Europa y su vacío en los medios

Por: Miguel García Barea

Resultados al margen, las últimas elecciones han puesto de manifiesto una preocupante realidad: la inexistencia de un opinión pública europea, que trae consigo el  desconocimiento general de los asuntos del continente.

Imaginemos que se celebran las elecciones municipales de nuestro pueblo o ciudad. A menos que tenga un tamaño muy reducido, nuestro municipio se organizara en distintos barrios, cada uno con un colegio electoral propio. Evidentemente, no todos los barrios tendrán la misma población, ni el mismo tipo de electorado a nivel socioeconómico. A nadie debería extrañarle que los resultados de las votaciones en un barrio obrero o en el ensanche fuesen distintos a los de, por ejemplo,  el casco antiguo o el centro administrativo y de negocios. Hasta ahí todo normal. Ahora bien, imaginemos que la semana siguiente de las elecciones, en las tertulias del bar, en la radio y periódicos locales, en las plazas y los parques, en la oficina, las escuelas y universidades y  en definitiva en todos los lugares donde se genera e intercambia opinión pública se siguiesen analizando y comentando los resultados del barrio, propio o ajeno, sin saber muy bien aún quien será el nuevo alcalde de la ciudad ni sus concejales. Bienvenidos a Europa, amigos.

Las recientes elecciones europeas han recibido una cobertura mediática considerable. No era para menos. No obstante, debemos ser críticos con las informaciones y noticias recibidas. Con su fiabilidad, sí, pero sobre todo con su enfoque. Es evidente que falta una perspectiva global europea a la hora de abordar los temas relacionados con el Parlamento, la Comisión o el devenir de la UE. No solo entre la ciudadanía o entre la clase política, sino también en los medios de comunicación, un hecho mucho más preocupante ya que su acción condicionará  nuestra percepción del mundo que nos rodea, puede que de manera definitiva.  Y qué menos que exigirle a los periodistas, analistas y demás comunicadores esa profesionalidad de la que algunos presumen ostentosos.

En España, los medios han puesto el acento en la caída del bipartidismo y el auge de otras fuerzas emergentes, como la formación Podemos, liderada por Pablo Iglesias. En Francia, las portadas se dedicaron al triunfo del ultraderechista Frente Nacional, debido en gran parte a una enorme abstención. La misma línea se siguió en Reino Unido, con la victoria del también euroescéptico UKIP de Nigel Farage. En Italia, por ejemplo, se ha comentado el triunfo del progresista Renzi, que ha ido de la mano de una consolidación del populista Beppe Grillo y de la caída del partido de Berlusconi. Estos son solo algunos ejemplos de los apuntes de prensa en ciertos países. Informar, analizar y con el tiempo, explicar las causas de los resultados electorales de cada Estado no solo es recomendable, sino necesario. Pero no nos podemos quedar ahí. El siguiente paso, y la asignatura pendiente de la mayoría  de los distintos medios de comunicación del continente, ya sean grandes o pequeños, es la creación de una opinión pública europea.

Los distintos acontecimientos que tienen lugar en nuestra ciudad, ya sea una obra de alcantarillado o asfaltado en una calle, la apertura de una biblioteca o centro comercial  o el aumento de la inseguridad o la delincuencia en alguno de sus barrios influyen  en nuestro día a día. Por eso mismo nos interesan. Del mismo modo, lo que suceda en cualquiera de los 28 países miembros no debiera dejarnos indiferentes. Así, la posibilidad de que en la Eurocámara pueda formarse un grupo euroescéptico extremista y radical, integrado por neonazis como los griegos Amanecer Dorado, es un riesgo potencial para toda la ciudadanía de la Unión, y un asunto por el que se debería emplear mucha más tinta y papel que, entre otras cosas,en la vida privada de Pablo Iglesias o las  continuas reacciones de Miguel Arias Cañete o Elena Valenciano.  Desentenderse de lo que pasa en el resto del continente no ayudará a solucionar sus problemas,  que en primera o última instancia son también los nuestros. Solo espero que con el tiempo, los políticos, los medios de comunicación y nosotros, la ciudadanía, nos demos cuenta de ello.

¿Podemos o no Podemos?

por Denis Davydov

La primera vez que conocí al partido «Podemos» era en un debate entre los candidatos al Parlamento Europeo organizado por JEF España. No puedo decir que me resultó interesante las ideas que propuso el candidato y la posición que mantenían (dicen que no son el partido político, sino un movimiento pero por razones de poder participar en asuntos públicos y ser oídos se registraron como partido), puede ser porque el candidato no pudo explicar bien la ideología o a lo mejor no comparto sus ideas.

Sin embargo, no voy a hablar de mis preferencias políticas en estas elecciones europeas. Estoy interesado más en la imagen de Podemos que en unos meses han alcanzado  5 escaños en el Parlamento Europeo. Es un resultado extraordinario puesto que hay otro ejemplo de un partido político como VOX que dotado de unas personas reconocidas y famosas en la esfera política española y que ha realizado un gran trabajo para poder atender a los votantes desafortunadamente ha perdido estas elecciones sin conseguir ningún escaño en el PE.

 

Podemos representan un movimiento de izquierda defendiendo los valores democráticos y los derechos fundamentales junto con amplias políticas sociales. Puede sonar muy parecido a otros partidos de izquierda que proponen su programa electoral. El Podemos, al contrario, ha logrado bastante atención entre los medios de comunicación, como lógico, por su individualidad del proyecto que tiene poca, pero interesante historia y el programa y sus puntos reflejados allí.

Toda la financiación fue realizada por medio del crowdfunding , o sea, con el dinero de las personas que han aportado en el proyecto, según las palabras del propio el líder del Podemos Pablo Iglesias. Este hecho rompe todas las consideraciones sobre las campañas electorales si lo comparamos con los 5 escaños en el Parlamento Europeo.

