Tiempo de reflexiones

por Simone Corvatta

El otro día leyendo en “Il Corriere della Sera” una entrevista a Farage sobre una posible alianza con el M5S de Beppe Grillo en Italia, me llamó mucho la atención las respuestas que el líder de Ukip dió al periodista Emanuele Buzzi.  Más que preocuparse por una posible unión entre los dos grupos en favor de una política que, desde el punto de vista federalista sería definida como euroescéptica por defecto (según el artículo “Apuntes sobre el euroescepticismo” de Miguel García Barea), ofrece un motivo de reflexión sobre la obra de los europeístas y en el caso más específico de los eurofederalistas.

Farage, en esta brillante entrevista, toca en particular dos puntos que dan lugar a perplejidades e interrogantes para quién siente la obra de construcción de los Estados Unidos de Europa como una idea que va más allá de resoluciones institucionales y de asuntos económicos. Claramente estos dos aspectos no pueden ser descuidados, pero seguramente hay también otros que no son de menor importancia y que el líder de Ukip trata dando una estocada al espíritu federalista.

 Cuando Buzzi pregunta qué pasaría si el M5S se juntara con los Verdes, Farage contesta perentorio que sería un desastre para ellos, porque desde una  los años 80  que eran euroescépticos y antimilitaristas, han pasado a ser una mezcla rara de fanáticos federalistas europeos que responden a una línea de voto que no quieren. Y aquí tenemos la primera estocada del líder Ukip al federalismo. Independientemente del posible acuerdo del M5S con los Verdes, el tema es que el federalismo es considerado como «una mezcla rara de fanáticos». Claramente la acusación procede por un partido y un contexto nacional que siempre ha sido contraria a una unión política de Europa, pero de aquí a considerar fanáticos a los militantes del Federalismo subyace un problema de fondo que sin duda alguna tiene sus raíces en las típicas y muy conocidas fórmulas del populismo. Pero por ahora no nos pararemos en este detalle cuya consideración retomaremos más adelante.

La segunda estocada de Farage, más indirecta y a su vez más dolorosa, es la  que viene desarrollada a lo largo de varias de sus respuestas: la primera, respondiendo a la pregunta sobre cómo piensa mantener la unidad con M5S en temas en que los dos partidos son discrepantes, él empieza con un ¡Viva la diferencia! Afirmando de amar las diversidad que es la verdadera riqueza de Europa, y sigue enumerando algunas; en la segunda, cuándo Buzzi pregunta cuál es la verdadera esencia del anti-europeísmo, Farage contesta que ellos no son anti-europeos, porque ellos, los euroescépticos son en realidad los verdaderos europeos, puesto que defienden las diversidades de Europa y las distintas voluntades de sus gentes.

 A este punto es menester reflexionar sobre las palabras de Farage, no tanto por el significado que tienen sobre su línea política y de alianza, sino como provocación a todos aquellos que hasta ahora han militado entre las filas de los que creen en una Europa  de verdad, animándolos a una autoanálisis y concienciación.

La acusación a los federalistas de ser unos fanáticos es sin duda alguna una descalificación por desconocimiento o, en el peor de los casos, porque a la opinión pública general, aquella que responde a los medios de comunicación actuales – convencionales como prensa y televisión, y no convencionales como internet y los social-net – no les llega nada más que el mensaje estructural de los federalistas y no el de contenido del federalismo. Es decir, al “grande público” desde la platea del federalismo le llega sólo – cuando le llega – el apoyo a esta u otra política de la Unión Europea con la defensa y el fortalecimiento de la estructura institucional que la legitima, mientras que la esencia del federalismo, lo que significa y que es lo que cree y quiere de verdad, queda tan escondida que de cara al público sólo parece una fuerza más en apoyo a un sistema político-social y económico averiado que la mayoría de la gente, afectada por su mala gestión, condena. Las palabras del líder del UKIP no hacen sino que poner en evidencia un problema que el federalismo tiene a la hora de presentarse fuera del círculo que podríamos definir de “euroconocedores” – los que militando en una línea pro Europa Unida, conocen y reconocen las varias fuerzas que a este fin dedican su acción y las respectivas modalidades.

