La crisis empuja hacia el federalismo

Artículos traducidos por Jorge Tanarro Colodrón
Artículos originales publicados en el diario «Metro» y reproducidos aquí, en la web del Grupo Spinelli.

El Grupo Spinelli reúne a parlamentarios de diferentes colores políticos. A parte de Guy Verhofstadt, encontramos a la liberal Sylvie Goulard, a los ecologistas Isabelle Durant y Daniel Cohn-Bendit, el socialista Jacques Delors, el conservador Elmar Brok… Todos creen que Europa debe dirigirse mediante el método comunitario. Por lo tanto, se trata de abandonar una UE en la que los gobiernos todavía están demasiado involucrados en la toma de decisiones, para encontrar nuevas instituciones que adopten políticas que sirvan a los intereses de los 500 millones de europeos. Destacan la evolución del mundo para justificar la necesidad de vivir en una Europa más unida, argumentando que países como Francia y Alemania, por no hablar de Bélgica, no cuentan ya por si solos con el peso necesario para negociar con China o los Estados Unidos. Estén a favor o incluso desde el antifédéralismo, algunos observadores señalan que la crisis económica ha llevado a la UE, y en especial a la zona euro, a construir una Europa más integrada. En los últimos dos años, un arsenal de nuevos poderes ha sido establecido para crear una unión más cohesionada. A la cabeza está la Comisión Europea que cuenta ahora con importantes poderes que han sido ampliados. Puede, por ejemplo, imponer multas a los países que no cumplan los criterios de convergencia fiscal. Una situación impensable hace unos años. Lo mismo en el sector bancario: los 6.000 bancos de la zona euro están ahora controlados por el Banco Central Europeo, el otro brazo del federalismo europeo. Aquí, también, la crisis económica ha empujado a los Estados miembros a abandonar competencias que no imaginábamos si quiera negociables antes del 2008.

El federalismo, ¿qué es?

MÁS QUE DIVISIONES. El federalismo es una forma de organización más que un movimiento político. Es por eso que el grupo Spinelli incluye liberales, ecologistas, socialistas y conservadores.
ANTINACIONALISTA. «¡Por Europa!» es un alegato federalista de Guy Verhofstadt y Daniel Cohn-Bendit en defensa de una Europa postnacional. La identidad europea, múltiple por naturaleza, reemplazaría las identidades nationales.
UNA NUEVA SOBERANÍA. Los defensores de los Estados-nación rechazan la idea de que los pueblos europeos sean despojados de su soberanía nacional. Esto son «pamplinas» según Daniel Cohn-Bendit. Ha repetido ya varias veces que «una Europa más fuerte es la única manera de recuperar la soberanía que los mercados nos arrebataron ya hace tiempo». Una referencia a la crisis de la deuda, por la que los gobiernos han tenido que tomar medidas para cumplir con las exigencias de los mercados.
CON COMPETENCIAS REDISTRIBUIDAS. La mayoría de las políticas se deciden de común acuerdo entre las autoridades europeas y los 27 Estados miembros. «En un sistema federal, estos últimos deberían ceder poderes al ejecutivo europeo», dice el politólogo Pascal Delwit. Esto implicará que la Comisión se convierta en una especie de gobierno «responsable ante el Parlamento Europeo.»

Una Constitución para Europa

Políticos de todas las tendencias exigen la adopción de una «ley fundamental» para la Unión Europea. Pero Guy Verhofstadt, figura prominente del Federalismo Europeo, advirtió: «No debemos repetir los errores cometidos con el proyecto de Constitución de 2005», que fue rechazado por franceses y holandeses.

¿Hace falta renegociar los tratados europeos? La cuestión agita los círculos políticos europeos desde hace meses. En la raíz de la cuestión, dos constantes:
En primer lugar, el sistema actual no ha logrado frenar la crisis de deuda. Las debilidades de la organización europea es aún más evidente si tenemos en cuenta que la deuda soberana en Europa, sin embargo, es mucho menor que la de los estadounidenses, por ejemplo (82% de la UE frente a más del 100% en los Estados Unidos).
En segundo lugar, la legitimidad democrática de la UE es a menudo cuestionada. Los 27 se han dotado de nuevas competencias en los últimos años, lo que reduce todavía más la soberanía de los Estados miembros. Estas transferencias se realizan a través de tratados entre Estados, sin consultar a la ciudadanía. Si debemos movernos hacia «una mayor integración europea» como ha estado recalcando durante meses Guy Verhofstadt, no vale de cualquier manera. «Esto debería hacerse a través de una convención que incluyera a todos los europeos. Y debería conducir a una especie de ley fundamental». Una «ley fundamental» en vez de una «constitución», una palabra que ha dejado dolorosos recuerdos a los partidarios de una «Europa de los ciudadanos» en lugar de una «Europa de Estados». Este texto debería presentarse enseguida a los votantes. «Evitemos cometer los mismos errores que en 2005», dice Guy Verhofstadt. «Será breve, comprensible. Es necesario que los europeos entiendan que deben elegir entre una Europa de Estados gobernados por la adición de los intereses de los 27 Estados miembros y una Europa federal, guiada por los intereses de los europeos.» Los federalistas, reunidos en torno al Grupo Spinelli, ya están trabajando en una propuesta para este texto. Se debatirá el lunes que viene durante un foro del grupo. Sus promotores esperan que sirva como base de trabajo para establecer esta ley fundamental tras las elecciones europeas de 2014.
Camille Goret

La UE no se dirige hacia el federalismo

Para un político como Guy Verhofstadt, la dificultad de forjar compromisos entre 27 exige que Europa avance hacia un sistema más federal. Pascal Delwit, un científico político del Instituto de Estudios Europeos, señala, no obstante, que el proyecto federal ya no sigue su curso. El proyecto federal marcó el nacimiento de la Unión Europea. ¿Qué nos queda hoy? «No podemos decir que la UE se esté moviendo hacia el federalismo. Por supuesto, se le atribuyen nuevas competencias y responsabilidades. Pero si nos fijamos en la configuración general, el proyecto federal ya no se sostiene sino por el pasado. Cada vez menos personalidades de peso la respaldan. Lo mismo con los partidos: cada vez menos se muestran favorables. Y por el contrario, los movimientos que rechazan totalmente el federalismo, la extrema derecha y en menor medida la extrema izquierda, van viento en popa.» Algunos observadores creen que el federalismo se impondrá porque una UE de 27 será ingobernable. «Más allá de un cierto umbral, es realmente difícil de gobernar. Es obvio que si todo tiene que decidirse por unanimidad o por mayoría muy calificada, algunos asuntos no podrán prosperar. Lo hemos visto en las negociaciones sobre el presupuesto 2014-2020. Así, cada voz nueva crea un problema exponencial. Ahora, no sé si se puede decir que el federalismo se impondrá como solución. Si nos fijamos en el modelo de los EE.UU., que es federal, vemos que la toma de decisiones tampoco es siempre simple.»