Proponen un progama muy socialista no sólo para España, sino también al ámbito Europeo. Podemos destacar puntos bastante interesantes para debatir:

  • Reducción de la edad jubilación a 60 años y de la jornada laboral a 35 horas semanales para «redistribuir equitativamente el trabajo y la riqueza».
  • Derecho a una renta básica para todos los ciudadanos «por el mero hecho de serlo». La financiación se haría «a través de una reforma progresiva del IRPF y de la lucha contra el fraude fiscal»
  • Incremento del salario mínimo interprofesional y establecimiento de un salario máximo vinculado proporcionalmente al mínimo.

Estos son solamente tres primeros puntos que ya han provocado múltiples debates entre personas.

 Tal éxito no puede provocar solo únicas reclamaciones a favor de este movimiento o partido. Los más descontentos con el Podemos es, evidentemente, los partidarios de VOX cuya ideología es más de derecha.

 

 

Entre diferentes opiniones a favor y en contra tenemos que aceptar una cosa bastante clara: el éxito de Podemos es de facto y de iure se ha producido, además por los medios legales de elecciones europeas. El uso de los medios contemporáneos de financiación en la campaña electoral es algo que rompe todo lo que sabíamos antes sobre las elecciones. El salto tan alto a nivel Europeo es un ejemplo extraordinario y alucinante. Es obvio que hay gente que está descontenta con el Podemos debido a su éxito, ideología o programa que han propuesto. Ahora nos toca a aceptar esta realidad y mirar hacia futuro y trabajar más si queremos que nuestros partidos políticos puedan conseguir sus escaños en las siguientes elecciones europeas.

Movilidad europea: entre libre circulación y obstáculos

 

 

por Denis Davydov

Hace tres años conocí el programa  ERASMUS, al que veo como una buena oportunidad para los estudiantes extranjeros a obtener una experiencia distinta en su vida universitaria. Conozco personalmente a gente que se considera a sí misma como la generación ERASMUS. Multitud de las personas de distintos países y de culturas, lenguas y modos de vivir. Todos los que han participado o han tenido la oportunidad  de estar entre esa gente saben de qué estoy hablando. A mi también como el estudiante me gustaría probar y ser parte de la generación ERASMUS.

Ese programa responde a una de las bases de la Unión Europea sobre la libre circulación de las personas dentro de su territorio. La zona de SCHENGEN dio lugar a un masivo movimiento de personas ,tanto ciudadanos europeos como de los extranjeros. Evidentemente, no se discute esta gran ventaja para la construcción de la Unión Europea hacia una  Europa más federal.

Solicitar un  ERASMUS es muy sencillo y no requiere un procedimiento complejo para los estudiantes, lo que hace también atractivo ese programa. Todo es muy simplesalvo cuando una estudiante extracomunitario (como yo) quiere impartir sus estudios en otro país europeo, por ejemplo, Alemania. El primer obstáculo que aparece es sacarse el visado alemán en la embajada del país. El segundo problema se halla en los papeles para el visado que parece que fuese mejor estudiar aquí en Madrid y luego ir de vacaciones a Alemania, gracias a Dios mi tarjeta de estudiante extranjero (NIE) me permite viajar libremente como si fuera un visado válido. Otra desventaja que puede surgir es a la hora de pedir el visado, la tarjeta del estudiante extranjero debe estar válida y no caducada – es la clave de todo el papeleo burocrático del que depende si vas o no a Alemania. Esa gran historia acabo de describir es real de una amiga rusa que al año que viene va de erasmus a Alemania y su viaje aún está en suspenso. En este artículo introductorio no voy a entrar en las cuestiones jurídicas que son bastante complejas y requieren un estudio profundo. Me gustaría hacer un estudio en los siguientes artículos para dar un impulso a los trabajos donde no damos solo opinión sino demostramos como partidarios de la Europa Federalista los obstáculos actuales y presentes para llegar a la idea federal pero al mismo tiempo proponer una solución o abrir un debate desde el cual la gente puede interesarse del tema.

Se trata de que la base de esta libre circulación tiene aún obstáculos. Es obvio que para los ciudadanos europeos no hay ningún freno (salvo económico) para poder desplazarse a otro lugar de Europa, se trata de los extranjeros que residen legalmente en la Unión Europea. Por un lado, teniendo un documento de residencia que acredita tu identidad es la clave para circular sobre toda la zona de SCHENGEN, además de otro visado que te acredite como estudiante. No quiero meterme en la cuestión jurídica, lo voy a hacer en los siguientes artículos, quiero empezar con la idea de esta situación, comenzar a deducir desde lo general y común.

En mi opinión,  esta situación parece una brecha grande no sólo en la legislación europea sino de una manera la violación del derecho a libre circulación. Pensamos en lo siguiente: yo puede viajar por Europa libremente si mi actividad no se extiende más allá del turismo, cuando prefiero empezar a desarrollarse como un futuro ciudadano europeo y formar parte de esta gran sociedad me encuentro ante los obstáculos que hacen imposible mi crecimiento intelectual y profesional. Es una simple injusticia y desigualdad. Puedo comprender claramente que el régimen de extranjero siempre es una posición restrictiva de algunos derechos debido a la carencia de la ciudadanía. Sin embargo, lo veo muy extraño e ilógico cuando se permite realizar una actividad pero al mismo tiempo hay frenos para la otra aunque su fundamento es idéntico y gozan de una base común.
Mi opinión no es una típica queja de una persona que está descontenta de algo que perjudica su vida, todo lo contrario, mi opinión es una reclamación desde abajo hacia arriba como una persona que quiere no sólo mejores condiciones sino como un federalista que pretende crear un espacio más cómodo alrededor suyo y sobre todo para la gente en general.
Espero que al estudiar este problema  en adelante descubra que éste problema se trate de una mera laguna legal en la legislación comunitaria y no de algo que fue impuesto a propósito como medida restrictiva.
¡Un saludo a tod@s!

Vas a votar el 25 de mayo y lo sabes

Por Aroa Fandiño Serrano

Querida/o votante:

Como sabes este 25 de mayo son las elecciones al Parlamento Europeo y sabes que son unas elecciones europeas diferentes. Sabes que para seguir avanzando en la democratización de la Union vamos a elegir al que será la/el Presidente/a de la Comisión Europea.

