Moción de censura contra Juncker: el fracaso de los soberanistas, ¿el triunfo del juego democrático europeo?

De Thomas Lymes

Título Original: Motion de censure contre Juncker : l’échec des souverainistes, mais la victoire du jeu démocratique européen ?

Traducido por: Pablo Laboreo

 

La moción de censura sujeta al voto de los parlamentarios el pasado Jueves, 27 de noviembre, no supondrá el final de la ‘Comisión Juncker’, apenas tres semanas después de comenzar su mandato. A pesar de las sospechas y dudas que rodean el caso ‘Luxleaks’, Jean-Claude Juncker conserva su amplia coalición en el Parlamento Europeo.

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El denominado caso ‘Luxleaks’, revelado por una red internacional de medios de comunicación, consistiría en acuerdos fiscales entre numerosas multinacionales y el gobierno luxemburgués. Como consecuencia, un grupo de diputados, entre ellos miembros del euroescéptico UKIP británico y el Front National francés, presentó el pasado mes de noviembre una moción de confianza en la sede del Parlamento Europeo. El texto hace hincapié en la evasión fiscal y fraude, que hacen perder cada año miles de millones de euros a los Estados miembros; el papel del Gran Ducado en este fenómeno de «optimización fiscal» es importante. Los promotores de la moción consideran en este sentido inaceptable que un hombre «responsable del desarrollo de potentes dispositivos de evasión fiscal pueda ocupar el cargo de Presidente de la Comisión.»

FN y UKIP “compartiendo cama”

El debate previo al voto de la resolución fue algo tenso. Jean-Claude Juncker, se mostró sorprendido por el hecho de que la moción de censura estuviera dirigida exclusivamente contra su persona cuando normalmente, de presentarse, ésta suele estar dirigida al conjunto del colegio de comisarios. No obstante, muchos diputados han dado todo su apoyo a la nueva Comisión mientras que los responsables de la moción arremetieron contra una “hipocresía europea en el caso ‘Luxleaks’ por parte de la gran coalición que gobierna Europa». Durante las intervenciones de los diferentes partidos políticos, Guy Verhofstadt, líder de los liberales europeos (ALDE) señaló el hecho de que esta resolución finalmente venía a demostrar que el FN y el UKIP estaban jugando el mismo juego a pesar de las apariencias.

Es extraño, en verdad,  ver a los parlamentarios de estos dos movimientos trabajar juntos cuando aún no hace tanto que Nigel Farage proclamaba que «el antisemitismo estaba en el ADN del FN», algo que hizo mucho daño a los frentistas en el momento de la constitución de grupos en el Parlamento Europeo. A pesar del apoyo del grupo Europa de la Libertad y la Democracia directa (EFDD) al que pertenece el UKIP y varios diputados no inscritos, la moción fue rechazada por 461 votos contra 101.

Un elemento importante del juego democrático europeo.

Más allá de preguntarnos sobre la legitimidad o el fundamento de esta moción de censura, debemos alegrarnos de la puesta en uso de esta herramienta de poder otorgada al Parlamento Europeo, también en manos de la mayoría de los parlamentos nacionales. Verdadero instrumento de presión sobre el poder ejecutivo, común en las democracias modernas, permite llevar a cabo un control de éste por los representantes de los ciudadanos. Si bien la moción de censura da la oportunidad al Parlamento de derribar la Comisión correspondiente, ninguna de las presentadas ha llegado jamás a hacerlo, en gran parte debido a la complejidad de su puesta en marcha. Sólo la Comisión Santer, bajo la amenaza de una sanción política tal, prefirió dimitir en 1999, antes de que se hiciera efectiva.

Podemos ya considerar que mediante el uso de un poder tal, los parlamentarios permiten a los ciudadanos tener algún control sobre la acción de la Comisión Europea, tras haber elegido indirectamente a su presidente el pasado mes de Mayo. En un momento en que los euroescépticos y nacionalistas de Europa denuncian ardientemente el déficit democrático de la tecnocracia de Bruselas, resulta irónico que sean ellos mismos los que aporten la prueba de que la democracia, aunque imperfecta, es real en el seno de la construcción europea.