El Manifiesto de Ventotene – Prólogo

CONOCIENDO UN POCO A ALTIERO SPINELLI Y SU OBRA

Texto de: Simone Corvatta

manifesto

 

Mientras se va consolidando el mito de Spinelli, se queda por lo general desconocido su pensamiento y no plenamente apreciada su contribución teórica y práctica a la unificación europea. A pesar que no hayan sido muchas las personas que han leído las obras de Spinelli, la historia, por vías subterráneas y en parte misteriosas, le han reconocido el sitio que corresponde a los protagonistas del siglo pasado y en particular de la unificación europea”.[1]

 

Este es el análisis que Lucio Levi, presidente del Movimiento Federalista Europeo en Italia, hace de la figura y del pensamiento de Altiero Spienelli. De hecho, aunque poco se conozca su obra, su nombre viene incluido entre aquellos que cuentan como los padres fundadores de la Unión Europea, tanto que en Bruselas, el mismo palacio del hemiciclo del Parlamento Europeo, con un letrero en la entrada, a él viene dedicado.

 

Para introducirnos en su obra más importante “El Manifiesto de Ventotene” vamos a conocer un poco más su vida y aquellas etapas fundamentales que le convirtieron en uno de los hombres más clarividentes del siglo pasado.

 

Spinelli nació en Roma en 1907 y ya adolescente fue influenciado por las ideas socialistas del padre. En 1924, con diecisiete años, se afilió al Partido Comunista Italiano, y pronto asumió el cargo de secretario juvenil, antes de Italia central luego para Italia norte-occidental. A causa del fascismo con dieciocho años entró en la clandestinidad y en 1927 fue detenido en Milán y condenado por el Tribunal especial a dieciséis años de cárcel.

En total expió diez años de cárcel y ocho de confinamiento: dos en la isla de Ponza y finalmente cuatro en la isla de Ventotene. Es aquí donde, en 1941, redactó con Ernesto Rossi el famoso Manifiesto, cuyo título completo es Para una Europa liberal y unida. Proyecto de un manifiesto.

Este documento es el resultado de una larga reflexión teórica y personal que cambió a sí mismo y a su percepción del mundo, como testimonia su autobiografía “Come ho tentato di diventare saggio” escrito en 1984. Este proceso terminó con sus dimisiones del Partido Comunista, de donde venía expulsado en 1937 cuando aún estaba confinado en la isla de Ponza. El motivo fue, como él mismo declaró, el resultado de un “monólogo con la libertad” empezado al cerrarse las puertas de la cárcel a sus espaldas. De hecho ya se había distanciado de Stalin, de los Procesos de Moscó y del comunismo soviético. Su libertad en la crítica al comunismo le llevó inevitablemente a la expulsión, sin por eso perder el empeño a la lucha contra el fascismo, el capitalismo y el imperialismo mundiales.

Fue el encuentro con Ernesto Rossi que le abrió los ojos sobre una nueva manera de hacer política. Recibió de él una importante lección de método:

 

Una vez aceptados como axiomas ciertos ideales de civilización, […] el deber supremo era para Ernesto Rossi la aplicación de la grande regla del pensamiento iluminista que exigía que cada cosa humana que le apareciera de algún modo no conforme con aquellos ideales, fuera llevada delante del tribunal de la razón; si el juicio hubiera sido de condena, se hubiera tenido que proponer algo mejor para corregirla o sustituirla del todo”[2].

 

Y a partir de ese momento esta forma tan sencilla y eficaz haría limpieza de sus viejos pensamiento y le abriría la mente para la elaboración de nuevas ideas y nuevos métodos. Llegó al punto de renunciar al intento de sustituir el capitalismo con el socialismo, reconociendo en los razonamientos del amigo, los servicios insustituible aportados por la economía de mercado, el vínculo lógico no eliminable entre propiedad pública de todos los medios de producción y despotismo político, la inconsistencia lógica de cada forma de sociedad sindicalista, corporativa o de autogestión, que fueran sustitutiva del mercado. Este método le llevó también a decretar la inconsistencia de la Sociedad de Naciones, basada sobre la relación de entidades nacionales y soberanas, entonces antagónicas, que faltaban de una unión de carácter constitucional. En fin, acercándose al federalismo come la posible solución, decidió de alejarse del federalismo ideológico proudhoniano o mazziniano, y coger como modelo el pensamiento “limpio y preciso” de los federalistas ingleses, donde en sus escritos encontró un método eficaz para analizar la situación en que Europa se estaba derribando, y elaborar perspectivas alternativas[3].

 

El Manifiesto de Ventotene es el resultado de un debate entre Spinelli, Rossi y Colorni, con la participación de Ursula Hirschmann (futura mujer de Spinelli) y otros confinados en la isla y pertenecientes a distintas formación política y nacionalidades, reunidos todos en una mensa federalista en la isla de confino; tal como otras de más grupos políticos allí presentes. El manifiesto fue redactado en 1941 y modificado con la entrada en guerra de la Unión Soviética para tener un cuadro político más actualizado.

