El 25 de Abril Italiano

Escrito por: Simone Corvatta

Eran las 8:00 de la mañana del 25 de abril de 1945 cuando, con la voz de Sandro Pertini, futuro presidente de la República Italiana, el Comité de Liberación Nacional Alta Italia (CLNAI) proclamaba la insurrección general en todos los territorios italianos todavía ocupados por los nazis y las fuerzas fascistas.

«¡Ciudadanos, trabajadores! Huelga general contra la ocupación alemana, contra la guerra fascista, para la salvación de nuestras tierras, de nuestras casas, de nuestros talleres. Igual que a Génova y a Turín, poned a los alemanes frente al dilema: rendirse o morir!»

++ Napolitano, su spese Difesa no a decisioni sommarie ++

Después de veinte años de dictadura fascista, cinco años de guerra y dos de ocupación nazi, Italia volvía a levantar la cabeza y, fuerte por la ayuda de los aliados, siete días después fue al fin totalmente liberada. Los fascistas y los nazis fueron definitivamente derrotados y el pueblo italiano se encontraba frente a un nuevo futuro, había pasado página y se preparaba a entrar en el concierto de la estación democrática.

Todavía hoy, setenta años después, se celebra esta fiesta nacional como una de las más importantes de la historia italiana. Sin embargo, no siempre ha estado exenta de polémicas. Los enemigos de antes, que en aquél entonces tenían bandera y uniforme, se han convertido en el tiempo asumiendo formas que a lo largo de la historia han ido minando el tejido social del pueblo italiano y su memoria democrática. Muchas sombras en la historia del estado italiano han puesto en discusión el significado de liberación y sobre todo de sus conquistas: organizaciones armadas, terrorismo, golpe de estado, represión violenta, pactos estado-mafia, corrupción, tangentopoli… parece que el pueblo italiano aún no ha conseguido ser libre de las miles de formas  de opresión que  terminan ahogando a una democracia.

El 25 abril en Italia es un día de conmemoración para los sacrificios de todos aquellos que, desde las filas de la resistencia lucharon contra el opresor nazi-fascista. No obstante, el significado del día de la liberación que aquellos hombres y mujeres de entonces lograron con sumo esfuerzo, desvanecería si su memoria viniese relegada simplemente a una victoria de un bando sobre otro: de partisanos contra fascistas. Más de una vez a lo largo de los años se ha cuestionado sobre el significado de este día: algunos con aire de suficiencia dicen que basta ya, hay que pasar página y no se puede seguir levantando las banderas de los partisanos como liberadores y héroes de Italia, que ya estamos cansados de los antifascistas y que quizás era mejor antes… otros, al contrario, no se cansan de proclamar que el fascismo ha sido derrotado, que no hay que olvidar quiénes son los vencedores y que como tal tienen que ser tratados.

Tanto tiempo después aún parece que las fracturas que dividieron Italia siguen  allí amenazando como una sombra gris su vocación democrática y su futuro. Si se piensa en esta recurrencia solo como el recuerdo de un acontecimiento, su significado muere allí, y la memoria no aporta ninguna enseñanza.  Por eso el ex presidente Giorgio Napolitano en la celebración de este día, allá por el 2012, resaltaba que había que continuar reviviendo y transmitiendo la Historia, porque no está hecha solo de eventos, sino de hombres que han luchado para la libertad, con un sueño y una esperanza de un futuro mejor. Si fue posible hacer que Italia renaciera fue gracias a la participación de muchos que se acercaron a la política y consideraron lo público como asunto de todos. Y concluía su discurso diciendo que cada uno de nosotros debemos cumplir con nuestra parte, con realismo, conciencia y responsabilidad, porque la salida de la crisis y el progreso de una sociedad se pueden alcanzar solo con una cohesión social que pide la unión de los esfuerzos virtuosos de todos.

El sábado pasado, su sucesor Sergio Mattarella,  en la conmemoración del séptimo vigésimo año de la liberación italiana sigue su mandato, y apelando a los jóvenes afirmó que la democracia es participación, eficacia en las decisiones, cooperación para el bien común. Porque las instituciones solas no consiguen hacerse cargo de todas las necesidades de una democracia, sobre todo en una sociedad global como la nuestra en que todos los espacios de soberanía nacional se reducen. Desde el palco del Teatro Piccolo de Milano, frente a todas las autoridades y exponentes del mundo político, exhortó a las instituciones a levantar la guardia contra toda amenaza a la democracia y llamar como soporte a su labor a los ciudadanos junto con las asociaciones, porque son ellas que constituyen un antídoto de civismo y de solidaridad. Por eso invitó a abrir canales para consentir a los ciudadanos una participación activa y creativa. De hecho, como bien subrayó, la participación de todos es la única forma para extirpar el cáncer de nuestra sociedad tal como las mafias, el terrorismo y la corrupción, y finalmente ganar la verdadera guerra para la democracia.

El 25 abril italiano es un augurio para todos aquellos que no ven tanto en este día una liberación de una ocupación extranjera o la victoria de un bando sobre otro, sino la unión de virtudes en una confrontación democrática que pone a los hombres y a las mujeres como fin último. La fraternidad y solidaridad  frente al fratricidio de dos Italias: aquellas de las ideas y de las convicciones que han llevado a millones de jóvenes a y familias a separarse y a matarse entre sí, en nombre de una bandera o de un principio que no han devuelto ni vida ni prosperidad.