Estado Islámico: el Terror del Califato de Al-Baghdadi (I)

Por: Álvaro Ibáñez Fagoaga

El  autoproclamado Estado Islámico se ha hecho con el control de parte del territorio iraquí y sirio. La organización terrorista, secesión de Al-Quaeda, pretende seguir expandiéndose hasta  instaurar un Califato que se extienda hasta la Península Ibérica. Al igual que sucediera en la Segunda Guerra Mundial, se prevee necesaria una alianza de civilizaciones para hacer frente al enemigo común. 

Abu Bakr Al Baghdadi, autoproclamado califa del EI

La fulgurante escalada que las tropas de Abu Bakr Al-Baghdadi, autoproclamado Califa del EI, han realizado en territorio sirio-iraquí  ha puesto en jaque a todo el panorama geopolítico de Oriente Medio. Con unos macabros métodos que escandalizan hasta al propio líder de Al-Quaeda, sus más de 30.000 combatientes fuertemente armados amenazan con sembrar el terror y el caos desde las lejanas fronteras de Pakistán hasta los Balcanes e incluso la Península Ibérica. O por lo menos éstos son sus objetivos, dado que las ambiciones que presenta esta relativamente nueva agrupación terrorista han ido materializándose con una velocidad alarmante en estos últimos meses, tanto que incluso comienzan a amenazar gravemente el territorio turco con el implacable asedio bajo el que está sometida la fronteriza ciudad de Kobane, a la que se le empieza a conocer ya como «la Stalingrado Kurda» del siglo XXI. Pero primero se debe analizar correctamente el germen de la organización que tanto preocupa ahora al panorama internacional.

Estado islámico de Irak y Estado Islámico de Irak y el Levante : Los precursores del «Califato».

Muchos se preguntan ahora cómo Occidente ha permitido que la situación haya llegado a tal punto. Se cuestionan  también cómo ha sido posible que, con la magnitud y el peligro de la organización, apenas nadie estuviese al corriente de ella hasta la captura relámpago de Mosul por parte de sus milicias. De pronto, una organización que hasta ahora nos había sido desconocida se había echo con el poder de la segunda ciudad más importante de Irak.Pero se ha de admitir que la creación de semejante organización no ha sido flor de un día, y que ha habido un largo proceso de gestación que ha posibilitado que este «califato» se haya podido extender de una manera tan fulgurante por importantes zonas de Irak y Siria.

En 2004, y con la coyuntura geopolítica de la invasión de Irak, Osama Bin-Laden ordenó a uno de sus hombres de confianza en la zona, Abu Musab Al-Zarqaui, la creación de una filial de Al-Quaeda en territorio iraquí. Así, con la creación del aún joven “Estado Islámico de Irak”, se comenzó a gestar la organización que ahora lidera con mano de hierro el «Califa Abu Bakr». Bajo el férreo control de Al-Zarqaui, la organización comenzó a perpetrar un gran número de atentados, entre los que se encuentran aquellos tristemente célebres que tuvieron lugar en tres hoteles jordanos o el macabro atentado a la sede de la ONU en Irak en 2003 conocido como «La tragedia de Bagdad». Las cruentas actuaciones del líder jordano propiciaron también que el gobierno norteamericano lo situase como el «tercer hombre más peligroso del mundo», sólo por detrás de Bin-Laden y de su lugarteniente y actual líder de Al-Quaeda Imán Al-Zawahiri, ascendiendo la prima por su captura de 11 a 25 millones de dólares.

De pronto, los ataques coordinados con coches bombas comenzaron a convertirse en una marca de la casa del Estado Islámico de Irak, erosionando por completo la coexistencia pacífica dentro del territorio iraquí. Además, y no contento con esto, Al Zarqaui declaró en 2005 la «guerra total» a los chiíes de Irak. En aquel momento, el ojo del huracán se posó sobre sus hombros, y en pocos meses EE.UU afirmó haber acabado con la vida del líder del Estado Islámico de Irak en una incursión aérea en las inmediaciones de la ciudad de Baquba, situada a 65km de Bagdad. Sin embargo, el daño ya estaba más que hecho, y en los siguientes años el azote de la guerra sectaria entre chiíes y suníes asoló el territorio de Irak con una violencia inusitada. En este periodo, y a pesar de la muerte de su máximo líder Al-Zarqaui, la organización adquirió un peso fundamental en la conocida insurgencia iraquí. Y a pesar de la reducción de la escalada de violencia a partir de 2009, y con la llegada al poder de la organización de Rashid Al-Baghdadi, la penetración que logró en las diferentes capas sociales iraquíes avecinaba que el terror ejercido por la agrupación no había hecho más que comenzar.

Pero fue con la llegada al poder de Ibrahim Alí Al-Baghdadi en 2010 cuando la organización comenzó a dotarse de la capacidad logística y militar de la que goza en estos días el Estado Islámico. Demostrando una gran habilidad en el terreno político y militar, Al-Baghdadi logró rodearse de varios de los mejores generales del extinto ejército iraquí de Sadam Hussein, y con el pretexto de la guerra civil siria, transformó el nombre de la organización en 2013 a «Estado Islámico de Irak y el Levante», evidenciando ya la participación directa de la organización en el conflicto. Esta participación se vio favorecida gracias al hecho de que la filial de Al-Quaeda en Siria, Al-Nusra, estaba y esta liderada por Abu-Muhammad Al-Golani, reconocido amigo de Al-Baghdadi. A partir de este momento, muchos de los combatientes sirios que antaño logró atraer el difunto Al-Zarqaui a territorio iraquí regresaron a suelo sirio para combatir a las tropas del gobierno de Bachar Al-Assad. En aquellos momentos, el Estado Islámico de Irak y el Levante seguía formando teóricamente parte de Al-Quaeda, pero en la práctica se mostraba ya evidentemente que la organización gozaba de una más que considerable autonomía.

