quedarían fuera de mi alcance. « nos cuenta Melissa Camara, alumna francesa y futura historiadora que cursó dos semestres en la Universidad de Coruña durante el pasado año académico.

De izquierda a derecha: Marta Martínez, Melissa Camara y Iosu Barragán
De izquierda a derecha: Marta Martínez, Melissa Camara y Iosu Barragán

Por otra parte, la estancia Erasmus ha servido para no solo complementar, sino también paliar varias de las carencias de nuestro sistema educativo, empezando por el déficit de idiomas. Al acabar la etapa escolar la gran mayoría de estudiantes son incapaces de expresarse con fluidez en cualquiera de las 2 lenguas extranjeras obligatorias que han cursado, y para muchos de ellos esta experencia en el extranjero ha supuesto la única forma posible de llevar a cabo una inmersión lingüística al margen del sector privado. «Hasta que no vine aquí no supe lo que era la vida cotidiana en francés, el verdadero idioma lo aprendes cuando llegas aquí, cuando vas al supermercado y ves todos los productos en francés, cuando tienes que hacer una reclamación y la tienes que hacer en francés, cuando te llega una carta y está escrita en francés, cuando tienes que pedir cualquier cosa o llamar por teléfono lo tienes que hacer en francés y podría decir muchísimas cosas más… por mucho que estudies el idioma en España, hasta que no llegas al país nativo no las aprendes. También me gustaría mencionar que aquí tienes la oportunidad de conocer y hacer amistades con personas nativas, lo que conlleva aprender el idioma de la calle, el idioma que de verdad se habla» nos confirma Marta. «¡ Vine hasta allá para mejorar mi español, y así fue porque todas las clases estaban en ese idioma. ¡Aunque también hablé mucho inglés! Y de forma extraña también mejoré mi propia lengua, dando cursos de francés a niños españoles. Pero más importante de esta experiencia son los encuentros con la gente, que me abrieron la mente en torno a «la noción de Europa» pues conocí a mucha gente de varios de sus países, que ahora son muy buenos amigos míos» en palabras de Melissa. Testimonios como el suyo evidencian que, a pesar de estereotipos y habladurías, los jóvenes europeos tienen en común mucho más de lo que se piensa, ya sean problemas, inquietudes, objetivos personales o la visión ante la realidad que les ha tocado vivir.

Por si no fuera suficiente, aparte del enriquecimiento cultural y comunicativo que supone el aprendizaje de otra lengua, el Erasmus otorga una clara ventaja competitiva a la hora de encontrar empleo. Se considera un plus, un elemento diferenciador en el Currículum Vitae que garantiza la capacidad de adaptarse al extranjero y una mayor disponibilidad frente a la opción de trabajar fuera de España, ha declarado Nuria Esparza, directora de Adecco Profesional, a la web finanzas.com. Una realidad, la de la movilidad entre países, muy a tener en cuenta ante la cada vez mayor proyección internacional de las distintas empresas.

Pero no todo son malas noticias. Los recortes que ha sufrido el programa Erasmus por parte del ejecutivo español contrasta claramente con la política europea y la creación del Programa Erasmus Plus(Erasmus+), que pretende ampliar la difusión y el alcance de todos los programas de intercambio europeos en los distintos niveles educativos, con un propósito incial de beneficiar a un 20% de los estudiantes de la Unión Europea. Este programa también sería pionero en fomentar la movilidad internacional entre los deportistas. Una inciativa mucho más acorde a la realidad laboral, económica, social y cultural de la Europa contemporánea. Porque, como bien afirmó hace poco Alessio Pissàno en un reciente artículo para Il Fatto Quotidiano : «Un período pasado al extranjero mejora no sólo la vida de los estudiantes sobre el plano académico y profesional; también el aprendizaje de las lenguas, de las competencias interculturales,su autonomía y conocimiento de sí mismos. Esta experiencia les permite a los estudiantes qué quiere decir ser verdaderos ciudadanos europeos.[…]Partir solamente como italianos( o solamente españoles en nuestro caso) y no regresar siendo un poco más europeos sería desde luego un pecado».

