La Tumultuosa historia de Galileo

Por : Alistair Spearing

 

En junio de este año está previsto que se lancen los dos primeros satélites funcionales del programa Galileo, un sistema de posicionamiento global europeo. El despegue desde el Centro Espacial de Kourou pondrá punto final a varios años de retrasos durante los que el programa se ha enfrentado a más obstáculos políticos que técnicos.

No fue hasta la primavera de 2003 que la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea llegaron a un acuerdo sobre cómo se implementaría el programa Galileo. Los objetivos eran tres: desarrollar un sistema de posicionamiento global propio, instalar un dispositivo enfocado principalmente hacia el uso civil y contar con un plan B en el caso de que los Estados Unidos decidieran restringir el acceso al sistema GPS por cualquier razón. Temerosos de que esto pudiera ayudar a los terroristas, los EE. UU. protestaron firmemente, sobre todo después de los atentados del 11-S, pero los Estados Miembros de la Unión Europea insistieron en la necesidad de disponer de un sistema de posicionamiento global que no dependiera exclusivamente de la buena voluntad de los EE. UU.

Aunque el aspecto técnico de Galileo ha ido progresando a un buen ritmo desde 2005, los aspectos político y económico no han sido ni mucho menos un camino de rosas. En 2006, la Comisión Europea tuvo que “nacionalizar” el proyecto debido al fracaso de la colaboración sector público-sector privado, obligando a redistribuir fondos de otros ámbitos para cubrir el déficit de Galileo. Se redujo el nombre de satélites de la constelación, se tuvo que pedir más dinero a los estados contribuyentes y hubo que ampliar el presupuesto. Estos sucesos abrieron la puerta a los críticos del programa, que se quejan de que es demasiado caro o de que sería mejor aprovechar simplemente el sistema GPS de los EE. UU. Vale decir que los críticos que buscan una implementación más racional de Galileo tienen razón. Sin embargo, aquellos que claman por abandonar el proyecto se equivocan de pe a pa.

La OTAN fue, es y será un componente clave de la defensa de Europa. La colaboración con los EE. UU. en materia de seguridad es beneficiosa para ambas partes y sería un error romperla. Sin embargo, disponer de un sistema de posicionamiento global propio e independiente es crucial. Es simplemente demasiado importante como para subcontratarlo a una tercera parte, por muy aliada nuestra que sea.

Y es que una potencia que depende militarmente de otra no es una potencia creíble, algo que los demás polos del mundo multipolar en el que vivimos han comprendido perfectamente. Así pues, al GPS estadounidense hay que unirle el GLONASS ruso, el BeiDou chino y el IRNSS indio. Todos estos países mantienen programas de colaboración militar con otros estados, pero todos han preferido desarrollar su propio sistema de posicionamiento global.

El cohete Soyuz ST-B que se utilizará para poner los satélites Galileo en órbita ilustra los límites de la cooperación militar con terceras partes. Es cierto que el Soyuz no es un cohete europeo, sino un lanzador ruso cuya ilustre y venerable historia se remonta al mísil balístico intercontinental R-7 de la Unión Soviética. Sin embargo, si por cualquier motivo Rusia se negase a suministrarnos cohetes, todavía nos quedaría un plan B: usar el Ariane 5 para lanzar los satélites europeos. No sería una situación idónea, ya que este lanzador es más potente de lo necesario y habría que reconfigurar el programa de lanzamiento, pero al menos seguiríamos teniendo la capacidad de poner satélites en órbita.

En cambio, si Europa hubiese renunciado al programa Galileo, no dispondría de un plan B en el caso de que los EE. UU. decidieran bloquear la señal del sistema GPS. Estamos acostumbrados a usarlo principalmente para buscar direcciones o la mejor ruta para desplazarnos de A a B. Sin embargo, tienen usos mucho más importantes. Si los EE. UU. bloquearan la señal, en pocas horas tendrían que cancelarse casi todos los vuelos por motivos de seguridad. Las cadenas de distribución, cuyos camiones dependen en gran parte del GPS para llegar rápidamente a su destinación, se colapsarían. Los servidores informáticos que utilizan el GPS para medir el paso del tiempo con gran precisión empezarían a fallar, sembrando el caos tanto dentro como fuera de las fronteras europeas.

