FELIZ SEMANA EUROPEA

Escrito por: Iñigo Cruz

Artículo publicado originalmente en La grieta el 13 de Mayo de 2015

 

¡Estamos de fiesta! Como si de la Semana Santa se tratase, hace un par de semanas vino cargada de toda una romería de eventos y aniversarios cruciales para Europa, unidos de manera única e indivisible, y sobre los que habitualmente pesa un profundo desconocimiento u olvido. Permítanme que les distraiga del fragor electoral local español y les hable un poco de lo que significaron las efemérides de esta semana: armisticio de la II Guerra Mundial, firma del Tratado de Londres y el Día de Europa, para todos nosotros.

Retrocediendo en el tiempo, volvemos a finales de abril de 1945: las tropas aliadas avanzan liberando Europa  y el que fuera el poderoso Tercer Reich alemán se derrumba a ojos vista. Adolf Hitler se suicida en su guarida de Berlín un 30 de abril y, pocos días después, Alemania firma la rendición incondicional, el 8 de mayo de 1945 (70 años nos contemplan desde entonces) con los aliados occidentales, y el 9 de mayo con los orientales (Rusia). Hasta aquí la parte más conocida, aunque sea por los desfiles en la Plaza Roja que salen en las noticias cada 9 de mayo.

El fin de la guerra trajo consigo el inicio de nuevos intentos por unir un continente que se encontraba en una situación lamentable tras ser el origen y epicentro de dos conflictos mundiales en treinta años, manteniéndose a flote gracias a la ayuda americana (Plan Marshall a la cabeza). En esta tesitura, se abrió en Europa un baile de proyectos unificadores de diversa índole, desde lo puramente económico, a algo más político, así como variaciones en los estados participantes de cada proyecto. Los resultados también fueron variados, así que, para no dispersarnos, nos centraremos en los que a la postre acabaron siendo más relevantes y genuinamente europeos.

Un 5 mayo de 1949, tres años después de aquel discurso de Winston Churchill en la Universidad de Zúrich, en el que reclamó “unos Estados Unidos de Europa y la creación de un Consejo Europeo”, se firmaba el Tratado de Londres (al que se adhirieron Bélgica, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Suecia y Reino Unido) y con él nacía lo que se conoce como Consejo de Europa. En su gestación, todo un parto, se enfrentaron dos formas de afrontar la realidad y la solución a los problemas europeos: mientras los centroeuropeos apostaban por el compromiso y la asunción de obligaciones a través de un tratado; los periféricos, con Reino Unido a la cabeza  (lo de los Estados Unidos de Europa era más nominal que otra cosa), apostaban por un foro de diálogo y negociación sin compromiso alguno.

lagrietaonline_Feliz-Semana-Europea_foto-2-181x300Finalmente, la postura periférica se impuso −e incluso cumplió el deseo revanchista de excluir a Alemania en un primer momento− y las esperanzas depositadas en el Consejo de Europa como solución a los problemas europeos se vieron  truncadas. Sin embargo, el Consejo de Europa aportó cosas interesantes a Europa, ya que acabó dando lugar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y en 1955 inventó una bandera (el autor se inspiró en la imagen de la virgen de la catedral de Estrasburgo)  e instituyó un himno (la Introducción a la 9ª de Beethoven, o Himno de la alegría) para Europa. Símbolos que en 1986 tuvieron a bien apropiarse las Comunidades Europeas con gran éxito, y, tal es así que el Consejo de Europa se tuvo que inventar otra bandera…

 

Entre aquellos que quedaron defraudados por el fracaso del Tratado de Londres, estaba un francés que tomó muy buena nota. Se llamaba Jean Monnet y exactamente un año (y cuatro días) más tarde  iba a lanzar una iniciativa que cambiaría la historia de Europa. Con el apoyo de Robert Schuman, ministro de Exteriores de Francia, diseñó un plan: una Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), con la que buscaba afianzar la paz europea, integrando a Alemania (en vez de aislarla, como proponía la mayoría) y controlando los dos recursos clave para la guerra en aquel momento (carbón y acero), apoyar su reconstrucción y, de paso, lidiar con el problema de producción y desajustes de mercado entre los productores de ambos materiales.

Todo esto quedó explicado en una declaración de tres páginas (el primer borrador fueron 25)  que leyó Robert Schuman un 9 de mayo de 1950 en el Salón del Reloj en el Ministerio de Asuntos Exteriores francés. No por casualidad, cinco años después de la rendición de Alemania,  se le tendía la mano y se recordaba que “Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”.  La CECA reunió a Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda e Italia (lideradas por grandes hombres como Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi o Henry Spaak, dispuestos a apostar todo su capital político en el proyecto). Si alguno echa de menos a los británicos, que no se preocupe: aprendida la lección del Tratado de Londres, al Reino Unido se le invitó a salir cuando quedó claro que no pensaba comprometerse lo más mínimo en este proyecto.

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Desde entonces, el 9 de mayo fue la fecha elegida para conmemorar el nacimiento de las Comunidades Europeas y, posteriormente, la Unión Europea. Y puede que incluso, si Dios quiere (literalmente) se convierta en un futuro en la festividad de San Robert Schuman, pues su condición de devoto católico de profundos y coherentes valores cristianos  ha llevado a  solicitar su beatificación.

No obstante, este no sería el último proyecto nacido al calor de un mayo primaveral. En mayo de 1952, el Tratado de la Comunidad Europea de Defensa (CED) se firmaba por los mismos países que habían firmado la CECA, con el propósito de crear una verdadera Comunidad de Defensa, con recursos, mandos y soldados comunes e independientes, todo ello en plena Guerra Fría y sin tutela norteamericana. Calcule el lector el nivel de la apuesta…

¿Dónde fue a parar esto? Pues quiso la Historia que Francia, unos meses más tarde, con una IV Republica inmanejable y su Asamblea Nacional controlada por los diputados gaullistas, se arrepintiera de haber firmado el Tratado, rechazando su ratificación (paso necesario para que el Tratado tenga verdadero valor), quedando esa Comunidad Europea de la Defensa como la gran asignatura pendiente en Europa, y así hasta el día de hoy, 65 años después (ejemplo donde los europeos no somos los más aplicados de la clase).

Así que si tienen un rato, les invito a que echen la vista atrás y brinden por esa idea que nació hace 65 años entre las cenizas humeantes de lo que era Europa, que tomó forma de discurso en la voz de Robert Schuman, para reconciliar enemigos y garantizar un futuro común. Una idea, convertida en proyecto, fruto de un proceso de ensayo y error, en cuyo  camino quedaron el Consejo de Europa o la CED, hasta convertirse en la Unión Europea que hoy conocemos Este proyecto, lejos de darlo por concluido,  es algo vivo, en construcción permanente (algunos dirán crisis, de lo que hablaremos en detalle otro día) que nos ha permitido avanzar hasta cotas difícilmente imaginables hace 65 años, ¿recuerdan la peseta o el marco alemán?¿las colas en las fronteras? ¿el dinero que costaba viajar un fin de semana a cualquier parte? ¿o si existía el Erasmus? Y en clave local ¿el dinero que ha recibido nuestros campos o nuestras infraestructuras? pero al que aún le quedan muchas semanas europeas que celebrar hasta darla por conseguida y poder decir que nunca más habrá guerra entre nosotros.

Elecciones en el Reino Unido : Lo que quieren los candidatos en liza.

Autores :

Hervé Moritz , Robin Alves, Thomas LymesJaan (Le Taurillon).

Traducido por Iñigo Cruz.

Hoy es día de elecciones en el Reino Unido. Laboristas y conservadores , a la cabeza de los sondeos, saldrán del virtual empate en las próximas horas en unas elecciones que los medios anuncian ya como las reñidas de los últimos años. Antes de tener los resultados del escrutinio, hacemos un pequeño recorrido sobre las maniobras políticas en curso y las posiciones de los diferentes partidos sobre la Unión Europea, posiciones que han sido los referentes de esta elección acompasada por los debates sobre la salida del Reino Unido de la UE (apodado “Brexit”).

Los británicos van a elegir a sus representantes en la Cámara de los Comunes, que trabajan en el Palacio de Westminster (imagen). Unas elecciones cuyo resultado se anuncia apretado. -foto de Berit Watkin

David Cameron quiere acabar el trabajo.

En la medida que el balance del actual primer ministro inglés, David Cameron, quien lidera la campaña de los conservadores, resulta particularmente moderado, sobre todo por causa de la crisis financiera que ha afectado duramente al Reino Unido, éste se dispone a utilizar su ultima promesa, la de un referéndum para la salida o el mantenimiento del país en la Unión Europea de aquí a 2017. Este referéndum dependería  de su reelección , para ello el líder conservador cuenta con utilizar su determinación en la reescritura de las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea. Con este referéndum, espera presionar al Consejo Europeo para forzarlo a negociar los tratados europeos, en beneficio del Reino Unido. Además, el líder conservador se ha dado a conocer por sus ataques contra los jueces de Estrasburgo,  dejando ver, en numerosas ocasiones, su proyecto de abandonar la Corte Europea de Derechos del Hombre.

