La hora de una política energética europea

Escrito por: Fabio Genoese

Título original: Höchste Zeit für eine europäische Energiepolitik

Traducido por: Pablo Laboreo

La UE importa actualmente más del 50% de la energía que consume. Las implicaciones políticas y económicas que resultan de esta dependencia energética podrían reducirse de una manera más eficiente y efectiva a través de una política europea coordinada que a través de 28 políticas nacionales distintas. Es hora de una unión europea energética.

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La Unión Europea importa hoy en día más del 50% de la energía que consume. Como resultado, gastamos más de mil millones de euros (1.000.000.000€) al día, aproximadamente unos cuatrocientos mil millones (400.000.000.000€) al año en importar energía (por cierto, en forma de combustibles fósiles). Aparte de la dimensión económica que esto conlleva está también la dimensión política, como que algunos de los estados miembros de la UE son totalmente dependientes de un proveedor o incluso de una sola vía de abastecimiento. Este es el caso del abastecimiento de gas natural de algunos estados miembros del borde Este de la UE; los problemas asociados han surgido frecuentemente durante la última década tanto a nivel nacional como al europeo. Existe el consenso general dentro de la UE de que moderar la demanda de energía e incrementar el uso de fuentes de energía domésticas – donde se incluyen las renovables – ayudaría a mejorar la situación. Desde un punto de vista económico, esto reduciría gastos operacionales (por ejemplo, el coste de carburante) pero requeriría gastos de capital adicionales (como invertir en renovables y eficiencia energética, por ejemplo).

Las evaluaciones llevadas a cabo dentro del proyecto “Towards2030” – “Hacia2030” – determinan qué medidas de eficiencia energética podrían reducir la demanda de gas natural en 12 estados miembros del borde Este de la UE en un 14%, lo que significa un ahorro neto medio de tres mil quinientos millones de euros (3.500.000.000€) al año. Aumentar la parte de las energías renovables reduciría la demanda un 6% adicional en estos países. Incluso en el campo de las renovables, los beneficios a medio plazo normalmente exceden los costes –a condición de que se garantice el apoyo económico a los generadores de una manera competitiva y eficiente lo cual, hay que admitir, no siempre ha sido el caso en la última década.

Ante todo, un cambio tal al pasar de gastos operacionales a gastos de inversión de capital requiere un marco político estable con objetivos a largo plazo creíbles para atraer inversiones. Tales objetivos han sido adoptados recientemente por el Consejo Europeo en Octubre de 2014 para el periodo de 2020 a 2030 – aunque sin llegar a acordar el papel individual de los estados miembros ni mecanismos que aseguren la cooperación entre estados nacionales para alcanzar estos objetivos de una manera más rentable. La cooperación transfronteriza resulta especialmente aconsejable en el sector de la energía para ahorrar. Los costes de capacidad de producción adicional necesaria para equilibrar la variabilidad de la energía solar y eólica disminuyen al aumentar la extensión geográfica considerada, simplemente porque las condiciones meteorológicas no son las mismas en toda Europa. Por ejemplo, la baja velocidad de los vientos en el Norte de Alemania puede coincidir con fuertes rachas de los mismos en el Sur de Francia, y viceversa. Bajas velocidades o calma total en ambas zonas sería improbable.

En el marco político actual de energías renovables, los estados miembros de la UE no están cooperando. El grado de cooperación es igualmente bajo en otros campos de la política energética, por ejemplo cuando se trata de asegurar la seguridad del abastecimiento. Los mercados de energía continúan fragmentados y limitan la competición transfronteriza, que ayudaría a reducir precios. Dadas las conexiones físicas entre países vecinos, las políticas de energía y sus implicaciones parecen cobrar más sentido a un nivel regional, por ejemplo en la zona de Europa Centro-Occidental.

Desde que el Presidente Jean-Claude Juncker identificara la idea de tener una “Unión Energética” como una misión objetivo de la Comisión Europea, la ventana de oportunidad para tener un enfoque más europeo hacia las políticas energéticas se ha reabierto. En el comunicado del 25 de Febrero de 2015 el Vicepresidente de la Comisión y Comisario Europeo por la Unión Energética Maroš Šefčovič afirmó que la situación actual, con 28 marcos políticos nacionales, no puede continuar. La competencia transfronteriza sigue siendo débil. Es más, existe el riesgo de que comiencen a aparecer descoordinadas partidas de inversión a nivel nacional – a una cuestionable rentabilidad. Para prevenir esta situación, la Comisión pretende apoyar iniciativas a un nivel regional, grupos de miembros estado vecinos que quieran alinear sus políticas nacionales. Éste es posiblemente el mayor y más concreto paso adelante y podría conducir a la creación de uniones regionales de energía. Tales enfoques regionales podrían, sin embargo, ganar relevancia para la UE al completo ya que ésta asume un importante papel en el proceso, al diseñar activamente el marco director de las iniciativas regionales. Queda por ver cuánto capital político está dispuesto y es capaz de dedicar a la política energética, pero el hecho de que la Comisión Europea reconozca que la energía es un tema demasiado importante para ser ignorado es, sin duda, un avance positivo y buenas noticias para los ciudadanos de la Unión Europea.

 

Acerca del autor:

El Doctor Fabio Genoese es actualmente investigador del Centre for European Policy Studies (CEPS) en Bruselas y profesor invitado del Institut d’études politiques en París. Su trabajo se centra en el mercado interno de energía eléctrica y gas, así como en las políticas eficientes de apoyo a las tecnologías emergentes necesarias para que la transición energética se lleve a cabo.

 

Para leer más artículos sobre el argumento:

La Unión de la energía comienza en los Pirineos

Las Energías Renovables en la Unión Europea, ¿Lastre o Futuro?