Foto: rtve.es
Territorios del EI

El principio del fin de la condición de vasallaje que el «Estado Islámico de Irak y el Levante» poseía con Al-Quaeda comenzó a evidenciarse cuando en Abril de 2013 Al-Baghdadi afirmó en un comunicado que Al-Nusra era ahora su filial en territorio sirio. En aquel momento una ligera confusión se adueñó en todas estas agrupaciones terroristas debido al hecho de que Al-Nusra no podía ser a la vez la filial de Al-Quaeda y del Estado Islámico de Irak y el Levante. La confusión se zanjó cuando el propio Al-Golani afirmó que su lealtad seguía perteneciendo de una manera indiscutible a Al-Quaeda, y que las afirmaciones de su colega Al-Baghdadi no debían tomarse en serio. Fue en este instante cuando la frialdad de las relaciones entre las diferentes filiales de Al-Quaeda y las milicias de Al-Baghdadi se hizo más que evidente. Incluso se llegó a dar la pintoresca situación de que combatientes de Al-Nusra y el Estado Islámico luchasen uno frente al otro por el control de Deir Al-Zur, provincia norteña de Irak. Sin embargo, pronto Al-Nusra abandonó la lucha contra sus colegas iraquíes y anunció que mostraba  «su arrepentimiento» al haber comenzado una lucha contra sus compañeros de armas. Aún y todo, y a pesar de la vuelta a la «normalidad» entre estas dos agrupaciones, resultó del todo evidente que el Estado Islámico ya no gozaba del beneplácito del que gozaba hasta ahora de Imán Al-Zawahiri, actual líder de Al-Quaeda.

En este contexto, y con la llegada del 2014, Al-Baghdadi ha evidenciado  un  brillante ingenio con la operación que le ha otorgado la gran fama  que goza en la actualidad; agrupando a un considerable numero de sus combatientes, lanzó una sorpresiva y espectacular operación militar en todo el norte de Irak que desembocó en la ya conocida toma de Mosul por parte de sus milicias. Y no contento con esto, su avance siguió inexorablemente hacia el sur, hace apenas unos días un combate alcanzó las inmediaciones de un aeropuerto a las afueras de Bagdad, y el delegado provincial de la zona afirmó que “si no se secunda una operación terrestre, la próxima batalla será en las puertas de Bagdad”. A partir de aquel frenético ataque, Al-Baghdadi alteró de nuevo el nombre de su organización a un más simple Estado Islámico, y no satisfecho con eso, proclamó que todos los territorios bajo su poder formaban parte de un nuevo «Califato» que aspiraba a recuperar todos los territorios de los que antaño gozó el mundo musulmán. Autoproclamándose  «Gran Califa» y exigiendo la absoluta sumisión de todo el mundo musulmán a su persona, Al-Baghdadi alteró su nombre a «Abu Bakhr» haciendo una clara alusión al  Califa ortodoxo que gobernó el Imperio Musulmán durante parte del siglo VII y que además fue suegro del propio Mahoma. Con esta nueva estrategia, el «Abu Bakhr» del siglo XXI aspira a reconstruir los grandes estados musulmanes que antaño gobernaron la práctica totalidad de Oriente Próximo, el norte de África, los Balcanes e incluso la Península Ibérica.

Aliados y enemigos del Estado Islámico.

Tras estos frenéticos cambios acontecidos en Oriente Medio, la respuesta de los organismos estadounidenses fue rápida y contundente, y en palabras de su secretario de Estado John Kerry  afirmaron que “no permitirán que el cáncer del EI se extienda a otros países” haciendo un llamamiento a la puesta en marcha de una “ coalición global que diese soporte a las operaciones militares” . Y en este aspecto, la respuesta estadounidense se ha materializado en una ayuda logística total hacia los kurdos, quienes por ahora son los únicos que hacen frente en el campo de batalla a las huestes del Estado Islámico. Además, rápidamente orquestaron todo tipo de ataques aéreos contra objetivos de la Yihad tanto en Siria como en Irak, a los que prontamente se unieron tanto Inglaterra como Francia.

En el seno de la Unión Europea, una renovación burocrática esta ralentizando parcialmente la respuesta  conjunta de los 28. Catherin Ashton, quien actualmente ocupa la cartera de asuntos exteriores de la Unión Europea, pronto cederá el cargo a la italiana Federica Mogherini, por lo que la reacción desde el máximo organismo aún espera  veredicto. Sin embargo, los ministerios de Exteriores de varios países europeos no han tardado en posicionarse . En una conferencia internacional celebrada en París, el ministro de asuntos exteriores francés Laurent Fabius afirmó que “Todos los participantes consideraban que era necesario hacer desaparecer al Estado Islámico”. La conferencia en la que participaron una treintena de países y en la que se encontraban cinco de los altos comisionados del consejo de seguridad permanente de la ONU fue un mensaje claro de toda la comunidad internacional y de la administración francesa en particular hacia la organización. Por otro lado, su homólogo británico William Hague pedía “unidad política” en unas declaraciones que protagonizó hace varios meses en el mismo Irak, pero tras su reciente comunicado de renuncia para encargarse de la presidencia de la Cámara Baja británica, el  mítico puesto máximo del “Foreign Office” sigue vacante.

Federica Mogherini, José Manuel García Margallo y Lauren Fabius, cuerpo diplomático de la UE.

Para algunos resulta más que evidente que para que la respuesta de los 28 sea clara y contundente, se debería de equipar a una serie de fuerzas militares conjuntas para tener la capacidad de responder de una forma unitaria y rápida frente a estos conflictos. Sin embargo,  la vigorosa y clara respuesta repudiando al Estado Islámico que los diferentes portavoces de asuntos exteriores de cada país han proclamado a lo largo de la Unión han puesto en evidencia que los resortes diplomáticos comunitarios siguen correctamente engrasados. Aún y todo, la situación de Kobane resulta insostenible y sólo con una gestión rápida y eficaz se podrá evitar que un nuevo Stalingrado sea gestado, aunque esta vez sea en territorio sirio.