La colaboración EE. UU. – UE en defensa es bastante estrecha. Sin embargo, tener una confianza ciega en que nuestros aliados en el otro lado del charco nos apoyarán en cualquier situación sería pecar de inocencia. Un ejemplo claro de ello fue la Crisis de Suez, en la que los Estados Unidos ejercieron una inmensa presión diplomática y financiera sobre Francia y el Reino Unido, lo que desembocó en la retirada de las fuerzas europeas de Egipto y aceleró el fin de las aspiraciones imperialistas de ambos países. Para bien o para mal, este episodio demostró claramente que Europa no puede contar con el apoyo incondicional de los Estados Unidos.

En conclusión, Europa no puede dejar en manos ajenas, por muy aliadas que sean, un asunto tan crucial como el sistema de navegación por satélite. Casi 25 años después del final de la Guerra Fría, la Unión Europea solo alcanzará la mayoría de edad si se muestra capaz de emanciparse de la tutela del Tío Sam. Y, en el arduo camino hacia la autosuficiencia militar, el programa Galileo es imprescindible para que Europa no pierda el Norte.

Tu voto decide

JEF comienza su campaña en España para animar al voto en las próximas elecciones europeas.  La campaña promueve la participación de los jóvenes europeas bajo la idea de que sólo votando pueden hacer que su voz cuente en el siguiente Parlamento Europeo. La campaña tendrá una presencia online y otra a través de actos presenciales. El siguiente vídeo es su pistoletazo de salida.

Tu voto decide – JEF

Una campaña necesaria

En los últimos tiempos la apatía por la Unión Europea ha crecido en el conjunto de los ciudadanos, especialmente los más jóvenes. Dicha apatía es inversamente proporcional a la mayor importancia que la UE cobra en las vidas de los jóvenes. Si echamos un vistazo a los datos relativos a la abstención en elecciones europeas, éstos muestran un panorama cada vez más desolador. Las elecciones se han convertido no sólo ya en unas elecciones de segunda categoría con respecto a las elecciones nacionales, sino que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, les conceden menos importancia que las elecciones locales o autonómicas. En esta línea, una mirada a los últimos movimientos de protesta contra la Unión Europea muestra en gran medida que existe un creciente rechazo por las instituciones de la Unión Europea protagonizado por los más jóvenes, quienes en muchos casos simplemente no conocen las instituciones europeas y lo que éstas les ofrecen. En este sentido no sólo hay euroescépticos, sino que hay “eurodesconocedores”.

Aprovechando que nuestra organización, europeísta por definición, ha cumplido 10 años en Madrid y cumplirá 35 años desde que existe en España a través de su sede en Cataluña y que se cumplen también los 30 años de su implantación a nivel nacional hemos decidido juntar esta celebración con una campaña que promueva la participación de los más jóvenes en las próximas elecciones europeas.

El objetivo de la campaña es cumplir con un doble compromiso: enseñar a los jóvenes cuál es el funcionamiento de las instituciones y mostrar vías para canalizar sus demandas a través de la sociedad civil. En una democracia es imperativo que la sociedad disponga de todas las herramientas para formarse racionalmente su opinión y en función de ello decidir quiénes han de representarnos. Para ejercer este derecho ciudadano es clave entender el funcionamiento de nuestras instituciones, cosa que puede lograrse mejor, en el caso de los jóvenes, si accedemos a ellos desde su propio prisma. La mejor manera para que los jóvenes puedan hacer su voz es enseñándoles qué vías pueden emplear para canalizar sus reivindicaciones y esto pasa necesariamente por estar mejor informados. Nues ra organización lleva trabajando en este terreno durante 35 años en España y 40 en Europa. Para atacar los problemas de apatía política que vivimos consideramos que una buena aproximación es dirigirse a los jóvenes en su propio lenguaje, permitiéndoles experimentar de primera mano algunas de las ventajas que Europa les ofrece.