Sabes que este proyecto de construcción europeo está a medio camino. Recuerdas la razón por la que la Unión Europea existe: tras dos guerras mundiales que asolaron este continente nos pusimos a construir un nuevo presente de negociación y colaboración para construir un futuro de paz y progreso.  Éramos el centro de este planeta y no sólo de la paz de nuestra convivencia dependía nuestro propio provenir, sino también la paz para el resto del mundo. Ese mundo nos miraba expectante y asombrado de nuestro esfuerzo y logros. Ese mundo miraba como referente a Europa y los/as europeos/as.

Sabes perfectamente que este proyecto en el que estamos inmersos ha vivido momentos de éxtasis y momentos sinsabor… y sabes perfectamente, que nos encontramos en un momento crítico.

El mundo ya no es lo que era, fenómenos como la globalización, lo han cambiado completamente. Nuestra certeza de ser el centro del mundo se ha convertido en una enfermedad. Europa sufre de etnocentrismo. Un mal diagnostico tiene como consecuencia una mala respuesta. Sabes que Europa no ha diagnosticado bien su problema y ahora estamos viendo las consecuencias. Sabes que Europa tiene que adaptarse a este nuevo escenario y, por eso, sabes de la importancia de estas elecciones.

En estas elecciones se elige una dirección política para los próximos cinco años. Conoces de la desigual relación entre la economía y la política. Recuerdas, como en estos años, la economía ha ganado a la política. Pero también sabes, que debemos rectificar esta realidad. La buena política tiene que volver a ser el centro donde se toman las decisiones, la política es en esencia la forma en la que nos relacionamos las personas en democracia y, por tanto, por dignidad sabes que vas a ir a votar.

Sabes que la democracia la construimos día a día y votando en las elecciones. Para construir esa democracia fuerte en Europa, esa llamada de atención no sólo a la economía sino también a aquellos que pretenden seguir construyendo este proyecto, la Union, basado en  burocracia y no en participación, hay que opinar, hay que aportar, hay que decidir, hay que votar.

Eres consciente de que nuestros problemas no se resuelven solo con acudir a votar, eso también lo sabes. La votación no es magia. Pero si sabes, por nuestra reciente historia, que no votar significa que otras/os construyan nuestro futuro por ti, otras/os que no opinan como tú, otras/os que no quieren el mismo futuro que tú. No votar es igual a no democracia. Y sabemos perfectamente lo que eso significa en este país.

Sabes que la democracia es imperfecta, como la vida. Pero es la forma más perfecta que hemos encontrado los seres humanos para convivir, la más justa, porque el voto del rico vale igual que la del pobre, el voto del hombre vale igual que el de la mujer, ni más ni menos. Con todas las imperfecciones que existen en nuestros sistemas electorales, que sabes que debemos mejorar, sabes que vas a ir a votar porque quieres construir tu futuro, nuestro futuro. Sin Europa no hay futuro y lo sabes.

Sabes que nuestro futuro, el de los jóvenes y el de los no tan jóvenes, está en este continente, está en la construcción de un continente unido que haga frente a los desafíos de este nuevo tiempo. Sabes que la Unión se inventó para crear los Estados Unidos de Europa. Y sabes que en estas elecciones elegimos como se seguirá construyendo este proyecto.

Por eso, sabes que el domingo 25 de mayo vas a votar por Europa.

¿Para qué votar el 25 mayo? Un ciudadano y su paella

Por Íñigo Cruz

Ante las próximas elecciones, invitamos al lector a hace una pequeña reflexión para que vea como está en juego lo que realmente importa, las cosas de comer.

 Permítame el lector comenzar con una disculpa, en tanto que europeísta, cargo con el pecado de “aburrido”, nos llenamos la boca de palabras, o palabrotas, europeas  pensando que todo el mundo lo ve y entiende igual, ciertamente para usted, ciudadano con sus preocupaciones diarias, muchas veces el tema europeo ni le va ni le viene, con toda la razón, se lo hemos explicado fatal, así que me van a permitir que use el mecanismo más sofisticado que conozco para explicar porque le interesa votar el 25 de mayo, usaré LA PAELLA.

 ¿Cómo? muy sencillo, piensen en una familia de 28 miembros, los abuelos, tíos, padres, primos, etc. que se reúnen para comer paella ¿Qué harán? ¿Cada uno su paellera, su cazo de arroz, su bombona de butano, sus tropiezos? o ¿Una gran paellera donde se combinan todas las aportaciones? piense que cunde más y tendrán el lector los presupuestos comunitarios servidos y  con ellos las políticas europeas, pues de eso se trata de hacer mejor algo juntos, que por separado saldría peor y/o más caro. Ahora bien, la paella hay que cocinarla ¿quién se encarga? pues como se trata de una paella muy grande vamos a necesitar 3 cocineros: el  Chef-Comisión, el Chef-Consejo y el Chef-Parlamento. Los tres, en equipo, se encargarán de cocinar nuestra estupenda paella: el Consejo propone la receta y la Comisión la lleva a cabo, pero ¿qué pasa si a usted le gusta más «socarrat» el arroz? ¿O con más verdura? ¿O pollo? ¿Quién vigila que no se guarden parte del arroz o que no pongan todo el empeño en cocinar un buen plato? ¿Qué cocinero vigila que a usted se le oiga y se le haga caso? ¿Quién evita que el primo alemán imponga su receta? ese es el Parlamento Europeo.

Con su voto, usted le está diciendo al cocinero como le gusta la paella, como quiere que sea y lo que quiere que tenga, por supuesto con tantos comensales habrá que encontrar un punto intermedio, pero si quiere que lo suyo se tenga en cuenta, tendrá que hablar y se habla votando. Le propongo que busque los cocineros más serios, sus eurodiputados, aquellos cuyas propuestas realmente le sirvan al final su plato de paella que tanto merece usted, como ciudadano europeo y que toma la forma de políticas contra el desempleo, Erasmus, I+D, ayudas a la agricultura y pesca, fin del roaming en Europa, vuelos baratos. Y un largo etc.