Por otro lado, y entrando en las esferas del mundo musulmán, el panorama dista mucho de ser claro y unitario. Los kurdos son los únicos que actualmente combaten sobre el terreno a las huestes yihadistas: azuzados por las atrocidades cometidas por las milicias de Al-Baghdadi, toda la congregación kurda distribuida por Turquía,Siria e Irak se ha volcado totalmente en la guerra contra el terror del Estado Islámico. Sin embargo, la desigualdad de fuerzas entre ambos bandos es atroz, y la desesperación comienza a calar hondamente en la mente de los propios kurdos. Incluso se ha llegado a documentar la construcción de un “tanque casero” para hacer frente a las banderas negras del Estado Islámico. Afirman también que los ataques aéreos que efectúan contra sus huestes no valdrán de nada si no vienen apoyados por una contribución de tropas terrestres.

milicianos kurdos enfrentándose al EI en territorio sirio.

Entrando dentro del territorio actualmente en conflicto, Al-Assad, el presidente sirio, ha visto una nueva oportunidad de redención con la llegada del Estado Islámico. EE.UU y la coalición bombardean desde hace semanas multitud de posiciones yihadistas dentro del territorio sirio, y a pesar de afirmar indignados que los ataques se efectúan si el consentimiento del gobierno, la situación dista mucho de lo que hace un año se planteaba. En aquellos momentos, EE.UU condenaba a Bachar Al-Assad como uno de los personajes más deplorables de la política actual, e incluso amenazó con un bombardeo masivo de las posiciones militares gubernamentales. Muchos afirman ahora que sólo la decidida presión que ejerció Rusia logró que aquellas amenazas no terminaran por materializarse, pero es un hecho que el derrocamiento del gobierno sirio ya no forma parte de las altas prioridades de Occidente.

 Más difícil de calificar es la posición turca en el conflicto. Se ha documentado que Turquía accede a habilitar el paso a los milicianos del Estado Islámico, pero sin embargo impide que sus homólogos kurdos atraviesen la frontera. La única explicación coherente al respecto es que Turquía sigue viendo en los kurdos una amenaza más real para sus intereses que la  representada por el Estado Islámico. Este hecho se reafirma debido a que kurdos y turcos mantienen un intenso conflicto político que se extiende a lo largo de varios siglos y de difícil solución a corto plazo. Es cierto que el gobierno turco ha terminado por acceder a que las flotas aéreas englobadas en la coalición puedan aparcar sus naves en las instalaciones de su territorio, pero también es un hecho incontestable que, en el contexto de la batalla por la ciudad de Kobane, las fuerzas armadas turcas perpetraron un intenso bombardeo contra las tropas Kurdas y no contra las del Estado Islámico. Sólo la evidencia de que la toma de Kobane por el Estado Islámico le proporcionará una volátil frontera para adentrarse en territorio turco está haciendo cambiar su postura. A pesar de todo, la excesiva ambigüedad con la que el gobierno de Erdogan esta respondiendo al conflicto sigue preocupando a gran parte del panorama internacional.

El reinado del Terror.

Pero investigando dentro de la vida cotidiana de las poblaciones controladas por el Estado Islámico es donde se encuentra el panorama más desolador. “Daesh”, como se le conoce coloquialmente a la organización, ha instaurado un reinado del terror que eclipsa a grandes genocidas de otros tiempos. Las crucifixiones se han convertido en una macabra costumbre en sus filas, e incluso se ha llegado a aplicar a un joven acusado de “no respetar el Ramadán”. El intenso fanatismo con el que aplican su particular comprensión del Islam parece no tener límite. Las ejecuciones públicas y los fusilamientos son también asunto predilecto de los yihadistas de Al-Baghdadi, sin ir más lejos, tras la toma de Mosul, más de 1.500 iraquíes fueron ejecutados masivamente a manos de sus tropas. Al-Baghdadi avanza implacable en su amedrantamiento de la población civil. Incluso se ha llegado a colocar una pantalla gigante en la que se muestran estas y otras ejecuciones, evidenciando hasta dónde están dispuestos los combatientes del Estado Islámico a llegar para lograr sus objetivos. Algunos entendidos en la materia han llegado a afirmar que ni siquiera en la propia Ley Islámica, que tanto se empeñan en predicar, están aprobadas las ejecuciones masivas, pero el caso es que esto parece importarles poco a sus tropas.

Las crucifixiones se han convertido en una práctica habitual en los territorios del EI.

Así pues, la situación de Oriente Medio roza el más auténtico colapso, y sólo una rápida e implacable respuesta podrá subsanar en la medida de lo posible la tétrica situación. Un nuevo Stalingrado al estilo kurdo se está gestando en Kobane, el reinado del terror que la nueva “espada del Islam” esta extendiendo parece no tener límite y la respuesta occidental sigue siendo excesivamente tibia al respecto. Frente a esto, los milicianos yihadistas aprovechan cada minuto. Saben que la guerra será larga y ardua, y que a cada minuto que pasa sus conquistas serán más lentas y costosas, por lo que no están perdiendo un instante en hacerse todo lo fuertes que la situación les permite. Es el momento de que la diplomacia actúe antes de que sea demasiado tarde. “Las tropas yihadistas apenas se encuentran a 20 minutos en coche de Bagdad” recordaba un gobernador civil iraquí, y debemos ocuparnos de que tanto Kobane como Bagdad jamás caigan en manos del inmisericorde Estado Islámico. Kobane representa la oportunidad de extender la guerra y el terror a las puertas de Europa, mientras que Bagdad representa el último resquicio de resistencia que mantiene el sur de Irak mínimamente cohesionado. Si estas dos ciudades caen, la guerra puede alargarse durante años, y eso es algo que bajo ningún concepto podemos permitir.