David Cameron, el carismático primer ministro saliente, ha intentado en vano llevar la elección al bipartidismo de antaño. Frente a su adversario el laborista Ed Miliband,  solicita a sus votantes el ser reelegido para “terminar el trabajo” Las cifras recientes del paro, reducido al 5,7% y de la tasa de crecimiento de un 2,4%, ayudan a olvidar los recortes drásticos efectuados en subsidios y servicios públicos, especialmente en sanidad, que aparece como uno de los grandes retos de la campaña sobre el fondo de las negociaciones del TTIP.  Se apoya igualmente en su éxito de su política exterior reciente, muestra de su inflexibilidad hacia el Kremlin y los resultados del problema Iraní. Liberal, desea continuar su política de aligerar los trámites administrativos. Por último, es sobre la inmigración  el aspecto en el que  ha centrado su campaña, un tema de preocupación de los electores británicos. Ha reafirmado su voluntad de luchar contra el “turismo social”, sacando a relucir  el tema de libre circulación en la Unión Europea.

Sin embargo, en los sondeos, que muestras una dispersión en los sufragios, los dos partidos principales recogen el 33% de los votos, resultados que anuncian unas negociaciones largas con los pequeños partidos para formar una coalición de gobierno. En este último punto, el partido conservador no podrá apoyarse en su actual aliado, el partido liberal-demócrata, que cae en las intenciones de voto.

“Ed el rojo” avanza con su propio ritmo.

Antaño euroescéptico, el partido laborista se ha convertido, después de la ratificación del tratado de Maastrich,  la evolución del partido conservador y la elección de Tony Blair en mayo de 1997,n un partido pro-europeo. Hoy día, dirigido por Ed Miliban , apodado « Ed el rojo » por sus inclinaciones muy a la izquierda, el partido laborista cuenta con destronar a David Cameron. Al contrario que los conservadores, los laboristas repiten que no organizarán un referéndum, salvo en el caso de que se transfieran más competencias de los estados miembros a Bruselas. El partido indica que es necesario « privilegiar el interés nacional, reformar pero no abandonar la Unión Europea ». Denis MacShane, antiguo ministro encargado de asuntos europeos con Tony Blair añade que “Europa es la línea divisoria más clara entre derecha e izquierda en la presente campaña,  oponiéndose al referéndum, Ed Miliban ha corrido el riesgo de perder a una parte del voto laborista pero muestra cualidades de líder”. En efecto, para el líder laborista, el Reino Unido tiene su lugar en la Unión y debe participar en su reforma profunda “ el Reino Unido debe ser un miembro comprometido en el seno de la Unión europea reformada “ . De manera clara, la diputada laborista Emma Reynolds concluye lo siguiente: “ nunca conseguiremos convencer a los británicos de amar a la Unión Europea, pero destacando los beneficios y sobretodo hoy día , los riesgos que conllevaría una salida, nuestro ciudadanos sacarán las conclusiones correctas “. Sin embargo, esta confianza ciega esconde un programa de tibias promesas.

En este ámbito, el partido laborista recuerda que “más de tres millones de empleos en el Reino Unido están ligados a intercambios con la Unión Europea, el principal  mercado de exportación” Es sobre unos “cimientos económicos sólidos“ que el partido quiero construir su política. Sin embargo, Ed Miliban no se atreve a anunciar su voluntad de devolver el equilibrio al presupuesto. situando su política en la misma línea que la de su adversario David Cameron. Para diferenciarse, se erige en defensor de las personas corrientes frente los poderosos banqueros de la City londinense.

Buscando una alianza con los Verdes y con el micro partido nacionalista galo Plaid Cymru liderado por Leanne Woodet, opuesto a las políticas de austeridad, Ed Miliban se opone a una alianza con el partido independentista escocés (SNP) : “no voy a sacrificar la unidad de nuestro país”. En respuesta a esto, el SNP ha declarado que “el señor Miliband  parece preferir antes ver a David Cameron y los conservadores en el poder que trabajar con el SNP”. Para el laborismo, los márgenes de maniobra serán estrechos.

El partido liberal demócrata, la tercera fuera, en declive

Aunque el Partido Liberal-demócrata se imponga, después de varias décadas, como la tercera fuera del país, entre laboristas y conservadores ,en partido indispensable para una coalición gubernamental, este debería perder varios escaños. En efecto, reuniendo a los contrarios a la guerra en Irak y liberales que no aprecian el euroescepticismo de los conservadores, participes desde 2010 de la coalición gubernamental que respalda a David Cameron, los liberales son víctimas de su propio resultado. Los conservadores han logrado colocarles la responsabilidad de las políticas de austeridad y de la guerra de Libia, dos lastres que han hecho perder a los liberal demócratas una parte de su electorado de izquierda. Los liberales han ya anunciado que están abiertos a negociar tanto con los conservadores, anteriores socios de gobierno, así como con los laboristas. Una posición entre los dos que corre el riesgo de ser penalizada en las urnas. La noche se anuncia complicada, los liberales podrían alcanzar un resultado del 8% de los votos, dejando lugar a nuevas fuerzas en juego.

Los euroescépticos de UKIP tiene el viento en popa.

Partido euroescéptico, antifederalista y militante a favor de la retirada de la Unión Europea, el partido por la independencia del Reino Unido (UKIP en sus siglas en inglés) es conocido por los europeos por sus intervenciones sonadas en el Parlamento Europeo. Su líder actual, Nigel Farage es copresidente del grupo Europa de la libertad y la democracia y desea que el Reino Unido “sea de nuevo gobernado por unas leyes adaptadas a sus propios deseos y por su propio parlamento.” . La salida de la Unión surge como la solución a todos los problemas que sufre el país en un escenario descrito por Nigel Farage. Su solución, una independencia total del Reino Unido, Para hacer esto,  está a favor,  del denominado “brexit” , del restablecimiento de los controles a las fronteras en un sistema de puntos para controlar la inmigración , tema que ha suscitado números debates durante la campaña,  implicando principalmente a la comunidad de europeos que trabajan en el Reino Unido. Considerándose igualmente como “verdaderos liberales” Nigel Farage y sus partidarios desean deshacerse de la burocracia y de las organizaciones intergubernamentales superfluas.

El éxito de UKIP en el Reino Unido tiene sus consecuencias. La opinión  pública británica es cada vez más euroescéptica y muchas personas , desconfiando de David Cameron y su falta de firmeza ante Europa y la inmigración, han abandonado a los Tories, los conservadores. Si UKIP causó sensación en las últimas elecciones europeas llegando en cabeza con un 26.77% de los sufragios, aún así tendrá problemas para imponerse. Podría encontrarse en una situación agridulce al respecto de los distintos movimientos en la opinión pública británica, pero no podrá apenas llevarse más de una docena de escaños (15 en el mejor de los casos) en razón del modo de escrutinio. El partido de este modo evoca la posibilidad de un apoyo, caso por cas del gobierno conservador « buscaré concluir un acuerdo en el cual tendremos votos sobre temas cruciales como aquellos del presupuesto y en contrapartida pediremos unos criterios muy específicos para el referéndum sobre la Unión Europea. Quiero un referéndum justo organizado en 2015 » declara Nigel Farage. Mientras, frente a la subida de los independentistas escoceses, el alineamiento con los conservadores podría ser más claro. Incluso si el apoyo británico a UKIP cae en el plazo de poco tiempo, alcanzando un 13% de los sufragios estimados, el partido es una fuerza política real en el Reino Unido y  hará notar su peso en las negociaciones para una futura mayoría.

Ironías de la historia, el emblemático Nigel Farage podría abandonar el Parlamento Europeo con varios de sus correligionarios para entre en el Parlamento británico, amenazando la estabilidad de su grupo parlamentario en la cámara europea.

La revancha de los escoces en el Palacio de Westminster             

El partido Nacionalista escocés (SNP en sus siglas en inglés) podría dar una de cal y otra de arena en estas elecciones. El partido salió reforzado del referéndum por la independencia de Escocia en septiembre de 2014 durante el cual, casi 45% de los Escoceses han votado por la independencia, un resultado que da garantías de traducirse en un buen resultado en Escocia y debería llevarle a obtener la mayoría de los escaños ocupados actualmente por los laboristas. Este último podrá verse obligado a negociar una coalición con el fin de constituir una mayoría suficiente para llegar al número 10 de Downing Street, pese a las reticencias de Ed Miliban.

Profundamente eurofilo, el partido se opone a toda solida de la Unión Europea e incluso llega a proponer en su manifiesto « Por una Escocia más fuerte » que en caso de referéndum sobre el mantenimiento del Reino Unido en la Unión Europea, una doble mayoría se establezca con el fin que las entidades constituyan el reino pueda pesar igualmente en esta decisión.

Su líder, Nicola Sturgeon, quien tomó la cabeza del partido tras la salida de su jefe, el emblemático Alex Salmond, a continuación del referéndum escocés , ha igualmente hecho escuchar un referéndum sobre la salida de la Unión podría conducir a un segundo referéndum ,escocés esta vez, sobre la independencia.

