¿A dónde va Europa?

 

por Denis Davydov

A raíz  del resultado de las últimas elecciones  en Francia,  la imagen de una Europa unida o más federalista se ha cambiado radicalmente.  Francia, uno de los líderes en la escena política europea, ha pasado hacia un movimiento más nacionalista que integrador hacia la Europa unida. Los movimientos de carácter nacional similares al francés surgen en Hungría y Austria, lo mismo podemos observar en Gran Bretaña. Las últimas elecciones al EuroParlamento de 2009 fueron ganados por el Grupo del Partido Popular Europeo (EPP). Así es hoy en día la imagen que vemos de Europa.

La importancia de las elecciones en el mayo de 2014 es desde luego  significativo para el futuro de la Unión Europea, dado que tras los resultados podremos analizar la tendencia y los posibles cambios en los intereses y convicciones de los ciudadanos y las brechas que tiene el movimiento federalista. Aún estamos entre dos situaciones que no nos permiten ir hacia la unidad europea. En primer lugar, la idea de la Unión Europea es, desde el punto de vista del Derecho Internacional Público un ejemplo de cómo se puede realizar una integración de diferentes países a una orgniazación supranacional que con cada año obtiene más competencias en diferentes materias. Al mismo tiempo, el conjunto de diferentes países plantea una cuestión primordial de cómo seguir una política del común acuerdo. Sabemos perfectamente, por ejemplo, sobre las discrepancias entre Inglaterra y Francia en relación a la adhesión británica a las organizaciones como CECA o CEE a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Incluso hoy los políticos de Gran Bretaña a veces proclaman la separación con la Unión Europea. Es bastante difícil encontrar un vínculo entre varios países europeos ya que no se trata de unas regiones territoriales de un estado soberano, sino de distintos estados soberanos con su propio gobierno, política y economía que solo podrán seguir un camino común hacia una idea federalista si no existen unos obstáculos o problemas que caen sobre la Unión Europea y producen una separación de pensamientos e ideas de cómo se puede solucionar tales casos. La gran crisis económica de 2008 causó un impacto desigual sobre cada uno de los miembros de la UE: unos salieron con menos daños sobre su economía otros aún sufren las concecuencias ( aquí supongo que  no hace falta enumerar ejemplos claros para los lectores). Ante esa situación se ve la incertidumbre de la eficacia de la institución europea y la tendencia de solucionar los problemas actuando bajo su propia política.

En segundo lugar, nadie tiene una certeza del futuro de Europa y cómo van a cambiarse la imagen y el papel de los estados a escala europea. El plan federalista en algunos de sus puntos del programa proclama la importancia de los intereses de toda Europa y no de cada uno de los países. Si queremos ir hacia adelante en el caso de una integración más profunda y compleja deberemos sacrificar  algunas competencias estatales más, dado que no se puede hablar del federalismo europeo si no hay cambios que permiten la realización de este plan. En relación con este problema, la tendencia general es que las instituciones europeas van a ser dotadas de más facultades y aquí van a entrar los intereses de cada nación: francesa, británica, española o cualquiera. En algún período del tiempo estaremos ante la pérdida paulatina de la soberanía estatal de los países que por un lado puede favorecer a las instituciones europeas pero por otro puede llegar a tales extremos cuando la población estará en contra ya que se trata no solo de unas cuestiones como economía o seguridad social, cosas que son comunes para cualquier sociedad si hablamos de su desarrollo en el marco europeo, pero también de las cuestiones de identificación nacional o cultural. La idea del federalismo europeo pretende eliminar todas las manifestaciones nacionalistas, sin embargo, es un problema más complejo que parece, porque se pregunta qué idioma debe ser usado por todos, cuál es la cultura que nos une, qué valores predominan en la sociedad, etc. Aunque es algo que no se ve explicitamente en la vida diaria puede producir bastante tensiones entre la población. El ejemplo de Ucrania demuestra que una de las razones de la crisis presente se encuentra en una identificación cultural también.

Al concluir este escrito, creo que debemos tener en cuenta distintos puntos que pueden producir desacuerdos entre los países o dentro de la sociedad europea para llevar a cabo el plan federalista, sobre todo cuando se trata de los problemas culturales, puesto que el ascenso de los nacionalismos es la señal de que la Unión Europea no puede unir bajo su poder varias sociedades europeas.