CONTINÚA LA PRÓXIMA SEMANA

Los retos de Lady PESC

Autor: Paolo Acunzo, Salvatore Sinagra

Traducción: Simone Corvatta

Título Original: Le Sfide di Lady PESC

Federica Mogherini ha sido designada Alto Representante de la Política Exterior de la Unión Europea, obteniendo un reconocimiento importante gracias al resultado conseguido por el PD en las europeas y a su posición en el PSE (Partido Socialdemócrata Europeo). Pero su tarea será ardua, a causa de un embrutecimiento del contexto internacional,  de los poderes que tiene y de aquellos de los que carece.

Muchos esperaban que la caída del muro de Berlín y el colapso del URSS fuesen el preludio de una época de paz y prosperidad, pero desde  1989 la situación se ha venido abajo. Todo nos viene bien hoy menos que la nostalgia de la Guerra Fría, mas es necesario darse cuenta que el mundo es evidentemente más inestable que hace veinticinco años: el número de conflictos ha crecido notablemente y se han multiplicado las formas de violencia; han proliferado los Estados que han quebrado; se ha hecho siempre más evidente que a las guerras entre Estados se ha sumado las amenazas internacionales del terrorismo, del contrabando, del tráfico de armas y de seres humanos. Con el fin del Comunismo la primera gran privatización ha afectado a la guerra.  Poco a poco se ha comprendido que los Estados Unidos en solitario no son capaces de garantizar la paz, y en muchos casos Occidente se ha encontrado en grandes dificultades sin entender muy bien cual posición tomar. ¿A quién hay que apoyar en Egipto? ¿Al partido islámico que no se sabe muy bien cuán conservador fuese o a los militares? ¿Y en Ucrania? ¿A los nacionalistas rusos o a un amplio frente que incluye también fascistas? ¿Y en Siria? ¿Al dictador que hace una matanza con su pueblo o a los islamistas y a los contrabandistas?

Nunca antes las relaciones con(tra) la Rusia de Putin y con los  Estados Unidos de Obama han tenido tal influencia  sobre la designación de los componentes de la nueva Comisión. Es la primera vez que EEUU reconoce su incapacidad, que un mundo monopolar no es posible, y que la contribución de una UE políticamente relevante podría ser significativa en el nuevo mundo multipolar.

Si en Estados Unidos coordinar la diplomacia se ha convertido en una pesadilla, en Europa las cosas está yendo aún peor. Desde el principio de los años noventa, con las guerras en la antigua Yugoslavia, se han manifestado claramente los límites de la vieja Europa a la hora de relacionarse en un mundo que ya no era bipolar. Así, en los peores momentos , bajo la presión de Bush hijo por ejemplo, nos hemos dividido sobre decisiones importantes, como la de invadir o no Irak; en los momentos de bonanza, cuando Clinton y Obama no han pedido flanqueadores a los europeos, sino un aliado valioso,  nosotros, los europeos,que  hubiéramos tenido la posibilidad de crecer, nos hemos visto incapaces de hablar con una sola voz. Todavía son demasiado los que piensan que es mucho más conveniente aceptar una relación subordinada a Washington más que tener una política europea. ¿El resultado de esta estrategia? Desde Gaza y Donetsk, pasando por Damasco y Mosul, tenemos la guerra a un paso de nuestra casa. El próximo año celebramos setenta años de paz dentro de los confines de la UE, sería bonito que lo hiciéramos preguntándonos cuales serían los riesgos de tolerar la guerra apenas fuera de los confines de la misma UE.

De nuevo los  Estados Unidos nos piden una vez más cumplir con nuestro cometido, dado que en este precario sistema geopolítico no es más suficiente alguien que aplique la doctrina Bush u Obama, sino una contraparte en grado de dar aquella estabilidad en las relaciones internacionales que la escalada de una Globalización salvaje ha hecho siempre más improbable.

Incluso después del tratado de Lisboa, también después de la fusión del cargo de alto representante y comisario de los asuntos exteriores, la política exterior de Bruselas sigue caracterizada por grandes contradicciones, y la madre de todas las contradicciones es el intento de crear una política europea exterior sin pedir a los Estados de renunciar a su derecho de veto en la elaboración de las decisiones comunes. Es como si en un equipo de fútbol todos los jugadores se fueran al ataque en la búsqueda del gol personal, sin pensar en el resultado del equipo. Solo con la abolición del derecho de veto podrá nacer una verdadera política exterior común europea, pero aún queda mucho por hacer para lograr semejante resultado.

Federica Mogherini tendrá que escribir casi de la nada una política exterior, que tendrá que ir mucho más allá de la dicotomía americanismo/antiamericanismo y lamentablemente encontrará enormes obstáculos mucho más antes de salir de los confines de la UE: tendrá que hacer entender a los británicos y a algún vecino de los rusos que la OTAN ya no es suficiente, tendrá que hacer entender a los franceses que tampoco París tiene una política exterior y que no basta con liberar Tumbuctù para celebrar el resurgimiento de la África Francesa, y deberá hacer entender a los alemanes que la política comercial no es un subrogado de la política exterior. Finalmente tendrá que trabajar para que la política exterior de la UE esté coordenada con las demás, desde la comercial hasta la de inmigración, porque como ha recientemente recordado Draghi, políticas de signos opuestos pueden neutralizarse mutuamente y no obtener ningún efecto, incluso siendo técnicamente buenas. Tal coordinación difícilmente podrá ser eficaz si las prerrogativas de las relaciones exteriores de la Comisión se encontraran desparramadas entre muchas carteras, y Lady PESC tuviera que limitarse a “juntar las piezas fabricadas” por diferentes comisarios. De hecho, en este caso, Lady PSEC tendrá no sólo que buscar una síntesis entre los intereses nacionales, sino limitar las pretensiones de muchos otros comisarios.