El manifiesto del SNP da también una muestra de su visión sobre Europa, Muy ligada a la libre circulación en el seno de la Unión Europea, reconoce « los aportes de los ciudadanos europeo de lo que se beneficia Escocia y las oportunidades dadas a los escoceses en el seno de la Unión Europea ». Finalmente, el partido demanda que se consagre una mayor parte a la administración centralizada, tal como se presentan en el seno del Reino Unido , en el seno de las instancias europeas.

Los verdes y los eurófilos que interesan al partido laborista.

 “Nuestra visión de Europa es positiva, y no se basa en el miedo o la nostalgia “ con esta palabras comienza el programa de los Verdes, el partido ecologista británico, al que los últimos sondeos otorgan un 6% de los votos. Incluso si el Reino Unido puede romper con sus raíces europeas, son favorables, en nombre de la democracia, a tener un referéndum sobre  la permanencia del Reino en la Unión Europea. Su visión política sobre Europa se articula esencialmente en torno a la reforma de una Unión “dominada por los intereses económicos, carente de control democrático y promotora de los intereses de las multinacionales más preocupada por sus benéficos que por sus ciudadanos” el partido se sitúa de este modo como el mejor aliado de los trabajadores. En caso de referéndum, el partido podría defender la permanecía del Reino Unido en la Unión, visto su compromiso más marcado.

Tras el escrutinio, es improbable que se dibuje una mayoría clara.  Desde esta noche , las negociaciones entre los diputados de la Cámara de los Comunes van a comenzar para dar un gobierno al Reino Unido, Un gobierno entre compañeros de fortuna sin gran afinidad.

¿HAY ALGUIEN AHÍ? LLAME A FEDERICA

Escrito por: Iñigo Cruz

Articulo originalmente publicado en la revista LA GRIETA On line

Me van a disculpar que empiece con la archiconocida pregunta retórica de Kissinger sobre la Unión Europea: ¿A quién debo llamar? Pregunta que aún hoy es de difícil respuesta. No obstante, si algo apuntan las maneras de la nueva alta representante de la UE para Asuntos Exteriores en Política de Seguridad (lady PESC), la italiana Federica Mogherini, es que ella está dispuesta a recibir la llamada que tanto estamos esperando.

Ciertamente, su punto de partida no es el mejor de los posibles. Su antecesora, lady Ashton, ha realizado un trabajo que podemos calificar de eficiente de puertas para dentro: echar a andar la maquinaria europea del servicio exterior no es baladí, pero sí gris, y la repercusión pública de su actividad ha sido, por decirlo diplomáticamente, escasa.

Con esos antecedentes, nuestra nueva alta representante llegó al cargo bajo miradas suspicaces, ya que en su contra se adujo su escasa experiencia en un puesto ministerial. Cierto, carece de una prolongada carrera en el área, sin embargo a su favor tiene que, desde 2008, se ha mostrado activa (por ejemplo en el Consejo de Europa) y desde que ha ocupado el cargo ha mostrado no tener miedo a la tarea, estrenándose con llamadas de atención como la declaración para el reconocimiento del Estado palestino y la frenética agenda de viajes en este último mes.

Mientras, en la lista de asuntos pendientes que tiene por delante Mogherini, en orden de importancia, según un servidor, estos son los más relevantes:

  • Rusia (y el conflicto en Ucrania): gran asignatura pendiente de la UE como unidad. Aquí el entendimiento con el presidente del Consejo, el polaco Donald Tusk, será clave para poder presentar una imagen y discurso uniforme frente a Putin.
  • Mediterráneo y Oriente Medio: inmigración, terrorismo, países en guerra, crisis económica, conflicto israelí-palestino y todo ello en el patio trasero de la UE. Sin duda, habrá de saber coordinarse con los países miembros de la cuenca mediterránea y con los demás comisarios afectos. A su favor, venir de un país mediterráneo (y el apoyo de su primer ministro Renzi).
  • Candidatos y países vecinos : asunto poco visible a priori. Las exrepúblicas yugoslavas, ahora encarriladas, siempre están prontas a salir de la línea marcada, junto con una Turquía bajo el liderazgo de Erdogan, quien se debate entre su rol con la UE y convertirse en potencia regional independiente.
  • Tratado libre comercio con EE. UU.: patata caliente donde las haya, para ella y toda la Comisión. Las negociaciones han sido criticadas por el oscurantismo con el que se llevan. Será una asignatura clave para ver el juego en equipo de Mogherini.
  • G-20, Asociación del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) y China: aquí la dificultad radica en la multitud de asuntos político-comerciales, a los que hay que sumar el tener que lidiar con un coro de 28 voces, cada una con prioridades e intereses dispares, y el ser capaz de sacar el máximo rendimiento a las herramientas de las que dispone la UE.
  • América Latina y África subsahariana: los grandes olvidados de la política exterior comunitaria. ¿Ocuparán un puesto relevante en la nueva agenda de lady PESC?¿Podrá recuperar el terreno perdido frente a China?
  • ¿ONU-Consejo de seguridad?: Este punto es una hipótesis, pero, ¿en caso de producirse la tan esperada, pero nunca llegada, reforma del consejo, será capaz la UE de agruparse en un solo asiento para la UE?

En contra, las potenciales piedras que podrá encontrar son unos tratados que a veces dejan poco claro sobre quién recae la responsabilidad exterior, si bien Juncker parece tenerlo claro. ¿En qué medida Tusk querrá mayor KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERAprotagonismo en política exterior? A su vez, carece de un presupuesto propio, ya que depende del de la Comisión y este a su vez de un Parlamento Europeo con poderes reforzados y con un tercio de eurodiputados que podemos calificar de euroescépticos o eurocríticos, insuficientes para bloquear las grandes líneas de acción, pero suficientes para ser la eterna china en el zapato.

No podemos olvidar que la política exterior suele ser un asunto jugoso para los gobiernos. Resultará difícil que quieran dejarse robar protagonismos o atenerse a la línea acordada desde Bruselas. No obstante hay una pincelada de optimismo: el reciente acuerdo en noviembre entre Alemania y Francia, al que se suma Polonia, y ha sido conocido como Triángulo de Weimar. En este acuerdo por fin se reconoce expresamente la necesidad de una política exterior común —es decir, compartir embajadas— y así lo harán Francia y Alemania. Si eso lo han hecho los grandes, con el tiempo, ¿no sería lógico ver a los 28 estados miembros en una embajada y bajo una misma bandera?

Pero no desfallezcamos, Mogherini tiene a su favor valiosas herramientas: un servicio exterior plenamente operativo y con representaciones en todo el mundo y un presidente de la Comisión (Juncker) que ha dicho que pretende viajar poco y cederle el protagonismo en su área. Al mismo tiempo, el nuevo esquema de la Comisión integra el interés en la política exterior y en él la alta representante ocupa el puesto de vicepresidente en el grupo de trabajo más relacionado con la política exterior y con el mandato expreso de su presidente de dirigir y coordinar esfuerzos. Y no puede faltar el poder blando, o lo que es lo mismo, la Unión Europea como referente, pues pese a las críticas que recibe, sigue siendo un ejemplo a seguir en integración, paz y bienestar, un hecho que siempre cuesta reconocer a los demás países y que en buenas manos es una útil herramienta.

En resumen y para toda la ingente lista de tareas por realizar, mi consejo al señor Kissinger es que llame y pregunte por Federica, quien tiene 5 años por delante para demostrar que la UE sigue ahí, siendo un actor relevante a tener muy en cuenta y que está en ello.

El espectáculo circense europeo

Escrito por Iñigo Cruz

El presente artículo fue publicado originalmente en la revista LA GRIETA

Con todos ustedes, en la pista central ¡las instituciones malabaristas de la UE! No, no nos hemos equivocado de columna, vamos a hablar de Europa y no de Circo, o tal vez sí. Si me permiten el símil con las instituciones europeas y, en particular, sus tres cabezas más visibles (Juncker- Presidente de la Comisión, Tusk- Presidente del Consejo y Moguerini – Alta representante de la UE)  conforman una peculiar agrupación cuya gestión puede asemejarse a la de un trío de malabaristas circenses acompañados de un maestro de ceremonias, el Parlamento Europeo (y su Presidente Martin Schultz).

4985920361_7e5ecd29a0_z Imagine el lector un malabarista, con sus malabares ardiendo ¿Cuántos pueden manejar al mismo tiempo y ¿Cómo? 5…¿Tal vez 10? Ahora bien, cuando se le une otro malabarista, el número de los que pueden mantener en el aire aumentará a..¿15, 20? ¿Y si son 3 los malabaristas?[1]

Pues aún más. Volvamos ahora al ámbito europeo y pongámonos en 2 escenarios diametralmente opuestos: los tres malabaristas se compenetran a la perfección y realizan un número espectacular con docenas de malabares en el aire o se pelean y todo acaba por los suelos. Si empezamos por la parte de antecedentes, la experiencia previa del trío Barroso-Van Ron Puyu-Ashton no puede calificarse de un gran ejemplo. El perfil bajo adoptado por ellos y a su vez, buscado por los Estados miembros (sin olvidar el protagonismo de la Canciller alemana que ayudó a eclipsarlos), no puede decirse que diera pie a grandes desavenencias o luchas de poder pero tampoco a realizar grandes hazañas. Dicho de forma más mundana: dejaron gran parte de las gradas del circo por barrer.

