No unimos países, unimos personas, Erasmus- 2ª parte

(Continuación del artículo anterior..)

Pero aún tenemos que aclarar esa referencia a un fermento, a una unión de los hombres de la que hablaba Monnet, algo que también indicábamos no es una meta fácil. Vemos cómo en los últimos años varias han sido las iniciativas para crear una verdadera unidad europea, desde el euro, más allá de su vertiente económica, al malogrado proyecto de constitución europea , pero entre todas ellas una brilla hoy día con luz propia : Erasmus. Siete simples letras  que abren las puertas a la creación de la  verdadera Europa como una sola unidad.

En este momento, a alguno de los presentes le puede surgir la duda que mencionábamos al principio ¿Por qué el Erasmus entre todos los programa de intercambio de estudiantes? ¿Por qué no puede ser cualquier otro? Cierto ¿ Qué es lo que le convierte en algo tan especial al Erasmus?

 

keep-calm-and-enjoy-erasmus-8El Programa Erasmus es un caso singular, ha  ido creciendo, evolucionando y mutando hasta ser el programa de intercambio por excelencia. Para demostrar esto no quiero aburrirles con estadísticas, así que me referiré al día a día de nuestra vidas y les propongo hacer un experimento: si salimos fuera de la sala y  preguntamos a cualquier profesor o estudiante  por los programas de intercambio en el marco europeo, salvo que nos topemos con el coordinador de los mismos, con seguridad nos darán  un nombre por encima de todos. Erasmus. ¿Quién no ha utilizado la expresión “Esto es como el Erasmus pero se diferencia en…” para hablar de otros programa de intercambio? Miremos la prensa: hará 2 semanas que apareció un titular sobre un proyecto de creación  del “Erasmus para iberoamérica” y así otros muchos ejemplos. Está claro que dentro del Programa Erasmus hay una fuerza interna que lo impulsa, no puede ser una casualidad.

 

Otro aspecto importante es que la fuerza que impulsa al Erasmus no acaba de ser entendida por las mismas autoridades que los que la pusieron en marcha ya que no llegan a imaginar en su totalidad en qué consiste la experiencia de ser un estudiante en el extranjero bajo el signo Erasmus. Recientemente, con motivos de la celebración del 20 aniversario de Erasmus en el seno de la comisión, su  presidente (José Manuel Durao Barroso)  declaraba que «Erasmus se ha convertido en algo más que un programa educativo… ,se ha convertido en un fenómeno social y cultural. Es un ejemplo excelente de lo que la coordinación europea puede lograr en el ámbito de la educación,» pero ¿Sólo en el ámbito de la educación? Indudablemente el Presidente Barroso tienen razón aunque desde mi humilde punto de vista se queda corto, no llega a vislumbrar el alcance de esta  experiencia.

 

Desde que se creó el programa Erasmus, la Comisión ha realizado un gran trabajo para evaluar, analizar y cuantificar el Erasmus y sus beneficios… ante todo en su variante económica, y mientras tanto  sólo se dejaba margen a un detalle personal, pero tremendamente significativo  y era la pregunta de ¿Qué había supuesto el Erasmus para el estudiante? A lo cual más del 80% de los participantes, en cada edición del estudio, respondía exactamente lo mismo: “su Erasmus les había abierto la mente”

 

Interesante coincidencia que demuestra que aquellos que han vivido el Erasmus saben que hay experiencias, sentimientos, pensamientos que no pueden reflejarse sobre el papel, por muchas encuestas e informes que publique la comisión, por mucho esfuerzo que se ponga por parte de las miembros de las instituciones , o incluso nuestros padres y hermanos, solo un Erasmus sabe lo que siente un Erasmus y lo más importante, lo que ha vivido.