Claramente una política exterior común tendrá que mirar a realizar la Europa potencia civil esbozada por Mario Telò en el libro homónimo. La necesidad de un ejército europeo no es por tanto hija del deseo de crear una superpotencia militar, sino de la necesidad de optimizar la eficacia estratégica de la defensa europea y recortar los gastos de la “no Europa”, de la defensa común. La vía diplomática será entonces fundamental para encontrar una solución en el medio entre una Europa neutral “che si fa i fattisuoi” (que se deja llevar)  y una Europa que replica, incluso de manera autónoma, a las políticas neoconservadoras de la administración Bush. Para cambiar realmente Europa hay que empezar por su política exterior. Sólo con un sistema nuevo de relaciones internacionales donde la UE pueda jugar de manera autónoma un papel de protagonista será posible aportar una contribución de pacificación que el actual (des)orden mundial tiene necesidad urgente.

Considerando que hoy en día no existe una política exterior europea, no nos queda otra que esperar que Lady PESC agote su mandato por completo, consiguiendo  recuperar el tiempo perdido con la salida en falso del pasado, logrando arrancarla cuanto antes. Entonces, le deseamos un buen trabajo a Federica Mogherini, pero sobre todos nosotros, ciudadanos del mundo.

Las Energías Renovables en la Unión Europea, ¿Lastre o Futuro?

Por : Daniel Pascual 

Me estaba quitando la tabla después de una jornada agotadora de snow. Era mi primera vez y me había cubierto de moratones por todo el cuerpo. La trabajadora de la taquilla estaba teniendo una animada conversación con un cliente:

 – Esto del cambio climático es un invento de las empresas con intereses económicos en energías renovables- aseveró con contudencia.

No me pude contener y decidí entrar en su conversación – Perdone usted, pero en ese caso las empresas del sector renovable controlarían el gobierno de España, la Comisión Europea e incluso, la organización de las Naciones Unidas ya que aceptan la hasta hace poco discutida idea del calentamiento global – afirmé.

Qué estamos sufriendo un incremento de la temperatura media del planeta y que esto es debido a la acción antrópica, es decir, a nuestra actividad diaria y a la de nuestras industrias, es un hecho. En este caso la mayor parte de la culpa la tienen la utilización de los combustibles fósiles: petróleo, carbón y gas, y buena parte de la solución la tienen las energías renovables.

 

El cambio climático está provocando la alteración de una serie de hábitats con la consecuente desaparición de sus especies vegetales y animales. Un claro ejemplo es el deshielo del ártico, el cuál, está condenando a la desaparición al oso polar.

 

No corren buenos tiempos para la energía solar y demás. La Unión Europea estableció un objetivo para el 2020 de que el 20% de la energía final consumida debería proceder de fuentes renovables. Actualmente, según datos recogidos por la Comisión Europea llegamos al 10, 7% cuando según el organismo anteriormente citado deberíamos estar en el 14%. En fin, hay que ser imparciales y decir que hemos reducido emisiones de CO2 con respecto al año 1990, que es el año de referencia acordado en Kioto, pero todavía nos queda mucho trabajo por hacer  para alcanzar el objetivo y la situación actual no invita al optimismo.

En los últimos años el aporte de las renovables al mix energético se ha estancado. Esto se explica por las políticas de austeridad practicadas por los países miembros. Las renovables necesitan inversión al no poder competir en igualdad de oportunidades contra las tecnologías tradicionales en el libre mercado.

– Eso es precisamente lo que ocurre, las renovables salen caras, tenemos que subvencionarlas – contraatacó mi oponente mientras le devolvía el casco.

– No te falta razón, pero solo en parte. Según declaraciones de la Comisión Europea la producción de energías renovables contribuye a reducir importaciones de petróleo por valor de 400.000 millones de euros al año. Por otro lado, el coste de los paneles solares se ha reducido un 70% en los últimos siete años – argumenté, sin darme por vencido.

Uno de los pilares en los que se sustenta el New Deal 4 Europe, programa impulsado por JEF, es incrementar la inversión en energías renovables. ¿Qué ventajas nos proporcionaría esto a parte de evitar que se deshielen los polos y el mar inunde poblaciones costeras? ¿ o que se produzcan sequías e inundaciones imprevistas y por tanto emigraciones además de las antedichas desapariciones de especies animales y vegetales?

Por si esto no fuera suficiente…

  • Las reservas fósiles tienen fecha de caducidad y hay que anticiparse para no ver peligrar nuestro sistema de bienestar.
  • Una política pro-renovable nos mantendría en el liderazgo tecnológico, con exportaciones de alto valor añadido.
  • Se crearían puestos de trabajo dentro del sector verde, lo cual es sinónimo de progreso y de empleos de calidad.
  • Sustituyéndola progresivamente por la energía nuclear, eliminaríamos riesgos que no se remontan a la época soviética de Chernóbil, sino al 2011 de Fukushima y la potencia tecnológica de Japón.

La energía debe ser unos de los pilares básicos en nuestra política europea que debe de tender hacia un mercado único también en este aspecto. Una transición energética hacia tecnologías más respetuosas con el medio ambiente debe ser llevada a cabo por las razones expuestas con anterioridad.

Seamos más prácticos y vayamos al hoy, a lo inmediato, a uno de los grandes problemas que actualmente tiene la Unión Europea: la dependencia energética.

Mientras los Estados Unidos están en camino de conseguir la independencia en este aspecto, nosotros importamos un 53,4%de la energía consumida. Si nos referimos al petróleo un enorme 86,4% y si hablamos del combustible de actualidad, el gas, un 65,8%.

¿Y a quién se lo compramos? Pues precisamente aproximadamente 1/3 viene de nuestros vecinos los rusos. Un 34% del petróleo y un 32% del gas. Las relaciones actuales con Putin no son especialmente buenas  y la presión que puede ejercer por esta vía es importante.

