7 de Mayo Día de Elecciones, 8 de Mayo Día de Negociaciones

Escrito por: Xesc Mainzer Cardell

En pocos días los electores británicos tienen su cita tradicional de cada cinco años (recordemos que esa es la duración fija de una legislatura en ese país desde la entrada en vigor de la Fixed-term Parliaments Act 2011) para renovar por completo los 650 escaños de la Cámara de los Comunes, la cámara baja en el sistema parlamentario del Reino Unido.

11127222_839762216117549_2329435151964981313_n© Jonathan Rolande

 

Tras 5 años de gobierno de coalición entre conservadores y liberal-demócratas, la reputación del gabinete Cameron se ha ido desgastando entre la ciudadanía por una serie de cuestiones relacionadas con la política exterior por un lado (UE, inmigración) y por otro en los temas relacionados con la crisis económica (privatización del National Health Service, las tuition fees, austeridad…). La idea de David Cameron es poder seguir gobernando en coalición con sus socios liberales, pero el hundimiento de éstos últimos, la erosión de los conservadores, y el auge del SNP van a poner muy difícil la tarea de formar un gobierno, tanto a Cameron como a Ed Milliband y los laboristas.

Aun así, este escenario permite a Cameron y su partido jugar con el miedo a un acuerdo Labour-SNP invocando el llamado ‘voto útil’ para quitarle votos al UKIP, además de mantener la promesa de un referéndum sobre una permanencia “renegociada” en la UE que debería celebrarse en torno a 2017, si bien no defiende abandonar la UE.

Sobre la cuestión de la permanencia en la Unión Europea, el Labour Party se muestra partidario a legislar para evitar más transferencias de poderes hacia la Unión, que en caso de llevarse a cabo tendrían que ser ratificadas en referéndum, y a reformar la UE en una serie de temas como la Política Agraria Común, inmigración (un tema de gran importancia entre la ciudadanía) y bienestar.

La del labour es una postura bastante moderada en comparación con la del United Kingdom Independence Party de Nigel Farage, que aboga directamente por la salida de la UE si bien manteniendo con ella relaciones comerciales. Partidos como los Liberal Democrats se oponen frontalmente a salir de la UE, y el Green Party apuesta por continuar en la UE aunque es partidario del referéndum.

Mientras tanto, los partidos nacionalistas en Escocia (Scottish National Party) y Gales (Plaid Cymru)  coinciden en que, en el caso de celebrarse el referéndum, en todos y cada uno de los “países” del Reino Unido debe haber un voto favorable a salir de la Unión para que se produzca el llamado “Brexit”. En el caso de Irlanda del Norte, el Sinn Féin pretende que se lleve a cabo un referéndum propio, pues entra en juego la cuestión de un más que probable cambio en las relaciones con la República de Irlanda si se produjera la salida de la UE.

Al hablar de la “cuestión europea”, tradicionalmente relevante entre la población británica, no podemos dejar de lado al UKIP. Si bien en las últimas elecciones europeas resultó vencedor, aún es percibido como un partido single-issue y eso, en unas elecciones generales en las que entran en juego pluralidad de temas y preocupaciones de la ciudadanía, pesa a la hora del voto. Aunque las encuestas le den la tercera posición en votos con cerca del 15% de sufragios, las proyecciones no le pronostican más que 4 escaños. Uno de los escaños a los que aspira el UKIP es el de la circunscripción de South Thanet en la costa de Kent dónde Nigel Farage es el candidato del partido. Las encuestas le sitúan al borde de obtener el escaño en una batalla muy apretada con el candidato tory.

Algunos en Bruselas, como el mismísimo Jean-Claude Juncker, han expresado públicamente su deseo de que Farage resulte elegido diputado en Westminster, pues se vería obligado a abandonar su escaño en el Parlamento Europeo. Eso dejaría a su vez al EFDD (Grupo de la Europa de la Libertad y la Democracia Directa) descabezado al privarlo de su carismático y enérgico líder, que sería sustituido como MEP por la siguiente candidata en la lista del UKIP a la circunscripción de South East England, Donna Edmunds, que el año pasado causó revuelo por sus declaraciones homófobas al defender que los comerciantes tuvieran derecho a negarse a atender a personas homosexuales.

En el campo de las relaciones internacionales y comerciales entran dos temas de rabiosa actualidad pero que no son tan centrales en el debate político británico: el TTIP y las relaciones con Rusia a raíz de la crisis ucraniana.

Respecto al TTIP[1] los únicos partidos que se han opuesto totalmente a este documento son el Plaid Cymru y el Green Party, mientras que el UKIP y el SNP se oponen a él pero solamente proponen una exención del NHS y algunos servicios públicos del tratado. En el otro lado del tablero tenemos a los tres partidos “tradicionales” (Conservatives, Labour y LibDem) que apoyan totalmente el TTIP, si bien los dos últimos proponen garantizar que el NHS no se vea afectado por éste.

La crisis diplomática con Rusia se ha dejado sentir aún menos en la campaña, pues es un tema que al electorado británico no le ha llamado la atención. Aun así, los partidos se han posicionado de una forma u otra al respecto. David Cameron ha defendido en los últimos meses que occidente debe estar dispuesto a incrementar las sanciones sobre Rusia y llevarlas a otro nivel, postura compartida por los laboristas que aun así se muestran cautelosos ante la posibilidad de un uso de la fuerza militar. Por su parte el UKIP ha criticado por boca de su líder las provocaciones europeas a Rusia, culpando a la Unión de la crisis. El SNP también ha participado de forma muy leve en el debate de las relaciones con Rusia, proponiendo sus concejales en el consejo municipal de Glasgow el fin de las relaciones de esta ciudad con la ciudad rusa de Rostov del Don (con la que está hermanada), tanto a causa del conflicto ucraniano como por las violaciones de los derechos de colectivos LGTBI en la Federación Rusa.