Apuntes sobre el euroescepticismo.

Por: Miguel García Barea

El Euroescepticismo es un movimiento relativamente reciente, amplio y heterogéneo, tanto en sus causas como en el fondo y en las formas. Saber reconocerlo es fundamental para hacernos una idea del espectro político europeo.

En todas las ciencias, naturales o sociales, nos encontramos con el principio de acción-reacción. A cada innovación le corresponderá siempre un movimiento de oposición. En política no podía ser menos, y ante un fenómeno como la Construcción Europea ha surgido el llamado euroescepticismo. ¿Qué quiere decir este término? ¿ Es homogéneo o admite matices?¿Puede ser racional y/o razonable? En este artículo vamos a intentar dilucidar las distintas formas de oposición a la Unión Europea, sus principios, objetivos y figuras reseñables, así como las distintas formas de combatirlo a largo plazo, con unas elecciones europeas en el horizonte y una persistente crisis económica como telón de fondo.

Dudas, ignorancia, extremismos. 

El primer grupo que nos encontramos se trata de los que hacen honor a su nombre. Los escépticos (aquellos que dudan o desconfían) de la idea de Europa, de su construcción o de la actual gestión de la Unión Europea. Se trata del grupo más heterógeneo, ya que agrupan distintas tendencias del espectro político,  de izquierda y derecha. Es también llamado euroescépticismo moderado (en sentido estricto son los más escépticos) o altereuropeísmo.  Aunque se trate de una forma de oposición al proyecto de integración supranacional europeo no podemos obviar que no cierran la puerta a Europa, ni le acusan  de todos los males que padecemos, diferencia esencial frente a otros grupos euroescépticos que veremos a continuación. Para ilustrar esta corriente, señalaremos la obra Europa, una grán ilusión, de Tony Judt, un ensayo de amena lectura en el que el autor explica las dificultades a las que, en su opinión, se verá enfrentada la política de la Unión en los próximos años, mostrando así sus dudas ante el proyecto común de integración y cohesión política, no por indeseable sino por irrealizable.

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Tony Judt (1948-2010) escritor e historiador británico.

Otro sector, mayoritario seguramente, es el de los euroescépticos por ignorancia o falta de datos. Podríamos llamarlo euroescepticismo por defecto. Europa es percibida como un ente lejano y distante, que poco o nada tiene que ver con nosotros; su única misión es mandar a los que mandan, los cuales, dicho sea de paso, tampoco gozan de buena reputación. A riesgo de parecer clasista, me atrevería a decir que esta corriente cuenta con mayores adeptos entre las masas, no muy instruidas ni cosmopolitas(muchas veces porque no han tenido la oportunidad de serlo) y que no obstante representan a la mayoría de la población de países como el nuestro. La idea de Europa queda reducida a las noticias reflejadas en los medios de comunicación, y en tiempos de crisis se dedica más tiempo a hablar de la Troika o de Angela Merkel que a las PACs, la creación del programa Erasmus Plus o de los padres fundadores de la UE y los principios que defendían. Es inevitable. Lo que no lo es es que se propague la ignorancia, causa principal de otros males mayores. Ante una masa de euroescépticos por desconocimiento es lógico que surja la figura del populista demagogo, estilo Beppe Grillo con su Movimiento Cinco Estrellas, que ha embaucado a buena parte de los italianos limitándose a decir aquello que la gente quiere oír.

Mención aparte merecen los euroescépticos radicales o antieuropeos. La amenaza más peligrosa, encarnada en toda esa amalgama de partidos de extrema derecha que  se van extendiendo en Europa y que defienden la salida inmediata de la UE y del Euro de sus respectivos países. Resulta esencial distinguirlos de los otros  euroescépticos, dado que tergiversando sus argumentos tienden a ganar apoyos entre todo tipo de público, en especial de  aquellos más descontentos y castigados por la crisis económica. Eso sí, para lograr unos objetivos para nada de cohesión ni relacionados con el bien común ni los intereses del conjunto de la población.  Su retórica suele ir cargada de odio y violencia que, maquillados con una buena retórica, se perciben como energía y esperanza ante el futuro, ya que el presente, según ellos, no puede ser peor. A pesar de sus contradicciones internas(sobre todo a nivel teórico) podemos percibir una serie de rasgos comunes como el nacionalismo excluyente, la dialéctica Ellos-Nosotros (dos mundos irreconciliables de verdugos y víctimas), el rechazo a posicionarse en el espectro político distanciándose de las fuerzas tradicionales, la criminalización de colectivos como los inmigrantes, la oposición a la Globalización, etc,etc. Se trata de un movimiento reaccionario y activo a la vez, representado por figuras como Marine Le Pen(Francia), Nigel Farage (Reino Unido) , Geert Wilders (Holanda) o más en el extremo, los griegos de tendencia neonazi Amanecer Dorado.

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Marine Le Pen(izq), Nigel Farage y Geert Wilders

¿Cómo combatirlo?

Con respecto al euroescépticismo moderado, he decir que no me parece un mal a erradicar, sino que es inevitable e incluso necesario si queremos construir una Europa basada en la pluralidad, el diálogo y la democracia. Hablando se entiende la gente, y solo de la contraposición entre tésis y antítesis puede surgir una buena síntesis.  No hemos de tener miedo a dialogar sobre Europa ni a matizar nuestros postulados si, dado el caso, estuvieran equivocados, mucho menos con aquellos que están dispuestos a conversar y a rectificar los suyos. El remedio, en este caso, pasa por el debate y el libre intercambio de ideas.