direccionesNo obstante, esto no ha de verse como algo negativo, como si solo los que hayan sido Erasmus pudieran pertenecer a un club exclusivo, peculiarmente exclusivo añadiría, ya que cuenta con más de 2 millones de socios y va camino de los 3. El Erasmus es una experiencia que transciende al estudiante y lo introduce en una nueva esfera, uno ya no es madrileño ,catalán o andaluz, no es francés, sueco o español, nos damos cuenta que somos EUROPEOS  y que lo que nos une es mucho más que aquello que nos separa. Una vez más, nos encontramos la clarividencia de Jean Monnet cuando nos dejó escrito “Haced Trabajar a los hombres juntos, mostrarles que mas allá de su divergencias o por encima de sus fronteras tienen un interés común.” A fin de cuentas  ¿No es ese el efecto del Erasmus?

Pero seguimos sin ver por qué es el Erasmus y no es otro programa el que consiguen este efecto. Y aquí voy a buscar otra vez ayuda en mi bagaje personal, dentro de esta experiencia vital en la  que se enmarca la labor de las jóvenes estudiantes europeos, quienes agrupados en una miríada de asociaciones de nombres o siglas más o menos pronunciables mantienen un ideal común, resumido en una palabra:  Europa.

Desde mi experiencia, puedo hablar en particular de una de ellas, la Erasmus Student Network o ESN, en la cual gozosamente he colaborado durante varios años, con la que realicé grandes proyectos y hoy con gente y ánimos renovados sigue al pie del cañón ayudando a los Erasmus día a día.

 

esn logoProbablemente su rasgo principal y más característico sea su origen, la  Erasmus Student Network nació en respuesta a una necesidad, la que indicaron un grupo de  los  3000 pioneros del programa ante la comisión, cuando al ser invitados para hablar de su experiencia, allá por 1989, estos coincidieron en indicar, dentro del buen resultado del programa, el mal trago que supuso llegar a la universidad de destino, la sensación inicial de desamparo antes de adaptarse a una cultura y un sistema de vida en algunos casos diametralmente opuestos  a los suyos. Esto era algo que iba más allá de las capacidades de la universidades de acogida. Así que aquel grupo consideró que la única opción era que los antiguos Erasmus ayudasen a los nuevos ayudando a otros Erasmus.

 

Desde entonces, ESN no ha dejado de crecer hasta alcanzar 33 países y casi 250 secciones por todo Europa, ayudando a los Erasmus que llegan a conocer e integrarse en la cultura de su país de acogida y, al mismo tiempo, ampliando su margen de acción hasta convertirse en uno de los movimientos europeos que más apoya la creación de un Espacio Europeo de Enseñanza y todo aquello que fomente la movilidad estudiantil .

 

Ahora bien, ¿Quién mejor que una organización de antiguos Erasmus para entender e intentar definir aquello que lo  hace único? En la búsqueda de este santo grial , hará ya 4 años en la reunión anual en Helsinki, fue cuando  se acuñó un palabra para describir el espíritu Erasmus, lo que se bautizó como el Pallomeri Spirit o simplemente Pallomeri.

 

Pero esta palabra no fue casual, fue tomada prestada del finlandés y su  significado real era “Piscina de bolas de plástico”. Muchos pensarán que no es más que una chiquillada o producto de un exceso de alguna bebida  alcohólica europea, tal vez, pero sin quererlo, la gente de ESN habían  encontrado lo que hace especial al Erasmus y es que en esta palabra  se encierra de un modo simple la razón de su grandeza..

logo_pallomeri Imaginemos que tenemos una pelotita de plástico, con ella podemos jugar un rato,  pero no tardaremos en cansarnos y obviamente con una pelotita nunca podremos  llegar a completar nuestro Pallomeri. Sin embargo, si tenemos una gran cantidad de pelotitas de colores tendremos nuestro Pallomeri y con él una experiencia inolvidable. Esa es la clave.  Cada  estudiante es como una pelotita, no importa dónde lo sitúes, en la UCM, en la Sorbona o en el Politécnico de Helsinki, sólo no es nada. Agrupemos ahora ese estudiante con otros en su misma condición y provenientes de toda Europa, jóvenes con miedos, ideas y deseos comunes (como muchos de los que estáis aquí)  es decir, de todos los colores, y metámoslos en un mismo recipiente llamado Programa Erasmus. Solo así tendremos nuestro Pallomeri, en definitiva, sólo así alcanzaremos  la magia del Erasmus.