El modo con que el manifiesto salió clandestinamente de la isla de confino nunca fue aclarado, quedándose relegado un poco en la leyenda, pero entre 1941 y 1943 de alguna forma el manifiesto empezó a circular entre los ambientes clandestinos de Italia. La primera edición impresa es de 1943 después de la constitución del Movimiento federalista europeo el 27-28 agosto del mismo año en Milán. Sin embargo algunos aspectos tratados sobre la reforma de la sociedad italiana ya resultaban superados y poco convincentes, tanto que el mismo Spinelli quiso reescribirlos de principio. Así que el Manifiesto no fue debatido en las reuniones de Milán y por consecuencia no se convirtió en el manifiesto del MFE[4].

La segunda edición fue publicada clandestinamente en 1944 en Roma cuando la ciudad estaba ocupada por los nazis y Spinelli y Rossi viajaban a Suisa para tomar contacto con los demás federalistas de otros países europeos. Lo que podemos leer hoy nosotros es el resultados de muchas revisiones por los mismos autores y sin falta la más completa.

El fin perseguido por Spinelli con el Manifiesto de Ventotene no era algo de arbitrario, sino correspondía a las necesidades de una fase de la historia y pertenecía a las reales posibilidades de nuestro tiempo. Sin embargo el mensaje federalista no hubo mucha repercusión en principio. De hecho, de los más de ochocientos confinados en la isla de Ventotene sólo 5 adhirieron al federalismo europeo.

Como siempre las nuevas ideas no vienen entendidas a la primera y por eso acogidas con indiferencia y hostilidad. Todos pensaban en la reconstrucción de los viejos Estados nacionales según los principios de los respetivos partidos. La mayoría de los confinados se quedaba demasiado vinculada a los principios del viejo pensamiento político, no dispuesta además en aceptar que hubiera alguien a indicarle la vía para recorrer. La misma acogida recibía en el continente, sobre todo por parte del movimiento antifascista aun vinculado a una perspectiva estadocéntrica y no preparado a atribuir como prioritario el objetivo de la unificación europea respecto a las reformas políticas nacionales.[5]

 

A pesar de esto la obra de Spinelli, Rossi e Colorni se revela extremamente innovadora en el campo de la acción política. En el Manifiesto de Ventotene viene desarrollada una teoría de la acción democrática para unificar un conjunto de estados. Las principales orientaciones son[6]:

a)      La necesidad de actualidad de la Federación Europea;

b)      La prioridad estratégica del objetivo de la Federación europea con respecto a la reforma del Estado nacional;

c)       El desplazamiento del centro de la lucha política desde un plan nacional a uno internacional;

d)      La constitución de una fuerza federalista independiente como vehículo de la batalla para la Federación europea;

e)      La asamblea constituyente europea como medio para construir un poder democrático europeo.

 

La inspiración política de Spinelli se basa sobre una idea central que es la de la actualidad de la Federación europea, un objetivo que se ha convertido en posible a partir de la Segunda guerra mundial. Hoy como nunca se queda la actualidad y la exigencia del cumplimiento de este proceso, y sobre todo, son los federalistas lo que pueden llevarlo a cumplimiento, porque ellos, tal como escribía el mismo Spinelli:

 

Los federalistas quieren formar el núcleo de una clase dirigente progresista, que tenga las capacidades revolucionarias de los comunistas, sin tener sus taras. Sus enemigos son las fuerzas reaccionarias que quieren conservar los privilegios de los estados soberanos, de los egoísmos seccionales, de la riqueza parasitaria, es decir el militarismo imperialista, el desorden económico y la explotación de los débiles[7].

 

A nosotros, federalistas de hoy, nos queda el legado de mantener siempre actual el discurso federalista y trabajar para que no se pierda nunca entre las incrustaciones de la historia.

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[1] Levi Lucio, “Altiero Spinelli, fondatore del movimento per l’unità europea” in Spinelli Altiero – Rossi Ernesto, “Il Manifesto di Ventotene” – Arnoldo Mondadori Editore, Milano 2006; pag. 137-138

[2] Spinelli Alteiro, “Come ho tentato di diventare saggio” – Il Mulino, Bologna 1999; pag. 254

[3] Ibid. pag 307-308

[4] Paolini, E. “Altiero Spinelli. Dalla lotto antifascista alla battaglia per la Federazione europea. 190-1948: documenti e testimonianze” – Il Mulino, Bologna 1996; pag. 329

[5] Levi, Lucio op. Cit. Pag. 155-156

[6] Ibid. pag. 162

[7] Spinelli, Altiero “Politica marxista e politica federalista” in Spinelli Altiero – Rossi Ernesto, “Il Manifesto di Ventotene” – Arnoldo Mondadori Editore, Milano 2006; pag. 133-134