Dany Cohn-Bendit «¡Europa se merece más que un cónclave!»

Artículo traducido por Jorge Tanarro Colodrón
El artículo original está disponible aquí, en la web del Grupo Spinelli.

Crónica de un cosmopolita – Le Nouvel Observateur

Realmente creía estar alucinando al escuchar a François Hollande decir al final del Consejo Europeo sobre el presupuesto de la Unión que se había alcanzado un «buen acuerdo». Obviamente, se trata de un compromiso y no veo cómo podría haber sido de otra forma… Pero para Francia, así como para Europa, ¿Cómo un presupuesto a la vez maltusiano y retrógrado puede ser calificado como positivo? ¡Tratar de hacer pasar este presupuesto siniestro – en total contradicción con el pacto de crecimiento negociado en junio de 2012 – por una linterna radiante, puede tener el efecto de hacer alucinar a todos aquellos que no pertenecen al círculo de amigos del cereal de la Cuenca parisina! Se podría, decimos, comprender que François Hollande se haya equivocado y que no hubiera malicia en sus comentarios. Siguiendo bastante de cerca los asuntos europeos, yo mismo creo poder decir que había pocas posibilidades de que el consejo alcanzara un acuerdo mejor. La pregunta entonces es si la obtención del compromiso «menos malo» puede realmente despertar satisfacción…

Las negociaciones que tuvieron lugar en Bruselas a principios de febrero no tienen nada que envidiar a las que pronto comenzarán en Roma para encontrar un sucesor del Papa. Ni tampoco a las que ocurren dentro de un casino donde todo el mundo trata de recuperar su parte. Es efectivamente en esta mezcla profundamente opaca entre Cónclave y antro de juego donde tuvieron lugar las negociaciones para detener el marco financiero de todo un continente para el año 2020. ¡Yo te he dado tu descuento, dame mi cheque! ¡De acuerdo con tus subsidios a la agricultura, pero ayudemos también a mi reina, gran propietaria de tierras y destinataria por tanto de ingentes fondos europeos! Y para mantener a toda costa la dirección equivocada de la Política Agraria Común, Francia tuvo el cuidado de disputar cualquier limitación a las ayudas. De hecho, del 80% del dinero acordado sólo el 20% llegará a los agricultores. Y peor todavía para la ecologización de la PAC, el desarrollo de Erasmus, la ayuda alimentaria y la inversión en futuro… Al final, la opacidad de la propuesta de presupuesto es igual a los debates que genera: conocido a grandes rasgos, pero sin saber exactamente lo que sucede en cada subpartida o cómo se llevará a cabo la transformación de los recursos.

Es por tanto el mayor escándalo de la historia: estamos hablando de un presupuesto que debe cubrir siete años y, de hecho si entrar en vigor, cubrirá dos mandatos sucesivos del Parlamento Europeo sin que los eurodiputados elegidos en el futuro puedan decir una palabra. ¿Entenderíamos que un gobierno de izquierdas se viera obligado a gobernar durante cinco años con un presupuesto elaborado por su predecesor de derechas? A lo largo de las negociaciones, el presidente del Consejo Europeo Van Rompuy no ha cesado de cortocircuitar al actual Parlamento, mientras que el segundo tiene, por primera vez desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el poder de co-decisión sobre el marco financiero plurianual. El desprecio y la indiferencia que Van Rompuy ha mostrado hacia los eurodiputados arriesga causar su rechazo frente al siniestro mercadeo que tuvo lugar durante el cónclave de jefes de Estado. Y sin duda sería la mejor respuesta: Europa continuaría funcionando según el esquema fiscal de años anteriores. ¡Esto implicaría 13 mil millones más para el presupuesto de 2014 en comparación con el acuerdo alcanzado por el Consejo! El tema del presupuesto podría convertirse en uno de los temas clave de las elecciones europeas del próximo año, por fin se permitirá a los ciudadanos de la Unión tomar parte y decidir.
Se habrá entendido: el cambio de Europa, es para ¡YA!