En cuanto al euroescepticismo por defecto, no cabe otra respuesta que la divulgación; dar a conocer la historia de la UE y todo lo bueno que ha hecho por sus ciudadanos, así la cultura y tradiciones de los distintos pueblos de Europa, la promoción del ideario europeo de integración y de la no violencia mediante campañas publictarias o proyectos socioculturales de carácter público. Lavar la imagen de Europa, en definitiva. Iniciativas como Europa en la escuela, que promueve la enseñanza de las cuestiones europeas en la enseñanza primaria o secundaria, obtendrían sin duda muy buenos resultados a largo plazo. Es importante también aprovechar el enorme potencial comunicativo de las redes sociales, todo un mundo por explorar. En un mundo globalizado como el actual hemos de utilizar sus mecanismos de divulgación y expresión si queremos  llegar a toda la gente.

Finalmente, frente al antieuropeísmo, la solución no será otra que la militancia en pro de una Europa más unida y la autodefensa frente a sus  insultos y ataques gratuitos. Hay que desmontar sus falacias, pero sin imitar las formas, más bien ofreciendo datos y argumentos racionales que contrasten con sus consignas panfletarias emitidas a todo volumen para así ocultar su carencia de contenido. Si ellos no tienen reparos en aplicar los términos Fascismo o Colonialismo erronea e indistintamente para referirse a cualquiera que piense diferente, deberían no menos que ser contestados.  Habría que explicarles quiénes y qué circunstancias causaron las distintas guerras que asolaron Europa hasta 1945, y por qué no  hemos vivido conflictos de similares características desde entonces. O qué institución recibió el premio Nobel de la Paz en 2012 (pista: no fue el FN ni el UKIP). Porque como dice el refrán, dime de lo que presumes y te diré de aquello que careces.

Hacia la Europa que queremos

Ningún proyecto político es sencillo ni está exento de dificultades internas  y externas. Éstas serán más y mayores cuanto mayor sea la envergadura del proyecto. La Europa que queremos construir ha de ser al mismo tiempo democrática, igualitaria, federal,  liberal y social. Los asuntos relacionados con la cultura y el medioambiente, en contra de la tendencia actual imperante, no deberán ser considerados de segundo orden. Y el respeto a las minorías debería estar en todo momento garantizado, superando de una vez por todas una de las mayores deficiencias que trajeron consigo los Estado-Nación modernos.  Tantos buenos principios a la vez dificultan su puesta en práctica. Pero si por imponer alguno dejamos de lado los demás, Europa estaría traicionándose a sí misma. Un fallo que no nos podemos permitir, aunque solo sea para no dar la razón a los euroescépticos.

Unión Europea Nobel de la Paz

Entre euroescepticismo y la realidad europea

Carteles electorales rasgados de Jean-Luc Mélenchon y Marine Le Pen. AFP. El Mundo

Por Denis Davydov

Como mucho queda una semana para las elecciones europeas y encontramos ante dos bloques de opiniones sobre la idea de Europa: los euroescépticos y los que ven positivamente el futuro de la Unión Europea. Aunque hay unas incertidumbres entre los segundos, siguen creyendo en esta institución a pesar de los problemas actuales.

El movimiento federalista, que por supuesto va junto con los fieles a la UE, pretende crear, en primer lugar, una visión positiva de la Unión Europea, divulgar entre la gente la importancia de esta organización y atraer las personas a participar más en los eventos relativos a la UE. A parte de estas actividades los federalistas quieren demostrar y probar a la sociedad que las instituciones europeas vinculan directamente e influyen al desarrollo y desenvolvimiento de cada país y sus políticas interiores. Evidentemente, no de manera total y absoluta pero con bastante impacto sobre el estado.

La aparición de los euroescépticos no permite al movimiento federalista extender su ideología donde hay dudas e incertidumbres entre las personas. Es obvio que el euroescepticismo no favorece de ninguna manera al futuro de la Unión Europea y pone en peligro el trabajo largo y duro de sus fundadores e inspiradores.

Ante cualquier idea que trata de cambiar la realidad siempre hay personas que se oponen y quieren salvar el orden habitual de las cosas ya que cualquier cambio requiere el movimiento y la desestabilización del ambiente. Al mismo tiempo, las ideas pueden ser tan novadoras que en el determinado momento del tiempo son imposibles de ser realizadas dadas las circunstancias que las hacen imposibles.

La presente crisis económica es una de las circunstancias que no da lugar al pleno desenvolvimiento de la ideas federalistas, frena y retrasa el curso habitual de cualquier trabajo integrador europeo. Aunque el movimiento es siempre hacia adelante la velocidad de la movida federalista desciende. Tenemos que tenerlo claro y comprendido a la hora de proponer unas estrategias hacia la federalización. El apoyo del euroescepticismo se halla a parte de la crisis económica en la mala política migratoria sobre la cual la Unión Europea tiene su competencia, se trata tanto desde fuera como desde el interior del territorio. La tendencia clara es el tránsito desde el sur hacia los países del norte, los últimos sucesos en las fronteras de Ceuta y Melilla dan unos ejemplos claros. Sin embargo, incluso dentro no hay una política común y adecuada en relación con los migrantes desde fuera debido a múltiples obstáculos para los propios estudiantes extranjeros, que deben hacer otro visado diferente del país al que van de Erasmus aunque sus estudios se encuentran en otro país de la UE: Hasta el primero de enero 2014 los ciudadanos búlgaros y rumanos tenían restringidos los derechos de trabajar con la plenitud y por el tiempo completo en Inglaterra, lo que de una manera suponía quebramiento de uno de los pilares principales sobre el cual se basa la institución europea.

Otra esfera problemática son los rescates de países como Grecia, España o Irlanda. El Tratado del Funcionamiento de la UE prohíbe los rescates como tales (artículo 125) y también la cesión de los créditos por el Banco Central Europeo (artículo 123). Sin embargo, los artículos como 122, 143 o 136 daban la posibilidad de asistencia o alguna ayuda financiera que en los términos similares se puede llamar como rescate. Desafortunadamente, tales mecanismos no eran previstos a largo plazo y las sumas desembolsadas ascienden miles de millones de euros. Cabe mencionar la crisis de la moneda del euro que provocó la popularización las ideas volver a la moneda nacional de cada país debido a la inestabilidad que viene para todos los países de la zona de euro.