La experiencia Erasmus no la hace grande ni su beca, ni su aprendizaje académico como tal, eso se puede conseguir en otros programas, lo que la convierte en algo inolvidable es la gente que la compone, esa es la gran verdad y mérito. Sois vosotros, los Erasmus quienes dais la grandeza a este genial invento, da igual que se llame Erasmus, Séneca, Leonardo, Sócrates, o David Beckam  etc….  Muchos de los aquí presentes pensáis que el Erasmus que llega ahora a su fin no habría sido igual en otro sitio, tenéis razón, pero también  habría sido una experiencia única con otras gentes y otras circunstancias. La realidad es que sois los estudiantes quienes  hacéis realidad el sueño Erasmus, el programa por si solo no vale nada, es un mero vehículo para que los europeos encuentren a otros europeos.

Una verdadera Europa unida  no se hará a golpe de medidas económicas, sino a golpe de sentimientos y experiencias comunes y, hasta el momento, el programa Erasmus ha sido y seguramente seguirá siendo ese vehículo. Hace 60 años, las primeras comunidades europeas se unieron por temor a la guerra, una guerra que sufrieron todos por igual. Tal vez haya llegado el momento de que la fuerza que una a Europa sea el amor hacia ella, un amor que nace y crece a partir de la experiencia Erasmus..

 

No quisiera acabar mi intervención sin recordar una vez más las palabras de Jean monnet cuando hablaba de “La gran revolución europea de nuestra época, la revolución que viene a reemplazar las rivalidades nacionales por una unión de pueblos en la libertad y la diversidad, la revolución que permitirá un nuevo renacimiento de nuestra civilización, esta revolución a comenzado con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero”

Tenía razón, pero han pasado 6 décadas desde entonces  y la unión debe hacer frente a nuevos retos, siendo probablemente el más importante entre ellos:  la necesidad de reimpulsar el espíritu que la hizo posible, Europa necesita una nueva revolución.

Creo firmemente que esa nueva revolución se acerca, lenta pero inexorable y se llama  Erasmus. En 1950 bastaron un puñado de hombres con un mismo sentimiento, con un mismo ideal,  para sentar las bases de lo que hoy es la unión europea. Y yo me pregunto si un puñado hizo todo eso ¿Qué no podrán hacer 3 millones de personas con un mismo sentimiento? Sólo el tiempo lo dirá

 

¡Muchas gracias y Pallomeri a todos!

 

Íñigo Cruz Martínez – expresidente de ESN-UCM, miembro de ESN-Alumni, colaborador de JEF y UEF.

V Observatorio Novedades del Federalismo en Europa en Zaragoza

La Fundación «Manuel Giménez Abad» de Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico, dentro de su programa de actividades para el 2014 ha coorganizado con el Instituto de Derecho Público de Barcelona, y la colaboración de la Fundación Friedrich Ebert, el V Observatorio Novedades del Federalismo en Europa: «La capacidad innovadora de los sistemas federales. El estado autonómico como laboratorio de ideas», invitándole a participar en el mismo.

Fecha : Miércoles, 3 de diciembre de 2014, a las 9.30 horas.

Lugar de celebración: Palacio de la Aljafería, Zaragoza

Se facilitará servicio de traducción simultánea a los asistentes

Imprescindible inscripción previa gratuita mediante el Boletín de Inscripción de la página web http://www.fundacionmgimenezabad.es

No unimos países, unimos personas, Erasmus- 1ª parte

Por : Íñigo Cruz

Originalmente, el presente artículo fue escrito hace unos años para celebrar el aniversario del programa Erasmus, desde entonces, el programa ha ganado mayor presencia en la realidad europea,  en forma de Erasmus +, pero su contenido no ha perdido ni un ápice de su validez  y de ahí su publicación.