Tengamos también en cuenta las reglas de juego: Tratado de Lisboa para los amigos o Tratado de la Unión Europea y Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea para el resto. En cualquier caso, con mucha trampa, en ellos se deja constancia de las capacidades de cada uno, pero sin entrar en una definición clara. Antes de seguir me van a disculpar, si cito aquí los tratados, al menos de palabra, pueden confiar en mí o leer el pie de página para ver los artículos referidos, pues tengo el firme (des)propósito de usar lo menos posible el vocabulario técnico de la UE, salvo cuando quiera que se echen la siesta.

 

Pues bien, agárrense que vamos a “liarla parda”. Según nuestro amigo el Tratado de Lisboa, en políticas tan notorias como la Exterior, encontramos que “el Presidente del Consejo Europeo asumirá la representación exterior, sin perjuicio de la Alta Representante” , quien está “al frente de la política exterior y de seguridad común de la Unión”[2] y ”…presidirá el Consejo de Asuntos Exteriores” y “será uno de los Vicepresidentes de la Comisión”…(más que Alto o Alta, habría que calificarla de bipolar con 2 cargos en 2 instituciones) ..y la Comisión “con excepción de la política exterior y de seguridad común… asumirá la representación exterior de la Unión”. Pero hay más…como guinda al pastel “La Unión dirigirá la política exterior y de seguridad común…”[3]  Conclusión: ¿¿Qué??¿¿Quién??¿¿Cómo??  Cualquiera que lo lea con un mínimo espíritu crítico puede pensar que lo dicho es la perfecta excusa para no hacer nada, si es que se ha enterado de algo, o finamente, comenzar un eterno debate sobre quién hace qué y tirarse los malabares a la cabeza.

 

Ahora bien ¿Y sí lo miramos desde el otro lado? Pongámonos ahora en la 6904304987_894a6a7135_otesitura que los tres se entienden a la perfección y sus aspiraciones políticas (y por qué no, egos) no chocan, sino se complementan. La falta de definiciones milimétricas les dota de la agilidad necesaria para alcanzar un acuerdo entre ellos, si ellos quieren. Tusk y Moguerini en los vértices más cercanos al público, Juncker un poco más atrás (a diferencia del anterior presidente Barroso, no busca ocupar la primera línea del photo call, no lo dice un servidor, lo dice él). Los perfiles de nuestro tres artistas circenses se complementan bastante bien, conjugan experiencia con energía y trasfondos políticos muy distintos que les permiten abarcar distintos escenarios. Por ejemplo Tusk debe entenderse con el oso del circo (Rusia), Moguerini lidiar con el cañón explosivo (Oriente Medio) y Juncker controlar la taquilla (ronda negociadora de la OMC o presupuestos de la UE).

Y todo esto, mientras (Super) Mario Dragui, doma a las fieras, es decir, calma los mercados desde el BCE y Martin Schultz, presidente del Parlamento Europeo, en su calidad de maestro de ceremonias promociona a nuestros malabaristas o les pone alguna zancadilla, pues no olvidemos que si hay un €  del presupuesto de la Unión implicado, el Parlamento habrá de pronunciarse y también éste quiere su ración de atención bajo los focos, pues a fin de cuentas, es el representante directo del público (los ciudadanos) en la pista.

En conclusión; ¡PASEN Y VEAN! Los próximos 5 años pueden dar pie a un espectáculo memorable, donde entre trapecistas, malabares, fieras y payasos, veamos surgir una Unión Europea digna del espectáculo más grande del mundo. Mientras tanto, seguiremos describiéndoles la función desde estas líneas.

Recuerden que la UE puede ser fácil y divertida,

[1] Existe un teorema en juegos malabares, planteado por Claude Shannon, donde se plantea que el número de malabares que pueden manejarse es proporcial al número de manos.  https://www2.bc.edu/~lewbel/jugweb/sciamjug.pdf

[2] Ver T.U.E art 13 y ss donde se describen las competencias de cada Institución

[3] Art 25 del TUE

La Revolución Podemos

Escrito por: Gaëtan Trillat

Tñitulo original: La Révolution Podemos

Traducido por: Miguel García Barea

Con apenas un año de existencia, Podemos ha revolucionado la escena política española. El pasado mes de mayo recogió casi el 8% de los votos en las elecciones europeas, con un total de  1,2 millones de votantes. A finales de agosto, una encuesta sobre las elecciones generales en 2015 lo colocó tercero detrás de los dos grandes partidos, el PP (Partido Popular) y el PSOE (Partido Socialista). A menos de un año de las elecciones que marcarán el final del mandato de Mariano Rajoy, en el poder desde 2011, Podemos encabeza  actualmente las encuestas con un 27% de los votos y parece haber alcanzado su objetivo: sacudir «la casta”, es decir, a la élite político-económica  conformada  por la Troika, los bancos y los partidos políticos.

revolución podemos

Si  en gran parte de Europa fueron partidos de extrema derecha quienes se subieron a la ola del euroescepticismo a consecuencia de la crisis económica, en España la respuesta más solida y contundente  contra la clase política es de extrema izquierda. El origen de Podemos se remonta a mayo de 2011, cuando el movimiento 15M de la Puerta del Sol (los autodenominados  Indignados, equivalente español a Ocuppy Wall Street)  había revolucionado el país.  Desde este movimiento anti-austeridad se veían  sin aliento: ni querían ni podían formar parte del sistema político clásico, que había decepcionado a un 65% de españoles, quienes en una encuesta habían mostrado su simpatía por los Indignados.

Hace menos de un año, el diario digital Público (de tendencia izquierdista) sacó a la luz un manifiesto cuyo objetivo era «convertir la indignación en el cambio político», firmado por una treintena de intelectuales. El texto, que en su momento pasó desapercibido, pidió la creación de una lista electoral europea común incorporando las ideas generadas por el movimiento 15M. Poco después nació Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza.

Este profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, de tan solo 36 años y apodado «El Coletas»(por su imagen) es una caricatura de la Izquierda Política: nació en el barrio obrero de Vallecas, en las afueras de Madrid, en el seno de una familia republicana, militó en la Juventud Comunista y posteriormente pasó por diversos movimientos antiglobalización. Y  pasó a formar parte de la Opinión Pública gracias a su participación en diversas tertulias políticas televisivas, en especial por aquellas que dirige: Fort Apache (Hispan TV) y Ta Tuerka (online, actualmente en la web del diario Público). Con su dominio de la retórica y de los medios de comunicación, Pablo Iglesias se ha convertido en el hombre más popular de la política española actual.

La ciudadanía contra la «casta»

Podemos pone el acento en los temas que son especialmente relevantes en la España gobernada por Mariano Rajoy: en primer lugar, su programa económico seduce a aquellos que han sufrido las consecuencias de los planes de austeridad. El gobierno español indigna a sus ciudadanos cuando les habla de «la salida de la crisis», mientras que hoy en día un español de cada cuatro está por debajo del umbral de la pobreza y uno de cada cinco en paro (de entre ellos, un 10% son menores de 25 años ). Al mismo tiempo, Iglesias y sus allegados han propuesto, entre otras medidas, la creación de una renta básica de alrededor de 500 euros para todos los ciudadanos (la llamada Renta Básica Universal), cambiar la edad de jubilación a los 60, la jornada laboral 35 horas semanales o el aumento del salario mínimo (€ 645 en la actualidad).

Pero la economía no es el factor decisivo en el crecimiento y la consolidación de Podemos, quienes presentan un programa de izquierda radical clásico, comparable al de Izquierda Unida, el «Front de Gauche» español, que existe desde hace décadas y en los últimos años no ha superado el 6% de los votos.

Lo que hace más atractivo al partido Podemos es la lucha contra la corrupción del “régimen 1978″, heredero de la Transición posfranquista y que es objeto de un rechazo muy acusado. En España, el nivel de corrupción política casi haría pasar a Francia como un país modélico: más de dos mil casos están actualmente bajo investigación judicial con un coste estimado de 40 millones de euros al año por el Estado. Incluso la sacrosanta monarquía se ve afectada por el fenómeno, mientras que los partidos políticos están completamente desacreditados: los españoles le atribuyen una nota de 2 sobre 10 según una encuesta reciente sobre la confianza en la política.

Podemos no solo critica la situación existente, sino que desea iniciar una “revolución democrática” real. El partido tiene una estructura original integrada por los «círculos», una red de asambleas locales o regionales (cultura, deporte, energía, deuda soberana, etc.) distribuidos por todo el País. Este sistema de círculos busca promover la idea de una democracia participativa y parte de su éxito se debe a la retórica. Como ha explicado varias veces el politólogo Íñigo Errejón, se trata de la abolición de la tradicional división izquierda-derecha para resaltar otra división que aúna a «la democracia contra la oligarquía o incluso a la ciudadanía contra la casta». Un enfoque populista y reclamado como tal.

