Institut Barcelona d’Estudis Internacionals (IBEI) Barcelona Summer School 2014

Next summer the Institut Barcelona d’Estudis Internacionals (IBEI) organizes in Barcelona his Summer School 2014. Down here you have more information about it.

  • Summer School in International Politics 2014

http://www.ibei.org/summer_international_politics

* Authority and Legitimacy in Global Governance (Prof. Nico Krisch, ICREA-IBEI) – June 30 / July 3

* New Approaches to Global Governance and Regulation (Prof. Walter Mattli, University of Oxford) – July 1 / 4

 * In Search of a European Demos (Prof. Juan Diez Medrano, Universidad Carlos III – IBEI) – June 30 / July 4

 * Debating Human Rights (Prof. Jack Synder, Columbia University) – June 30 / July 4

  • Summer School of the Mediterranean 2014

http://www.ibei.org/summer_mediterranean

 * Islamists and the “Arab Spring” (Dr. Omar Ashour, University of Exeter) – July 7 / 11
* North Africa: Change or Continuity (Prof. Saloua Zerhouni, Mohammed V University Rabat) – July 7 / 11
* The New Middle East: Redefining Political and Societal Dynamics (Dr. Eduard Soler, CIDOB; Lurdes Vidal, IEMed) – July 7 / 11
* The Mediterranean as a Geopolitical Process: Adaptation to Overlapping Crises? (Prof. Pere Vilanova, Universitat de Barcelona – IBEI) – July 7 / 11

Tiempo de reflexiones

por Simone Corvatta

El otro día leyendo en “Il Corriere della Sera” una entrevista a Farage sobre una posible alianza con el M5S de Beppe Grillo en Italia, me llamó mucho la atención las respuestas que el líder de Ukip dió al periodista Emanuele Buzzi.  Más que preocuparse por una posible unión entre los dos grupos en favor de una política que, desde el punto de vista federalista sería definida como euroescéptica por defecto (según el artículo “Apuntes sobre el euroescepticismo” de Miguel García Barea), ofrece un motivo de reflexión sobre la obra de los europeístas y en el caso más específico de los eurofederalistas.

Farage, en esta brillante entrevista, toca en particular dos puntos que dan lugar a perplejidades e interrogantes para quién siente la obra de construcción de los Estados Unidos de Europa como una idea que va más allá de resoluciones institucionales y de asuntos económicos. Claramente estos dos aspectos no pueden ser descuidados, pero seguramente hay también otros que no son de menor importancia y que el líder de Ukip trata dando una estocada al espíritu federalista.

 Cuando Buzzi pregunta qué pasaría si el M5S se juntara con los Verdes, Farage contesta perentorio que sería un desastre para ellos, porque desde una  los años 80  que eran euroescépticos y antimilitaristas, han pasado a ser una mezcla rara de fanáticos federalistas europeos que responden a una línea de voto que no quieren. Y aquí tenemos la primera estocada del líder Ukip al federalismo. Independientemente del posible acuerdo del M5S con los Verdes, el tema es que el federalismo es considerado como «una mezcla rara de fanáticos». Claramente la acusación procede por un partido y un contexto nacional que siempre ha sido contraria a una unión política de Europa, pero de aquí a considerar fanáticos a los militantes del Federalismo subyace un problema de fondo que sin duda alguna tiene sus raíces en las típicas y muy conocidas fórmulas del populismo. Pero por ahora no nos pararemos en este detalle cuya consideración retomaremos más adelante.

La segunda estocada de Farage, más indirecta y a su vez más dolorosa, es la  que viene desarrollada a lo largo de varias de sus respuestas: la primera, respondiendo a la pregunta sobre cómo piensa mantener la unidad con M5S en temas en que los dos partidos son discrepantes, él empieza con un ¡Viva la diferencia! Afirmando de amar las diversidad que es la verdadera riqueza de Europa, y sigue enumerando algunas; en la segunda, cuándo Buzzi pregunta cuál es la verdadera esencia del anti-europeísmo, Farage contesta que ellos no son anti-europeos, porque ellos, los euroescépticos son en realidad los verdaderos europeos, puesto que defienden las diversidades de Europa y las distintas voluntades de sus gentes.

 A este punto es menester reflexionar sobre las palabras de Farage, no tanto por el significado que tienen sobre su línea política y de alianza, sino como provocación a todos aquellos que hasta ahora han militado entre las filas de los que creen en una Europa  de verdad, animándolos a una autoanálisis y concienciación.