25M: Europa en nuestras manos

por Miguel García Barea

Cada vez queda menos. En los distintos medios de comunicación el espacio y el tiempo dedicado a las elecciones europeas continúa en aumento. Aunque las noticias que nos llegan no son, por lo general, optimistas (predominio de la abstención, aumento del populismo, de los extremistas y euroescépticos, descontento general hacia los partidos tradicionales….). no podemos olvidar un factor a tener en cuenta. Y es que, pase lo que pase el 25 de Mayo, las próximas elecciones europeas servirán como punto de inflexión en el debate sobre las competencias, los problemas y el futuro de la Unión Europea.

En los últimos meses se ha hablado de la crisis de la diplomacia europea. Asuntos relativamente recientes como el caso Snowden o la aún vigente insurrección en Ucrania así lo corroboran. Europa no ha sabido dar una respuesta conjunta a tiempo. Llega tarde y mal. También se habla de una fractura, de orden económica(aunque algunos la quieran extrapolar también al ámbito cultural) entre las dos Europas, la del Norte, la de los acreedores, y la del Sur, deudora. Por otra parte, varios de entre los euroescépticos acusan a la UE de iniciar un proceso de pérdida de soberanía nacional. Tradicionalmente, la mayoría de las veces que se han creado instituciones supranacionales han ido de la mano de políticas de anexión imperialistas. Sin embargo, la historia de la UE es radicalmente opuesta; no olvidemos que su origen se debió en parte al común deseo de acabar con los procesos de dominación nacional que habían asolado Europa a lo largo de su Historia. La Unión Europea, cómo bien afirmaron sus padres fundadores, debía de estar formada bajo la libre anexión y cooperación de sus estados miembros, esto es, un modelo federalista mucho más próximo al de las 13 colonias inglesas que posteriormente conformarían los Estados Unidos de América o al movimiento de unificación política de los distintos territorios de Italia en el siglo XIX, que a los distintos imperios internacionales.

Konrad Adenauer, Alcide De Gasperi, Robert Schuman y Jean Monnet, padres fundadores de la Unión Europea.

No todas las críticas son igualmente acertadas, ni parten de una reflexión crítica y racional, ni tienen una finalidad constructiva. Es importante saber distinguir aquellas destinadas a mejorar las cuestiones que afectan directamente a la Unión o cualquiera de sus miembros de los simples ataques euroescépticos cuya función primoridial se resume en causar inestabilidad, camuflados muchas veces bajo una retórica victimista. En cualquier caso, todas las críticas recibidas son la prueba irrefutable de otra realidad : Europa ha entrado en juego. La Unión Europea, para bien o para mal, ha dejado de ser un ente abstracto, desconocido o ignorado por la mayoría, y se ha convertido en lo que realmente es : un actor importante en nuestro ejercicio de la ciudadanía y en la política internacional.

La actual crisis económica de la Eurozona nos ha hecho ver que buena parte de los problemas que azotan a los estados de la unión y al conjunto de sus ciudadanos son comunes : desempleo, precariedad laboral, emigración ante la falta de oportunidades o desigualdad social, por citar algunos de ellos. Y sí los problemas son comunes, también habrán de serlo las soluciones. Sería interesante para los estados afectados fomentar cumbres de diálogo y cooperación transnacionales, así como la puesta en práctica de políticas comunes, no necesariamente dictadas desde Alemania, para solventar su actual situación económica. Por otro lado, las protestas en la plaza Maidan de Kiev demostraron que la Unión Europea ejerce un agudo poder blando en las relaciones internacionales. Europa es un modelo de desarrollo a imitar, así como lo son sus instituciones, sus vías de participación democráticas y la estabilidad que ha vivido el continente durante las últimas décadas. Una imagen, tal vez idealizada, que desde luego es mucho más atractiva que la de la Rusia post-soviética de Vladimir Putin, la China totalitaria cada vez más de libre mercardo o la de los hasta ahora hegemónicos Estados Unidos, cuyas constantes intentonas de imponer la democracia en el exterior le han otorgado la etiqueta de Imperio que tanto ha dañado su imagen en los países del Tercer Mundo. Ucrania, Túnez, Egipto, Libia y todos los demás países que han vivido revueltas políticas en los últimos años lo han hecho reflejándose en la Unión Europea. Un hecho que, tal vez por resultar evidente o en el peor de los casos por falta de empatía, no suele tenerse en cuenta desde nuestra óptica europea.