La mitad del gas que exporta Rusia a la Unión Europea pasa a través de Ucrania. Los otros países hipotéticamente afectados por una crisis desencadenada por el conflicto de Ucrania, serían Finlandia, Estonia y Lituania, los cuales dependen exclusivamente del gas ruso.

Petróleo y gas también nos viene del sur. Países como Nigeria, Libia y Algeria nos suministran combustibles. La inestabilidad política en esta área a raíz del auge actual de grupos islamistas radicales es otro elemento a tener en cuenta.

Definitivamente, yo tiro lastre y apuesto por el futuro – le dije a modo de despedida a mi interlocutora. Y me alejé de camino a casa pisando la crujiente nieve.

Daniel Pascual  es formador en energías renovables.

 

Bielorrusia: teatro clandestino bajo sospecha.

Por:  Baptiste Cogitore Claire Audhuy

Tradución : Miguel García Barea

Frente al poder establecido de Aleksandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde hace veinte años, los artistas conforman una importante oposición. El “Teatro Libre Bielorruso” es una organización clandestina que se abre paso con dificultad en un país catalogado a menudo como “la última dictadura europea”.

 Lukashenko e hijos, S.L.

Desde que la oposición Bielorrusia obtuvo la importancia e influencia que reivindicaban, varios de sus miembros han desaparecido o se han encontrado nuevos problemas para llevar a cabo su labor,entre ellos, los artistas.

Fue en 1900, tras el colapso de la URSS, cuándo Bielorrusia se convirtió en un país independiente. Desde 1994, no han conocido que a un único presidente: Aleksandr Lukashenko, quién ha sido reelegido en cada  una de las elecciones a las que se ha presentado sin misterio ni emoción alguna. La oposición bielorrusa existe oficialmente: otros partidos políticos pueden registrarse, pero en el momento que se hacen con un apoyo y relevancia significativos, el Gobierno siempre encuentra “coartadas” en su contra. Disolución de estructuras, censura, desapariciones temporales y exilios  diversos caracterizan la vida política del país.

Electo en 1994 y reelegido en 2001, 2006 y 2010, la presidencia de Aleksandr Lukashenko es controvertida, sobre todo por la restricción de las libertades (de opinión, de expresión y de reunión)  que padecen los ciudadanos,  periodistas en particular, como bien aclara el informe anual de  la ONG “ Reporteros sin Fronteras”.  Mas el líder bielorruso ya ha pensado en presentarse a las próximas elecciones de diciembre de 2015,  y no hay ocasión que no salga acompañado en su campaña electoral… junto a su hijo. La dinastía  Lukashenko va para largo.

La mayoría de los miembros influyentes de la oposición bielorrusa se encuentran en el exilio. Los responsables de « Belarus Free Theater » viven en Londres.

Minsk underground

Victoria Biran es la administradora de, teatro clandestino BFT (Belarus Free Theatre), presentado con la etiqueta de  la única compañía de teatro clandestino en la última dictadura de Europa .  En Minsk, encontramos al menos 5 escenarios oficiales, que coinciden con los teatros gubernamentales. Aludiendo a los espectáculos oficiales, Victoria no oculta su malestar : «Están totalmente desfasados, ni siquiera mantienen la técnica  ni los medios de la vieja escuela al estilo soviético. Todo está lleno de polvo, es muy aburrido y demasiado clásico. No hay creatividad ni novedades, ni absolutamente nada de compromiso o de reflexión sobre la sociedad actual. Allí, todo se basa en entretener a la gente para que no vean la realidad. La dictadura continúa en el escenario».

Uno de los seis escenarios del teatro gubernamental en Minsk : el Teatro Kypali.

 

De hecho, dos teatros alternativos existen, sin que les una ninguna vinculación aparte de la no oficiosidad: el BFT y el  « Teatro Alas de Esclavo » (Theatr Kryly Halopa), instalado en la ciudad  de Brest (en el oeste del país) y fundado en 2001. Victoria Biran se enroló en el BFT hace años  y espera algún día lograr un mayor acercamiento así como una colaboración más estrecha entre  ambas  estructuras disidentes. El BFT se puso en marcha  en 2005 y sus miembros se encuentran repartidos por todo el país, a pesar de la continua tensión con el Gobierno.

La compañía fue procesada por la justicia  para acabar finalmente absuelta en 2013 ya que no contaban con ningún impago ni ninguna queja por parte de  de los vecinos. Pero lo que molesta de  BFT es simplemente su existencia. Sus actuaciones evocan los temas de género, el suicidio, la dictadura … todos los tópicos que no forman parte de las escenas clásicas de gobierno.

Victoria Biran espera que los dos teatros libres bielorrusos puedan algún día unir sus fuerzas y trabajar juntos.

 

« Todo comenzó en 2005, cuando desde BFT lanzamos un concurso de escritura teatral. El evento adquirió grandes dimensiones y fue seguido de cerca por la prensa de la oposición. La última compañía de teatro clandestino, La Escena Libre, acababa de ser cerrada por el Gobierno. Los artistas cercanos a la oposición buscaban un medio de resurgir… y de esta forma surgió nuestra compañía. Desde hace ya nueve años, la compañía ha desarrollado una veintena de espectáculos. Y cada vez la policía nos observa, asistiendo de paisano a nuestras obras, camuflados entre los civiles. Ellos también necesitan una estrategia para entrar en juego.

El juego del gato y el ratón

Asistir a una representación del BTF supone un desafío. Oficialmente, la puesta en escena es aceptada por el poder establecido. Aleksandr Lukashenko intenta lavar su imagen de cara a Europa : su país no es una dictadura, que no nos confundan. ¿La prueba? La misma existencia de compañías de teatro no gubernamentales. Pero, como por arte de magia, cada una de las funciones de BTF se ve afectada por problemas técnicos o administrativos.