 

Actividades de la campaña

Desde septiembre de 2013 se llevan organizando actividades que están incardinadas dentro de los tres pilares básicos de esta campaña: conocer, reflexionar y cambiar. Primero buscamos con ciertas actividades que los jóvenes conozcan mejor cómo funcionan las instituciones europeas. Posteriormente pretendemos que reflexionen sobre qué funciona y qué no funciona a su juicio en la Unión Europea. Finalmente les invitamos a que contribuyan al cambio participando activamente. En esta línea hemos desarrollado (y en algunos casos seguimos desarrollando) las siguientes actividades.

Model European Union Madrid
 

Diálogo con candidatos en Cataluña

I Jornada Federalista en Andalucía

Democracia bajo asedio

Este año no se hará la acción Free Belarus, pero…

Los Jóvenes Europeos Federalistas (JEF Europa) llevan ocho años consecutivos llevando a cabo la acción Free Belarus cada 18 de marzo en ciudades de toda Europa. Se trata de condenar la última dictadura que queda en Europa y mostrar nuestro apoyo al pueblo bielorruso. En 2013, un centenar de ciudades de todo el mundo y varias organizaciones se unieron a nosotros para exigir una Bielorrusia más libre. Esta cuestión sigue siendo importante, pero este año las circunstancias han cambiado y ya no podemos limitarnos a Bielorrusia.

La democracia está siendo asediada en toda Europa. Las amenazas no son solo las dictaduras de los estados postsoviéticos, sino también varios grupos y problemas en todo el continente. Bielorrusia hace años que está en una situación gravísima, Ucrania lleva desde el pasado noviembre sumida en la violencia y en toda Europa la democracia se ve amenazada por el nacionalismo creciente y la pujanza de los partidos extremistas.

Democracia bajo asedio 

Con las elecciones europeas de este año cada vez más cerca, la Juventud Europea Federalista quiere destacar tres cuestiones clave. En primer lugar, tal como nos ha recordado lo que está pasando en Ucrania, la democracia no se puede dar por sentada. El mejor modo de responder al auge de los partidos nacionalistas y extremistas es plantando cara a las ideas de los fundamentalistas públicamente, en el ámbito europeo.

En segundo lugar, el desarrollo de la democracia, tanto en el interior como en el exterior de la Unión Europea, es algo que nos incumbe a todos. Ante las consecuencias que tiene el debilitamiento de la democracia, es nuestro deber como europeos defenderla. El peligro que representan los gobiernos sin control por parte del pueblo debería incitarnos a proteger la democracia.

En tercer lugar, por estos motivos debemos esforzarnos para invertir el declive en la participación electoral y reconocerlo como amenaza a la democracia y la legitimidad democrática de las instituciones europeas. El Parlamento Europeo debe asumir más responsabilidad por las políticas y acciones que emprende la Unión.

“Los disturbios en las calles de Kiev, la carencia de derechos fundamentales del pueblo bielorruso, el surgimiento de partidos nacionalistas y extremistas de bajo las piedras en toda Europa y la falta de responsabilidad política de las instituciones europeas son un doloroso recordatorio de lo importante que es la democracia«, apunta Espen Berg-Larsen, miembro de la directiva de JEF Europa.

Tomemos la palabra y vayamos a votar

Entre los días 17 y 19 de marzo, la Juventud Europea Federalista amordazará estatuas de toda Europa de manera simbólica per llamar la atención sobre el hecho de que muchos europeos aún no disfrutan del derecho a la libertad de expresión.

«Como europeos que somos, sería totalmente inadmisible que nos quedáramos de brazos cruzados y aceptáramos el statu quo sin decir ni mu. Debemos tomar la palabra como europeos para defender los derechos humanos que parecemos haber dado por sentados«, dice Pauline Gessant, presidenta de JEF Europa.