Por último, el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático parecen haber quedado totalmente apartados en la campaña electoral, pues no ha habido prácticamente referencia alguna al tema ya sea en los debates o en la difusión de los programas. En este aspecto, hasta el Green Party ha decidido centrarse en los temas económicos y de lucha contra la austeridad, dejando de lado el medio ambiente. A pesar de esta dejadez, hay propuestas de todo tipo y prácticamente ningún partido coincide en sus propuestas, si bien la mayoría van encaminadas a la reducción de emisiones. Desde el proteccionismo del Green Party con propuestas para prohibir el fracking y la eliminación gradual de la energía generada mediante combustibles fósiles y nuclear, a la promoción de los transportes eléctricos que proponen los LibDems, o el objetivo de emisiones cero en la producción energética para el año 2030 que proponen los laboristas.

Así mismo, esta elección promete un cambio radical para el panorama político británico con algunos cambios sustanciales a nivel de representación política y de “nuevos” partidos que entran en escena y con fuerza:

Por un lado tenemos la explosión en apoyos de un revitalizado Scottish National Party (SNP), que ha visto aumentar increíblemente su popularidad a partir de la celebración del referéndum de independencia de septiembre del año pasado. Desde entonces el partido no ha parado de crecer, y lo ha hecho a un ritmo imparable, cuadruplicando su afiliación en cerca de 6 meses para convertirse en el tercer partido del Reino Unido en afiliación (tras los Tories y Labour). Al mismo tiempo ha sido capaz de pasar página a la etapa Alex Salmond y mantener un crecimiento consolidado bajo el liderazgo de Nicola Sturgeon, que supo encandilar a los espectadores británicos en el debate a 7 bandas en la cadena ITV (algunas encuestas la situaban entre los 3 mejores candidatos, o incluso como vencedora del debate[2]). Lo han hecho conjugando su papel tradicional de defensores de la autonomía e intereses de Escocía con el de garantes del estado del bienestar, haciendo de la defensa del NHS y la abolición de la bedroom tax sus estandartes. Esa voluntad de continuar trabajando por mejorar el Reino Unido la expresó perfectamente Sturgeon a mediados de abril: “mientras Escocia forme parte del sistema Westminster a los Escoceses les interesa que las decisiones que se tomen en Westminster sean buenas decisiones”[3].

Este auge del SNP pone en peligro la capacidad del Labour Party de poder vencer a los Conservatives y gobernar sin necesidad de pactos, pues perdería su tradicional bastión que es Escocia (donde ha ido ganando de forma casi continua desde 1945). Los laboristas han jugado la carta del miedo (al igual que los tories) asociando el voto al SNP con cinco años más de gobierno de Cameron, pero la táctica no parece estar surtiendo efecto a juzgar por las encuestas.

Al mismo tiempo, llama la atención el crecimiento del Green Party of England and Wales, liderado por Natalie Bennett y que en poco tiempo ha experimentado un gran crecimiento tanto a nivel de afiliación como de potencial apoyo en las urnas, pues las últimas encuestas le dan una horquilla del 4-8% de votos (su mejor resultado histórico fue en 2005 con el 1% de votos). A pesar de esto, el sistema electoral impedirá con toda probabilidad que estos apoyos se transformen en un aumento de escaños.

El sistema electoral británico se caracteriza por su forma de elegir a los miembros de los órganos legislativos mediante lo que se denomina first-past-the-post, es decir, en circunscripciones uninominales (de un solo miembro) en las que el candidato que obtenga la mayoría simple de los votos obtiene el escaño en disputa. Este sistema hace muy difícil predecir el resultado de la elección a nivel de candidatos electos, a la vez que dificultará mucho a partidos algo más modestos y con voto disperso como UKIP o el Green Party en obtener representantes en Westminster o incrementar el número que ya tengan de forma proporcional a su nivel de apoyo ciudadano.

Y por último tenemos el hundimiento de los Liberal Democrats de Nick Clegg, que ha pasado de pisarle los talones al Labour en 2010 (llegando a preverse un sorpasso y la vuelta de los liberales como segunda fuerza en votos por primera vez desde 1910) a desplomarse en apoyo entre la opinión pública. En este sentido, las encuestas desde finales de 2010 le han ido vaticinando, una tras otra, la caída hasta sus peores resultados en toda la historia, pues para encontrar unos resultados similares (por debajo del 10%) para el liberalismo británico hay que remontarse a la década de 1960 en que aún existía el viejo Liberal Party.

Esta elección general se va a luchar en muchos frentes (relación con la Unión Europea, austeridad, inmigración) y va a suponer ciertamente un cambio de rumbo en las políticas llevadas a cabo desde Downing Street. Pero la mayor incógnita es ver cuál de los dos partidos mayoritarios estará en mejor posición para ponerse de acuerdo con los partidos más pequeños, poseedores de la llave del número 10, y situar a su candidato en la Oficina del Primer Ministro.


[1]    – «TTIP and the 2015 election: where do the parties stand?» War on Want http://www.waronwant.org/news/latest-news/18306-ttip-where-the-parties-stand

[2]          – «Election 2015: Can Nicola Sturgeon win over the UK?» BBC http://www.bbc.com/news/election-2015-32180924

[3]    – «Nicola Sturgeon Wants Scottish Independence… But That’s Not What The General Election Is About» Huffington Post http://www.huffingtonpost.co.uk/2015/04/13/nicola-sturgeon-wants-scottish-independence-but-thats-not-what-the-general-election-is-about_n_7057662.html