Ante tales hechos los nacionalismos vienen como la solución y el apoyo moral a las personas, los líderes de estos movimientos proponen unas políticas concretas que de alguna manera podrían resolver la realidad problemática de su país oponiendo contra la inacción de las autoridades europeas.

Se puede encontrar más ejemplos, a parte de estos más típicos y citados, para sustentar el euroescepticismo y poner en negativo toda la idea federalista pero esto no es el objetivo del presente artículo. Lo que se trata es no ir siempre en contra de los euroescépticos dado que sus ideas son contrarios a los fundamentos federalistas sino escuchar y comprender las opiniones opositoras puesto que pueden aportar una solución y hacer más real el plan estratégico federalista para que se encaje con la realidad contemporánea y las ideas no se quedan entre los ideales utópicos de algunas ideologías similares.

¿A dónde va Europa?

 

por Denis Davydov

A raíz  del resultado de las últimas elecciones  en Francia,  la imagen de una Europa unida o más federalista se ha cambiado radicalmente.  Francia, uno de los líderes en la escena política europea, ha pasado hacia un movimiento más nacionalista que integrador hacia la Europa unida. Los movimientos de carácter nacional similares al francés surgen en Hungría y Austria, lo mismo podemos observar en Gran Bretaña. Las últimas elecciones al EuroParlamento de 2009 fueron ganados por el Grupo del Partido Popular Europeo (EPP). Así es hoy en día la imagen que vemos de Europa.

La importancia de las elecciones en el mayo de 2014 es desde luego  significativo para el futuro de la Unión Europea, dado que tras los resultados podremos analizar la tendencia y los posibles cambios en los intereses y convicciones de los ciudadanos y las brechas que tiene el movimiento federalista. Aún estamos entre dos situaciones que no nos permiten ir hacia la unidad europea. En primer lugar, la idea de la Unión Europea es, desde el punto de vista del Derecho Internacional Público un ejemplo de cómo se puede realizar una integración de diferentes países a una orgniazación supranacional que con cada año obtiene más competencias en diferentes materias. Al mismo tiempo, el conjunto de diferentes países plantea una cuestión primordial de cómo seguir una política del común acuerdo. Sabemos perfectamente, por ejemplo, sobre las discrepancias entre Inglaterra y Francia en relación a la adhesión británica a las organizaciones como CECA o CEE a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Incluso hoy los políticos de Gran Bretaña a veces proclaman la separación con la Unión Europea. Es bastante difícil encontrar un vínculo entre varios países europeos ya que no se trata de unas regiones territoriales de un estado soberano, sino de distintos estados soberanos con su propio gobierno, política y economía que solo podrán seguir un camino común hacia una idea federalista si no existen unos obstáculos o problemas que caen sobre la Unión Europea y producen una separación de pensamientos e ideas de cómo se puede solucionar tales casos. La gran crisis económica de 2008 causó un impacto desigual sobre cada uno de los miembros de la UE: unos salieron con menos daños sobre su economía otros aún sufren las concecuencias ( aquí supongo que  no hace falta enumerar ejemplos claros para los lectores). Ante esa situación se ve la incertidumbre de la eficacia de la institución europea y la tendencia de solucionar los problemas actuando bajo su propia política.

En segundo lugar, nadie tiene una certeza del futuro de Europa y cómo van a cambiarse la imagen y el papel de los estados a escala europea. El plan federalista en algunos de sus puntos del programa proclama la importancia de los intereses de toda Europa y no de cada uno de los países. Si queremos ir hacia adelante en el caso de una integración más profunda y compleja deberemos sacrificar  algunas competencias estatales más, dado que no se puede hablar del federalismo europeo si no hay cambios que permiten la realización de este plan. En relación con este problema, la tendencia general es que las instituciones europeas van a ser dotadas de más facultades y aquí van a entrar los intereses de cada nación: francesa, británica, española o cualquiera. En algún período del tiempo estaremos ante la pérdida paulatina de la soberanía estatal de los países que por un lado puede favorecer a las instituciones europeas pero por otro puede llegar a tales extremos cuando la población estará en contra ya que se trata no solo de unas cuestiones como economía o seguridad social, cosas que son comunes para cualquier sociedad si hablamos de su desarrollo en el marco europeo, pero también de las cuestiones de identificación nacional o cultural. La idea del federalismo europeo pretende eliminar todas las manifestaciones nacionalistas, sin embargo, es un problema más complejo que parece, porque se pregunta qué idioma debe ser usado por todos, cuál es la cultura que nos une, qué valores predominan en la sociedad, etc. Aunque es algo que no se ve explicitamente en la vida diaria puede producir bastante tensiones entre la población. El ejemplo de Ucrania demuestra que una de las razones de la crisis presente se encuentra en una identificación cultural también.

Al concluir este escrito, creo que debemos tener en cuenta distintos puntos que pueden producir desacuerdos entre los países o dentro de la sociedad europea para llevar a cabo el plan federalista, sobre todo cuando se trata de los problemas culturales, puesto que el ascenso de los nacionalismos es la señal de que la Unión Europea no puede unir bajo su poder varias sociedades europeas.

JEF España lanza un nuevo vídeo para promover el voto de los jóvenes

Los Jóvenes Europeístas y Federalistas de España (JEF España), en colaboración con la Fundación Ferrer Guardia, promueven una campaña en Internet alertando los peligros de los discursos antieuropeos y llaman a participar en la construcción federal europea el 25M

> Los tópicos de la extrema derecha anti europea quedan retratados y rebatidos en un cortometraje de 4que simula un mitin populista

> El teaser de 30 «de la campaña ya acumula 8.000 visualizaciones en 6 días

 

La asociación Jóvenes Europeístas y Federalistas de España (JEF) y la Fundación Ferrer y Guardia, han comenzado a distribuir hoy en la red un cortometraje de 4’ en el que el público asistente a un mitin de la extrema derecha a acaba desmontando los tópicos de los líderes euroescépticos extremistas al más puro estilo Monty Python.  Los impulsores de la campaña quieren contribuir así a hacer un llamamiento a la participación el próximo 25M y optar por opciones democráticas que hagan frente a discursos populistas que van contra el espíritu fundacional y los valores de la construcción federal de Europa.