 

Con un programa de izquierdas más que asumido, más con una estrategia alternativa a la división tradicional, nos encontramos con un cóctel que parece funcionar y que en Francia ha inspirado Jean-Luc Mélenchon, que en los últimos meses no se define más como “de Izquierdas» sino “del pueblo».

¿Hacia una deriva presidencialista?

De la misma manera que en Francia se acusa a Mélenchon de ser omnipresente y omnipotente dentro de su partido, cada vez más voces se alzan contra el método Iglesias: de hecho, en la conferencia de noviembre, Iglesias fue confirmado como jefe del partido con más del 88% de los votos. Su concepción «vertical» del partido se consideró una traición a los ideales originales para algunos activistas de Izquierda Anticapitalista (partido asociado con Podemos).

El proyecto de Iglesias respalda la creación de un puesto de Secretario General, junto con un consejo de coordinación integrado por doce personas nombradas por él, y resta importancia a los círculos. La cabeza de Jorge Lago partido siquiera reconoce: «No podemos trabajar de la manera que queremos, porque estamos en un sistema político jerárquico. Debemos hacer malabares para compatibilizar la realidad con el deseo de otra sociedad posible».

Podemos ilustra la conocida paradoja de una parte de la izquierda radical universal, confrontada por unos principios democráticos sólidos por un lado, y la admiración a un líder carismático por otro. Pero estructurándose como un partido político clásico maximizan sus opciones de triunfar en las próximas elecciones generales, que es lo único que interesa a Iglesias y los suyos. Sirva como prueba de que ahora se les tome en serio que el “Pierre Gattaz español”, Juan Rosell, ha pedido recientemente una gran coalición PP-PSOE para frenar su ascenso. Un deseo también formulado por el que fuera Presidente del Gobierno español, Felipe González (1982-1996)el pasado mes de mayo.

«La Creación de las identidades nacionales» de Anne Marie Thiesse

De Thomas Lepeltier

Título original: «La Création des identités nationales» d’Anne-Marie Thiesse

Traducido por Íñigo Cruz

LG-CreationIdentites

El origen de las naciones europeas no se remonta a la noche de los tiempos, como nos cuentan sus historias oficiales. Su verdadero nacimiento, o más exactamente, su invención no es anterior al siglo XVIII. Lejos de ser fruto de un largo proceso histórico, nacieron cuando un puñado de hombres declaró que existían y se pusieron a demostrarlo.

La primera etapa consistió en buscar unos ancestros comunes, una población que viviese sobre un mismo territorio y a postular una continuidad histórica hasta la época moderna. A continuación, era necesario encontrar héroes para simbolizar la nación y elegir una lengua nacional. Finalmente, fue necesario establecer monumentos culturales, un folclore, unos emblemas, una mentalidad particular, etc… Una vez inventado este patrimonio “común” e “indivisible”, construido cada vez sobre el mismo modelo, no queda más que hacerlo reverenciar por las poblaciones a las que se dirige; las naciones, fruto de la imaginación y del proselitismo, habían nacido.  Se entiende así porque las referencias a unos grandes ancestros, tales como nuestros ancestros los Galos, una larga historia hecha de esfuerzos, sacrificios y devoción, hacia una vieja herencia a la vez simbólica y material , no crean más que la mitología. Es en todo caso lo que nos recuerda Ann-Marie Thiese en su estimulante libro, que muestra que no es la nación  la que da origen al nacionalismo, sino el nacionalismo quien da origen a la nación.

En 1761, un joven poeta escocés, James Macpherson, publicó un viejo poema épico traducido por él mismo del gaélico, pretendía haberlo recuperado de los habitantes de las Tierras altas de Escocia. El autor habría sido el bardo Ossian, hijo de un héroe epónimo de la epopeya y habría vivido a comienzos de la era cristiana, en la época de los antiguos celtas y sus druidas. El éxito fue inmediato. La crítica se entusiasmó y comparó este largo poema épico  a la Ilíada. Rápidamente las traducciones se extendieron por toda Europa y se reconoce en la épica ossianesca el momento fundacional de una revolución estética y cultural.

Algunos comenzaban a afirmar que la cultura  europea reposaba sobre otros monumentos culturales distintos a aquellos del mundo greco-latino. El clasicismo, fiel heredero y que se extendía por los salones, sobretodo franceses,  se veía abandonado a favor de una estética dirigida hacia las edades “bárbaras” , La Europa del norte y  los chabolas rústicas. Ahora bien, la epopeya de Ossian era una obra maestra que justificaba plenamente el cambio de referencia y Europa encontraba en la persona del viejo bardo un nuevo Homero, un Homero cuya memoria el pueblo escocés había sabido mantener viva. Al mismo tiempo, la cultura popular quedaba rehabilitada, erigida guardiana de las grandes obras del pasado, la cultura sabia y refinada del clasicismo quedaba declarada moribunda.

O bien, es necesario saber que la epopeya de Ossian era un libelo. Algunas críticas, desde su publicación, habían juzgado que el poema épico rescatado por Macpherson había sido, en gran parte, una invención. Estas objeciones no tuvieron prácticamente efecto, la idea del descubrimiento era demasiado seductora. Y además, Macpherson no estaba solo. En Berna, en Zúrich, en Copenhague… se había comenzado a publicar unos fragmentos de viejos poemas o de viejas sagas. Los bardos antiguos tenían, un poco por todo el continente, unos modernos emuladores que publicaban unas epopeyas u odas inspirándose en viejas leyendas. La invención de Macpherson venía tan bien traída en el combate contra la cultura clásica para que estos nuevos caciques del patrimonio europeo dieran crédito a aquellos que denunciaban la ausencia de autenticidad de este poema. Por ello, cuando en 1795, Rusia se vio dotada de una epopeya nacional de tipo ossianesco, la primera de su género en el continente. Las dudas formuladas en cuanto a su autenticidad no fueron, ahí tampoco, escuchadas. La obra, atribuida a un autor desconocido del silgo XII, fue considerada, inmediatamente, de una calidad igual a aquella de la Epopeya de Osssian. Los eslavos tenían de este modo su Ossian, o mejor aún, su Homero.

 

El sector editorial no era el único implicado por este gran movimiento de resurrección del pasado. En las reuniones de artistas encargados  de continuar la tradición de justas oratorias entre bardos, se organizaban cursos medievales. La religión de los druidas, dotada de una mitología y una liturgia evocadora de los megalitos, fue  también “resucitada”.  Se crearon academias de sabiduría.  En París, la Academia celta (1805) se proponía de este modo reconstituir las antigüedades nacionales a partir de los vestigios que se podían aún hoy encontrar en la cultura popular y los idiomas locales. En 1811, es en Suecia donde se creó la Sociedad gótica. Que tenía por misión estudiar las sagas y las crónicas de los antiguos Godos, queriendo reintroducir los usos de los antiguos escandinavos, los miembros se reunían en los bosques para beber hidromiel en cuernos y adoptaban nombres de héroes legendarios.

Esta nueva sensibilidad no se apoya únicamente en el trabajo de los poetas y los coleccionadores. Algunos y particularmente Johann Gottfried, intentarán darle un giro más teórico. La obra filosófica de este último se desplazó hacia una glorificación de la cultura popular. Para dar vida a la cultura, consideraba que en efecto, era necesario inspirarse en los restos de una poesía original, surgida de una época donde la lengua, la poesía y el pueblo eran uno; de ahí la necesidad de recolectar los cantos populares que habían preservado la historia heroica de los ancestros de cada pueblo. Este fantasma de los origines desembocaba naturalmente en el surgimiento de un sentimiento nacional. Herder exhortaba de esta manera a aquellos que tenían por lengua materna el alemán para tomar consciencia que formaban una nación. Y fustigaba el uso del francés por las élites de su país natal por la misma razón, quienes usaban el alemán para dirigirse al servicio. Pero aun siendo un patriota alemán, Herder no era menos universalista ya que afirmaba la igual dignidad de cada nación. Su obra pudo,  de este modo, convertirse rápidamente en una referencia para toda Europa. La idea de una nación que reposaba sobre la lengua y una tradición específica encontraba su justificación. Iba a dar un apoyo a todos aquellos que, después del triunfo de la epopeya de Machpherson, se habían puesto a buscar las glorias pasadas nacionales.

Así, este movimiento, situado bajo el signo de la urgencia por temor a ver desaparecer rápidamente los vestigios del pasado, comenzaba a cambiar de orientación. Inicialmente orientado contra el clasicismo, fue concebido a partir de los primeros años del siglo XIX, como  un proyecto educativo que buscaba unir a toda la población en la conciencia de su destino común. El pueblo, es decir el paisanaje. No era solo un fósil viviente de una tradición ancestral, se convirtió cada vez más, en expresión inamovible del genio nacional. En relación íntima con la tierra, el paisanaje podía servir en adelante, para demostrar que a pesar de todos los cambios observables la nación permanecía idéntica a ella misma. Es por lo que este movimiento de creación de las identidades nacionales, nacido con el desarrollo industrial, expresando a la vez un rechazo por esta modernidad, por exaltación del pasado y del mundo rural y al mismo tiempo permitía, como lo sugiere Ann-Marie Thiesse, esta entrada en la modernidad tranquilizando a una población a través de la afirmación de permanencia de su identidad.