Por lo tanto, mientras que por un lado no es posible considerar fanáticos los federalistas teniendo en cuenta su línea europea de crítica, que procede del método analítico heredado por Ernesto Rossi – donde una vez aceptados los axiomas de determinados ideales de civilización, el deber supremo es, según la regla del pensamiento iluminista: llevar delante del tribunal supremo de la razón toda cosa humana que pareciera conforme a estos ideales y, se el juicio resultara de condena, proponer otra cosa mejor para corregirla o sustituirla – por el otro es fácil caer en la tentación de agarrarse a una idea y llevarla adelante sin el ejercicio de análisis y de juicio requerido por el tribunal del sentido común. Aquí el error de evitar de tratar ciertos temas europeos, muy queridos por partidos o movimientos euroescépticos o antieuropeos, que los utilizan como caballo de batalla para sus campañas; como por ejemplo el del nacionalismo y de las identidades. Los federalistas condenan el populismo de estas fuerzas políticas, pero desde una perspectiva puramente funcional al proyecto de unificación europea. Sin embargo las necesidades del tiempo actual piden que se hable de estos temas . Aunque es sabido que el nacionalismo y sus diferencias son elementos peligrosos a la hora de hacer política, como en cada época histórica en que las dificultades han cegado al sentido común, una cantidad creciente de personas sin darse cuenta se descubre a creer en ellas y a apoyarlas hasta las extremas consecuencias. Por lo tanto la labor de los federalistas es abrir la caja de su patrimonio intelectual para sacar las pruebas tangibles para la pública condena de un modo de pensar no sólo peligroso, sino anacrónico y retrasado.

Cuando Farage declama ¡Viva la diversidad! No está diciendo nada nuevo para un federalista. Cuando dice que ellos son los verdaderos europeos porque defienden la riqueza de esta diversidad no desvela toda la realidad, porque ellos, los euroescépticos, no han sido ni los primeros en promulgarlas ni los únicos a querer defenderlas actualmente. La valoración y defensa de las diversidades de Europa residen en el pensamiento de los padres fundadores pero también en aquello de grandes federalistas como Salvador De Madariaga que con su “Bosquejo de Europa” pinta magistralmente la esencia y la riqueza de estas, o de uno de sus precursores como Carlo Cattaneo en 1848.   

Por lo tanto cada provocación que procede de los escaños euroescépticos y antieuropeístas es una oportunidad preciosa para el Movimiento Federalista para interrogarse y redescubrir los valores originales de su pensamiento, mirar a las motivaciones que animaron el proyecto de los Estados Unidos de Europa y renovarse para mantener viva su propuesta. Porque si se deja que Europa se exprese solo a través de las instituciones que la representan, el resultado de las últimas elecciones han sido un verdadero fracaso, y Europa misma arriesga sucumbir bajo sus consecuencias. Pero si se elige presentarla como la suma de las diversidades y las sinergias de las voluntades más iluminadas, entonces el proyecto de los Estados Unidos de Europa va por el buen camino, y el resultado de las elecciones se quedará sólo como una de las formas democráticas de seguir, de verdad, unidos en la diversidad.

Tu voto decide

JEF comienza su campaña en España para animar al voto en las próximas elecciones europeas.  La campaña promueve la participación de los jóvenes europeas bajo la idea de que sólo votando pueden hacer que su voz cuente en el siguiente Parlamento Europeo. La campaña tendrá una presencia online y otra a través de actos presenciales. El siguiente vídeo es su pistoletazo de salida.

Tu voto decide – JEF

Una campaña necesaria

En los últimos tiempos la apatía por la Unión Europea ha crecido en el conjunto de los ciudadanos, especialmente los más jóvenes. Dicha apatía es inversamente proporcional a la mayor importancia que la UE cobra en las vidas de los jóvenes. Si echamos un vistazo a los datos relativos a la abstención en elecciones europeas, éstos muestran un panorama cada vez más desolador. Las elecciones se han convertido no sólo ya en unas elecciones de segunda categoría con respecto a las elecciones nacionales, sino que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, les conceden menos importancia que las elecciones locales o autonómicas. En esta línea, una mirada a los últimos movimientos de protesta contra la Unión Europea muestra en gran medida que existe un creciente rechazo por las instituciones de la Unión Europea protagonizado por los más jóvenes, quienes en muchos casos simplemente no conocen las instituciones europeas y lo que éstas les ofrecen. En este sentido no sólo hay euroescépticos, sino que hay “eurodesconocedores”.