 

Nos encontramos hoy en un marco singular para celebrar el 20 aniversario del Programa Erasmus. La Complutense e, a día de hoy, la universidad que más Erasmus recibe y envía de Europa y, dentro de ella, la facultad de CC. Políticas donde hoy nos encontramos. Esta facultad es una de sus principales componentes, lo que añade un sabor especial a la celebración auspiciada por la Cátedra Jean Monnet.

La verdad es que cuando me invitaron a participar en este evento para hablar de la experiencia Erasmus acepté sin pensar y claro, nada mas colgar el teléfono me asaltaron las dudas: “vale, tengo que hablar del programa Erasmus, todos creemos saber qué es, pero ¿De verdad es un instrumento que integra a Europa?¿No estaremos yendo un poco lejos? ¿Por qué es tan especial?¿Qué convierte al Eramus en lo que es?”

 

Estas preguntas me hicieron reflexionar y me embarqué en una pequeña búsqueda, tanto a través de la historia, como de mi propia experiencia como becario Erasmus y después ayudando a los estudiantes Erasmus de esta universidad. Finalmente, creo tener la respuesta y mi intención aquí hoy es compartirla con todos ustedes..

Permítanme ahora hacer un pequeño viaje al pasado, para ello, nos bastará la herramienta Erasmus por excelencia, es decir, Holbein-erasmusInternet. Tras teclear las palabras adecuadas, nuestra búsqueda nos lleva hasta un tal Erasmo de Rótterdam, quien como todos saben ,pero mucha gente olvida, ha dado nombre al programa que hoy nos trae aquí. Pero no voy a recordar todos los méritos de uno de los mayores pensadores europeos, para el cual las fronteras y los países no existieron ( Labor meritoria la de recorrer Europa  cuando todavía no se había inventado los vuelos de bajo coste-low cost, ni siquiera el Inter.-rail) tan solo quiero recordar una frase suya que llamo poderosamente mi atención  :“Para el hombre dichoso todos los países son su patria.

 

 

Interesante, aunque  no bastaba para resolver mis dudas, así que seguí navegando hasta toparme con la biografía de un mozalbete francés, consumado viajero, quien recién comenzado siglo XX, y a la temprana edad de 16 años su padre lo envía a estudiar a Inglaterra. Antes de partir, su padre le ofreció  un  consejo :

“No importan los libros, nadie puede pensar por ti, mira por la ventana, habla a la gente”.

                     

 Según parece y cuenta la historia, aquel mozalbete  escuchó y aprovechó el consejo, se llamaba Jean Monnet y, varías décadas después, destacaría como uno de los padres fundadores de la Comunidad Europea. Avancemos unos años más, pongamos hasta un 9 de mayo de 1950, en París, y recordemos algunas de las  palabras que Jean Monnet dejó escritas en su discurso para Robert Schuman:

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 “De este modo se llevará a cabo la fusión de intereses indispensables para la creación de una comunidad económica y se introducirá el fermento de una comunidad más profunda entre países que durante tanto tiempo se han enfrentado en divisiones sangrientas »

 

 

Ese fermento al que hace alusión ¿Qué era exactamente?¿ Era solo carbón y acero?…¿Pudo estar pensando en algo llamado Erasmus? Esta duda me asalta con más fuerza cuando leo que 2 años más tarde Monnet declaró respecto al proyecto de comunidades europeas lo siguiente:

“nosotros no unimos países, unimos personas”

 

Pero cómo pensaba hacerlo ¿Estaba pensando unirlas  a golpes de acero y carbón? Sinceramente lo dudo, pero desde luego no era algo sencillo lo que proponía.