En todo caso, para suministrar a cada nación el conocimiento de su pasado necesario a la consciencia de su unidad, era necesario sumergirse en la historia de toda Europa. El nacionalísimo se inscribía en un cosmopolitismo, al menos para los intelectuales. Este fue, en efecto en una gran emulación internacional que estos últimos suministraron a cada población, todos los elementos que les permitían definirse en tanto que nación. Los dos hermanos Grimm se convirtieron en este plano, una referencia inevitable. Portadores de una proyección patriótica claramente anunciada, llevaron a cabo investigaciones sobre el conjunto del patrimonio europeo. Sus publicaciones sobre el patrimonio germánico (sobre los cuentos populares, la lengua, el derecho, las costumbres y tradiciones) alternando así con sus escritos sobre los patrimonios escandinavos, inglés, finés, español… fueron tomados como modelos por todas las construcciones identitarias.

He aquí, sucintamente desglosado, el contexto cultural en el seno del cual la Europa de las naciones sustituyó a la de los príncipes. Analizándolo con detalle, Ann-Marie Thiesse despliega con elegancia un gran volumen de información para contarnos como poetas, lingüistas, historiadores y también élites políticas se pusieron a trabajar a la par para convencer a vastos y dispares grupos de población que existía un nexo primordial superior a todo lo que les dividía. Así descubre cómo han sido elaboradas las lenguas nacionales cuando la ecuación “una lengua = un pueblo” no tenían nada de evidente vista la diversidad de hablas locales.  Descubrimos como los grandes ancestros han sido reivindicados por ciertas poblaciones a pesar de la ausencia de lazos históricos claramente establecidos (destacan los Dacios con los rumanos y los hunos con los húngaros…) o a pesar de la diversidad de poblaciones reunidas en una misma nación. Así fueron designados los ancestros comunes a los auverginenses y a los normandos, o a los sicilianos y a los piamonteses, por ejemplo. Igualmente descubrimos como a continuación de la epopeya de Macpherson, aparecieron varias epopeyas nacionales marcadas ellas también como provenientes del “abismo de los tiempos”. Descubrimos como las poblaciones paisanas fueron elevadas al estatus de guardianes de las tradiciones ancestrales que ellas  ignoraban muy a menudo y como las nuevas naciones se han inventado todas un folclore. Descubrimos como las vestimentas recientes se han puesto a representar el traje tradicional de ciertas poblaciones (el más célebre el kilt escocés). En fin, se descubre, entre tantas otras cosas, como se  impuso y continúa imponiéndose, por la prensa, la literatura, la escuela el deporte… este sentimiento nacional. Tantas informaciones que invitan a posar una mirada crítica sobre la historia de Europa y sobre el fantasma de la identidad….

 

No unimos países, unimos personas, Erasmus- 2ª parte

(Continuación del artículo anterior..)

Pero aún tenemos que aclarar esa referencia a un fermento, a una unión de los hombres de la que hablaba Monnet, algo que también indicábamos no es una meta fácil. Vemos cómo en los últimos años varias han sido las iniciativas para crear una verdadera unidad europea, desde el euro, más allá de su vertiente económica, al malogrado proyecto de constitución europea , pero entre todas ellas una brilla hoy día con luz propia : Erasmus. Siete simples letras  que abren las puertas a la creación de la  verdadera Europa como una sola unidad.

En este momento, a alguno de los presentes le puede surgir la duda que mencionábamos al principio ¿Por qué el Erasmus entre todos los programa de intercambio de estudiantes? ¿Por qué no puede ser cualquier otro? Cierto ¿ Qué es lo que le convierte en algo tan especial al Erasmus?

 

keep-calm-and-enjoy-erasmus-8El Programa Erasmus es un caso singular, ha  ido creciendo, evolucionando y mutando hasta ser el programa de intercambio por excelencia. Para demostrar esto no quiero aburrirles con estadísticas, así que me referiré al día a día de nuestra vidas y les propongo hacer un experimento: si salimos fuera de la sala y  preguntamos a cualquier profesor o estudiante  por los programas de intercambio en el marco europeo, salvo que nos topemos con el coordinador de los mismos, con seguridad nos darán  un nombre por encima de todos. Erasmus. ¿Quién no ha utilizado la expresión “Esto es como el Erasmus pero se diferencia en…” para hablar de otros programa de intercambio? Miremos la prensa: hará 2 semanas que apareció un titular sobre un proyecto de creación  del “Erasmus para iberoamérica” y así otros muchos ejemplos. Está claro que dentro del Programa Erasmus hay una fuerza interna que lo impulsa, no puede ser una casualidad.

 

Otro aspecto importante es que la fuerza que impulsa al Erasmus no acaba de ser entendida por las mismas autoridades que los que la pusieron en marcha ya que no llegan a imaginar en su totalidad en qué consiste la experiencia de ser un estudiante en el extranjero bajo el signo Erasmus. Recientemente, con motivos de la celebración del 20 aniversario de Erasmus en el seno de la comisión, su  presidente (José Manuel Durao Barroso)  declaraba que «Erasmus se ha convertido en algo más que un programa educativo… ,se ha convertido en un fenómeno social y cultural. Es un ejemplo excelente de lo que la coordinación europea puede lograr en el ámbito de la educación,» pero ¿Sólo en el ámbito de la educación? Indudablemente el Presidente Barroso tienen razón aunque desde mi humilde punto de vista se queda corto, no llega a vislumbrar el alcance de esta  experiencia.

 

Desde que se creó el programa Erasmus, la Comisión ha realizado un gran trabajo para evaluar, analizar y cuantificar el Erasmus y sus beneficios… ante todo en su variante económica, y mientras tanto  sólo se dejaba margen a un detalle personal, pero tremendamente significativo  y era la pregunta de ¿Qué había supuesto el Erasmus para el estudiante? A lo cual más del 80% de los participantes, en cada edición del estudio, respondía exactamente lo mismo: “su Erasmus les había abierto la mente”

 

Interesante coincidencia que demuestra que aquellos que han vivido el Erasmus saben que hay experiencias, sentimientos, pensamientos que no pueden reflejarse sobre el papel, por muchas encuestas e informes que publique la comisión, por mucho esfuerzo que se ponga por parte de las miembros de las instituciones , o incluso nuestros padres y hermanos, solo un Erasmus sabe lo que siente un Erasmus y lo más importante, lo que ha vivido.

direccionesNo obstante, esto no ha de verse como algo negativo, como si solo los que hayan sido Erasmus pudieran pertenecer a un club exclusivo, peculiarmente exclusivo añadiría, ya que cuenta con más de 2 millones de socios y va camino de los 3. El Erasmus es una experiencia que transciende al estudiante y lo introduce en una nueva esfera, uno ya no es madrileño ,catalán o andaluz, no es francés, sueco o español, nos damos cuenta que somos EUROPEOS  y que lo que nos une es mucho más que aquello que nos separa. Una vez más, nos encontramos la clarividencia de Jean Monnet cuando nos dejó escrito “Haced Trabajar a los hombres juntos, mostrarles que mas allá de su divergencias o por encima de sus fronteras tienen un interés común.” A fin de cuentas  ¿No es ese el efecto del Erasmus?

Pero seguimos sin ver por qué es el Erasmus y no es otro programa el que consiguen este efecto. Y aquí voy a buscar otra vez ayuda en mi bagaje personal, dentro de esta experiencia vital en la  que se enmarca la labor de las jóvenes estudiantes europeos, quienes agrupados en una miríada de asociaciones de nombres o siglas más o menos pronunciables mantienen un ideal común, resumido en una palabra:  Europa.

Desde mi experiencia, puedo hablar en particular de una de ellas, la Erasmus Student Network o ESN, en la cual gozosamente he colaborado durante varios años, con la que realicé grandes proyectos y hoy con gente y ánimos renovados sigue al pie del cañón ayudando a los Erasmus día a día.

 

esn logoProbablemente su rasgo principal y más característico sea su origen, la  Erasmus Student Network nació en respuesta a una necesidad, la que indicaron un grupo de  los  3000 pioneros del programa ante la comisión, cuando al ser invitados para hablar de su experiencia, allá por 1989, estos coincidieron en indicar, dentro del buen resultado del programa, el mal trago que supuso llegar a la universidad de destino, la sensación inicial de desamparo antes de adaptarse a una cultura y un sistema de vida en algunos casos diametralmente opuestos  a los suyos. Esto era algo que iba más allá de las capacidades de la universidades de acogida. Así que aquel grupo consideró que la única opción era que los antiguos Erasmus ayudasen a los nuevos ayudando a otros Erasmus.