El teaser de 30” del vídeo (una versión en castellano y otra subtitulada en inglés) ha acumulado en los primeros días de visibilidad más de 8.000 visualizaciones y numerosas interacciones en redes sociales. Este hecho, para los impulsores del vídeo, demuestra que el interés ciudadano por el discurso de la extrema derecha existe y se debe rebatir activamente para evitar que cuaje entre el grueso de la ciudadanía.

Este vídeo se inserta dentro de la campaña tu voto #decide, en el que estas organizaciones llaman a la participación ciudadana en las próximas elecciones de 25 de mayo. Al lanzamiento de este vídeo en homenaje a los Monty Python se suma una serie de vídeos que se han lanzado ya en los meses anteriores. En ellos jóvenes europeos dan razones para votar en varios idiomas.

Pueden encontrar más información de la campaña con el hastag #decide en Twitter y en la siguiente web.

Erasmus; ¿un año sabático?

por Miguel García Barea

La decisión del ministro Wert de recortar el presupuesto destinado a las becas Erasmus ha generado un amplio rechazo entre los beneficiarios pasados, presentes y futuros del programa, en vigor desde 1987. Las dificultades iniciales y sus múltiples beneficios a medio y largo plazo contrastan  con los argumentos de los que defienden esta medida.

La noche del 29 de Octubre de 2013 se armó un gran revuelo en las redes sociales. Según el último documento BOE, firmado por el ministro de educación español, José Ignacio Wert, la beca Erasmus iba a dejar de estar financiada por el Ministerio de Educación este curso ya comenzado, recortando así una vez más el presupuesto en materia educativa. Una medida inesperada que sorprendió a propios y extraños; a unos por su caracter repentino y retroactivo, a otros por atacar a un programa que en los últimos 20 años ha permitido a varios estudiantes de todo el contitente ampliar sus conocimientos culturales e idiomáticos y de esta forma estar mejor armados frente a un cada vez más exigente mercado laboral. Una acción euroescéptica que entra en contradicción con la imperante necesidad de migrar para para encontrar un puesto de trabajo decente ante la actual falta de oportunidades en España. La reacción no se hizo esperar: en cuestión de horas se creó la plataforma Salvemos Erasmus , miles de firmas fueron recogidas contra esta medida a través de change.org y diversas movilizaciones fueron convocadas en las principales capitales europeas, una publicidad no muy efectiva para lanzar la marca España en el extranjero.

Fuente: EL diario vasco
Movilización de Erasmus españoles en Bruselas

Bien por la presión popular, bien por la de la Comisión Europea o por la del Partido Popular y otros miembros del gobierno como afirma la versión oficial, lo cierto es que el ministro rectificó: se anulaba el caracter retroactivo a esta medida, y no se reduciría el nº de becados pero si su estadía. A partir del curso que viene está previsto que se mantengan las plazas, pero que éstas sean ocupadas por 2 estudiantes, repartiendose en un semestre cada uno. Un mal menor, desde luego, aunque no deja de ser un retroceso, una constante en los últimos años.

España es, al mismo tiempo, el país que más estudiantes recibe y aporta al programa (se estima que alrededor de 40.000 estudiantes en ambos casos) Además, en muchas ocasiones cursar un año fuera implica no seguir el plan de estudios de la universidad de origen durante el periodo en cuestión. Tal vez amparándose en estos hechos, así como en el rumor de que «solo aquellos que prefieren perder un año académico haciendo turismo en el extranjero son los que se benefician del programa» fueron las razones que movieron a Wert a tomar esta decicisión. Pero, ¿ hasta qué punto un rumor ha de condicionar los presupuestos del Estado? Y sobre todo, qué tiene de cierto ese rumor?

«Desde luego la limitacion del numero de becas y el hacerlas mas estrictas no hará sino disminuir el numero de personas interesadas en el Erasmus. Actualmente no cualquier estudiante puede perdir a sus padres una estancia en el extranjero, si a esta limitación económica sumamos mas limitaciones burocráticas o educativas (como nivel minimo de lengua) e incluyendo la propia lentitud del sistema, el acceso será casi prohibitivo. Es cierto que existe un porcentaje de personas que enfocan el Erasmus como vacaciones, gente que se aprovecha del sistema, pero eso no se «cura» reduciendo el numero de becas, sino exigiendo unos minimos, por ejemplo la obligatoriedad de ir con todas las materias aprobadas. Eso puede ser una via.» opina Iosu Barragán, estudiante de Arqueología que disfruta de su estancia en la Universidad de la Sapienza, en Roma.

Poco se habla de la diferencia entre el nivel de vida entre los distintos países. En España, la cuantía de la beca es inferior a la de la mayoría de los otros países, también lo son salarios y precios, una situación que supone una clara desventaja a los estudiantes españoles pero que suele favorecer a los que vienen a nuestro país. Tampoco suelen tenerse en cuenta otros problemas, de talante burocráctico-administrativo, a los que tienen que enfrentarse los estudiantes en el extranjero, como llevar a cabo la convalidación de sus asignaturas, afrontar sus examenes y proyectos en un idioma distinto al suyo y todo lo relacionado con el alojamiento, el banco o la cesta de la compra. El primer mes es muy duro. vine con la idea de que en la universidad sería todo muy fácil y que los de Relaciones Internacionales estarían para ayudarnos, en mi caso no ha sido así: estuve 3 semanas para entender cómo iban las asignaturas en la universidad y cuando parecía que lo entendía entonces había que cuadrar los horarios, hablar con los profesores, ver si los créditos cuadraban para poder convalidar con las asignaturas de España…. […]la verdad que me pregunté muchas veces por qué había venido de Erasmus. Por otra parte esta todo el tema de banco, teléfono francés, trámites para la residencia…son cosas que yo, por ejemplo, algunas no las había hecho ni en España» relata Marta Martínez, estudiante de Filología Francesa que eligió venir a la universidad Lille 3, en el Norte de Francia, decisión que hoy celebra pese a las dificultades inciales.