 

Nuevamente, otro salto en el tiempo: 1987. ¿En qué pensaban los miembros de la comisión cuando establecieron un programa de intercambio bajo el nombre de “Erasmus”? Sin duda buscaban nuevas herramientas para una mayor integración europea , pero realmente ¿Sabían lo que estaban creando?¿Eran capaces de vislumbrar en qué se convertiría el programa Erasmus? Con la ventaja de tener la perspectiva del tiempo de mi parte, creo que no. Hasta aquí hemos visto el esquema teórico  y es aquí donde palabras y sentimientos se separan, hemos de empezar a hablar de algo que no se puede describir fácilmente y que por espacio de 20 años no ha dejado de propagarse: la experiencia Erasmus.

 

Aalto-University-to-Lead-International-Lloyds-Register-Foundation-Research-Centre-of-ExcellenceMe van a permitir ahora que personalice el relato y vayamos a un  pasado más reciente  para salir de la neblina de la historia y entrar en la cruda realidad en la que un joven como muchos, en este caso un servidor, le  anunciaron que le habían dado un Erasmus a Finlandia, en concreto a la universidad Técnica de Helsinki, Tecnillinen korkeakulu para los amigos (Aalto University ahora). Por fin podría disfrutar de eso que tanto había oído hablar,  el mítico Erasmus.. ¿Sería verdad que era pura fiesta? …¡No! Era mucho más que eso

 

 

El Erasmus es una extraña aventura. Cuando uno recibe la beca siente miedo, vértigo, ante la experiencia que se avecina. Antes de solicitarla, todos hemos oído hablar de la beca Erasmus  y nos hemos forjado mil ideas de cómo será. A su vez, los pensamientos más comunes antes de emprender el viaje son: ¿Cómo pago yo esto?¿Seguro me divertiré tanto como mi vecino, primo, hermano, etc..? y en algunos casos ¿ Qué asignaturas me convalidarán? En mi caso se añadía otra de vital importancia ¿Haría mucho frío en Finlandia?.

Y cuando subimos al avión, como si fuera una montaña rusa,  lo único que se nos pasa por la mente es “¡Socorro! Quiero bajar, pero si yo en realidad no me quiero ir!” tan distinto de lo que diremos al final de nuestra beca “¿Ya se acabó? Pero, ¡si yo no quiero volver!”

 Dicen que los estudiantes cuando regresamos tenemos la cabeza llena de pájaros;  en mi caso, y sé que no soy el único, no fueron pájaros, fueron estrellas amarillas flotando en un fondo azul lo que tenía en la cabeza (y aún siguen ahí dentro). Y fue en ese momento cuando empecé a vislumbrar el secreto del Erasmus. Mi Erasmus había discurrido como un sueño,  fueron 9 meses que pasaron en 9 segundos, pero en los que viví  la experiencia de 9 años. Comprendí  el secreto que encierra el Erasmus, algo que solo se comprende al final la experiencia, del sueño  Erasmus,  y es que aquellos que van de Erasmus nunca vuelven. Vuelve otra persona distinta.

 

Tras este maravilloso sueño, uno ha dejado de ser Español, Checo, Inglés o Chipriota, acaba de nacer un ciudadano europeo. Efectivamente, Erasmo tenía razón. “Para el hombre dichoso todos los países son su patria”. Cuando uno ha sido Erasmus no  hay país donde uno no se sienta cómodo o frontera imposible de cruzar. Igualmente el consejo que Jean Monnet recibió de su padre tomaba forma, en ningún libro te explican, ni podrán explicar jamás, lo que puede suponer el Erasmus en tu desarrollo personal. La física o la política que uno aprende allí fuera es la misma que puede aprender aquí, pero la experiencia ,¡no de conocer!, sino de  vivir y sentir en otro país, otra cultura y otra gente, ni en el mejor de los masters puede darte.

Continuará….

El futuro de Eurasia: ¿integración económica o una segunda Guerra Fría?