La acusación a los federalistas de ser unos fanáticos es sin duda alguna una descalificación por desconocimiento o, en el peor de los casos, porque a la opinión pública general, aquella que responde a los medios de comunicación actuales – convencionales como prensa y televisión, y no convencionales como internet y los social-net – no les llega nada más que el mensaje estructural de los federalistas y no el de contenido del federalismo. Es decir, al “grande público” desde la platea del federalismo le llega sólo – cuando le llega – el apoyo a esta u otra política de la Unión Europea con la defensa y el fortalecimiento de la estructura institucional que la legitima, mientras que la esencia del federalismo, lo que significa y que es lo que cree y quiere de verdad, queda tan escondida que de cara al público sólo parece una fuerza más en apoyo a un sistema político-social y económico averiado que la mayoría de la gente, afectada por su mala gestión, condena. Las palabras del líder del UKIP no hacen sino que poner en evidencia un problema que el federalismo tiene a la hora de presentarse fuera del círculo que podríamos definir de “euroconocedores” – los que militando en una línea pro Europa Unida, conocen y reconocen las varias fuerzas que a este fin dedican su acción y las respectivas modalidades.

Por lo tanto, mientras que por un lado no es posible considerar fanáticos los federalistas teniendo en cuenta su línea europea de crítica, que procede del método analítico heredado por Ernesto Rossi – donde una vez aceptados los axiomas de determinados ideales de civilización, el deber supremo es, según la regla del pensamiento iluminista: llevar delante del tribunal supremo de la razón toda cosa humana que pareciera conforme a estos ideales y, se el juicio resultara de condena, proponer otra cosa mejor para corregirla o sustituirla – por el otro es fácil caer en la tentación de agarrarse a una idea y llevarla adelante sin el ejercicio de análisis y de juicio requerido por el tribunal del sentido común. Aquí el error de evitar de tratar ciertos temas europeos, muy queridos por partidos o movimientos euroescépticos o antieuropeos, que los utilizan como caballo de batalla para sus campañas; como por ejemplo el del nacionalismo y de las identidades. Los federalistas condenan el populismo de estas fuerzas políticas, pero desde una perspectiva puramente funcional al proyecto de unificación europea. Sin embargo las necesidades del tiempo actual piden que se hable de estos temas . Aunque es sabido que el nacionalismo y sus diferencias son elementos peligrosos a la hora de hacer política, como en cada época histórica en que las dificultades han cegado al sentido común, una cantidad creciente de personas sin darse cuenta se descubre a creer en ellas y a apoyarlas hasta las extremas consecuencias. Por lo tanto la labor de los federalistas es abrir la caja de su patrimonio intelectual para sacar las pruebas tangibles para la pública condena de un modo de pensar no sólo peligroso, sino anacrónico y retrasado.

Cuando Farage declama ¡Viva la diversidad! No está diciendo nada nuevo para un federalista. Cuando dice que ellos son los verdaderos europeos porque defienden la riqueza de esta diversidad no desvela toda la realidad, porque ellos, los euroescépticos, no han sido ni los primeros en promulgarlas ni los únicos a querer defenderlas actualmente. La valoración y defensa de las diversidades de Europa residen en el pensamiento de los padres fundadores pero también en aquello de grandes federalistas como Salvador De Madariaga que con su “Bosquejo de Europa” pinta magistralmente la esencia y la riqueza de estas, o de uno de sus precursores como Carlo Cattaneo en 1848.   

Por lo tanto cada provocación que procede de los escaños euroescépticos y antieuropeístas es una oportunidad preciosa para el Movimiento Federalista para interrogarse y redescubrir los valores originales de su pensamiento, mirar a las motivaciones que animaron el proyecto de los Estados Unidos de Europa y renovarse para mantener viva su propuesta. Porque si se deja que Europa se exprese solo a través de las instituciones que la representan, el resultado de las últimas elecciones han sido un verdadero fracaso, y Europa misma arriesga sucumbir bajo sus consecuencias. Pero si se elige presentarla como la suma de las diversidades y las sinergias de las voluntades más iluminadas, entonces el proyecto de los Estados Unidos de Europa va por el buen camino, y el resultado de las elecciones se quedará sólo como una de las formas democráticas de seguir, de verdad, unidos en la diversidad.