La gran mayoría de los beneficiarios-pasados y presentes- del programa Erasmus insisten a pesar de todo, en su defensa. «Lo peor, la primera semana. Agobio, sin piso, en una estancia en hotel, que se nos acababa sin tener un piso marcado… Fue una semana caótica y muy agobiante. Lo mejor, sin duda, el resto. Desde la compañia y el vivir con los compañeros, los viajes, vivir una experiencia fuera… Todo ha sido algo, francamente de provecho. El Erasmus y el estar en el etranjero te aporta muchas cosas, buenas y a todos niveles. Te «despierta», te hace ser mas independiente, más autónomo y madurar en muchos niveles. A nivel academico te hace ver otras perspectivas que pueden ser diferentes de tu universidad de origen. Aprendes otra cultura, otra lengua y haces contactos que se pueden aprovechar de muchas y buenas formas» afirma Iosu. «Antes de venir yo creía conocer España de sobra, pero qué va.¡Fui a Galicia, y resultó ser una región de la que no sabía nada en absoluto! ¡ Conocí a mucha gente, descubrí una lengua y una cultura propias, un acento particular y una gastronomía qué me eran totalmente desconocidas! Aunque padecí el clima (la famosa lluvia gallega) descubrí una tierra verde y magnífica, ¡y con playas excelentes! […]Con respecto al plano académico,tengo la intención de redactar mi memoria (proyecto final de carrera) sobre el período de la guerra civil española, un trabajo que no sería capaz de realizar sin conocer la lengua, puesto que la mayoría de las fuentes, en castellano e inglés, quedarían fuera de mi alcance. « nos cuenta Melissa Camara, alumna francesa y futura historiadora que cursó dos semestres en la Universidad de Coruña durante el pasado año académico.

De izquierda a derecha: Marta Martínez, Melissa Camara y Iosu Barragán
De izquierda a derecha: Marta Martínez, Melissa Camara y Iosu Barragán

Por otra parte, la estancia Erasmus ha servido para no solo complementar, sino también paliar varias de las carencias de nuestro sistema educativo, empezando por el déficit de idiomas. Al acabar la etapa escolar la gran mayoría de estudiantes son incapaces de expresarse con fluidez en cualquiera de las 2 lenguas extranjeras obligatorias que han cursado, y para muchos de ellos esta experencia en el extranjero ha supuesto la única forma posible de llevar a cabo una inmersión lingüística al margen del sector privado. «Hasta que no vine aquí no supe lo que era la vida cotidiana en francés, el verdadero idioma lo aprendes cuando llegas aquí, cuando vas al supermercado y ves todos los productos en francés, cuando tienes que hacer una reclamación y la tienes que hacer en francés, cuando te llega una carta y está escrita en francés, cuando tienes que pedir cualquier cosa o llamar por teléfono lo tienes que hacer en francés y podría decir muchísimas cosas más… por mucho que estudies el idioma en España, hasta que no llegas al país nativo no las aprendes. También me gustaría mencionar que aquí tienes la oportunidad de conocer y hacer amistades con personas nativas, lo que conlleva aprender el idioma de la calle, el idioma que de verdad se habla» nos confirma Marta. «¡ Vine hasta allá para mejorar mi español, y así fue porque todas las clases estaban en ese idioma. ¡Aunque también hablé mucho inglés! Y de forma extraña también mejoré mi propia lengua, dando cursos de francés a niños españoles. Pero más importante de esta experiencia son los encuentros con la gente, que me abrieron la mente en torno a «la noción de Europa» pues conocí a mucha gente de varios de sus países, que ahora son muy buenos amigos míos» en palabras de Melissa. Testimonios como el suyo evidencian que, a pesar de estereotipos y habladurías, los jóvenes europeos tienen en común mucho más de lo que se piensa, ya sean problemas, inquietudes, objetivos personales o la visión ante la realidad que les ha tocado vivir.

Por si no fuera suficiente, aparte del enriquecimiento cultural y comunicativo que supone el aprendizaje de otra lengua, el Erasmus otorga una clara ventaja competitiva a la hora de encontrar empleo. Se considera un plus, un elemento diferenciador en el Currículum Vitae que garantiza la capacidad de adaptarse al extranjero y una mayor disponibilidad frente a la opción de trabajar fuera de España, ha declarado Nuria Esparza, directora de Adecco Profesional, a la web finanzas.com. Una realidad, la de la movilidad entre países, muy a tener en cuenta ante la cada vez mayor proyección internacional de las distintas empresas.

Pero no todo son malas noticias. Los recortes que ha sufrido el programa Erasmus por parte del ejecutivo español contrasta claramente con la política europea y la creación del Programa Erasmus Plus(Erasmus+), que pretende ampliar la difusión y el alcance de todos los programas de intercambio europeos en los distintos niveles educativos, con un propósito incial de beneficiar a un 20% de los estudiantes de la Unión Europea. Este programa también sería pionero en fomentar la movilidad internacional entre los deportistas. Una inciativa mucho más acorde a la realidad laboral, económica, social y cultural de la Europa contemporánea. Porque, como bien afirmó hace poco Alessio Pissàno en un reciente artículo para Il Fatto Quotidiano : «Un período pasado al extranjero mejora no sólo la vida de los estudiantes sobre el plano académico y profesional; también el aprendizaje de las lenguas, de las competencias interculturales,su autonomía y conocimiento de sí mismos. Esta experiencia les permite a los estudiantes qué quiere decir ser verdaderos ciudadanos europeos.[…]Partir solamente como italianos( o solamente españoles en nuestro caso) y no regresar siendo un poco más europeos sería desde luego un pecado».