De Petar Petrov (traducido por Alistair Spearing)

«Es como cuando llevas mucho tiempo saliendo con una chica. Ya has conocido a los padres, habéis pasado un fin de semana con las familias y ahora queréis comprometeros… El proceso de integración eurasiática ha sido sumamente lento, pero está avanzando.» Este apunte de Pável Andréyev, editor de la cadena estatal Rosiya Segodnya, podría explicar por qué se ha tardado tanto en dar impulso a la Unión Eurasiática.

Putin

A medio camino entre la libertad económica y la sovietización

La Unión Eurasiática, vista a menudo como la materialización de la nostalgia de Vladímir Putin por la antigua Unión Soviética, ha sido prácticamente ignorada por el Oeste. De hecho, fue al margen de una cumbre de la Unión Eurasiática celebrada en Minsk, la capital de Bielorrusia, que Putin se reunió con el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, en agosto de este año. El predecesor de este último, Víktor Yanukóvich, es un firme defensor de que Ucrania participara en este proyecto, convicción que lo llevó a rechazar un acuerdo con la Unión Europea, hecho que desató las protestas del pasado invierno en Kiev.

Además de Bielorrusia y Kazajistán, el Kremlin espera que Kirguizistán se una a la Comunidad. Hace poco, el presidente de Armenia, Serzh Sargsián, manifestó su deseo de entrar a formar parte de ella. Al presidente ucraniano, en cambio, tan solo se le ha concedido la condición de observador.

Las autoridades rusas no se privan de destacar el potencial de la Unión. Según ellos, los acuerdos comerciales podrían abarcar todos los sectores económicos, desde la maquinaria pesada bielorrusa hasta el buey kazajo. Les gusta también subrayar que los intercambios en el seno de la Unión Eurasiática han crecido un 30% desde 2011. Aun así, Dmitri Trenin plantea dudas sobre los beneficios económicos de la expansión. Según él, los intercambios comerciales tan solo han crecido un 1,5% al año desde el acelerón inicial debido a la supresión de barreras comerciales a principios de 2011. Sin embargo, el ministro de Comercio de la Unión, Andréi Slepnev, no cree que sea suficiente para revitalizar la economía rusa.

Con tanto pesimismo, más de uno se pregunta para qué sirve Unión Eurasiática. El antiguo ministro de Asuntos Exteriores de Armenia, Aleksandr Arzumanián, cree que Rusia quiere dominar los estados miembros pequeños en un intento de resucitar la Unión Soviética. Slepnev discute esta interpretación e insiste que Rusia no ejerce ningún control sobre los demás estados, hecho confirmado por el veto conjunto de Bielorrusia y Kazajistán a la tentativa rusa de bloquear importaciones libres de aranceles de Ucrania en junio. Es más, Rusia se vio obligada a retirar su propuesta de crear un Parlamento Eurasiático después de que Kazajistán manifestara su oposición. Según Konstantín Sonin, catedrático de la Escuela Superior de Economía de Moscú, se espera que los beneficios económicos de la integración recaigan en los miembros pequeños, particularmente en forma de descuentos en la energía suministrada por productores rusos como Gazprom y Rosneft. Sonin explica que estos incentivos son necesarios para que países como Bielorrusia sigan el ejemplo de Ucrania en el pasado invierno y se acerquen a la UE.

Vista la falta de beneficios económicos para Moscú, la ambición de Putin de impulsar la integración eurasiática parece, por lo menos, sorprendente. Algunos analistas dicen que Rusia no quiere establecer su presencia en países como Ucrania y Armenia para controlarlos, sino simplemente para que no caigan en la órbita occidental. Mirando los relojes del vestíbulo de la Unión Eurasiática en Moscú, da la impresión de que «a Rusia le importa más aparentar poder que tener poder real. Rusia continuará promoviendo su proyecto predilecto porque ve cualquier ganancia para el Oeste como una pérdida para sí misma» (“A brief primer on Vladimir Putin’s Eurasian dream”. The Economist, 23 agosto 2014). Sea cual sea el objetivo real de Putin, un bloque comercial eurasiático tendría una influencia considerable. Actualmente, los tres países que componen la Unión Aduanera Eurasiática constituyen un mercado de unos 165 millones de personas y un PIB total de 2,3 billones de dólares, con Kirguizistán y Armenia en la sala de espera.