Aprovechando que nuestra organización, europeísta por definición, ha cumplido 10 años en Madrid y cumplirá 35 años desde que existe en España a través de su sede en Cataluña y que se cumplen también los 30 años de su implantación a nivel nacional hemos decidido juntar esta celebración con una campaña que promueva la participación de los más jóvenes en las próximas elecciones europeas.

El objetivo de la campaña es cumplir con un doble compromiso: enseñar a los jóvenes cuál es el funcionamiento de las instituciones y mostrar vías para canalizar sus demandas a través de la sociedad civil. En una democracia es imperativo que la sociedad disponga de todas las herramientas para formarse racionalmente su opinión y en función de ello decidir quiénes han de representarnos. Para ejercer este derecho ciudadano es clave entender el funcionamiento de nuestras instituciones, cosa que puede lograrse mejor, en el caso de los jóvenes, si accedemos a ellos desde su propio prisma. La mejor manera para que los jóvenes puedan hacer su voz es enseñándoles qué vías pueden emplear para canalizar sus reivindicaciones y esto pasa necesariamente por estar mejor informados. Nues ra organización lleva trabajando en este terreno durante 35 años en España y 40 en Europa. Para atacar los problemas de apatía política que vivimos consideramos que una buena aproximación es dirigirse a los jóvenes en su propio lenguaje, permitiéndoles experimentar de primera mano algunas de las ventajas que Europa les ofrece.

 

Actividades de la campaña

Desde septiembre de 2013 se llevan organizando actividades que están incardinadas dentro de los tres pilares básicos de esta campaña: conocer, reflexionar y cambiar. Primero buscamos con ciertas actividades que los jóvenes conozcan mejor cómo funcionan las instituciones europeas. Posteriormente pretendemos que reflexionen sobre qué funciona y qué no funciona a su juicio en la Unión Europea. Finalmente les invitamos a que contribuyan al cambio participando activamente. En esta línea hemos desarrollado (y en algunos casos seguimos desarrollando) las siguientes actividades.

Model European Union Madrid
 

Diálogo con candidatos en Cataluña

I Jornada Federalista en Andalucía

JEF Cantabria

Logo JEF Cantabria

La Asociación WEurope nace en Santander en diciembre de 2012 por obra de jovenes cuya trayectoria formativa, humana, profesional y personal los han llevado a “vivir” Europa de hoy, y luego incorporada en el movimiento de JEF España (Jóvenes Europeos Federalistas), como sección de Cantabria.
Quiere reunir todos los que tienen una particular sensibilidad hacia el tema de la integración y que se sienten ciudadanos del mundo, creyendo que el encuentro, la confrontación y el conocimiento de su propio vecino sea el verdadero medio para crear una comunidad y una unidad auténtica entre seres humanos.

WEurope – JEF Cantabria quiere promocionar la integración de los pueblos, mediante el completamente de los Estados Unidos de Europa mediante una forma política federal que garantice la igualdad y la democracia. Porque cree que Europa no está hecha sólo de grandes palabras y complicadas estructuras administrativas y económicas, sino, sobre todo de hombres y mujeres con sentimientos, límites, potencialidades e diversidades.

Para conseguir todo esto WEurope ha elegido la vía de la cultura, porque cree que la cultura sea el medio con que viajan las ideas, entonces las posibilidades, donde se escruta el vecino y se le conoce, se le admira, se le estima y respecta. Porque la cultura es también confrontación, es apartar sus convicciones, a veces influenciadas por el perjuicio de los “confines nacionales”, y salir hacia el vecino con el interés de quién se dispone a empezar un nuevo libro. WEurope cree que la cultura es un mutuo “dar y recibir”, un intercambio constante que sin pretensiones, sin ruidos, acompaña las grandes reformas y programas políticos, consiguiendo tejer el gran lienzo de la unidad.