Victoria sonríe recordando las mil y una razones de la policía que, regularmente,  prohíben a los actores representar su obra. » El 14 de febrero de 2014, le BFT debía representar una función dentro del programa de un festival teatral. Evidentemente, no habíamos anunciado nuestra participación bajo las siglas de BFT. Pero cuando las autoridades se dieron cuenta, obligaron a desalojar y cerrar la sala con en pretexto de reparar los conductos de ventilación. Todos intentamos que el espectáculo saliera adelante a pesar de todo. Probamos mil fórmulas distintas, incluyendo representar la obra en la calle, de forma gratuita. Los servicios secretos nos llamaron para informarnos que estaba prohibido la representación de espectáculos en la vía pública sin antes prevenir a las autoridades».

Si varias de las obras y manifestaciones no están oficialmente prohibidas, estas tienen lugar bajo una estrecha vigilancia, y a menuda no salen a la luz por mil y una razones…

 

Desde entonces, BFT se comunica a través de las redes sociales (cuando estas no están restringidas, ya que el único servidor a internet del país es propiedad del gobierno) y gracias a las newsletters. Se informa de una fecha, una hora y un punto de encuentro al público interesado, y después todos se dirigen juntos al lugar de la representación. Una manera de evitar posibles  inconvenientes, pero que también entraña un riesgo: toda reunión en público de más de 5 personas está oficialmente prohibida.

« Nuestras obras molestan porque están bien documentadas, no tienen reparos ni medias tintas en decir la verdad. Cada uno refleja su experiencia personal y se la ofrece a los espectadores. Los directores de BFT viven en Londres, han emigrado dados los problemas que aquí padecen. Tenían que elegir entre el exilio o la cárcel. Y ahora, desde Inglaterra, siguen colaborando con nosotros. A mí todavía no me conocen lo suficiente para que pueda ser encarcelada. Por tanto aquí sigo, manteniendo viva y activa a la oposición. Porque como cedas a la inacción o a la indiferencia, todo esto se viene abajo”

Ventilando el humo de la propaganda.

Además de los espectáculos que tanto incomodan al gobierno, el BFT propone también cursos de teatro. Loha Chicanos, dramaturgo afincada en Minsk ha participado en los talleres durante dos años. En tal que  escritor, siente la necesidad de estar cerca del escenario y de los actores :  «La gente aquí está asustada, algunos dicen que todo va bien pero no es cierto. Quiero luchar contra eso. Yo lucho contra mi fuego interior, contra mi propia angustia, pero no contra la gente. Intento cambiar mi vida a través del arte, sobre todo del arte dramático. Mis obras hablan de nuestro mundo, sin censura».

A través de su obra, Loha Chicanos intenta mostrar las realidades que molestan al gobierno Loukachenko. Il denuncia constantemente la propaganda gubernamental.

 

El sistema bielorruso no es totalitario. Sabe actuar, sin embargo, sobre el miedo de aquellos que quieren seguir su propio camino. Si oficialmente no está todo prohibido, todo el mundo conoce de antemano el precio a pagar. El KGB sigue actuando en esta región de Europa…desde sus propios despachos en la capital del país.  Loha estrena sus obras en el extranjero «porque no podemos hacer manifestaciones ni espectáculos libremente» . Yo escribo mis obras y éstas son publicadas y representadas fuera, en el extranjero. Actualmente, estoy recopilando testimonios de ciudadanos ucranianos a los que daré forma de documental. Debemos contrarrestar la propaganda estatal en favor de la voz del pueblo «.

Alexandre Loukachenko se presenta ahora como el hombre fuerte capaz de proteger a Bielorrusia de desatres como el de Ucrania. En el país sigue vigente la nostalgia por el Comunismo.

 

En 2014, Bielorrusia ocupaba el puesto  157 (sobre un 180) en el ranking mundial de libertad de prensa, elaborado por Reporteros sin Fronteras (RSF). El gobierno  Lukashenko se encuentra entre los «Enemigos de Internet», y Reporteros Sin Fronteras y no duda en catalogarlo como una «maquinaria  liberticida.»

El peligro de la secesión o del independentismo: Un paso atrás

Por: Simone Corvatta

 

El problema de la secesión o de la independencia no solo afecta quién ha decidido independizarse, sino a todo el conjunto de ciudadanos, incluso de pueblos, que a este grupo independentista o secesionista esté vinculado de una u otra forma. Si la entidad estatal nació con el objetivo de unificar toda una serie de fuerzas individualistas e independientes bajo el Derecho, que con sus intereses generaba una anarquía política y cuyo medio reconocido para imponer sus pretensiones era la fuerza, la disgregación de esta entidad se convierte en un atentado a la seguridad y al crecimiento de la colectividad. En un mundo que galopa cada vez más hacia la Globalización, las fuerzas disgregadoras son generadoras de nuevos competidores y, por consecuencia, reducen la efectividad a la hora de enfrentarse a los grandes retos globales que la Historia nos propone. La respuesta a la disgregación es la unión; una unión de estados bajo una estructura con objeto de garantizar todas las instancias de sus ciudadanos, incluso los secesionistas o independentistas.

En el siglo XVI, los pueblos de Europa, agotados por las sangrientas guerras dinásticas y de religión, deciden de poner fin a una concepción milenaria de administrar la vida basada en la fuerza arbitraria y el sentimiento religioso. Nace otra forma de concebir el espacio y la entidad pública. En 1651 Thomas Hobbes define esta nueva forma en su obra maestra “El Leviatán”:

«Autorizo y transfiero a este hombre o asamblea de hombres mí derecho de gobernarme a mí mismo, con la condición de que vosotros transferiréis a él vuestro derecho, y autorizaréis todos sus actos de la misma manera. Hecho esto, la multitud así unida en una persona se denomina ESTADO, en latín, CIVITAS»[1].