Éxito político, fracaso económico

El «éxito» que la Comunidad Eurasiática ha anunciado a bombo y platillo no ha bastado para seducir otros países de la región. Azerbaiyán y Moldavia, tentados por la posibilidad de adherirse a la Unión Europea, están valorando cuidadosamente el proyecto de Moscú, al igual que repúblicas centroasiáticas como Uzbekistán, Turkmenistán y Tayikistán. Por otro lado, el conflicto bélico que enfrentó a Georgia y Rusia en 2008 y el movimiento Euromaidán de Ucrania probablemente mantendrán estas antiguas repúblicas soviéticas fuera de cualquier unión encabezada por Moscú.

Algunos analistas creen que el Kremlin no lograría convencer a algunos de estos países aunque ejerciera una enorme presión sobre ellos. Otros han cuestionado el valor de que Rusia se asocie económica y políticamente con una dictadura de bajo atractivo económico como es Bielorrusia. De hecho, incluso hay dudas sobre si los rusos estarán satisfechos con todo lo que conlleva una Unión Eurasiática inspirada en la UE, incluyendo las corrientes migratorias.

«El proyecto eurasiático es un espejismo de un archipiélago postsoviético en el que los líderes autoritarios se usan los unos a los otros para mantenerse en el poder», escribió recientemente Líliya Shevtsova, autora de Putin’s Russia («La Rusia de Putin»). El economista Anders Åslund fue todavía más lejos al describir el proyecto del presidente Putin como «un agujero neoimperialista» en el que Rusia se estaba enterrando «cada vez a más profundidad».

¿La venganza del orden postsoviético?

Los planes rusos para la futura Unión Eurasiática están rodeados de misterio. ¿Se trata de poner a prueba la influencia occidental con un esquema multipolar? ¿De crear una unión económica para estimular la integración y cooperación? ¿O de resucitar la URSS en versión «moderna» y globalizada aprovechando que la UE está perdiendo potencia económica e influencia política?

Eurodinosaurios, el enemigo en casa

Por: Miguel García Barea

Políticos como el luxemburgués Jean Claude Juncker o el español Miguel Angel Arias Cañete han asumido un cargo en la Unión Europea con sendas manchas en su biografía. Para la correcta salud democrática del continente, es necesario abrir un debate interno sobre quiénes gestionan las instituciones.

Leyendo la sección Internacional del diario El País del pasado sábado, 8 de noviembre, me topé con la cuarta página, dedicada al ducado de Luxemburgo. En ella se encontraban titulares como “Pequeño gran paraíso fiscal” o “El edén de las multinacionales”, y a grandes rasgos explicaba que la riqueza de la patria de Jean-Claude Juncker procede de grandes inversores extranjeros, atraídos por la reducida fiscalidad del ducado. Lo más grave de todo es que el actual presidente de la Comisión Europea parece haber sido artífice de convertir a Luxemburgo en un paraíso fiscal, manteniendo a salvo el secreto bancario durante los años que desempeñó un puesto de responsabilidad en el gobierno de este pequeño estado centroeuropeo. Ahora está al mando de una institución que cuenta entre sus principales objetivos con la desaparición de tales paraísos.

Sede de Price Waterhourse, en Luxemburgo. Fuente: El PAÍS

Hace algunas semanas, con motivo de la designación de Miguel Ángel Arias Cañete como comisario de Energía de la Unión Europea, la prensa internacional se hizo eco de la importante campaña de oposición que suscitó tal decisión en todo el continente. También en España. Se ve que poseer acciones en compañías petroleras perjudica no solo al medioambiente, sino también la marca personal. Sobre todo cuando se supone que las energías renovables son la apuesta a largo plazo para el necesario autoabastecimiento de la Unión Europea.