Imagen de la Plaza Maidan, en Kiev(Ucrania)

El 25 de Mayo llegará, la gente votará y los escaños se repartirán de una u otra forma entre los distintos grupos parlementarios. Repito, cualquiera que sea el resultado final no cambiará el hecho de que Europa es ya una realidad per se. Factores como que tanto su identidad como sus políticas comunes o instituciones estén en vías de desarrollo no deberían percibirse como una debilidad, sino más bien como una oportunidad democrática otorgada a la ciudadanía para decidir su propio futuro. Las elecciones han de servir necesariamente como un punto de inflexión para hacernos reflexionar sobre la Europa que tenemos, y sobre todo, parafraseando a Ortega y Gasset, sobre la Europa que queremos construir. Una Europa que, ahora más que nunca, queda en nuestras manos.

Jornada: «El gobierno de Europa. Reflexiones políticas y gobernanza económica»

El pr’oximo miércoles, 7 de mayo tendr’a lugar la jornada «El gobierno de Europa. Reflexiones políticas y gobernanza económica»Organizada por la Fundación «Manuel Giménez Abad» de Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico, dentro de su programa de actividades para el 2014, en colaboración con el Centro Studi Sul Federalismo.

Fecha: Miércoles, 7 de mayo de 2014, Jornada de mañana y tarde
Lugar de celebración: Palacio de La Aljafería, Zaragoza
Imprescindible inscripción previa gratuita hasta completar el aforo de la sala, la cual pueden realizar a través del Boletín de Inscripción de la página web http://www.fundacionmgimenezabad.es
Se facilitará traducción simultánea para la última ponencia
PROGRAMA:
Sesión de mañana: «Política europea y organización institucional. El rol del Parlamento Europeo»

  • 9.45h. Inauguración
  • 10.00 h. «El Gobierno de Europa: crisis de representación y revisión de lso procesos de adopción de decisiones en sistemas políticos multinivel».

Elena García Guitián,
Profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales,
Universidad Autónoma de Madrid

  • 10.30 h. «Elecciones europeas y auge del euroescepticismo»

José Ignacio Torreblanca Payá,
Profesor de Ciencia Política, UNED

  • 11.00 h. Coloquio
  • 11.30 h. Pausa-cafe
  • 12.00 h. «Parlamento Europeo, grupos políticos y sistema de partidos europeo»

Graciela López de la Fuente,
Profesora de Derecho Europeo,
Universidad de Valladolid

  • 12.30 h. «Medios de comunicación y espacio público europeo»

Miguel Ángel Benedicto Solsona,
Profesor de Ciencia Politica, Universidad Europea.
Secretario General del Movimiento Europeo

  • 13.00 Coloquio

Moderador:
José Tudela Aranda,
Secretario General, Fundación Manuel Giménez Abad

Sesión de tarde: «La Gobernanza económica»

  • 16.30 h. «La política monetaria y fiscal en la Unión Europea»

Antonia Calvo Hornero,
Cátedra Jean Monnet.
Catedrática de Economía Aplicada, UNED

  • 17.00 h. «El marco de gestión de crisis europeo: ¿un modelo equivocado?»

Ignacio Tirado Marti,
Profesor de Derecho Mercantil,
Universidad Autónoma de Madrid

  • 17.30 h. Coloquio
  • 18.00 h. Pausa
  • 18.15 «El gobierno de la economía en la Constitución europea multinivel»

Josu de Miguel Bárcena,
Profesor de Derecho Constitucional,
Universidad Autónoma de Barcelona

  • 18.45 h. «Economic Governance and Supreme Courts»

Giácomo Delledonne
Centro di Studi sul Federalismo (Turín)

  • 19.15 h. Coloquio

Moderador:
Mario Kölling,
Investigador García Pelayo,
Centro de Estudios Políticos y Constitucionales

  • 19.45 h. Clausura

En la página web de la Fundación http://www.fundacionmgimenezabad.es/ puede consultar las actividades a celebrar durante el año 2014, deseando que sean de su interés.