Pasarán muchos años antes de que este concepto moderno pudiese perfeccionarse y asegurar a cada uno de sus ciudadanos unas condiciones de justicia e igualdad a las que estamos acostumbrados en la Europa de hoy en día. Cien años después, en 1762, Jean-Jacques Rousseau escribió en su obra “El contrato social: o los principios del derecho político” que para poder garantizar estos derechos y asegurar la protección a sus ciudadanos debemos:

«Encontrar una forma de asociación capaz de defender y proteger con toda la fuerza común la persona y bienes de cada uno de los asociados, pero de modo que cada uno de éstos, uniéndose a todos, sólo obedezca a sí mismo, y quede tan libre como antes…

Cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general; recibiendo también a cada miembro como parte indivisible del todo»[2].

El Estado empieza a evolucionar, la Historia nos lleva entonces a las dos grandes Revoluciones, la americana y  la francesa. Bajo  este contexto internacional nace por primera vez el concepto de Nación tal como lo conocemos. La Nación es un invento europeo, una palabra revolucionaria que introduce en su connotación el concepto de Patria. A partir de este momento Europa empieza organizar sus relaciones, antes interiores y luego exteriores, sobre el principio nacional que genera también el concepto de raza y el de la historia “gloriosa” de cada pueblo, de sus orígenes y de sus mitos.

Las Naciones se miran como antagonistas, depositaria cada una de una historia y de un orgullo patrio que tiene que prevalecer sobre los demás. Europa como entidad geopolítica se queda al margen de este contexto, y viene considerada por lo tanto solo como un escenario donde estos nuevos protagonistas, los Estados-Nación, se encuentran o chocan y se relacionan entre sí[3].

Los pueblos europeos aceptan el nuevo modelo y pronto lo exportarán al resto del mundo. La Nación se convierte en la gran protagonista de nuestra historia más reciente. Ella es la garante de la paz, de la justicia, de la prosperidad económica y de un modelo social y cultural, adentro de sus confines, administrado por un gobierno elegido y que represente cada uno de sus ciudadanos. La Nación se convierte en la expresión popular del concepto de Estado – entidad única que se hace cargo de garantizar los derechos y las aspiraciones de los individuos que la forman. Para lograr este objetivo hace uso de todo el poder que el mismo pueblo le otorga mediante elección democrática, enfrentándose a las amenazas internas como a las del exterior. Pero ninguno de estos derechos pueden ser ejercido o garantizado si antes no se cumple con la más alta obligación hacia la humanidad: el derecho a la vida. Sólo después es posible garantizar los otros derechos fundamentales como la libertad y la igualdad.

Sin embargo para cumplir con el derecho a la vida es imprescindible crear una situación en que cada enfrentamiento venga reglamentado por el derecho y no por la fuerza. Es decir, hay que crear las condiciones para superar la anarquía internacional, consecuencia de la división del mundo en Estados soberanos e independientes. De hecho, cuanto más es elevado el número de sujetos en competencia entre sí, más alto es el riesgo de hostilidad de una o de otra forma. Como consecuencia, el más típico de los medios para garantizar la máxima cohesión del Estado en actitud defensiva y en visión de un enfrentamiento con otros Estados, rasgo inequívoco del nacionalismo, con todas sus consecuencias[4]. Por tales razones, un grupo perteneciente a un Estado, pretendiendo la secesión o la independencia de él, se revela una amenaza no sólo para el mismo sino para el equilibrio internacional.

La disgregación de la compaginación estatal reduce la capacidad de un Estado de cumplir con el rol pacificador, y  consecuencia de esto, le pone en la condición de no poder garantizar más los derechos de sus ciudadanos  –  fundamentos del contrato social por el cual él Estado mismo existe. Esto le llevaría tanto a una pérdida de seguridad en el exterior, debida a la reducción de territorios y recursos, como a una menor  credibilidad frente al concierto internacional en que se halla inmerso; alentándole incluso a posibles acciones de revancha. Pero el factor más importante no es otro que cuando un estado que se independiza de otro no hace sino crear un nuevo competidor en el cuadro internacional, aumentando la tensión nacionalista y complicando las relaciones entre grupos existentes[5].

La secesión, aunque justificada y aprobada a nivel institucional, es un acto de individualismo, circunscripto en el tiempo y en el espacio, de un grupo o un sector dentro de la entera compaginación estatal. Y como tal,  es movido por intereses sectoriales que no miran al bien de la colectividad. De hecho, con la secesión se viene abajo la estructura principal que garantiza el derecho fundamental del hombre, el derecho a la vida, en cuanto la separación genera siempre tensiones y motivos de enfrentamientos, exponiendo además a este riesgo no sólo al viejo Estado del que quieren independizarse sino a los mismos ciudadanos del nuevo Estado que quieren crear.

En un contexto mundial donde los medios y las comunicaciones hacen que los derechos se conviertan cada vez más en derechos cosmopolitas, el destino individual de los ciudadanos entra en la responsabilidad de todos hacia todos. Un grupo que crispa el equilibrio internacional en un Estado democrático de Derecho amenaza a la seguridad de todos. Por eso es menester encontrar una forma de defensa a estos riesgos que vaya más allá de los Estados existentes.

Para concluir, nada mejor que las palabras de Nicoletta Mosconi cuando afirma las garantías necesarias para lograr este fin:

«…solo cuando una única constitución abrazará todos los pueblos de la Tierra en una unión voluntaria y cuando una estructura federal, la Federación mundial, hará efectiva la división de los poderes entre distintos niveles de gobierno, donde cada individuo o grupo tendrá la posibilidad de encontrar una defensa equilibrada para sus propias instancias»[6]


[3]LuciénFebvre: “Europa Génesis de una civilización” – Crítica, Barcelona 2001; pag. 188-221

[4]Mosconi, Nicoletta: “Il diritto di secessione” in “Il Federalista” Anno XXXVII, 1995, Nº 1; pag. 40

[5]Mosconi, Nicoletta: Ibidem

[6] Mosconi, Nicoletta: Ibidem