Los casos de Jean Claude Juncker y Miguel Arias Cañete, así como sus perfiles, presentan varias similitudes. Ambos pertenecen al Partido Popular Europeo (PPE) representante en la unión de la familia democristiana, cuentan con una dilatada trayectoria política en sus respectivos países y su reciente nombramiento en un cargo de responsabilidad continental ha ido acompañado de bastante polémica. No se me ocurre mejor apelativo para definirlos que eurodinosaurios; veteranos de la política y/o de la administración pública, que tras varios años de servicio-y no menos dietas, viajes y cumbres de alto standing-son enviados por su partido a Bruselas o Estrasburgo para que puedan vivir una suerte de retiro dorado.

Activistas de la campaña STOP CAÑETE

Al igual que aquellos futbolistas que, tras despuntar varios años en las ligas europeas, deciden dar sus últimas patadas en ligas menores o emergentes (eso sí, con unos contratos que nada tienen que envidiar a los anteriores) se cuentan por decenas el caso de políticos que acaban su carrera en las instituciones supranacionales, sobre las que recae una bastante menor presión mediática, pero no menos responsabilidad. La cuestión es ¿beneficia a la UE el reciclaje de estos dinosaurios, o se trata de una lacra para unas instituciones cada vez más cuestionadas?

Lo dudo mucho. Si bien la experiencia y la veteranía suponen un punto a favor, el estar a la vuelta de todo y en especial las aparentes contradicciones entre la vida personal y profesional de estos dirigentes y la vocación de las instituciones que presiden no hacen sino dinamitar el proyecto europeo desde dentro. Su cargo se revela entonces como una contradicción, su función no resulta para nada creíble y la no contemplación de la posibilidad de dimitir (en España, esta acción resulta meramente anecdótica) acaban provocando, sino la desilusión de los ciudadanos, al menos una cierta apatía. Una apatía que fácilmente puede convertirse en descontento, y ya sabemos de sobra quienes se van a aprovechar de él.

En estos tiempos críticos, resulta imprescindible el abrir voces críticas y corrientes de debate dentro de la propia UE. De esta forma, se lograría una mayor implicación ciudadana en la política continental. Aprender a diferenciar las instituciones de sus dirigentes, la función y la responsabilidad de la propia actuación y los hechos concretos. De esta forma reconocer la legitimidad de los respectivos cargos de Cañete y Juncker es perfectamente compatible con la crítica hacia su ideología, proyecto o gestión. Tal y como sucede a escala municipal, autonómica o estatal, ni más ni menos.

A nivel europeo, la ausencia de debate, la aceptación per se los hechos y el consumo de información sin la correspondiente reflexión pueden dar lugar a una situación casi tan peligrosa como el euroescepticismo radical, ya que le sirve de caldo de cultivo. Por eso, para democratizar la UE no basta con votar cada 5 años (si es que lo hacemos) sino hay que ir más allá. Iniciativas ciudadanas, como el New Deal 4 Europe, que pretende mediante la recogida de firmas aprobar un plan de inversión para crear empleo juvenil, supone un buen ejemplo de cómo traer a Europa de vuelta a los ciudadanos. También lo son los comentarios en redes sociales, y la difusión a través de ésta de artículos, videos, audios y demás material recopilado en medios de comunicación sobre los asuntos de índole continental.

El Federalismo europeo, visionado por Altiero Spinelli, legendario militante antifascista italiano, y sostenido por personalidades de distinta índole-también ideológica- como los democristianos Robert Schumann, Conrad Adenauer o Alcide de Gasperi, o el activista ecologista y principal líder de Mayo del 68 Daniel Cohn-Bendit, no merece ni la relativización ni el descrédito al que actualmente está sometido. Si para más iniri, este proviene del propio seno de la Unión, debiera resultarnos imperdonable a los que a pesar de todo, seguimos creyendo en este proyecto.