Entre euroescepticismo y la realidad europea

Carteles electorales rasgados de Jean-Luc Mélenchon y Marine Le Pen. AFP. El Mundo

Por Denis Davydov

Como mucho queda una semana para las elecciones europeas y encontramos ante dos bloques de opiniones sobre la idea de Europa: los euroescépticos y los que ven positivamente el futuro de la Unión Europea. Aunque hay unas incertidumbres entre los segundos, siguen creyendo en esta institución a pesar de los problemas actuales.

El movimiento federalista, que por supuesto va junto con los fieles a la UE, pretende crear, en primer lugar, una visión positiva de la Unión Europea, divulgar entre la gente la importancia de esta organización y atraer las personas a participar más en los eventos relativos a la UE. A parte de estas actividades los federalistas quieren demostrar y probar a la sociedad que las instituciones europeas vinculan directamente e influyen al desarrollo y desenvolvimiento de cada país y sus políticas interiores. Evidentemente, no de manera total y absoluta pero con bastante impacto sobre el estado.

La aparición de los euroescépticos no permite al movimiento federalista extender su ideología donde hay dudas e incertidumbres entre las personas. Es obvio que el euroescepticismo no favorece de ninguna manera al futuro de la Unión Europea y pone en peligro el trabajo largo y duro de sus fundadores e inspiradores.

Ante cualquier idea que trata de cambiar la realidad siempre hay personas que se oponen y quieren salvar el orden habitual de las cosas ya que cualquier cambio requiere el movimiento y la desestabilización del ambiente. Al mismo tiempo, las ideas pueden ser tan novadoras que en el determinado momento del tiempo son imposibles de ser realizadas dadas las circunstancias que las hacen imposibles.

La presente crisis económica es una de las circunstancias que no da lugar al pleno desenvolvimiento de la ideas federalistas, frena y retrasa el curso habitual de cualquier trabajo integrador europeo. Aunque el movimiento es siempre hacia adelante la velocidad de la movida federalista desciende. Tenemos que tenerlo claro y comprendido a la hora de proponer unas estrategias hacia la federalización. El apoyo del euroescepticismo se halla a parte de la crisis económica en la mala política migratoria sobre la cual la Unión Europea tiene su competencia, se trata tanto desde fuera como desde el interior del territorio. La tendencia clara es el tránsito desde el sur hacia los países del norte, los últimos sucesos en las fronteras de Ceuta y Melilla dan unos ejemplos claros. Sin embargo, incluso dentro no hay una política común y adecuada en relación con los migrantes desde fuera debido a múltiples obstáculos para los propios estudiantes extranjeros, que deben hacer otro visado diferente del país al que van de Erasmus aunque sus estudios se encuentran en otro país de la UE: Hasta el primero de enero 2014 los ciudadanos búlgaros y rumanos tenían restringidos los derechos de trabajar con la plenitud y por el tiempo completo en Inglaterra, lo que de una manera suponía quebramiento de uno de los pilares principales sobre el cual se basa la institución europea.

Otra esfera problemática son los rescates de países como Grecia, España o Irlanda. El Tratado del Funcionamiento de la UE prohíbe los rescates como tales (artículo 125) y también la cesión de los créditos por el Banco Central Europeo (artículo 123). Sin embargo, los artículos como 122, 143 o 136 daban la posibilidad de asistencia o alguna ayuda financiera que en los términos similares se puede llamar como rescate. Desafortunadamente, tales mecanismos no eran previstos a largo plazo y las sumas desembolsadas ascienden miles de millones de euros. Cabe mencionar la crisis de la moneda del euro que provocó la popularización las ideas volver a la moneda nacional de cada país debido a la inestabilidad que viene para todos los países de la zona de euro.

Ante tales hechos los nacionalismos vienen como la solución y el apoyo moral a las personas, los líderes de estos movimientos proponen unas políticas concretas que de alguna manera podrían resolver la realidad problemática de su país oponiendo contra la inacción de las autoridades europeas.

Se puede encontrar más ejemplos, a parte de estos más típicos y citados, para sustentar el euroescepticismo y poner en negativo toda la idea federalista pero esto no es el objetivo del presente artículo. Lo que se trata es no ir siempre en contra de los euroescépticos dado que sus ideas son contrarios a los fundamentos federalistas sino escuchar y comprender las opiniones opositoras puesto que pueden aportar una solución y hacer más real el plan estratégico federalista para que se encaje con la realidad contemporánea y las ideas no se quedan entre los ideales utópicos de algunas ideologías similares.