 

Desde entonces, ESN no ha dejado de crecer hasta alcanzar 33 países y casi 250 secciones por todo Europa, ayudando a los Erasmus que llegan a conocer e integrarse en la cultura de su país de acogida y, al mismo tiempo, ampliando su margen de acción hasta convertirse en uno de los movimientos europeos que más apoya la creación de un Espacio Europeo de Enseñanza y todo aquello que fomente la movilidad estudiantil .

 

Ahora bien, ¿Quién mejor que una organización de antiguos Erasmus para entender e intentar definir aquello que lo  hace único? En la búsqueda de este santo grial , hará ya 4 años en la reunión anual en Helsinki, fue cuando  se acuñó un palabra para describir el espíritu Erasmus, lo que se bautizó como el Pallomeri Spirit o simplemente Pallomeri.

 

Pero esta palabra no fue casual, fue tomada prestada del finlandés y su  significado real era “Piscina de bolas de plástico”. Muchos pensarán que no es más que una chiquillada o producto de un exceso de alguna bebida  alcohólica europea, tal vez, pero sin quererlo, la gente de ESN habían  encontrado lo que hace especial al Erasmus y es que en esta palabra  se encierra de un modo simple la razón de su grandeza..

logo_pallomeri Imaginemos que tenemos una pelotita de plástico, con ella podemos jugar un rato,  pero no tardaremos en cansarnos y obviamente con una pelotita nunca podremos  llegar a completar nuestro Pallomeri. Sin embargo, si tenemos una gran cantidad de pelotitas de colores tendremos nuestro Pallomeri y con él una experiencia inolvidable. Esa es la clave.  Cada  estudiante es como una pelotita, no importa dónde lo sitúes, en la UCM, en la Sorbona o en el Politécnico de Helsinki, sólo no es nada. Agrupemos ahora ese estudiante con otros en su misma condición y provenientes de toda Europa, jóvenes con miedos, ideas y deseos comunes (como muchos de los que estáis aquí)  es decir, de todos los colores, y metámoslos en un mismo recipiente llamado Programa Erasmus. Solo así tendremos nuestro Pallomeri, en definitiva, sólo así alcanzaremos  la magia del Erasmus.

La experiencia Erasmus no la hace grande ni su beca, ni su aprendizaje académico como tal, eso se puede conseguir en otros programas, lo que la convierte en algo inolvidable es la gente que la compone, esa es la gran verdad y mérito. Sois vosotros, los Erasmus quienes dais la grandeza a este genial invento, da igual que se llame Erasmus, Séneca, Leonardo, Sócrates, o David Beckam  etc….  Muchos de los aquí presentes pensáis que el Erasmus que llega ahora a su fin no habría sido igual en otro sitio, tenéis razón, pero también  habría sido una experiencia única con otras gentes y otras circunstancias. La realidad es que sois los estudiantes quienes  hacéis realidad el sueño Erasmus, el programa por si solo no vale nada, es un mero vehículo para que los europeos encuentren a otros europeos.

Una verdadera Europa unida  no se hará a golpe de medidas económicas, sino a golpe de sentimientos y experiencias comunes y, hasta el momento, el programa Erasmus ha sido y seguramente seguirá siendo ese vehículo. Hace 60 años, las primeras comunidades europeas se unieron por temor a la guerra, una guerra que sufrieron todos por igual. Tal vez haya llegado el momento de que la fuerza que una a Europa sea el amor hacia ella, un amor que nace y crece a partir de la experiencia Erasmus..

 

No quisiera acabar mi intervención sin recordar una vez más las palabras de Jean monnet cuando hablaba de “La gran revolución europea de nuestra época, la revolución que viene a reemplazar las rivalidades nacionales por una unión de pueblos en la libertad y la diversidad, la revolución que permitirá un nuevo renacimiento de nuestra civilización, esta revolución a comenzado con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero”

Tenía razón, pero han pasado 6 décadas desde entonces  y la unión debe hacer frente a nuevos retos, siendo probablemente el más importante entre ellos:  la necesidad de reimpulsar el espíritu que la hizo posible, Europa necesita una nueva revolución.

Creo firmemente que esa nueva revolución se acerca, lenta pero inexorable y se llama  Erasmus. En 1950 bastaron un puñado de hombres con un mismo sentimiento, con un mismo ideal,  para sentar las bases de lo que hoy es la unión europea. Y yo me pregunto si un puñado hizo todo eso ¿Qué no podrán hacer 3 millones de personas con un mismo sentimiento? Sólo el tiempo lo dirá

 

¡Muchas gracias y Pallomeri a todos!

 

Íñigo Cruz Martínez – expresidente de ESN-UCM, miembro de ESN-Alumni, colaborador de JEF y UEF.

No unimos países, unimos personas, Erasmus- 1ª parte

Por : Íñigo Cruz

Originalmente, el presente artículo fue escrito hace unos años para celebrar el aniversario del programa Erasmus, desde entonces, el programa ha ganado mayor presencia en la realidad europea,  en forma de Erasmus +, pero su contenido no ha perdido ni un ápice de su validez  y de ahí su publicación.

 

Nos encontramos hoy en un marco singular para celebrar el 20 aniversario del Programa Erasmus. La Complutense e, a día de hoy, la universidad que más Erasmus recibe y envía de Europa y, dentro de ella, la facultad de CC. Políticas donde hoy nos encontramos. Esta facultad es una de sus principales componentes, lo que añade un sabor especial a la celebración auspiciada por la Cátedra Jean Monnet.

La verdad es que cuando me invitaron a participar en este evento para hablar de la experiencia Erasmus acepté sin pensar y claro, nada mas colgar el teléfono me asaltaron las dudas: “vale, tengo que hablar del programa Erasmus, todos creemos saber qué es, pero ¿De verdad es un instrumento que integra a Europa?¿No estaremos yendo un poco lejos? ¿Por qué es tan especial?¿Qué convierte al Eramus en lo que es?”

 

Estas preguntas me hicieron reflexionar y me embarqué en una pequeña búsqueda, tanto a través de la historia, como de mi propia experiencia como becario Erasmus y después ayudando a los estudiantes Erasmus de esta universidad. Finalmente, creo tener la respuesta y mi intención aquí hoy es compartirla con todos ustedes..

Permítanme ahora hacer un pequeño viaje al pasado, para ello, nos bastará la herramienta Erasmus por excelencia, es decir, Holbein-erasmusInternet. Tras teclear las palabras adecuadas, nuestra búsqueda nos lleva hasta un tal Erasmo de Rótterdam, quien como todos saben ,pero mucha gente olvida, ha dado nombre al programa que hoy nos trae aquí. Pero no voy a recordar todos los méritos de uno de los mayores pensadores europeos, para el cual las fronteras y los países no existieron ( Labor meritoria la de recorrer Europa  cuando todavía no se había inventado los vuelos de bajo coste-low cost, ni siquiera el Inter.-rail) tan solo quiero recordar una frase suya que llamo poderosamente mi atención  :“Para el hombre dichoso todos los países son su patria.

 

 

Interesante, aunque  no bastaba para resolver mis dudas, así que seguí navegando hasta toparme con la biografía de un mozalbete francés, consumado viajero, quien recién comenzado siglo XX, y a la temprana edad de 16 años su padre lo envía a estudiar a Inglaterra. Antes de partir, su padre le ofreció  un  consejo :

“No importan los libros, nadie puede pensar por ti, mira por la ventana, habla a la gente”.

                     

 Según parece y cuenta la historia, aquel mozalbete  escuchó y aprovechó el consejo, se llamaba Jean Monnet y, varías décadas después, destacaría como uno de los padres fundadores de la Comunidad Europea. Avancemos unos años más, pongamos hasta un 9 de mayo de 1950, en París, y recordemos algunas de las  palabras que Jean Monnet dejó escritas en su discurso para Robert Schuman:

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 “De este modo se llevará a cabo la fusión de intereses indispensables para la creación de una comunidad económica y se introducirá el fermento de una comunidad más profunda entre países que durante tanto tiempo se han enfrentado en divisiones sangrientas »

 

 

Ese fermento al que hace alusión ¿Qué era exactamente?¿ Era solo carbón y acero?…¿Pudo estar pensando en algo llamado Erasmus? Esta duda me asalta con más fuerza cuando leo que 2 años más tarde Monnet declaró respecto al proyecto de comunidades europeas lo siguiente:

“nosotros no unimos países, unimos personas”

 

Pero cómo pensaba hacerlo ¿Estaba pensando unirlas  a golpes de acero y carbón? Sinceramente lo dudo, pero desde luego no era algo sencillo lo que proponía.

 

Nuevamente, otro salto en el tiempo: 1987. ¿En qué pensaban los miembros de la comisión cuando establecieron un programa de intercambio bajo el nombre de “Erasmus”? Sin duda buscaban nuevas herramientas para una mayor integración europea , pero realmente ¿Sabían lo que estaban creando?¿Eran capaces de vislumbrar en qué se convertiría el programa Erasmus? Con la ventaja de tener la perspectiva del tiempo de mi parte, creo que no. Hasta aquí hemos visto el esquema teórico  y es aquí donde palabras y sentimientos se separan, hemos de empezar a hablar de algo que no se puede describir fácilmente y que por espacio de 20 años no ha dejado de propagarse: la experiencia Erasmus.

 

Aalto-University-to-Lead-International-Lloyds-Register-Foundation-Research-Centre-of-ExcellenceMe van a permitir ahora que personalice el relato y vayamos a un  pasado más reciente  para salir de la neblina de la historia y entrar en la cruda realidad en la que un joven como muchos, en este caso un servidor, le  anunciaron que le habían dado un Erasmus a Finlandia, en concreto a la universidad Técnica de Helsinki, Tecnillinen korkeakulu para los amigos (Aalto University ahora). Por fin podría disfrutar de eso que tanto había oído hablar,  el mítico Erasmus.. ¿Sería verdad que era pura fiesta? …¡No! Era mucho más que eso

 

 

El Erasmus es una extraña aventura. Cuando uno recibe la beca siente miedo, vértigo, ante la experiencia que se avecina. Antes de solicitarla, todos hemos oído hablar de la beca Erasmus  y nos hemos forjado mil ideas de cómo será. A su vez, los pensamientos más comunes antes de emprender el viaje son: ¿Cómo pago yo esto?¿Seguro me divertiré tanto como mi vecino, primo, hermano, etc..? y en algunos casos ¿ Qué asignaturas me convalidarán? En mi caso se añadía otra de vital importancia ¿Haría mucho frío en Finlandia?.

Y cuando subimos al avión, como si fuera una montaña rusa,  lo único que se nos pasa por la mente es “¡Socorro! Quiero bajar, pero si yo en realidad no me quiero ir!” tan distinto de lo que diremos al final de nuestra beca “¿Ya se acabó? Pero, ¡si yo no quiero volver!”

 Dicen que los estudiantes cuando regresamos tenemos la cabeza llena de pájaros;  en mi caso, y sé que no soy el único, no fueron pájaros, fueron estrellas amarillas flotando en un fondo azul lo que tenía en la cabeza (y aún siguen ahí dentro). Y fue en ese momento cuando empecé a vislumbrar el secreto del Erasmus. Mi Erasmus había discurrido como un sueño,  fueron 9 meses que pasaron en 9 segundos, pero en los que viví  la experiencia de 9 años. Comprendí  el secreto que encierra el Erasmus, algo que solo se comprende al final la experiencia, del sueño  Erasmus,  y es que aquellos que van de Erasmus nunca vuelven. Vuelve otra persona distinta.

 

Tras este maravilloso sueño, uno ha dejado de ser Español, Checo, Inglés o Chipriota, acaba de nacer un ciudadano europeo. Efectivamente, Erasmo tenía razón. “Para el hombre dichoso todos los países son su patria”. Cuando uno ha sido Erasmus no  hay país donde uno no se sienta cómodo o frontera imposible de cruzar. Igualmente el consejo que Jean Monnet recibió de su padre tomaba forma, en ningún libro te explican, ni podrán explicar jamás, lo que puede suponer el Erasmus en tu desarrollo personal. La física o la política que uno aprende allí fuera es la misma que puede aprender aquí, pero la experiencia ,¡no de conocer!, sino de  vivir y sentir en otro país, otra cultura y otra gente, ni en el mejor de los masters puede darte.

Continuará….

YA SEMOS EUROPEOS! 1ª entrega – Un comienzo…. ¿cómo otro cualquiera?

Por: Iñigo Cruz

Estimado lector,

Se encuentra en una web o publicación europeísta, lo de “federal” no tiene nada que ver con el FBI y sí, las hay y para más señas, esta es una de ellas y contiene un proyecto para entretenerle (por increíble que parezca), dicho esto, seguro que se adentra en estas palabras sin saber a dónde va. Descuide, yo tampoco. Así que para centrarnos un poquito me va a permitir que le haga la siguiente pregunta ¿cree que la Unión Europea puede ser divertida? … vale, no responda, imagino su respuesta, pues lo crea o no, nosotros ¡SI! Y eso que según las últimas encuestas, los consultados respondieron que las palabras “Europa” y ”divertida” juntas, sólo podían encontrarse en la sección de fantasía de su librería más cercana o en el fondo de una botella de cualquier alcohol de alta graduación (según fuese tequila, ron, vodka o whisky también se observa una variación en los chistes).

Y usted se preguntará ¿cómo pretendo hacerlo? Vale, el que escribe esto es europeísta, es decir, soñador, utópico, pedantillo, algo plasta con la UE pero buen chaval, etc… pero también muy determinado. Determinado en hacerle disfrutar con esta sección, “Ya semos europeos…¡UE!” donde se busca demostrar que es posible reírse con Europa y de paso, si se descuida, aprender algo sobre ella, un 2×1 en toda regla y encima ¡GRATIS!

Aprovecho para aclarar que el nombre no es un accidente, es un homenaje al programa, que allá por finales de los 80 realizaron Els Joglars, donde fueron capaces de conseguir que nos riéramos de nosotros mismos, en nuestra flamante y recién estrenada pertenencia a la Comunidad Europea y a su vez ser testimonio del cambio que supuso nuestra entrada en ella.

Para acabar y no aburrirle más, vayan las declaraciones formales de intenciones por las que se procurará regir esta sección:

  • El objetivo será publicar material divertido y ameno que se nos vaya ocurriendo (nos = a la gente de JEF/UEF, que aunque no se lo crean, europeístas, hay más de uno)

  • Evitaremos caer en la trampa de hablar usando esas palabrotas europeas, algunos lo llaman jerga comunitario o lenguaje técnico, que tanto le aburren. Eso sí, siempre que sea posible, tampoco vamos a renombrarlo todo que luego nos liamos.

  • Al mismo tiempo se aceptan sugerencias y dudas que usted tenga sobre cualquier tema relacionado con la UE, sus actividades o sus políticas, para tratar en estas páginas, incluso podemos hablar de 

  • sexo… ¿eh?…digo…de Erasmus. Efectivamente no me dan miedo los retos… bueno, tal vez un poco de pánico, pero sólo al principio.

El resto, pues poco a poco, lo iremos viendo con entradas concretas, con las cuales aspiro a poder explicar lo que sea con un modo cuanto menos ameno, ¿es mucho pedir? Si por el camino le arranco una sonrisa o una carcajada pues usted será feliz, yo lo seré y si me lo cuenta, aún más  😉

 

¿Para qué votar el 25 mayo? Un ciudadano y su paella

Por Íñigo Cruz

Ante las próximas elecciones, invitamos al lector a hace una pequeña reflexión para que vea como está en juego lo que realmente importa, las cosas de comer.

 Permítame el lector comenzar con una disculpa, en tanto que europeísta, cargo con el pecado de “aburrido”, nos llenamos la boca de palabras, o palabrotas, europeas  pensando que todo el mundo lo ve y entiende igual, ciertamente para usted, ciudadano con sus preocupaciones diarias, muchas veces el tema europeo ni le va ni le viene, con toda la razón, se lo hemos explicado fatal, así que me van a permitir que use el mecanismo más sofisticado que conozco para explicar porque le interesa votar el 25 de mayo, usaré LA PAELLA.

 ¿Cómo? muy sencillo, piensen en una familia de 28 miembros, los abuelos, tíos, padres, primos, etc. que se reúnen para comer paella ¿Qué harán? ¿Cada uno su paellera, su cazo de arroz, su bombona de butano, sus tropiezos? o ¿Una gran paellera donde se combinan todas las aportaciones? piense que cunde más y tendrán el lector los presupuestos comunitarios servidos y  con ellos las políticas europeas, pues de eso se trata de hacer mejor algo juntos, que por separado saldría peor y/o más caro. Ahora bien, la paella hay que cocinarla ¿quién se encarga? pues como se trata de una paella muy grande vamos a necesitar 3 cocineros: el  Chef-Comisión, el Chef-Consejo y el Chef-Parlamento. Los tres, en equipo, se encargarán de cocinar nuestra estupenda paella: el Consejo propone la receta y la Comisión la lleva a cabo, pero ¿qué pasa si a usted le gusta más «socarrat» el arroz? ¿O con más verdura? ¿O pollo? ¿Quién vigila que no se guarden parte del arroz o que no pongan todo el empeño en cocinar un buen plato? ¿Qué cocinero vigila que a usted se le oiga y se le haga caso? ¿Quién evita que el primo alemán imponga su receta? ese es el Parlamento Europeo.

Con su voto, usted le está diciendo al cocinero como le gusta la paella, como quiere que sea y lo que quiere que tenga, por supuesto con tantos comensales habrá que encontrar un punto intermedio, pero si quiere que lo suyo se tenga en cuenta, tendrá que hablar y se habla votando. Le propongo que busque los cocineros más serios, sus eurodiputados, aquellos cuyas propuestas realmente le sirvan al final su plato de paella que tanto merece usted, como ciudadano europeo y que toma la forma de políticas contra el desempleo, Erasmus, I+D, ayudas a la agricultura y pesca, fin del roaming en Europa, vuelos baratos. Y un largo etc.